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viernes, 15 de diciembre de 2017

La nula transparencia de MORENA

Uno de los motivos por los que la corrupción es uno de los mayores males de nuestro país es por la falta de mecanismos de transparencia y rendición de cuentas. Esto es un tema que solo recientemente ha llegado a los debates públicos pero tengo plena seguridad de que es un reclamo ciudadano desde hace bastante tiempo pero antes era impensable cuestionar al gobierno. Esto ayudó a que la opacidad en los asuntos gubernamentales se hiciera patente y esto a su vez ayudó a que la clase política pudiera cometer peculado y asignar contratos públicos a discreción e incluso se sobornaba a la oposición para que aceptara sus derrotas con contratos y otras concesiones. Aunque muchos de ustedes no lo crean, durante los doce años que el PAN estuvo en la presidencia se creó una institución encargada de la transparencia y las primeras leyes en la materia y con el tiempo se fueron puliendo. Es un gran avance, aunque tampoco se ha reducido en gran medida los actos de corrupción que más se relacionan con la opacidad que son el tráfico de influencias y el peculado.
Tenemos que detenernos forzosamente a revisar nuestro pasado porque, como siempre, considero que nuestra realidad actual es demasiado compleja para haber sido construida recientemente. En este caso debemos volver a mencionar la verticalidad de nuestros gobiernos, desde que fue la conquista y la colonia solo debemos callar y obedecer a las autoridades gubernamentales. Esto poco ha cambiado a pesar de la independencia ya que prácticamente en la posteridad las diferentes administraciones públicas pero esto no se sabe porque muy poca gente se lo pregunta. Con esto uno puede deducir fácilmente que la verticalidad del gobierno fue utilizada para ocultar aquello que no se quería que se supiera y por supuesto que los actos de corrupción están incluidos. Esto fue válido durante el gobierno de Porfirio Díaz (aunque el anciano presidente no se llevó un centavo, su compadre Manuel González y otros miembros de su séquito fueron otra cosa). Pero fue el régimen de la Revolución el que se pasó de la raya horriblemente. En aquellos años fue cuando se consolidó él no cuestionar al presidente y de facto se reestableció la Ley Mordaza de Don Porfirio. El que se atrevía a cuestionar a la autoridad casi divina del presidente, gobernadores o presidentes municipales sufría todo tipo de vejaciones y eran perseguidos hasta la muerte en muchos casos. Un claro ejemplo fue Julio Scherer, que fue expulsado de la dirección del periódico Excélsior gracias a las intrigas de Luis Echeverría. Estimo que en este periodo (1929-2000) hay cosas que ni siquiera los historiadores nacionales y extranjeros más reconocidos han podido dilucidar.
Ahora con las redes sociales, la llegada de la informática y otros adelantos tecnológicos nos podemos enterar de lo que pasa al lado o al otro extremo del mundo. Pero eso es reciente, y a mí me encanta especular con algunas cosas del pasado. Por ejemplo, yo estoy convencido de que en tiempos de la Dictadura Perfecta hubo actos y eventos de los que no estamos enterados a pesar de que muchas cosas son secretos a voces. Esto es solo una teoría, pero a mi parecer es posible que los gobiernos posteriores a Lázaro Cárdenas quebraran PEMEX alguna que otra vez y nosotros ni enterados porque siempre la rescataban en secreto. Lo mismo aplica para otras empresas paraestatales. Yo pienso esto porque el gobierno está acostumbrado a mentirnos de forma crónica y con el adoctrinamiento mucha gente no lo cuestiona. Esto lo digo porque en el ideario mexicano PEMEX es un orgullo y símbolo de soberanía, pero cuando le rascas te das cuenta de que esto no es así y, cómo lo dije, el régimen del tricolor hacia lo imposible por ocultar lo que no le convenía y de ahí es de donde saco la idea de que la quebraron Dios sabrá cuantas veces y la rescataron en secreto. La opacidad del régimen en acción para mentirnos descaradamente y ocultarnos estas cuestiones.

Son varias las cosas las que me hacen pensar que el combate a la corrupción no va a ser una prioridad de los candidatos a la presidencia. Pero el caso de López Obrador llama la atención porque es el candidato que se percibe menos corrupto pero que al analizar concienzudamente te das cuenta de que esto no es así. Esta semana la revista Proceso publicó un artículo en el que exhibe que en MORENA no se han publicado las cuentas de los gastos partidistas. Esto es un punto muy importante porque sin transparencia y vigilancia ciudadana no puede combatirse la corrupción de manera eficiente. López Obrador quiere vender la idea de que cuando llegue a la presidencia la corrupción se va a acabar con su solo ejemplo. Esto no es una garantía, pues por ejemplo, Porfirio Díaz era una persona honradísima, pero su gabinete no era así en algunos casos, y, para muestra, Limantour hacía negocios mediante tráfico de influencias o el peculado de Manuel González. En el caso del mismo López Obrador, el mismo dijo que en su partido no se iban a permitir a los corruptos a pesar de que muchos de los militantes han sido señalados por actos de corrupción. Ya hay gobiernos estatales que fueron promovidos por él que son ampliamente cuestionados siendo los más importantes Graco Ramírez y Arturo Núñez, de Morelos y Tabasco, respectivamente. Además hay que recordar que cuando el Peje fue Jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal grabaron en video a su operador político, Rene Bejarano, recibiendo sobornos por parte del empresario argentino Carlos Ahumada y el caso no se investigó como debería. Con estos antecedentes, ¿cómo espera combatir el flagelo de la corrupción si tiene colaboradores corruptos y si está en contra de la vigilancia ciudadana? Y tengo que decirlo: López Obrador tiene seguidores porque estos creen que en el pasado el país fue maravilloso y entre Salinas y sus compinches se lo acabaron. La realidad es que México nunca ha estado bien y no debemos creer lo que no fue.    

jueves, 14 de diciembre de 2017

Candidatos independientes

En este espacio se ha hablado poco de los candidatos independientes, pero cuando se habló de ellos se dijo que se tenía que ser cautelosos con el tema. Ahora más que nunca recalco esa afirmación pues estarán presentes, o por lo menos uno, en la boleta electoral. Entonces apenas había ganado la gubernatura de Nuevo León Jaime Rodríguez Calderón “el Bronco” y compare su victoria con la que tuvo el PAN en Baja California en 1989 y que se tuviera precaución. Hoy, los neoleoneses reniegan de su decisión porque el gobernador no ha sabido estar a la altura del desafío que representa un estado golpeado por la inseguridad y acostumbrado a tener un nivel de vida superior al promedio nacional. También dije en aquel entonces que las candidaturas independientes era muy probable que iban a terminar siendo utilizados como mecanismo de chantaje hacia los partidos políticos para obtener cargos de elección popular aunque en los institutos políticos no se las otorgaran. Creo que todo esto es más vigente que nunca porque en ninguna otra elección se han presentado tantos aspirantes a candidaturas independientes.
Creo que primero hay que hablar de los casos de éxito, sí los hay y de ellos salió una propuesta que agradó a los mexicanos: sin voto no hay dinero. El único caso de éxito conocido a nivel nacional es Pedro Kumamoto, que en 2015 ganó un escaño en el congreso local de Jalisco representando un distrito electoral de Zapopan. En Jalisco dos reclamos ciudadanos que ya se hicieron realidad gracias a la insistencia de Kumamoto: se eliminó el fuero y el dinero para los partidos políticos se dará en función del porcentaje del padrón que acuda a las urnas. Estos reclamos tienen bastante tiempo porque buena parte de la ciudadanía ve a los partidos políticos como una carga financiera y cabe destacar que en redes sociales se quería que no se les entregara dinero para las elecciones de 2018. Por otro lado, el fuero es utilizado por muchos funcionarios públicos para delinquir y evitar ser presentados ante las autoridades judiciales y en estos tiempos turbulentos se han encontrado funcionarios de todos los niveles coludidos con el crimen organizado. Kumamoto ganó porque supo capitalizar el descontento y transformarlo en iniciativas en la legislatura local de Jalisco y finalmente en leyes, y ahora el joven se ha postulado como candidato independiente a senador por su estado en la próxima legislatura federal. En mi opinión es probable que gane si vuelve a capitalizar el descontento social.
Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” ganó las elecciones estatales de Nuevo León en 2015 por el descontento con Rodrigo Medina. Al finalizar el gobierno de Medina, la deuda del estado ya ascendía a 50 mil millones de pesos y la inseguridad parecía no tener remedio. A dos años y medio de esto los neoleoneses están arrepentidos de haber depositado su confianza en “el Bronco”. De ahí que el periodista Eduardo Ruiz-Healy le haya cambiado el apodo por el “Pony capado” (en el norte de México capado significa castrado). El señor Rodríguez Calderón anteriormente fue alcalde del municipio de García Nuevo León y es la representación más clara del chantaje a los partidos políticos que mencione en el primer párrafo. El gobernador de Nuevo León fue militante del PRI por poco más de tres décadas y la verdad fue un alumno destacado en simulación, pues los problemas heredados de la administración de Rodrigo Medina van en aumento. Los empresarios de Nuevo León fueron su principal apoyo en su ascenso al ejecutivo estatal y se inclinaron por él porque estaban hartos de la pésima administración de Medina; el reclamo es muy simple pues prácticamente todos han sido víctimas del crimen organizado que exigen cantidades exorbitantes de extorsión. Los neoleoneses están felices de que el “Pony capado” se largue de la gubernatura, y aunque no piensan votar por él, quieren que se vaya muy lejos y no regrese, lo cual creo que va a ocurrir porque en Nuevo León se deben convocar a elecciones si el gobernador se va antes del tercer año de gobierno.
En cuanto a Margarita Zavala, no me queda la menor duda de que a su esposo, Felipe Calderón, no le bastaron seis años para desgraciar al país. Ese el estigma más pesado que carga la ex primera dama ya que Calderón es recordado por iniciar la fallida guerra contra el narcotráfico que se ha llevado entre las patas a aproximadamente a un cuarto de millón de personas en once años. Además, al igual que el “Pony capado”, está construyendo su candidatura independiente basada en que no tiene otra elección: Ricardo Anaya la hizo a un lado en su cadena de traiciones con tal de quedarse con la candidatura del Partido Acción Nacional y del Frente “Ciudadano” por la amada silla presidencial.
En cuanto a los demás aspirantes, temo que no hay mucho que decir. A Pedro Ferriz de Con lo respetó mucho como periodista, pero como político deja mucho que desear siendo un claro ejemplo de esto el cómo le gritó a uno de los asistentes que lo cuestionó en una conferencia por la infidelidad que le costó su trabajo en el Grupo Imagen. En cuanto a Marichuy, no tengo más que decir que es una maniobra del EZLN para dar lástima. Esto es porque su candidata independiente no puede recabar las firmas necesarias (entiendo que esto es una maniobra de los partidos políticos para desanimar las candidaturas independientes) porque el subcomandante Galeano no tiene los recursos económicos para obtener el registro y el tiempo los apremia.

