Tal parece que nuestro país
está condenado a vivir en eternas crisis sociales que se han visto
prácticamente desde la independencia. Todas se derivan del hecho de que no
hemos podido construir un Estado
funcional ante la falta de una transmisión del poder en forma pacífica. Prácticamente
desde la caída del Primer imperio hasta los años 30 del siglo pasado el método habitual
para obtener el poder era el golpe de Estado, el típico “quítate tú para
ponerme yo”. Todo esto nos llevó a tener cruentas guerras civiles siendo la
Reforma y la Revolución las más importantes. Las facciones triunfadoras de esos
conflictos nunca han tenido un programa político claro más que ver el poder
como su patrimonio personal. Esto es más notorio cuando el Estado mexicano es
inoperante tal como sucede el día de hoy y eso se explica con la cantidad de
aspirantes que hay a la presidencia. Y para echarle más sal a la herida me temo
que el país ha sido más funcional en periodos dictatoriales que bajo regímenes democráticos.
Aun el día de hoy en
nuestra clase política se ve el poder como un fin, no como un medio y una parte
del patrimonio personal. En los últimos comicios que hubo en el país, en
especial los del Estado de México, las dos facciones políticas se pelearon en
la entidad para tener una mayor ventaja en las elecciones presidenciales de
2018. Los mexiquenses deben entender que no importaba quien ganara, ellos iban
a ser los perdedores. Las opciones realmente apestaban: un raterazo como
Alfredo del Mazo o una especie de Maximato donde López Obrador iba a manejar a
Delfina Gómez o, igual de terrible, los caciques de Texcoco y no tengo la menor
duda que en el caso de los dos aspirantes buscan que su partido tenga ventaja
en los comicios del año que bien y no un mayor bienestar para la ciudadanía del
mayor electorado del país. Lo siento por los que quieren alternancia en el
Estado de México, pero siendo así las cosas no veo los beneficios para los
ciudadanos. Estoy convencido de que ambos grupos dedicarían sus esfuerzos en hacer
que los candidatos presidenciales de sus partidos obtengan la presidencia y
otros cargos de elección popular.
El gobierno federal es
inoperante en la actualidad y eso es un problema puesto que cuando el estado no
puede garantizar ni su existencia menos puede hacerse cargo de sus
obligaciones. Esto se ha hecho evidente durante el gobierno de Enrique Peña
Nieto, aunque ha ido gestándose desde hace cuatro décadas. Me he cansado de
decir que Peña se ha quedado corto con el desafío de un país que tiene muchos
años en crisis. Con la renuncia de Peña o de su gabinete la verdad es que no
veo cómo demonios mejoraría nuestra situación puesto que a la oposición solo le interesa obtener el
poder por el poder. Apoyar a alguna de las facciones políticas en este momento
es un error pues al ver la lista de aspirantes a la presidencia casi todos han
tenido actuaciones cuestionables en sus anteriores cargos públicos. Con estos
antecedentes me temo que estamos ante una situación similar a la del Estado de
México: la alternancia no serviría de nada puesto que todos los aspirantes
tienen las uñas bastante afiladas y eso me temo que la mayoría no lo ve. Así
que les voy a decir la cruda realidad: este país ha funcionado mejor bajo
dictaduras (Porfiriato, PRI, Virreinato) que bajo regímenes democráticos. Con esto
no quiero decir que apoyo una dictadura pero es necesario dar los hechos por
crudos que sean.
En cuanto a la sociedad
mexicana moderna me temo que el asunto es bastante grave puesto que pierde el
tiempo en tonterías. Por un lado protestan porque exigen la salida del director
técnico de la selección mexicana de futbol, pero no del Secretario de
Comunicaciones y Transportes. Con esto me doy cuenta que la sociedad en general
pierde el tiempo y se desgasta en estupideces. Además, la polarización política
impide ver que la clase política en su totalidad tiene responsabilidad en el
México actual. Y los que se sienten informados, me temo que piensan que sacando
al PRI y al PAN de la presidencia se arregla el problema pero tengo motivos
para pensar que esto no es así puesto que el principal opositor al régimen actual
está aplicando matices priistas en su partido. Además creo que la narcocultura
no ayuda a la situación de inseguridad que asola a nuestro país desde hace una década
y se traduce en corridos, series de televisión, telenovelas y películas, pues
de cierto modo ayudan a que la población vea a la delincuencia como los héroes que
no son. También creo que las personas que se la pasan despotricando en internet
demuestran una ignorancia enorme pues piensan que nuestros problemas son
recientes y no que empezaron hace mucho tiempo y por esto estamos condenados a
repetirlos. Así que temo que en nuestro país hace falta una revolución pero del
pensamiento y de tipo moral pues de lo contrario seguiremos en el mismo círculo
vicioso.
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