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martes, 25 de junio de 2019

Candil de la calle


“Candil de la calle, oscuridad de su casa” es un dicho popular que se utiliza para señalar a aquellas personas que se dedican a resolver problemas fuera de sus responsabilidades inmediatas. Frecuentemente se asocia con las personas que dedican más tiempo y esfuerzo en asuntos fuera del seno de la familia. En este caso se lo aplico al presidente que se la pasa ayudando a países extranjeros a costa de condenar a sus compatriotas a tener servicios públicos deprimentes. Esto que hace el presidente de México alguna vez lo hizo el gobierno cubano desde la llegada de los Castro al poder (o lo siguen haciendo). Sin embargo, debería enfurecernos que el gobierno actual lo haga porque en aras de la “austeridad” no es posible que se le regale dinero de nuestros impuestos a un gobierno al que no le interesa su pueblo cuando sus compatriotas tienen problemas para tener servicios básicos producto de recortes presupuestales inmisericordes.
El gobierno mexicano está metido en serios problemas debido a que tiene presiones tanto del interior como del exterior. . el presidente le da 30 millones de dólares al gobierno de El Salvador para un programa de empleo con el objeto de detener la migración ante la ira de los mexicanos. Para los han leído historia sabrán que los países centroamericanos se separaron de México luego de la caída del Primer Imperio. Si este país es un desastre desde entonces, en Centroamérica dicen “quítate que ahí te voy”, pero voy a separar la paja del trigo: Costa Rica y Panamá tienen un nivel de desarrollo incluso más alto que el de nuestro país. en cambio, lo que respecta a Nicaragua, El Salvador y Honduras son de los países más pobres del continente y son los que han estado expulsando migrantes durante los últimos meses. Algo que sí considero decir en este espacio es que los gobiernos de aquellos países son bastante corruptos y tienen fama de robarse la ayuda humanitaria. Con estos datos no dudaría ni por un segundo que el dinero que el gobierno mexicano está cediendo de buena fe termine en los bolsillos de un grupo de políticos corruptos. Por lo tanto, considero que decirles “ayúdate que yo te ayudaré” es un magnifico primer paso. 
Para continuar, hay que revisar las condiciones en las que la Policía Federal está haciendo las laboras que amablemente nos asignó el gobierno de Estados Unidos. Ante la inminente aplicación de aranceles por parte del gobierno de nuestro vecino del norte para evitar que sigan llegando inmigrantes centroamericanos a la frontera norte se enviaron a ambos límites internacionales fuerzas federales entre policías, marina y ejército. Las condiciones de la Policía Federal que hace labores que no le corresponden son indignantes: los enviaron a lugares donde no ya camas, comida, baños, es decir, lo más indispensable. Además, como ahora van a ser miembros de la llamada Guardia Nacional tienen que comprar su uniforme y ni siquiera les dan suficientes municiones o combustible para los vehículos. Esto ya está, como diría Brozo, para la vil chingada, puesto que el director del Instituto Nacional de Migración les dijo que eran unos “fifís” porque de seguro querían seguir hospedándose en hoteles caros y comer en los restaurantes a los que estaban acostumbrados. Esto causó gran indignaciones de muchos sectores porque esto sucede por los recortes que se han aplicado de manera inmisericorde.
Esto no es todo lo que ha venido pasando estos días puesto que el presidente estuvo de visita en Quintana Roo, más precisamente en Cozumel y Playa del Carmen. Una reportera le reclamó en la conferencia de prensa matutina, que ya es costumbre en el presidente, sobre los problemas ambientales y de inseguridad que padece aquel estado en el sureste. Como en Playa del Carmen había dicho que el sargazo que afecta las playas de Quintana Roo no es un problema grave a pesar de que espanta al turismo, principal fuente de ingresos del estado. Además, la inseguridad campea a sus anchas se manifiesta en los asesinatos que ocurren todos los días, sobre todo en Cancún, y el cobro de derecho de piso a los restauranteros. Además hay que agregar que, debido a que es uno de los principales destinos turísticos de México, hay una importante presencia de bandas criminales dedicadas a la trata de personas con fin de explotarlas sexualmente, sobre todo mujeres y niños. Y esto solo es una pequeña muestra de lo que pasa en el país, de la compleja realidad que si bien la heredo el gobierno actual tampoco es que se estén tomando las decisiones correctas para resolver los problemas de manera efectiva. El presidente únicamente habla de sus programas asistencialistas y populacheros, de que él tiene otros datos además de echarle la culpa a otros de sus equivocaciones. Sí que estamos en problemas. 