Aunque tengo que decirlo. Con esto y en lo que pueden leer en mis entradas anteriores me queda claro que por cualquier lado estamos fritos. En la siguiente entrada, la falta de transparencia en MORENA.       

domingo, 10 de diciembre de 2017

El Frente "Ciudadano"

La oposición al PRI, pero sobre todo a López Obrador ha hecho que partidos políticos de ideologías aparentemente irreconciliables se unan para dar batallas. Este es el caso del Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática que están planeando unirse en los próximos comicios por la amada silla presidencial. Algo que he aprendido son dos cosas: las ideologías no pesan y que la clase política ve el poder como un fin, no como un medio. Con ambas es inevitable cualquier fracaso, pues por un lado las lealtades son dadas por los éxitos electorales y por el otro lado la clase política usa los cargos de elección popular para su beneficio, el de sus correligionarios y las clientelas que los apoyan. Sin embargo, gracias al pésimo desempeño de Peña Nieto, el rival a vencer es López Obrador que intenta seducir a los votantes con propuestas que en el pasado ya demostraron ser un fracaso en nuestro país. Dichas propuestas pueden ser rápidamente puestas en evidencia, pero hará falta cierta habilidad política para hacerlo de manera contundente.
En primer lugar está el presidencialismo, un sistema político que fue vigente gran parte del siglo pasado con resultados ambivalentes. Los primeros gobiernos de dicho sistema político ciertamente hicieron grandes logros en favor del país, pero terminó degenerando en presidentes demagogos que abusaron de su poder. De esa época debimos aprender lo riesgoso que es depositar demasiado poder en manos de una sola persona ya que los abusos a cualquiera. Los presidentes que en el siglo XX abusaron de sus facultades fueron los del periodo de Gustavo Díaz Ordaz a Carlos Salinas de Gortari. La lucha debe ser por impedir el regreso de este tipo de prácticas políticas. La mitificación de personajes como Lázaro Cárdenas (que construyó el presidencialismo como tal) hace que muchas personas vean en este sistema político una alternativa a los problemas que padecemos en la actualidad, aunque esta solución a largo plazo resulte contraproducente. Puedo entender que la situación actual es desesperante y que muchos de ellos desean salir de ella lo antes posible, pero temo decir que no existen soluciones mágicas ni rápidas. Lo anterior puede atribuirse al adoctrinamiento hecho a las masas en el ámbito de la educación pues con la mitificación de ciertos personajes y del pasado se dice que estamos mejor ahora que antes, aunque en realidad el país nunca ha estado bien del todo.
En cuanto a los partidos del Frente Ciudadano, que de ciudadano tiene lo que yo de progresista, creo que es del PAN el primer partido del que se debe hablar. El Partido Acción Nacional fue el primer partido opositor al PRI en ganar la presidencia de la república, y aunque hizo algunas cosas buenas, en general ambos gobiernos de dicho instituto político dejaron mucho que desear. Para empezar conservaron y se aliaron con las estructuras del PRI, siendo el sindicato de maestros la clientela con la que tuvieron más tratos. Hubo demasiados casos de corrupción entre los que destacan “los amigos de Fox”, la Estela de Luz y los caso de peculado en Jalisco y Sonora. Además, el país está resentido con Felipe Calderón por la estrategia fallida contra el crimen organizado que hasta ahora lleva un saldo de 250 mil muertos. Aun así, la candidata del frente que podría haber dado batalla a Meade y a López Obrador era Margarita Zavala, esposa de Calderón, pero que fue hecha a un lado por el presidente del PAN, Ricardo Anaya, ya que este último se apodero del partido con el objetivo de ser el candidato. Ahora, Anaya renuncia a la dirigencia nacional del PAN para ser el candidato del frente a la presidencia aunque no creo que tenga lo necesario para ganar. Es decir, Anaya acaba de darle un golpe mortal a las aspiraciones de su partido para recuperar la amada silla. En el futuro, Anaya será el apestado de su partido, si es que es derrotado en las elecciones, pues se notan sus ansias de poder.

En cuanto al PRD, se nota que ha quedado bastante debilitado con la partida de López Obrador y por una dirigencia bastante mala. Quizá tiene que ver con el hecho de que dicho instituto político fue creado para llevar al poder a unas pocas personas, en este caso a su fundador, Cuauhtémoc Cárdenas, y a su parricida político, López Obrador. A esto hay que agregar la intransigencia del partido político que controla el partido, los “Chuchos”. Pero no es la peor parte del partido del sol azteca: la división de sus militantes y el hecho de que en su mayoría este formado por inconformes de otros partidos hacen que dicho instituto político no haya creado bases sólidas. Lo anterior es gravísimo porque4 muchos de los militantes son tránsfugas de otros partidos porque en cuanto no se les otorgaron candidaturas a cargos de elección popular se van a representar otra sigla. El PRD fue diseñado, irónicamente, como una copia del PRI en el que una sola persona toma todas las decisiones sin que nadie lo cuestione. Es por este último punto que en casi treinta años de existencia solo hayan postulado por sí solos a dos candidatos a la presidencia: a Cárdenas y a López Obrador. Y por otro lado, también ha permitido que la tercera parte de sus presidentes nacionales hayan abandonado el partido. Y con la salida de López Obrador se dio la mayor fuga de militantes, pues en el partido estuvieron los mayores tránsfugas del país: Layda Sansores y Ricardo Monreal. Las “tribus” o corrientes políticas también han sido un lastre para el partido pues todos quieren tener el control  sin compartir el poder y esto también genera salida de militantes, sobre todo hacia MORENA. El PRD ha quedado tan debilitado que ahora se tienen que aliar con un partido político que además es contrario a su ideología para apoyar a un candidato de ese mismo partido que además se puso al más puro estilo pejista. No cabe duda, esto será interesante.    

miércoles, 6 de diciembre de 2017

La presidencia imperial

Continuando con la campaña presidencial en esta ocasión tomare prestado el título de una de las obras más importantes del historiador Enrique Krauze. Esto es porque ahora me sirve para darle nombre a esta entrada debido a que, al igual que los presidentes priistas esbozados por Krauze en su novela, todavía hay personas que piensan que el presidente tiene y debe tener el control absoluto del país. Esto es porque la mayor parte del siglo pasado el presidente de la república se comportaba como un emperador absoluto que hacía y deshacía en el país a capricho durante seis años. El monarca en turno nombraba a los gobernadores, presidentes municipales y a los ministros de la Suprema Corte de acuerdo a su criterio y pobre de aquel que osara cuestionarlo. A los que se atrevieron a poner en entredicho la autoridad prácticamente divina del presidente eran perseguidos por el gobierno de manera atroz llegando incluso a provocarles la muerte a los disidentes para evitar el descontento de la población a la que la Revolución no hizo justicia.
Para realizar lo anterior el PRI se valió de recursos para atar a la población mexicana a la estructura partidista con las organizaciones del llamado “sector popular”. Para lograrlo se ofrecieron beneficios de manera demagógica y como en el tiempo en el que este proceso se dio la mayoría de la población era analfabeta era lógico que pegaran entre la gente. Las propuestas fueron llevadas a la realidad fueron la Reforma Agraria, prestaciones imposibles de pagar, dinero a diestra y siniestra y barbaridades de ese estilo. Para garantizar el control de las futuras generaciones se manipuló la educación para adoctrinar a las personas desde temprana edad justificando los diez años de matanzas por el poder que representó la Revolución y de ese modo ocultar que se habían destruido los logros del Porfiriato. Además, como lo señala Enrique Krauze en su novela: “la familia revolucionaria hizo un pacto para guardar sus sucios secretos en un armario bajo doble llave”. El “pan o palo” de Porfirio Díaz fue retomado por el PRI ya que si no estabas con el régimen te ofrecía el pan en un principio y si no lo aceptabas venía el palo que era básicamente persecución política. Con todo lo anterior no es de extrañarse que el tricolor se perpetuara en el poder durante 70 años o que el escritor peruano Mario Vargas Llosa lo calificara como la “Dictadura Perfecta”. Actualmente el mexicano promedio es contradictorio: dice odiar al PRI y su régimen pero no puede dejar de defender los supuestos beneficios ofrecidos demagógicamente por el partido. El adoctrinamiento en su máxima expresión.
Lo anterior es más aplicable a Andrés Manuel López Obrador que a José Antonio Meade y cualquier persona que sepa la historia del PRI lo nota. MORENA está todavía en sus inicios y al igual que el tricolor comenzó con alianzas con el llamado “sector popular”. Las alianzas hechas con  sindicatos charros como la CNTE y el SME responden a esta afirmación. Les está ofreciendo a ambos gremios la preservación de sus privilegios inaceptables a cambio de su apoyo, siendo la CNTE el más conocido al querer derogar la reforma educativo y permitir seguir con la compra, venta y herencia de plazas que es muy rentable para el sindicato y muy dañina para la educación. En segundo lugar está el poder absoluto que tiene al interior de su estructura partidista: en MORENA nada se mueve sin el visto bueno de López Obrador, sí, del mismo modo que en los tiempos de Plutarco Elías Calles donde nada se hacía sin su consentimiento. Por lo tanto, López Obrador no tiene cara para criticar y menos para reprochar lo que hizo el PRI en nuestro país, al menos no desde ese punto. La incongruencia del mexicano de odiar al PRI pero alabar los supuestos logros de su régimen se ve en los seguidores de López Obrador. Todas sus propuestas, hasta su programa económico, son tomadas del partido y régimen que dice odiar. Su programa económico fue tomado de las políticas de Luis Echeverría y José López Portillo que fueron la causa de la crisis de 1982 y el actual estancamiento de nuestro país.

