En esta ocasión quisiera
referirme a la incomprensión que yo he desarrollado hacia los intelectuales que
militan en la izquierda. Y escribo estas líneas debido a que este es un tema
recurrente que la mayoría de la gente pensante del continente se decante por dictadorzuelos
como Stalin o Mao Tse-Tung o por Castro, Chávez, Maduro y Morales mientras
condenan a Pinochet. La verdad es que siempre han condenado al capitalismo por
ser inmoral y por generar una desigualdad sin precedentes donde el ganador
obtiene todo y el perdedor pierde todo. Es decir que el capitalismo es un juego
de suma cero y por eso mismo este es un sistema económico que debe desaparecer
pues es inmoral. Sin embargo estos grupos de intelectuales ocultan el hecho de
que naciones enteras (Finlandia, Corea del Sur, Chile y otras) no se
desarrollaron gracias a estatismos ni dadivas a la población sino impulsando un
sistema de competencias y sistemas educativos de calidad que impulsan en
ingenio de las personas.
Yo he leído mucho y me
temo que no he tomado posturas a favor de una intervención mayor del estado en
la vida de las personas. Lo que también he notado es que la mayoría de la
intelectualidad de hoy día está integrada por escritores, dígase Elena Poniatowska,
Paco Ignacio Taibo, Lorenzo Meyer y otros que se han dedicado a despotricar
contra el sistema que les ha dado todo, incluidos fama y fortuna. Si no fuera
por el capitalismo y la globalización las obras de los escritores antes
mencionados nunca hubiesen sido publicadas en otros idiomas y ser apreciadas en
diversas culturas. Esto es obviado o mejor dicho ocultado por los seguidores de
las ideas de este espectro político y de ahí vienen algunas manifestaciones
modernas como la “izquierda fresa” (en México “fresa” se le llama a los jóvenes
de clase alta que son muy pretenciosos y carentes de inteligencia) puesto que
estos simpatizantes de dicho espectro ideológico despotrican contra el
capitalismo en cafeterías Starbucks, usan ropa de marca y utilizan productos informáticos
Apple. La más clara manifestación de la izquierda fresa en México se dio en
2012 en el marco de las elecciones presidenciales de ese año siendo esta el
movimiento “Yo soy 132”.
En el espectro ideológico
del capitalismo liberal hay muy pocos intelectuales y en verdad solo he podido
identificar a Enrique Krauze, Francisco Martín Moreno y Denise Dresser (aunque
escriba en la revista Proceso). Entonces realmente me siento en desventaja pues
hay muy poca gente que defienda el capitalismo liberal como lo he hecho en los
últimos dos años. Tal es por eso es que este espacio solo supere las cuatro mil
visitas en estos dos años escribiéndolo. Sin embargo seguiré haciéndolo con
mucho gusto, pues no son complacencias y antes que nada estoy ejerciendo mi
derecho a la libertad de expresión al escribir mi opinión. El motivo de este
blog no es tratar de generar un cambio en el pensamiento de las personas sino
de expresar mi punto de vista acerca de temas que encuentro interesantes y
explicarlos desde una retórica que no sea políticamente correcta. Y en eso
radica principalmente mi frustración hacia los intelectuales que mencione
primero puesto que defienden un modo de vida hueco e indigno donde el hedonismo
la corrección política son una constante.
Mi falta de comprensión hacia
las actitudes de la izquierda me ha hecho llegar a la conclusión de que ellos
hacen gala de una soberbia increíble en razón de que se consideran los únicos capaces
de hacer cambios sustanciales y positivos en varias materias, pero
principalmente económica y social. A esto hay que aunar el hecho de defender
dictaduras como la soviética o la cubana. Sin embargo, si han criticado regímenes
despóticos como el de Augusto Pinochet por haber promovido el capitalismo en su
país, y aunque to tampoco apruebo ese tipo de brutalidad, tengo que reconocer
que saco a Chile del bache en el que lo había metido Salvador Allende que se
encargó de empobrecer a esa nación sudamericana. Nunca he escuchado críticas al
régimen de Fidel Castro a pesar de haber aplicado los mismos métodos brutales
que Pinochet y Francisco Franco. La admiración por los dictadores de izquierda
es algo que me llama mucho la atención puesto que los intelectuales de izquierda
han amasado una gran fortuna y sin embargo son incapaces de irse a vivir a Cuba
o a Venezuela, por ejemplo, pero los miembros destacados de la intelectualidad
sí son capaces de ir a una marcha convocada por el Subcomandante Marcos y me
queda claro que lo hacen simplemente para darse publicidad. Este tipo de hipocresías
no las tolero ni las toleraba de Elena Poniatowska, Paco Ignacio Taibo, Carlos Monsiváis,
Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez y entre otros tantos más. El que sean
grandes literatos de la lengua española es punto y aparte.