jueves, 20 de junio de 2019

Presidente en campaña


No son pocas las voces que advierten que el presidente Andrés Manuel López Obrador aún sigue en campaña. A pesar de que la evidencia muestra que por sus políticas el país se cae a pedazos, el presidente sigue sin tomar las riendas del asunto como el Jefe de Estado que se supone que es. Sin embargo, se está tornando evidente que para el presidente es más importante hacer gira para estar cerca de sus simpatizantes que ser el jefe de Estado por el que la gente votó. El problema, como ya lo he planteado en anteriores entradas es que el rey va desnudo y nadie es capaz de decirlo en el gabinete porque es exhibido inmediatamente por el jefe en el show mañanero que hace todos los días. López Obrador se está aprovechando de sus altos índices de popularidad para engañar a sus seguidores con la cantaleta de que él tiene otros números porque la realidad tarde o temprano nos va a alcanzar. Pero para el presidente es más importante repartir apoyos que ser el jefe de Estado que necesitamos.
En los datos económicos el país va mal, pues además de que las calificadoras bajaron la calificación crediticia de PEMEX, no se está generando confianza para la inversión. Ya había hablado de que esto ha sido así desde que anunció la cancelación de aeropuerto en Texcoco aunque los efectos se iban a ver con el tiempo. Pero ese no es el único punto para debatir, pues aunque el presidente firmó un acuerdo con el Consejo Coordinador Empresarial para invertir 32 mil millones de dólares la verdad es que también los desalienta con la cancelación de las rondas petroleras inmediatamente después de llegar al convenio antes citado. La incertidumbre ya está impactando en la generación de empleos, pues esta cayó 88% durante mayo comparada con el mismo mes del año pasado. Me acuerdo muy bien que cuando Peña Nieto ganó las elecciones de 2012 López Obrador comenzó a decir que “va a haber crisis, nos va a llevar al despeñadero” pero la verdad es que ahora las cosas sí van de mal en peor. Como dije al principio, el presidente siempre va a salir con la cantaleta “yo tengo otros datos” para excusarse en su mediocridad, pero como dije, no le va a funcionar para siempre.
En otro asunto, parece ser que el combate a la corrupción no es prioritario para esta administración, o por lo menos para perseguir a la gente propia. Se celebra que se persiga la corrupción de la pasada administración, pero es detestable que se pretenda que es inexistente en la actual. Para estar comprometidos con la transparencia lo hacen muy mal pues 9 de cada 10 contratos se hacen por asignación directa, es decir, sin licitación de por medio. A esto hay que agregar que el súper delegado de Jalisco, Carlos Lomelí, parece que está haciendo una gran fortuna con la crisis de medicamentos puesto que ha obtenido jugosos contratos por asignación directa con los gobiernos de Veracruz y la Ciudad de México con mucha impunidad. Si esto ocurriera con otra administración la verdad es que el presidente ya estaría pegando el grito en el cielo, pero como se trata de su propia gente se hace de la vista gorda. Me van a odiar los seguidores del presidente, pero tarde o temprano van a salir escándalos de corrupción tal y como fue durante la administración pasada. La pregunta del millón es cuánto tiempo se va a tolerar esa situación.
Ya para finalizar, voy a hablar de las cotas ridículas que está tomando la austeridad del gobierno de López Obrador. Hace unos días se comunicó a los burócratas que en las oficinas gubernamentales se va a racionar la electricidad por lo que ya no se permitiría que los trabajadores cargaran teléfonos celulares o tuvieran cafeteras, hornos de microondas o cualquier electrodoméstico en los espacio laborales. Debemos ver que a pesar de estas medidas la Cámara de Diputados licitó la producción de documentales por un valor de unos 3 millones de pesos. Mientras tanto, el Canal 22, a cargo de la Secretaría de Cultura, “licitó” otros 6 millones de pesos, aunque un documental de nombre “Me cansó ganso” es bastante sugerente. Es decir, mientras a los burócratas les dicen que hay que ahorrar y en los hospitales falta material y personal, el gobierno está gastando dinero en propaganda para promover sus ideas como si estuvieran en Cuba o en la Unión Soviética, mientras que hay gente que se muere por falta de medicamentos en el sector salud. La verdad es que con esto último ya me estoy preocupando, pues además de la escasez de insumos para la salud el gobierno ya está usando nuestro dinero y las instituciones para promover sus ideales políticos lo cual es detestable como quiera que se vea. Hacer propaganda debería ser la gota que derramó el vaso para todos, pero todavía no es así porque no se ha golpeado de forma severa el bolsillo de la gente. ¿Hasta cuándo van a reaccionar y ver la realidad.