Sin embargo, tampoco crean que el candidato del PRI, José Antonio Meade sale tan bien parado en esta entrada porque de él hay que decir algunas cosas. El apoyo de los sectores más rancios del PRI es la prueba más clara de que con el no van a cambiar las cosas en el país, ni para bien ni para mal. El que Mead sea el candidato del partido de gobierno corresponde sin duda a una estrategia mediática porque él no milita en el tricolor. Esto es benéfico, o por lo menos esa es la lógica a seguir para el PRI porque se supone que no tiene las mañas de los que sí son militantes. Sin embargo, el apoyo de las más arraigadas estructuras del partido y el tener la consigna de tener bajo doble llave los secretos más sucios de la familia revolucionaria es grave por lo que la impunidad puede continuar de llegar a la presidencia. Esto es particularmente grave en el contexto electoral actual en el que los votantes desean transparencia y hay que agregar los escándalos recientes como los gobernadores prófugos o los sobornos que supuestamente otorgaron los directivos de la empresa brasileña Odebrecht a Emilio Lozoya durante la campaña de Enrique Peña Nieto, que fueron a dar a las cuentas de esta y que a cambio se les concederían contratos públicos en caso de llegar a la presidencia que en realidad ocurrió. Además, le echaron más leña al fuego al destituir al titular de la FEPADE justo cuando investigaba el caso. Dedazo, palo a los cuestionamientos y apoyo de los sectores populares más rancios demuestran que el tricolor no aprendió de sus errores en los 12 años que estuvo fuera de la presidencia. Aunque lo más grave es que en esos mismos años otros partidos hayan copiado dichos vicios. Hace un tiempo hice una pregunta bastante alarmante: ¿En dónde estamos parados?      

viernes, 1 de diciembre de 2017

AMLO vs Meade

A cinco días del destape de José Antonio Meade como precandidato a la presidencia se han generado muchas reacciones a favor y en contra. Es evidente que la designación de Meade corresponde a una decisión desde la presidencia, “dedazo”, al más puro estilo del PRI en el siglo pasado. Esto es algo que sin duda genera desconfianza entre el electorado pues pone en evidencia que el Revolucionario Institucional no ha superado algunos de los vicios que le dieron tan mala fama desde su fundación en 1929. Además de todo, los mismos militantes del tricolor están bastante inconformes con la decisión del presidente, pues Meade no milita en el PRI y es muy posible que esto genere bastantes problemas en las filas del partido que sean incontrolables. Basta con recordar la inconformidad que hubo en los comicios de 1994 con la elección de Luis Donaldo Colosio por parte del presidente Carlos Salinas de Gortari y que tuvo un trágico final. A pesar de esto, no puedo dejar de destacar la preparación de Meade aunque también tengo cierto recelo hacia el partido que lo postula y lo que ha representado en sus nueve décadas de existencia.
La realidad del país actualmente es demasiado compleja como para tomar a la ligera esta campaña presidencial ya que el gobierno actual no cumplió con las expectativas. La inseguridad en el país ha llegado a cotas no vistas en un siglo, la inflación pega bastante fuerte al bolsillo de los ciudadanos y parece que ninguno de los dos problemas tiene solución aparente. He de confesar que siempre he tenido bajas expectativas del mal gobierno debido a los resultados de Peña Nieto como gobernador del Estado de México que ahora no pasa por su mejor época. Todo esto es notado por la población que quiere aspirar a un mejor nivel de vida (aunque muchas veces mucha gente no hace algo para hacerlo) y no se tienen los medios. El crimen organizado campea a sus anchas y se está convirtiendo en un problema que amenaza la existencia del mismo Estado y como prueba de ello es el control absoluto que tienen en amplias zonas del país. Pero sobre todo están los casos de peculado en los tres niveles de gobierno además de otras formas de corrupción que al parecer van en aumento. Aunque también tiene mucho que ver el hecho de que la población ha echado leña al fuego en algunos problemas como es el caso de la inseguridad alabando la cultura del narco y la corrupción que ya se trató en este espacio. El siguiente presidente no la tiene fácil y si se duerme en sus laureles todo estará perdido.
Meade, con lo anterior, debería estar consciente de que el partido que lo postula no la tendrá fácil debido a que su regreso a la presidencia fue decepcionante. La oposición se va a aprovechar de esto para llevar agua a su molino, aunque el Frente Ciudadano está bastante dividido. En cambio, López Obrador es el virtual candidato del partido que creó y el que le podría dar más batalla al PRI y el apoyo que tiene debido en parte al hartazgo de buena parte de la población y en parte proponer políticas públicas que fueron aplicadas por gobiernos del PRI y que a la larga hundieron al país en su peor crisis económica de la historia además de socavar el régimen del tricolor. Estoy convencido de que el dueño de MORENA de que se aprovecha de la falta de memoria histórica de la población. Sabe que Meade está mejor preparado en el ámbito académico y personal y tal vez por eso esté convencido de que será el que le dará más batalla. Ya la preocupación de López Obrador podría estar justificada pues el Instituto Nacional Electoral planea cambiar el formato de los debates por uno más abierto además de tomar medidas para las descalificaciones entre candidatos. Es decir, ahora los candidatos deberán defender su proyecto de gobierno con argumentos sólidos y el problema del plan de López Obrador es que el diablo está en los detalles, ya que según él los recursos para sus disparates saldrán del combate a la corrupción (su punto débil evidente cuando gobernó el Distrito Federal) y reducir los salarios y prestaciones de los altos funcionarios públicos (aunque su impacto sea mínimo). Él está en contra de la transparencia y quiere hacerle creer al electorado que con solo poner el ejemplo se puede reducir la corrupción aunque muchos de los militantes de su partido han sido cuestionados por actos de corrupción.
Los puntos fuertes de Meade contra López Obrador son su preparación académica y su experiencia en el sector público. Meade puede hacer pedazos a AMLO en los debates con mucha facilidad y de hecho no este no ha dejado de insultarlo y descalificarlo. Lo que tiene en su contra, sin embargo, es que no ha militado en el partido que lo postula a lo que se suma que ocupó el cargo de Secretario de Hacienda en el sexenio panista de Felipe Calderón en la recta final del gobierno de este. Es por este último detalle que los priistas miran con cierto recelo la candidatura de Meade pues piensan que este cargo debería ser para un militante con muchos años. También hay que volver a mencionar que Meade va a cargar en la campaña hacia la amada silla con los errores de la administración de Peña Nieto que tal vez sean pocos por no son menores y el electorado se lo va a restregar. Por lo tanto, es evidente que una repetición del PRI en la presidencia luego de doce años de ausencia se antoja bastante difícil sino es que imposible. Es cierto que es una maniobra ingeniosa el postular a una persona que no ha militado en el tricolor con anterioridad para tratar de que el electorado piense que no tiene los vicios de dicho instituto político. Sin embargo, no puedo dejar de mirar con recelo el hecho de que los sectores más rancios apoyan a Meade y me produce escalofríos lo que puede pasar en caso de salir victorioso en la contienda porque la situación nacional ya es bastante complicada. Además de todo, también temo que algunos de los personajes inútiles de la actual administración ocupen cargos en el futuro así que mis reservas hacia Meade creo que están bien fundadas.    


miércoles, 29 de noviembre de 2017

Improvisación política

Cuando se diseña un proyecto político se deben tener en consideración varios factores de diagnóstico para ver las necesidades actuales y futuras. En nuestro país es muy común que los gobiernos hagan políticas a corto plazo o en el peor de los casos a base de ocurrencias. Aunque entiendo que a veces la improvisación es buena, la mayor parte de los casos muestran que esto no es así y que puede a la larga resultar desastroso. En otros casos se ponen en práctica políticas públicas que suenan bastante bien en el papel pero en la práctica resultan ser un desastre. Y por último están las comparaciones con los países desarrollados pues en muchas ocasiones se intentan copiar políticas públicas sin tomar en cuenta la idiosincrasia mexicana, cuáles fueron las directrices e incluso no se toma en cuenta si dicha política pública fracaso de manera estrepitosa. Es decir, los gobiernos mexicanos en muchas ocasiones diseñan sus políticas en base a ocurrencias, como las llamamos en México, sin tener objetivos a largo plazo y muchas veces cediendo a grupos de presión política.
El principio del problema es la falta de acuerdos entre las diferentes facciones políticas que gobiernan nuestro país. La oposición en México en contra del gobierno en turno impide ver de manera clara cuáles son los puntos en común de su agenda política. Además, desde que en el país se prohibió la reelección del presidente y de los gobernadores es imposible hacer proyectos a mediano y largo plazo. Este tipo de prácticas en buena medida han impedido hacer proyectos a largo plazo, pues usualmente cuando se cambia de partido político se echan abajo proyectos y se inician otros con una temática distinta. No es de extrañar que hay problemas que siguen estando presentes pese a que se han atacado de diversas maneras sin que haya resultados a la vista. Esto es aplicable a los tres niveles de gobierno aunque en el nivel municipal es más evidente. La poca continuidad de políticas impacta de manera negativa en las inversiones productivas ante la poca certidumbre y muchos proyectos requieren fuertes cargas impositivas. Lo que el país necesita ahora con mucha urgencia son políticas públicas con visión a largo plazo y la disciplina fiscal mayor que la que tenemos actualmente (si es que existe). Además deben existir puntos de acuerdo entre las facciones políticas que por lo general se echan la bolita unos a otros por lo sucedido en el país.
El segundo problema con la improvisación tiene que ver con modas de lo que ocurre en otros países y se trata de imitar sin tomar en cuenta consideraciones prácticas. En la actualidad el país que se tiene como ejemplo es Alemania y no se toman en cuenta otras directrices o consideraciones. Una de ellas es que ese país es el usurero del viejo continente o que también tienen un proyecto de aeropuerto cuestionable. Esto es evidente sobre todo en las grandes ciudades donde se trata de copiar lo que se hace en el mundo desarrollado. El ejemplo más reciente y claro de esto ocurrió en la Ciudad de México: la norma referente a los estacionamientos se hizo sin tomar en consideración el altamente deficiente transporte público de la ciudad ya que se intenta desincentivar el uso del automóvil dentro de ella sin ofrecer opciones viables para la ciudadanía. En dicho proyecto no se tomaron en cuenta las causas del excesivo parque vehicular en la capital. Muchos de los proyectos políticos que se presentan en el país fueron un completo fracaso en sus países de origen o no se adaptaron a nuestras necesidades y aun así se copiaron tal cual. Cuando esto sucede en lugar de remover las políticas fracasadas se intenta parchar el problema. Un ejemplo de esto es también de la Ciudad de México y es la restricción vehicular mejor conocida como “Hoy no circula” que es criticada por especialistas de todo el mundo por no reducir la contaminación y dar incentivos para aumentar el parque vehicular aunque es bastante rentable económicamente.

Por último están las políticas que los gobernantes en turno utilizan para obtener el control sobre ciertos sectores sociales a cambio de apoyo electoral. El ejemplo más claro de esto fue la Reforma Agraria de Lázaro Cárdenas, diseñada para tener el apoyo del sector rural. Esto es un problema debido a que el reparto de tierras llevado a ese extremo ayudó a empobrecer de manera alarmante al sector rural. Sin embargo, Cárdenas obtuvo lo que quería que era obtener apoyo para su partido a partir de entonces. También es bastante destacable el hecho de que a partir de entonces también han intentado parchar de muchas maneras el reparto agrario con créditos, subsidios y precios de garantía sin tener mucho éxito. Por otro lado, un incidente bastante gracioso ocurrido en Lagos de Moreno, Jalisco fue el de un puente que se construyó para evitar tener que vadear un río. Aun así la gente prefería seguir vadeando el curso de agua y el alcalde mandó poner un letrero que decía: “Este puente se hizo en Lagos y se pasa por arriba”, por lo qu3e también puede ser que una política u obra pública puede no funcionar por desinterés de la población. Con lo anterior lo que pretendo decir es que cuando se diseñan políticas públicas no siembre se toma en cuenta todas las consideraciones para que estas tengan éxito como su posible impacto o que tengo que corregir para que funcionen. Sin embargo, la demagogia muchas veces puede más que la razón a la hora de realizar propuestas en las campañas políticas en México con tal de ganar popularidad. Y también está en nosotros evitar que esto pase si dejáramos de creer en soluciones maginas a nuestros problemas.   

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Se calientan los ánimos

Estamos en los inicios de la efervescencia electoral y parece que el panorama pinta para bastante lodo. La ambición por la amada silla está llegando a cotos inimaginables y tal parece que la clase política está dispuesta a hacer lo indecible para ganarla. Los principales problemas de nuestro país en la actualidad son la corrupción y la inseguridad que además de todo están ligados y para resolver uno de ellos se debe trabajar en el otro. Esto sin duda es notado por el electorado que en buena medida está harto de la clase política y sus acciones en favor de sus intereses particulares. La decepción con la democracia tal parece es generalizada en todo el mundo, no solo en nuestro país, y se nota en que cada vez más jóvenes piensa que los regímenes totalitarios son los mejores. De esto tienen la culpa los políticos demagógicos que prometen bajar el sol, la luna y las estrellas y resolver los problemas con una serie de pases de varita mágica.
La incipiente democracia en nuestro país, hay que decirlo, ha traído más problemas que beneficios y no tanto porque sea mala en sí misma sino porque la gente no sabe cómo utilizar sus libertades y porque en México siempre ha existido una clase política corrupta y abusiva. No podremos avanzar mientras esa frase tan funesta de “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error” siga dominando la política mexicana. Esta frase fue dicha por un político mexicano hace medio siglo y es practicada por empresarios y ciudadanos en general sin saber que esto ha sido la fuente de corrupción más grande y por lo tanto el mayor lastre. Esto es porque desincentiva la inversión productiva lo que a la larga produce estancamiento económico y crisis debido al alto costo de este tipo de políticas que conllevan aumentos exagerados de impuestos y convierte a las personas en seres infantiles que no se pueden responsabilizar por sus acciones o sus vidas. El problema es que las políticas de Estado de Bienestar llevadas al extremo son muy populares porque quitan en buena medida el sentido de responsabilidad individual que es fatal a largo plazo.
El ejemplo más claro de lo anterior es Andrés Manuel López Obrador que se aprovecha del desconocimiento histórico de los mexicanos. Esto es debido a que pretende gobernar con las mismas redes clientelares, demagogias, control central y otros fantasmas políticos. Basta con ver sus alianzas con un sindicato de electricistas que no aceptan que la empresa en la que laboraban desapareció por inviabilidad financiera, maestros que se niegan a ser evaluados por temor a que su ignorancia e incapacidad queden patentes, estudiantes de normales que no quieren competir por una plaza de maestro, empresarios que quieren contratos públicos sin licitación y lo que se acumule. Aunado a esto se agrega la mayor de sus deficiencias en el gobierno del Distrito Federal que fue el combate a la corrupción: a Rene Bejarano, su principal operador político, lo grabaron mientras recibía soborno y solo estuvo en la cárcel unos cuantos meses; por otro lado, la transparencia tampoco fue su fuerte pues siempre ha sido opositor a la vigilancia ciudadana de las cuentas públicas. El piensa (o quiere hacer creer) que con su sola voluntad basta para acabar con la corrupción, de ahí mi escepticismo. Además, la mayoría de sus colaboradores han sido señalados por actos de corrupción en sus cargos públicos anteriores y el dueño de Morena tal parece que lo ignora de manera olímpica.
En cuanto al frente ciudadano (que de ciudadano no tiene nada) tal parece que está decidido a no ganar la presidencia. En primer lugar hay que señalar que no se han puesto de acuerdo en el mecanismo para designar al candidato. Y debido a esto fue que Margarita Zavala abandonó el PAN además del tufo de imposición de candidatos en los partidos más importantes del frente. Además de todo, las propuestas del frente parecen sacadas del pero de los populismos: la renta básica universal es una tomadura de pelo pues pondrá las finanzas públicas en un verdadero dilema ya que no se sabe de dónde van a obtener los recursos para sostenerla.
En cuanto a los candidatos independientes no hay mucho que decir. Margarita Zavala carga con la administración bañada en sangre de su marido. Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” no ha sabido ser gobernante en Nuevo León. Pedro Ferriz de Con será buen periodista pero como político deja mucho que desear. Y en cuanto a Mary Chuy es una forma de racismo al revés en un intento de revivir la lucha étnica en nuestro país.
Con todo lo anterior es evidente que la clase política está muy alejada de los problemas de la población y de hecho la miran desde un pedestal. Las propuestas van de mal en peor y el escenario pinta para la abstención y la anulación de votos. La población en general ya está harte de oír siempre que las cosas ahora sí van a ir mejor y a la hora de la verdad todo sale al revés. Y esto se ha vuelto común en la clase política.     


martes, 7 de noviembre de 2017

Los tipos de corrupción gubernamental

Tal parece que la corrupción es un mal cultural en nuestro país y tal parece que a nadie le interesa resolverlo de raíz. Todo mundo se queja de que la clase política es corrupta y solo se hablan de tres tipos de corrupción gubernamental: el peculado, la omisión de funciones y el tráfico de influencias. Del soborno, el tipo de corrupción más común en nuestro país casi no se habla (y si se habla, solo es de la de los funcionarios del gobierno) quizá porque la mayoría de los mexicanos lo han practicado alguna vez y pues es vergonzoso admitir algo así. Por otra parte es necesario señalar cuales son los tipos de corrupción para en la medida de lo posible darles solución porque es algo que impide el desarrollo del país de muchas maneras sin que la mayoría nos demos cuenta. Ahora hay países de Latinoamérica que están saliendo de ese horrible flagelo que es la corrupción siendo Argentina y Brasil los más importantes.
Del primer tipo de corrupción del que quiero hablar es del soborno, que creo yo que es del que menos se habla en las redes sociales. Es, en mi opinión, el tipo más frecuente en nuestro país debido a que muchas personas alguna vez han dado la clásica “mordida” al policía para evitar la multa de tránsito, darle una “lanita a algún burócrata para agilizar un trámite hasta grandes empresarios para obtener contratos públicos. Únicamente se habla de sobornos en el último caso, pero no de los primeros dos. Y esto es muy grave puesto que los mexicanos pagan un buen porcentaje de sus ingresos en sobornos. Además, esto impide el desarrollo de empresas, pues muchas tienen que pagar sobornos para obtener servicios y acelerar ciertos trámites. La verdad es que sí es trabajo del estado hacer lo necesario para reducir este tipo de prácticas; sin embargo, también es trabajo de nosotros reducir este tipo de conductas al no darle mordida al de tránsito, al no aceptar darle una lanita a un funcionario público para acelerar un trámite. Y el Estado debe eliminar en la medida de lo posible los trámites engorrosos que en buena medida son causa de la corrupción.
El acto de corrupción gubernamental del que más se habla en nuestro país entre el vox populi es el peculado. Esto es debido a que en el México actual hay gobernadores, presidentes municipales e incluso funcionarios federales los que recurren a este delito para hacer o acrecentar de forma escandalosa sus ingresos. El peculado es el robo de dinero de las arcas públicas por parte de los funcionarios encargados de su resguardo. Esto se ha acrecentado en los últimos años y se nota en la cantidad de mandatarios estatales y municipales que han dejado enormes deudas en dichos lugares mientras se enriquecen de manera escandalosa. El delito llega a extremos que en muchas ocasiones no hay dinero en caja en el momento de los cambios de gobierno debido a que incluso se llevan todos los fondos públicos. Este se delito se comete más frecuentemente en tiempos de bonanza, sin embargo, en los últimos años se ha visto que los gobernantes han endeudado a sus estados y municipios para aumentar los montos de robo de manera estratosférica. Además hay un antecedente de que ningún funcionario fue castigado por estos delitos en el pasado y es el motivo por el cual se han descarado de este modo.
El último acto de corrupción del que hablare es el tráfico de influencias, que consiste en hacer uso de las funciones para beneficiar a terceros. El beneficio puede consistir en el otorgamiento de contratos públicos, el relajamiento de una ley, alguna concesión o incluso para limitar mercados a la competencia. Es decir, los funcionarios a terceros a hacer trampa. Este tipo de corrupción también es muy discutido en conversaciones casuales de cafetería y hace enojar mucho a los mexicanos. Sin embargo, también hay que decir que muchos mexicanos quisieran tener un padrino que les ayude a tener un padrino que les ayude a tener negocios con el gobierno, a acceder a cargos públicos y otros beneficios. Para mí esto es evidencia de que esto es un problema cultural, que todos se indignan, pero a la vez no quieren separarse de este acto de corrupción o de otros. El tráfico de influencias contribuye a la impunidad, la falta de competencia económica, mala calidad de servicios y muchas cosas más y que ciertamente nos afectan.
La verdad es que la corrupción es cosa de dos: el corruptor y el corrompido. Del segundo se habla mucho, pero del primero brilla por su ausencia en las conversaciones del café. La verdad es que yo opinó que sí es un problema cultural porque normalmente se premia al corrupto y al que hace las cosas mal mientras que al honesta se le margina y se le repudia. Así me temo que no podremos avanzar.    