domingo, 16 de junio de 2019

Un largo sexenio


Apenas van seis meses desde el inicio del sexenio de la administración de Andrés Manuel López Obrador y ya quiero que se termine. Después de ver lo sucedido en todo este tiempo me doy cuenta que estamos llegando a una coyuntura muy delicada y de la que será difícil salir si no se toman decisiones firmes. La inseguridad, la crisis de salud y los recortes presupuestales en áreas clave están causando estragos muy serios entre la población. Además de todo, la improvisación de las autoridades en todos los temas se nota pues en lugar de resolver problemas se agravan y se generan otros. El presidente se la vive de gira en avión comercial mientras se toma selfies con sus seguidores, reparte apoyos y lanza discursos contra sus adversarios como si estuviera en campaña todavía. Pero fajarse los pantalones y demostrar que ya es el Jefe de Estado es algo que se sigue esperando.
En primer lugar estoy viendo como la situación de la inseguridad crece en todo el país mientras el presidente está de gira. Pero dejemos un momento en ámbito nacional y veamos lo que está ocurriendo en la Ciudad de México. Mientras la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, anunciaba la discusión bizantina del uniforme neutro, no nos dimos cuenta de otro problema que sí es importante: nuestra seguridad. Pocas semanas después nos enteramos que hubo un aumento del 550% en el número de secuestros en la capital. Pero el colmo fue el secuestro del estudiante joven Norberto Ronquillo, estudiante universitario originario de Chihuahua, saliendo de la escuela y a pocos días de graduarse. La incompetencia mayúscula de las autoridades para reaccionar ante el caso se hizo patente, y terminó con la vida del joven. Y es cuando todo el mundo se dio cuenta de que hubo recortes en las dependencias de seguridad en la Ciudad de México a tal grado que tienen que limitar la cantidad de combustible para los vehículos de emergencia. Pero eso sí, en la capital ahora los niños pueden ir a la escuela con falda y las niñas con pantalón, el presidente levanta la mano a Sheinbaum y le dice que no está sola mientras que la ciudadanía paga por su ineptitud.
Volviendo al ámbito nacional, el tema del aeropuerto parecía que algo que ya estaba zanjado, pero parece ser que esto no va a ser así. Un colectivo denominado NoMásDerroches ha metido unos 147 amparos para frenar el aeropuerto de Santa Lucía hasta que se presenten los estudios de seguridad aérea, ambientales y arqueológicos requeridos para continuar con la obra. Y consiguieron cuatro suspensiones hasta la semana pasada. Incluso lograron parar la destrucción de la obra en el aeropuerto que se construía en Texcoco, pues ya se tiene planes de construir un parque ecológico en esos terrenos inundando lo que ya se había construido. A sabiendas de que la consulta con la que se canceló la obra en Texcoco carece de sustento legal, López Obrador amagó con revelar los nombres de quienes promueven los amparos para lanzarlos a las hordas de seguidores que tiene. No soy tonto, puede haber intereses empresariales, de hecho, la Confederación Patronal de México (COPARMEX) manifestó en algún momento inconformidad por la decisión del ejecutivo que todavía no entraba en funciones. Por cierto, los invito a leer el artículo 35 de la constitución para que vean de lo que hablo. Y ya es tiempo de que el presidente se dé por enterado que no puede hacer lo que quiera.
Pero no es todo lo que ha venido pasando, pues mientras los recortes continúan en áreas clave hay derroches en otras, la verdad es que debajo del tapete pasan cosas de las que ya nos dimos cuenta. Este escándalo comenzó en el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT), cuando nos dimos por enterados que los académicos tienen que pedir permiso al presidente de la república para salir del país a congresos o estancias en otros países, la directora del organismo compraba con cargo al erario comida gourmet para el comedor de dicha institución. Pero no fueron los únicos, pues una semana después nos dimos cuenta que en otras dependencias como la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Nacional Financiera (NAFINSA) y el Hospital General de la Ciudad de México contrataron a la misma empresa que el CONACyT para surtir sus respectivos comedores. Y lo más irónico es que mientras el discurso dice “austeridad” en las citadas dependencias comen salmón ahumado, rabioles, jamón serrano, setas españolas, queso roquefort, cuscús africano, quínoa de alta calidad, cerveza de muchos tipos e incluso compraron agua mineral Perrier® para revolver tragos de whiskey. El presiente se la pasó despotricando contra los lujos que se daban los funcionarios de alto rango y ahora miembros de su gabinete comen y beben a todo lujo y confieso que algunos de los alimentos ni siquiera los he visto en mi vida. Esto es para indignarse pues mientras en el discurso dicen una cosa hacen lo contrario. Insisto, este sexenio va a ser muy largo, y apenas van seis meses, imaginen lo que vendrá después.