domingo, 8 de octubre de 2017

El regreso de Echeverría y López Portillo

Hay un periodo de nuestra historia que muchos desconocen o del que ya no se acuerdan y es la Docena Trágica. También conocido como la “Década Perdida”, se refiere a los gobiernos de Luis Echeverría (1970-1976) y José López Portillo (1976-1982) y al desastre que fueron en materia económica y social. Es algo más reciente de lo que la mayoría cree, pues estoy hablando de quien gobernó este país en los ‘70 y principios de los ’80. El principal motivo para llevar a cabo estas políticas fue el fantasma de 1968 ya que a partir de entonces los mexicanos empezaron a desconfiar de los gobiernos emanados del PRI como nunca se había visto anteriormente. Entonces los gobiernos ya citados usaron el populismo para contentar a la población sin tener en cuenta las consecuencias en el mediano y largo plazo. Cuando la realidad nos alcanzó fue cuando ocurrió una de las crisis económicas más grandes de nuestra historia.
En primer lugar hay que poner sobre la mesa el odio que sentía Echeverría en contra de los empresarios y que se manifestó con la nacionalización masiva de empresas. Solo respetó las que tenían dueños que fueron serviles al gobierno. Hubo una orgia de créditos en la década de los ’70 debido a los altos precios del petróleo al inicio de dicho decenio. Los programas sociales incrementaron de manera exponencial y por consiguiente hubo un aumento brutal de la burocracia y del gasto público. En ese tiempo también se limitaron las importaciones a ciertos productos sin que esto significara una mejora en la economía nacional. Las empresas nacionalizadas cayeron en la ineficiencia, una sobrecarga en la plantilla laboral y no se sabe a ciencia cierta cuántas veces fueron rescatadas por las autoridades. El edificio se sostuvo mientras los precios del petróleo (el único recurso digno de exportación). Sin embargo, al final del sexenio de Echeverría se empezó a notar una inflación persistente, con lo que se empezó a poner en práctica un sistema de control de precios que llevaron a la escasez de productos como el azúcar, mientras que por la restricción a las importaciones hubo escasez de dentífrico y jabón de tocador debido a la imposibilidad de traer las materias primas. Se intentó impulsar al campo mediante créditos baratos, regalo de semillas, animales y maquinaria sin que esto mejorara la producción agrícola y ganadera.
Cuando López Portillo recibió el gobierno de manos de Echeverría en 1976 ya había señales de agotamiento por el modelo impuesto desde 1970. Y en lugar de corregir el rumbo, JOLOPO se decidió por continuar empujando al país por la barranca, más por las reservas petroleras que se descubrieron en el Golfo de México durante su mandato. Sin embargo, llegó el momento del despertar a la realidad, y el despertar fue bastante brusco, pues a principios de los ’80 hubo una caída en el precio del petróleo y la economía era tan dependiente de la venta del recurso natural que repercutió enormemente en las finanzas públicas. La inflación no se hizo esperar y el gobierno respondió aumentando el salario mínimo por encima de la esta lo que contribuyó a agravarla. En su último informe se anunció la nacionalización de la banca que en nada ayudó a paliar siquiera un poco la situación tan precaria. La devaluación no se hizo esperar y la fuga de capitales fue espectacular. El desempleo aumentó en forma considerable de la noche a la mañana y muchos mexicanos cayeron en la pobreza en un abrir y cerrar de ojos.

El dizque neoliberalismo contra el que lucha la izquierda mexicana moderna es producto de las políticas económicas que tanto defienden. Sin embargo, los gobiernos desde Miguel de la Madrid hasta el presente no han dejado en esencia dejado de aplicar dichas políticas. Sin embargo, los izquierdosos se empeñan en culpar de la crisis actual a los gobiernos mexicanos desde 1982. Tal vez sea porque durante la Docena Trágica era parte del partido que entonces ostentaba el poder y del que ahora reniegan pero en el fondo no han dejado de llevarse las ideas del partido al que muchos le deben carreras políticas. Además, los mexicanos modernos ven en Carlos Salinas de Gortari el principal responsable de la situación actual y esa afirmación no es del todo cierta. Para mí el desconocimiento de los eventos previos a 1982 puede ser nuestra ruina ya que la crisis actual no se puede explicar sin el estudio concienzudo de lo ocurrido en los ’70. Esto puede llevarnos a repetir ciclo funestos que creíamos haber superado hace mucho tiempo. El problema pienso yo es que las políticas de Echeverría y López Portillo se ven bien en teoría, pero llevadas a la práctica son desastrosas en el largo plazo. Sin embargo, las veces que he expuesto esto siento que hablo con la pared porque muchas personas singuen empecinadas en defender las causas de la crisis actual.  

sábado, 30 de septiembre de 2017

Tras la tragedia, miserias políticas

La clase política de nuestro país en serio que es experta en ruborizarnos, pero en caso de tragedia como es el caso de los sismos ocurridos este mes que termina, la verdad es que es indignante la actitud de la clase dirigente de nuestro país. La verdad es que no se si es una fortuna o un infortunio que los sismos ocurridos el 7 y el 19 de septiembre hayan ocurrido a menos de un años de los comicios por la amada silla presidencial, aunque creo que somos huérfanos políticos, pues ninguna de las opciones parece representar al pueblo. Si dogo que es una fortuna es porque ha despertado la sociedad en cierta medida y nos hemos dado cuenta la clase de parásitos que nos gobierna o pretende gobernar; y por otro lado han salido a relucir bajezas por parte de la clase política, y la verdad es que no se si reír, llorar o enojarme. La verdad es que anteriormente pensaba que lo había visto todo, pero esto lo supera con creces.
En primer lugar debo reconocer el avance en el reglamento de construcción derivado del terremoto del 19 de septiembre de 1985 ya que en este la cantidad de muertos fue del orden de decenas de miles y ahora son cientos, aunque tampoco se han corregido del todo los vicios del pasado. También tiene mucho que ver los avances en materia de protección civil y la pronta respuesta de las autoridades y de la sociedad civil, de lo contrario el número de víctimas habría sido mucho mayor. En cuanto a los edificios caídos, me queda claro que no ha desaparecido del todo la complicidad de inmobiliarias y constructoras con las autoridades para los temas de construcción y mantenimiento de edificios. Casos claros fueron el Colegio Rebsámen en Tlalpan (que fue igual que el de la guardería ABC de Hermosillo) o las personas estafadas por una constructora en la colonia Portales de la delegación Benito Juárez. En ambos caso es claro que se violaron los reglamentos de construcción después de pasarles una lanita a las autoridades encargadas de los permisos y estafaron a los compradores de viviendas de manera bastante ruin. En otros casos hay edificios que fueron desahuciados con el temblor de 1985 por daños en su estructura y en el de este año resulta que estaban ocupados. Y mientras tanto las autoridades de las delegaciones y las del Distrito Federal se echan la bolita unos a otros.
En otro punto, aunque no menos miserable, están las prerrogativas que nos obligan a darle a una partidocracia abusiva y corrupta dinero del erario sin que podamos evitarlo. Ahora con los movimientos telúricos temo que en redes sociales están ocurriendo otros de tipo social pero no menos intensos. Se hizo presión en redes sociales para obligar a los partidos políticos (no es donación) la obscena cantidad de dinero que recibirían para las campañas de 2018. Y debido a esto los partidos se han sumado a una subasta debido al desprestigio que han venido sufriendo en años recientes. Todas son ruines, pero la del dueño de MORENA es la mayor bajeza. Esto es porque pretende el administrar recursos para la reconstrucción, y es mi opinión que eso tiene sin duda tintes electorales y es lo mismo que repartir despensas, material de construcción, tinacos y otras dadivas, algo que López Obrador ha criticado a sus adversarios desde siempre. Tal parece que el oportunismo político sale a relucir hasta en los peores momentos.

La verdad es que tengo que volver a preguntar en dónde demonios estamos parados los mexicanos. La verdad es que hemos tocado fondo en esta decadencia que tal parece es eterna. Tal vez ahora con la emergencia salga el mejor lado de los mexicanos, pero normalmente el mexicano promedio se esmera en fallar como sociedad. Estoy convencido de que pasando la emergencia tarde o temprano volveremos a los mismos vicios, pues en materia política parece que estamos condenados a repetir ciclos. Todavía tenemos pendientes como superar la narcocultura, participar más activamente en la comunidad y el desconocimiento de nuestro pasado. Es cierto que las grandes revoluciones que se han dado fueron por reclamos del pueblo, sin embargo, aquí en México somos proclives a los autoritarismos porque nos dejamos llevar por aquel que promete el paraíso con tan solo unos golpes de varita mágica. Creo tener motivos para no bajar la guardia, a pesar de que son las generaciones jóvenes las que más se han movilizado por las emergencias. La falta de tacto político de los millennials a lo que también le agrego la falta de memoria histórica que es nuestra maldición y nos ha llevado a repetir patrones históricos una y otra vez. Vaya que sí tenemos mucho que reflexionar después de esto.   

martes, 26 de septiembre de 2017

Sin voto no hay dinero

Tal parece que la democracia en nuestro país se ha convertido en un circo que el público abandona por ser un espectáculo deficiente. Nuestra partidocracia se ha convertido en una elite abusiva que succiona recursos públicos sin ninguna consideración hacia nosotros. En realidad tenemos ya los vicios de la democracia descritos por Aristóteles (el filósofo griego, no el gobernador de Jalisco). Desde luego que estoy hablando de la demagogia. La demagogia surge como el defecto principal de las democracias porque se tiene que tener un sistema imperfecto para que no se satisfagan las necesidades de la población. Así, en nuestro país no hay un genuino deseo de la clase política de resolver los problemas que aquejan a la población como la inseguridad, la deficiente procuración de justicia, un sistema educativo deprimente y un sistema de salud deficiente a los que solo ponen paliativos que no los resuelven de fondo.
En varias ocasiones yo he dicho en este espacio que el financiamiento a los partidos políticos es grosero y tiene argumentos tramposos. También he dicho que los partidos políticos deberían tener otras fuentes de financiamiento. Sin embargo, basta con ver que nuestro sistema económico es deficiente como el hecho de que muchas de las grandes fortunas se hicieron al amparo del gobierno favoreciendo monopolios o dándoles contratos públicos. También tenemos que trabajar sobre la independencia de los poderes judicial y legislativo para evitar que este sistema se preste a malas prácticas. En segundo lugar tenemos el problema de que el crimen organizado financiando campañas políticas y gracias a esto ya hay alcaldes, legisladores locales e incluso federales que fueron financiado por capos de la droga. Además, ya hay empresarios que apoyan las campañas de algunos políticos con tal de obtener contratos públicos o algunas concesiones en caso de llegar al cargo. Todo lo anterior no se ha podido evitar con financiamiento público, por lo que considero que no tiene sentido.
Lo que plantea Pedro Kumamoto es que el presupuesto de los partidos políticos sea en función del número de votantes. Con el sistema de financiamiento actual lo que se hace es tomar el número de militantes de cada partido y se multiplica por una cantidad de dinero. En cambio, Kumamoto quiere que cada partido reciba la misma cantidad de dinero en función del número de votantes. Yo agregaría a esa propuesta (y dado que me importa un comino la igualdad) que sea en función del número de votos que obtenga el partido en las elecciones, con lo que el monto sería mucho menor y sería una manera más efectiva para castigar a los partidos cuando los gobiernos emanados de ellos fallen en sus funciones. Con esto se le daría un arma a la sociedad muy efectiva para darles un golpe muy duro a los partidos políticos. En la época actual los partidos se han convertido en una elite abusiva y corrupta que únicamente están en una búsqueda del poder por el poder mismo y alejados de los problemas de los ciudadanos. Es de ahí que surge la falta de compromiso para resolver los problemas que aquejan a la población y solo se aplican paliativos.

Desde luego que hay detractores a esta idea tales como los partidos de izquierda que quieren que el Estado financie y subsidie todo. Uno de esos personajes es el catedrático de la UNAM que además es seguidor de Andrés Manuel López Obrador, John M. Ackerman. A él parece no importarle el hecho de que los partidos políticos se han convertido en una casta abusiva que devora recursos de manera irracional. Ackerman señala que el financiamiento público y el obligar a la gente a ir a votar (no puede ser un derecho y una obligación al mismo tiempo) so pena de ser sancionado es lo mejor y cita como ejemplos de esto a Argentina y Brasil, que por cierto sus penúltimos gobiernos han sido señalados por actos de corrupción. Corrupción es favorecer también clientelas electorales (algo que ocurre incluso en países desarrollados), y es lo que hicieron Luiz Inacio Lula da Silva y Dilma Rouseff en Brasil y los Kirchner en Argentina además de aceptar sobornos (según Ackerman, con estas medidas se reduce la influencia de las clientelas electorales, si, como no), por lo que el financiamiento público no es sinónimo de reducción de la corrupción, yo creo que al contrario. Además, me temo que su amado López Obrador hace lo que tanto critica, pues por lo menos sus hijos mayores se dan una vida de ostentación (y no dudo que a nuestras costillas) y ya en 2009 cerraron la página de Facebook de uno de ellos por presumir ese estilo de vida. Fiscalizar cuesta más barato que sostener con dinero público y se puede eliminar esto último, pero también hay que tomar ciertas precauciones pues de lo contrario el tiro nos puede salir por la culata.     

jueves, 7 de septiembre de 2017

¿En dónde estamos parados?

¿En dónde estamos parados?
Tal parece que en nuestro país la corrupción se ha vuelto un mal endémico pues está en todos lados. Yo me he preguntado si es que esto tiene solución, pero tal parece ser que nuestro mayor problema (en apariencia) parece no querer ser solucionado. Ahora que hemos llegado a la democratización este mal ha llegado a cotas que hace años eran inimaginables. Basta con ver las campañas políticas (que por cierto, son eternas) para probar este punto: siempre se trata de echarle en cara al contrario los actos de corrupción del adversario en sus cargos anteriores y solo basta con ver los “debates”. Aunado a esto, temo decir que cuando un opositor llega al poder comete actos de corrupción igual o peores que los del grupo político desplazado. Si no me creen, vean la presidencia de Vicente Fox comparada con la de sus antecesores o incluso en los gobiernos estatales cuando hay alternancia (Morelos, Tabasco, Nuevo León, etc.).
En nuestro país la corrupción está tradicionalmente relacionada con el Partido Revolucionario Institucional y la verdad razón no hace falta. Ya en este blog he publicado entradas acerca de las bases con las que el tricolor se hizo con el poder y que con el tiempo se convirtieron en fuentes de corrupción. El amiguismo, el nepotismo la persecución de la prensa y otros problemas derivados continúan hasta nuestros días y no hay voluntad política para dar solución al problema. El PRI consolidó una dictadura partidista mediante estructuras corporativas que han sido parte del saque que el país sufre desde hace décadas (sindicatos, centrales campesinas, instituciones educativas, cámaras empresariales, grupos de choque, etc.). En los tiempos que corren hay gobernadores que tienen abiertas investigaciones en su contra por malversación de fondos públicos, aceptar sobornos y otros delitos no menos graves. Los mandatarios locales entraron al poder pobres y al salir resulta que amasaron una gran fortuna. Y ahora se ha encontrado que en el gobierno federal también hay una triangulación de recursos que involucra a universidades públicas y se perdió por lo mismo una suma de 3 mil millones de pesos.
El Partido Acción Nacional detentó el poder ejecutivo entre 2000 y 2012 no está exento de este tipo de escándalos. Durante el primer sexenio, el de Vicente Fox, hubo acusaciones de sobornos (los “amigos de Fox”) o de enriquecimiento ilícito (los hijos de su esposa, Martha Sahagún) además de alianzas con estructuras creadas por el PRI (el SNTE de Elba Esther Gordillo) y otras tantas aberraciones del “gobierno del cambio”. En el gobierno de Felipe Calderón se vio una desorbitada corrupción con obras públicas siendo la Estela de Luz del Bicentenario la más destacada de ellas (costó varias veces el presupuesto original): también ha habido gobiernos estatales del PAN acusados de corrupción siendo Emilio González Márquez de Jalisco y Guillermo Padrés Elías de Sonora los más sonados. Por otro lado, el PAN está tan desprestigiado y con los enfrentamientos entre los militantes que se ven al día de hoy pueden darse una idea de la decadencia del instituto político. Y esto, que se puede trasladar a otros partidos, es porque todos quieren satisfacer sus intereses personales y la verdad es que solo se lanzan suciedad unos a otros por la amada silla presidencial y otros cargos públicos. Y en estas luchas, desde luego, no faltan los golpes bajos.
En cuanto a la izquierda, temo decir que no queda mejor parada en este asunto y no se tiene que ser un genio para saberlo. Lo ocurrido con la línea 12 del metro demuestra que a la izquierda tampoco le importa la ciudadanía, pues no solo es el dinero sino que también estamos hablando de poner en riesgo vidas humanas de manera innecesaria. Temo decir que el movimiento de López Obrador no está exento de este tipo de señalamientos y como prueba está la encuesta para elegir al candidato al gobierno de la Ciudad de México o cómo se burló de todos con los videos de Rene Bejarano aceptando soborno al tenerlo solo cuatro meses en la cárcel y sin investigar el asunto. Y eso no es todo, puesto que los partidos de izquierda se han formado con militantes disidentes de otros partidos y que no en pocas ocasiones han sido señalados por actos de corrupción (con estas bases no puedo decir que estamos ante un movimiento reivindicador (o tal vez sí, pero no  de lo que los seguidores de este populista creen) así que tal vez estemos ante el renacimiento del corporativismo que caracterizó al PRI durante 70 años. En otro problema, creo que también hay que señalar la inacción de los gobiernos de izquierda en el Distrito Federal que se hunde en un mar de inseguridad y corrupción de manera desmedida.
Con todo esto y con estas bases temo que nuestros líderes son todo menos eso y claro que estamos en problemas. Quisiera ser optimista, pero con todo esto, es ridículo.
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Lo que es no tener vergüenza

Barack Obama hace otra vez de las suyas y ahora critica a su sucesor por poner fin al programa DACA que impedía deportar a jóvenes migrantes que llegaron a Estados Unidos siendo niños (los llamados “dreamers”). Sin embargo, hay que recordar que Obama fue el que deportó a los padres de estos muchachos y además fue él que acabó con el programa “Pies mojados, pies secos” que concedía residencia automática a los cubanos que llegaran a Estados Unidos, con lo que no tiene cara para criticar a Trump.

   

domingo, 27 de agosto de 2017

Cuando el pasado regresa

Una de las cosas que ignoran las nuevas generaciones es lo referente a lo del fumado, el tapado y el dedazo. Esto tiene que ver mucho con el presidencialismo ejercido por el Partido Revolucionario Institucional durante gran parte del siglo XX al ser una dictadura partidista como el Partido Comunista Soviético, y que los mecanismos para elegir al sucesor de la amada silla eran similares a la organización rusa. Este método de transmisión del poder fue desarrollado por Plutarco Elías Calles luego del asesinato de Álvaro Obregón en 1928 con el fin de ser el que se sienta detrás del trono y seguir mandando en el país sin romper el principio de la no reelección por el que se había levantado en armas Madero. Los mecanismos antes citados tenían que ver con el hecho de que los presidentes emanados del tricolor elegían a su sucesor de manera secreta y los miembros del gabinete trataban de agradar a su jefe dando muestras de un servilismo que la verdad enferma.
Al día de hoy me doy cuenta de que muchos mexicanos que dicen odiar al PRI tratan de evitar a toda costa que los candidatos del tricolor lleguen a puestos de elección, pero desconocen cómo es que el partido se hizo poderoso y llegó a durar siete décadas en el poder. Una de las primeras acciones fue la alianza de Álvaro Obregón con la Casa del Obrero Mundial para formar los Batallones Rojos del Ejército Constitucionalista, aun en contra de la voluntad de Venustiano Carranza. Cuando el Manco de Celaya se deshace del Primer Jefe, hace una alianza con Luis Napoleón Morones del que se benefician mutuamente ambas partes (Morones es el padre del sindicalismo mexicano, así que pueden imaginarse de que tipo de relación estoy hablando). Cuando Plutarco Elías Calles funda el PNR en 1929 se lleva esta estructura y Lázaro Cárdenas consolida a los sindicatos y organizaciones campesinas como estructuras del partido, lo que convirtió a todos estos grupos en acarreadores de votos para el tricolor a cambio de enriquecer a los líderes y el acceso de estos a puestos de elección popular y de otro tipo. Para mí es más que evidente que la reforma agraria tuvo un fin semejante puesto que la única manera de acceder a tierras, créditos y aperos agrícolas era esta, pero no contribuyó a mejorar las condiciones ni del sector rural ni del trabajador en general pero sí ayudó a un partido corrupto a perpetuarse en el poder. Esto es el corporativismo que tanto criticó la oposición y ha sido tan documentado.
El segundo punto es el fraude electoral utilizado por los militantes del PRI para “llevar la democracia por el camino correcto”. Para hacer esto se recurría a mecanismos como la compra de votos (hasta la fecha), el acarreo de votantes, los carruseles y toda una serie de artimañas para para evitar la llegada de opositores al poder. Incluso se llegó a sobornar a los opositores para que reconocieran su “derrota” y no protestaran (los famosos “cañonazos de 50 mil” de Álvaro Obregón).
El siguiente punto es el adoctrinamiento de las masas con el objeto de justificar la simulación, la demagogia y el estado de las cosas. Para esto demonizaron a Porfirio Díaz diciendo que estábamos peor en ese entonces (cito a Ignacio Ramírez “el Nigromante”, acérrimo crítico de Juárez: “estábamos mejor cuando estábamos peor”), desvirtuando a los españoles y enalteciendo demasiado a los indígenas (de ahí que no se diga que Victoriano Huerta era Huichol o que el mismo Díaz era de madre mixteca y las corruptelas y se oculten las corruptelas y traiciones de Benito Juárez). Todo esto lo lograron creando una serie de mitos y dogmas que hasta la fecha no se ha podido romper con todo esto. Para mí es bastante gracioso que el día de hoy los que defienden esto son los opositores al PRI. Otro mecanismo utilizado fue el de la censura a la crítica con acciones como monopolizar la industria papelera para negarle el papel a las publicaciones adversas al régimen y la cancelación de programas de radio y televisión de personas que se atrevían a contradecir al régimen.

Si digo que todo lo contado en párrafos anteriores está siendo utilizado por los opositores es porque considero que así es. Esto lo digo especialmente por López Obrador ya que haciendo alianzas con líderes sindicales corruptos, la defensa de mitos históricos que no resisten el rigor académico y haciendo fraudes con encuestas me queda claro lo que está dispuesto a hacer para obtener el poder por el poder. Una encuesta con metodología desconocida y con conteo de resultados en la más completa opacidad se presta para muchas cosas malas. Es mi opinión que resulta evidente que la supuesta encuesta que se usó para encubrir el hecho de que el dueño de MORENA eligió a Claudia Sheinbaum como candidata a Jefa de Gobierno de la Ciudad de México en contra de Ricardo Monreal (ninguno de los dos es santo de mi devoción). ¿Entonces qué podemos esperar? ¿Qué López Obrador utilice el fraude electoral para perpetuar a su partido en el poder por siete décadas? ¿Censura a las personas que disientan de su régimen y persecución de los opositores? Es cierto que estoy haciendo especulaciones, pero todo esto para mí es preocupante por la falta de memoria histórica de la Revolución y del régimen surgido de ella y el hecho de que un partido que supuestamente se opone a dicho régimen haya copiado las estructuras de ese mismo régimen. Solo espero y deseo que cuando la gente reaccione no se demasiado tarde y no tengamos otro 2 de octubre…   

lunes, 14 de agosto de 2017

Errores humanos y computadoras

En la época actual en la que se ha generalizado el uso de la computadora en bastantes países del planeta y por eso mismo nos hemos vuelto dependientes de esa máquina. Se utiliza para casi todos los aspectos de nuestra vida: ahí están nuestros historiales médicos, información de cuentas bancarias, las cotizaciones de la bolsa y tantas cosas. El mundo moderno no se puede entender sin internet, sin computadoras y es un requisito indispensable conocer su manejo para acceder a empleos, pues prácticamente han ocupado el espacio de otros aparatos en las oficinas, por ejemplo, como la máquina de escribir, la calculadora y hasta la agenda y el calendario (tomando en cuenta que el smartphone es una computadora en miniatura). Hasta los automóviles modernos tienen controlados todos sus sistemas mediante computadoras.
Sin embargo, y como lo he sostenido en anteriores entradas, las computadoras son un medio y no un fin. Y aunque considero que se debe enseñar su uso desde la educación básica, hay otros conocimientos que no se deben dejar de lado, como el saber investigar, redactar correctamente, entender lo que se está leyendo, razonar y hacer cálculos son co0nsas que considero que no se deben dejar de lado ni ahora y, a mi parecer, nunca. Y no solo lo digo porque yo no escribo las entradas directamente en la computadora (aun lo hago con papel y tinta) sino porque son cosas que van a ser utilizadas durante toda la vida. También es porque hay gente que es un as para la informática pero demuestran una pobre cultura. Esto es propio sobre todo de las nuevas generaciones de las que yo formó parte, y la verdad es que me decepciona la educación que tienen. Estamos viviendo tiempos interesantes, pues el desarrollo tecnológico nos permite comunicarnos en menos de un segundo con el otro lado del planeta per la gente demuestra tener una ignorancia en sus comentarios en la mayoría de los casos, incluso en países que se considera que tienen un nivel educativo mayor y por ende cultural en muchos aspectos.
Tomando en cuenta lo anterior y partiendo del hecho de que una computadora promedio no puede pensar, me temo que los errores que aparecen en las computadoras en realidad errores humanos. Cuando una persona tenga un error en un trabajo hecho en la computadora y le eche la culpa a la máquina, recuerden que no puede pensar y que solo trabaja con los datos que los seres humanos le proporcionamos. De pilón tengo que decir que algunos de los programas que la mayoría usamos, como Microsoft Office Word®, tienen un corrector ortográfico y temo que muchos ni siquiera lo utilizan, por decir algún ejemplo. Ahora imagínense con programas más laboriosos de utilizar como Excel®, metiendo datos numéricos y ecuaciones más complejas que las operaciones que puede realizar de manera usual y los cálculos son erróneos, quiere decir que metimos mal los datos y hay que revisar (esto me ha pasado varias veces). Esa frase de que “me falló la computadora” es más común de lo que la mayoría puede pensar y el motivo de la equivocación en muchos casos es porque no ejercitamos las habilidades que describí en los párrafos de arriba y ni siquiera tenemos el hábito de revisar lo que estamos haciendo. Y lo vuelvo a recalcar: vivimos tiempos donde hay nuevas formas de ignorancia en las nuevas generaciones y en las venideras.

Prueba de lo que acabo de decir fue el error que se cometió en la revisión del examen de entrada al bachillerato en la Zona Metropolitana del Valle de México. Dado que el examen se califica con una computadora que compara las respuestas utilizando un sensor de grafito y que lee la información del aspirante. Para evitar a los tramposos, se dan varios cuestionarios al azar a cada estudiante y esta información se incluye en la hoja de respuesta. Para mí es evidente que alimentaron con datos erróneos las bases de datos de las respuestas con las que se comparan las de las hojas que contestaron los aspirantes. La razón de este error, que ha causado, con toda razón, la ira de padres y aspirantes, y el hecho de que generó incertidumbre entre ellos y temo decir que el motivo de este fue lo que expuse en párrafos anteriores. Este tipo de errores pueden costar mucho, desde dinero hasta credibilidad, sin embargo, creo que el error más grave fue no hablar con franqueza desde el principio. De hecho es evidente que las instituciones involucradas se echan la bolita para evadir su responsabilidad en el asunto que fue provocado por un error humano sin lugar a dudas. En realidad temo decir que esto es más común en el mundo de lo que la mayoría pudieran pensar y muchas veces se culpa a la computadora, que no puede pensar sobre los errores humanos siendo que es una forma de evadir nuestra responsabilidad, aunque debemos entender que no podemos ni debemos hacerlo de ningún modo. 

jueves, 10 de agosto de 2017

Tiempos turbulentos

En este día entregaron la constancia de mayoría a Alfredo del Mazo por la victoria obtenida en el Estado de México en los comicios de junio pasado. Fueron comicios demasiado sucios sin lugar a dudas, no solo por lo hecho por el abanderado del PRI, sino también lo hecho por los demás aspirantes, siendo la de MORENA la segunda mayor pecadora en toda la jornada electoral. Aunque es verdad que los gobiernos estatales del Estado de México no se han caracterizado por ser los mejores me temo que las alternativas para relevar al partido del poder no eran precisamente las mejores y por el contrario, me pregunto sinceramente que pasaría si se anulan las elecciones. La verdad es que temo que los cambios no serían para bien, puesto que todos los candidatos (salvo Juan Zepeda) tuvieron algún señalamiento por presuntos actos de corrupción.
El PRI es el partido que tiene el poder en el Estado de México desde hace prácticamente un siglo, pero eso no es lo peor. En la entidad me temo que ha gobernado la misma familia prácticamente desde que el fundador del llamado Grupo Atlacomulco, Isidro Fabela, llamado así de donde es originario este personaje. Desde el todos los gobernadores han sido el hijo o el sobrino de sus antecesores. Con estos antecedentes uno puede deducir que todos los actos de corrupción en la familia tipo los Corleone o los Borgia y temo decir que es difícil romper con todos estos esquemas, aunque no imposible. Cabe mencionar que el Partido Revolucionario Institucional se dice heredero del Partido Liberal y de la Reforma, mismos que vencieron al Segundo Imperio y el hecho de que tenga dentro de sus filas a militantes que se comportan como la realeza en un solo estado, cosa que no se ha visto en otros estado de manera tan marcada (salvo por los Cárdenas en Michoacán o Gonzalo N. Santos en San Luis Potosí, aunque no a la escala que los mexiquenses), aunque no es exclusivo del este lugar del planeta.
Por otro lado, las últimas tres administraciones del tricolor han ido de mal en peor, problema iniciado desde la administración de Arturo Montiel Rojas (1999-2005). Este individuo fue señalado por presuntos actos de corrupción en 2006, cuando intentaba ser candidato a la presidencia por su partido. Entre las cosas de las que acusan a Montiel fue de comprarse un castillo en Europa con dinero que supuestamente sustrajo del erario público. El gobierno siguiente, el de Enrique Peña Nieto (2005-2011) fue aún más controvertido por el aumento en el número de feminicidios en la entidad, el estar más ocupado en preparar su campaña presidencial (el matrimonio con Angélica Rivera iba por ese sentido), la creciente inseguridad, el adjudicamiento de contratos públicos a ciertos empresarios y la persistente pobreza en la que está sumida la mitad de la población del estado. Temo decir que todo esto fue heredado al actual gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila y que prácticamente quiere seguir los pasos de su antecesor y subir a la amada silla y no ha hecho algo para revertir la precaria situación del estado. Con estos antecedentes me temo que no es de extrañar que se quisiera la alternancia al precio que sea y sin importar las consecuencias.

En cuanto a MORENA me temo que como alternancia posible dejo mucho que desear en la campaña pasada. En primer lugar postularon a una persona gris, mediocre y escasa cultura como es el caso de Delfina Gómez. La pobre no sabe ni hablar, los otros candidatos la hacían pedazos en los debates donde ni siquiera se pudo defender de las acusaciones que le hacían sus contrincantes. Y de esos señalamientos yo destacaría los descuentos del 10% de los sueldos de los trabajadores del ayuntamiento de Texcoco, del que ella fue alcaldesa y que no le pudo refutar a Josefina Vázquez Mota en su cara. Además, según varios medios de comunicación López Obrador hablo más en los mítines que la abanderada de su partido con lo que he llegado a la conclusión de que el dueño de MORENA usaría a Delfina como su títere al interior de gobierno del Estado de México. Quizá el Peje tenía el propósito de usar al mayor electorado del país para usarlo como plataforma en su ya larguísima campaña por la presidencia. Además me temo que esto es algo perverso tomado del PRI en su apogeo cuando el poder central decidía quien era el gobernador de cada estado y los quitaba a capricho del presidente en turno. Así que es por esto que afirmo que López Obrador representa en una persona la falta de memoria histórica de la mayoría de los mexicanos. Por eso digo que vivimos tiempos turbulentos puesto que las nuevas generaciones tienen acceso a una cantidad descomunal de información, incluida la del pasado de nuestro país y cuyo desconocimiento nos condena a repetir los mismos errores una y otra vez.  

martes, 1 de agosto de 2017

Problemas del México moderno

Tal parece que nuestro país está condenado a vivir en eternas crisis sociales que se han visto prácticamente desde la independencia. Todas se derivan del hecho de que no hemos podido  construir un Estado funcional ante la falta de una transmisión del poder en forma pacífica. Prácticamente desde la caída del Primer imperio hasta los años 30 del siglo pasado el método habitual para obtener el poder era el golpe de Estado, el típico “quítate tú para ponerme yo”. Todo esto nos llevó a tener cruentas guerras civiles siendo la Reforma y la Revolución las más importantes. Las facciones triunfadoras de esos conflictos nunca han tenido un programa político claro más que ver el poder como su patrimonio personal. Esto es más notorio cuando el Estado mexicano es inoperante tal como sucede el día de hoy y eso se explica con la cantidad de aspirantes que hay a la presidencia. Y para echarle más sal a la herida me temo que el país ha sido más funcional en periodos dictatoriales que bajo regímenes democráticos.
Aun el día de hoy en nuestra clase política se ve el poder como un fin, no como un medio y una parte del patrimonio personal. En los últimos comicios que hubo en el país, en especial los del Estado de México, las dos facciones políticas se pelearon en la entidad para tener una mayor ventaja en las elecciones presidenciales de 2018. Los mexiquenses deben entender que no importaba quien ganara, ellos iban a ser los perdedores. Las opciones realmente apestaban: un raterazo como Alfredo del Mazo o una especie de Maximato donde López Obrador iba a manejar a Delfina Gómez o, igual de terrible, los caciques de Texcoco y no tengo la menor duda que en el caso de los dos aspirantes buscan que su partido tenga ventaja en los comicios del año que bien y no un mayor bienestar para la ciudadanía del mayor electorado del país. Lo siento por los que quieren alternancia en el Estado de México, pero siendo así las cosas no veo los beneficios para los ciudadanos. Estoy convencido de que ambos grupos dedicarían sus esfuerzos en hacer que los candidatos presidenciales de sus partidos obtengan la presidencia y otros cargos de elección popular.
El gobierno federal es inoperante en la actualidad y eso es un problema puesto que cuando el estado no puede garantizar ni su existencia menos puede hacerse cargo de sus obligaciones. Esto se ha hecho evidente durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, aunque ha ido gestándose desde hace cuatro décadas. Me he cansado de decir que Peña se ha quedado corto con el desafío de un país que tiene muchos años en crisis. Con la renuncia de Peña o de su gabinete la verdad es que no veo cómo demonios mejoraría nuestra situación puesto que a  la oposición solo le interesa obtener el poder por el poder. Apoyar a alguna de las facciones políticas en este momento es un error pues al ver la lista de aspirantes a la presidencia casi todos han tenido actuaciones cuestionables en sus anteriores cargos públicos. Con estos antecedentes me temo que estamos ante una situación similar a la del Estado de México: la alternancia no serviría de nada puesto que todos los aspirantes tienen las uñas bastante afiladas y eso me temo que la mayoría no lo ve. Así que les voy a decir la cruda realidad: este país ha funcionado mejor bajo dictaduras (Porfiriato, PRI, Virreinato) que bajo regímenes democráticos. Con esto no quiero decir que apoyo una dictadura pero es necesario dar los hechos por crudos que sean.

En cuanto a la sociedad mexicana moderna me temo que el asunto es bastante grave puesto que pierde el tiempo en tonterías. Por un lado protestan porque exigen la salida del director técnico de la selección mexicana de futbol, pero no del Secretario de Comunicaciones y Transportes. Con esto me doy cuenta que la sociedad en general pierde el tiempo y se desgasta en estupideces. Además, la polarización política impide ver que la clase política en su totalidad tiene responsabilidad en el México actual. Y los que se sienten informados, me temo que piensan que sacando al PRI y al PAN de la presidencia se arregla el problema pero tengo motivos para pensar que esto no es así puesto que el principal opositor al régimen actual está aplicando matices priistas en su partido. Además creo que la narcocultura no ayuda a la situación de inseguridad que asola a nuestro país desde hace una década y se traduce en corridos, series de televisión, telenovelas y películas, pues de cierto modo ayudan a que la población vea a la delincuencia como los héroes que no son. También creo que las personas que se la pasan despotricando en internet demuestran una ignorancia enorme pues piensan que nuestros problemas son recientes y no que empezaron hace mucho tiempo y por esto estamos condenados a repetirlos. Así que temo que en nuestro país hace falta una revolución pero del pensamiento y de tipo moral pues de lo contrario seguiremos en el mismo círculo vicioso.  

martes, 18 de julio de 2017

Descuidos mortales

En días recientes se vio un defecto en una obra del gobierno federal que apenas había sido inaugurada hace escasos tres meses. Era un paso exprés de estilo norteamericano (quien haya visitado Newark, Nueva Jersey no me dejara mentir) donde los carriles centrales son para el transito foráneo y los laterales para el local. Esto se hizo en la autopista México-Cuernavaca (que por cierto es la autopista de cuota más cara del país) y por defectos de construcción se abrió un boquete debido que no modificaron los ductos del drenaje y en el agujero cayó un automóvil con dos personas a bordo que fallecieron por la ineptitud de los equipos de rescate. Esto es una escena de la vida moderna en nuestro país donde perece que la corrupción hace que sea más importante la fotografía que las vidas humanas con el hecho de que hay licitaciones amañadas y compras a sobreprecio en productos y servicios.
En años recientes el ejemplo más claro fue el de la línea 12 del metro de la Ciudad de México, la línea del bicentenario. A casi un año de inaugurada empezó a tener problemas en los rieles y había un riesgo terrible de que descarrilaran los trenes. Evidentemente algo no cuadro en la construcción de la línea del metro cuyo precio fue un poco más de tres veces lo estimado en el presupuesto original. Entonces uno pensaría que fue construida con los mejores materiales y los mejores especialistas, pero me temo que no es el caso. Me temo que las vidas humanas no son esenciales cuando se trata de construcción de autopistas, trenes y otros medios de transporte y se traslada a otras obras como hospitales, viviendas, escuelas y otros edificios públicos y la verdad es que con todo esto estamos en problemas. Con tal de ahorrarse unos pesos para poder echarse a la bolsa, se meten materiales más baratos o se saltan pasos en la construcción. La evidencia más clara de esto se vio en el terremoto de 1985 en la Ciudad de México ya que la mayoría de los edificios que se cayeron (entre ellos el Hospital General) es evidente que hicieron lo que describí en líneas arriba.
También considero como descuido mortal el no atender normas de seguridad y hay casos de este tipo en las últimas tres décadas. Estoy hablando desde luego de la explosión en San Juanico, la explosión del drenaje en Guadalajara y el incendio de la guardería ABC en Hermosillo. En el primer caso la causa fue el permitir el poblamiento de una zona sin tomar el riesgo que implicaba. La madrugada del 19 de noviembre de 1984 se confirmaron dichos temores cuando hubo una explosión en una planta de almacenamiento de gas cercana a una zona residencial causando la muerte de entre 500 y 600 personas al instante. En el segundo caso fue el descuido de los constructores los que causaron la corrosión de un ducto de gasolina que se filtró al drenaje y la inacción de las autoridades de protección civil que hizo caso omiso a los avisos de los vecinos de un persistente olor a combustible. En cuanto al tercer caso son patentes las omisiones en materia de protección civil y corrupción de las autoridades de una estancia infantil que en otro lugar del mundo ni siquiera habría llegado a operar. Todos tienen algo en común. La corrupción de las autoridades al permitir riesgos innecesarios para la población que al final resultan fatales para esa misma población que en dos de los casos por comodidad no hicieron nada por evitar su trágico destino que un día llegó.

Aunque me temo que no está entre las prioridades de la población la cultura de la prevención que es tomada incluso a juego. Esto se nota sobre todo en los simulacros de sismo o de incendio en las escuelas donde los alumnos lo toman a juego y van echando relajo ocasionando que tarden demasiado tiempo en llegar a la zona de seguridad. También he visto demasiadas veces padres que llevan a sus hijos en el auto sin los sistemas de retención adecuados aunado por el hecho de la falta de sanciones por parte de las autoridades estatales porque no está incluido en los reglamentos de tránsito. Entonces me temo que estamos en un círculo vicioso donde la seguridad no es prioridad para las autoridades y la población la toma a burla. Tal parece que vivimos en el país de “no pasa nada”, pero el problema es que las cosas pueden suceder en el momento menos esperado y es cuando ocurren tragedias como las que expuse en párrafos anteriores. En otros países los funcionarios públicos pueden ir a prisión por este tipo de omisiones y se acaban carreras políticas. En cambio, en nuestro país la corrupción es algo generalizado y tal parece que el poner en riesgo algo con lo que no se debe jugar como algo tan preciado como la vida humana parece que no es algo prioritario para la mayoría. Ahora que se están discutiendo en el congreso los detalles del Sistema Nacional Anticorrupción me queda muy claro que el retraso se debe a que la mayoría de la clase política tiene cola que le pisen, y en el caso de adjudicaciones de contratos públicos y compras a sobreprecio las cosas seguirán iguales por un largo tiempo.