miércoles, 12 de junio de 2019

Entre el bullie y la demagogia


Ten cuidado con lo que prometes, reza un dicho popular que se aplica cuando haces promesas que no puedes cumplir. Y vaya que el gobierno de López Obrador ha hecho algunas que son difíciles de cumplir y otras de plano imposibles. Así, con esto en el plano político en el que el presidente mantiene su popularidad, se enfrente con el presidente norteamericano Donald Trump, que desde su campaña nos ha usado como una piñata que puede golpear, que ahora que vienen las elecciones en nuestro vecino del norte y Trump quiere garantizar con esto su permanencia en la Casa Blanca. El presidente de Estados Unidos es especialista en decir lo que piensa de maneras estrambóticas, y con la debilidad que arrastra el Estado Mexicano francamente está haciendo el ridículo ante todo el mundo porque el presidente está demostrando no ser otra cosa más que un político de pueblo y no el mandatario de un país. El cómo llegamos a esto es muy interesante.
Tratando de ser objetivo, en el discurso de Trump hay una verdad dolorosa que nadie quiere ver: los norteamericanos no tienen por qué dar las oportunidades que no se dan en el resto de países. Es cierto que nuestra relación con ese país ha sido históricamente complicada, pero en este punto realmente aquí también tenemos mucha responsabilidad. Recordando que la mitad de nuestro territorio se perdió porque en aquella época la clase política estaba enfrascada en sus conflictos internos cuando los norteamericanos ya estaban en la capital me doy cuenta de que nos hace falta una buena autocrítica como nación. México desde la independencia es un desastre como nación más que nada porque la clase política se la ha pasado peleando por el poder hasta nuestros días y nosotros como pueblo lo hacemos más grande debido a que nos peleando apoyando a los diferentes bandos que han existido desde entonces. Bajo esas condiciones, no es muy difícil entender el porqué de la situación del país y que sirvamos como carne de cañón de otras naciones, no solo de Estados Unidos (lean “La guerra secreta en México”, del historiador alemán Friedrich Katz). No nos hagamos tontos, esto es porque siempre se ha sabido allá afuera la razón de nuestra debilidad.
Con lo anterior en mente, entiendo que López Obrador heredó un país convulso por los errores de las pasadas administraciones. Pero algo que sí es cierto es que buscando culpables no vamos a remediar la situación. Sin embargo, en lo que va del actual gobierno, uno se puede dar cuenta de que esto no ha sido así. López Obrador no ha hecho otra cosa más que agravar la ya de por sí delicada situación nacional haciendo más grandes problemas que ya se venían arrastrando o creando otros que no existían. México está terminando de caer en un estancamiento por las malas decisiones del presidente y con la amenaza de nuestro principal socio comercial de imponer aranceles si no se frena la migración desde América Central es la demostración de lo que estoy diciendo. Además, no estoy de acuerdo con que se usen nuestros impuestos en un plan de desarrollo para esos países, nunca han resultado y solo se enriquece la clase política de aquellas naciones. Ellos se tienen que ayudar a sí mismos a salir de ese agujero, de lo contrario, por más ayuda que les proporcionen, simple y sencillamente no la van a aprovechar. Y algo más: el gobierno mexicano tampoco tiene la obligación de ayudar a los centroamericanos, sino los gobiernos de cada país, eso hay que entenderlo.
También estoy notando que a Marcelo Ebrard le queda grande el puesto de secretario de Relaciones Exteriores. Ese puesto debería servir para aconsejar al presidente sobre política exterior y en base a esa información tomar la mejor decisión en este tipo de casos. Pero repito, López Obrador es un político que apenas entiende de la política de su pueblito allá en Tabasco, menos va a entender lo que se cuece en el ámbito internacional. Para mí es más que evidente que el presidente también desprecia todo lo que sucede fuera de México, de ahí su negativa a ir a la cumbre del G20 que se celebrará en Osaka, Japón y que sería la perfecta oportunidad para obtener apoyo internacional. También es necesario entender que aislarnos de esa manera no nos ayuda, lo queramos ver o no lo que ocurre afuera de nuestras fronteras repercute en el país aunque hagamos oídos sordos que no nos afecta. Aislarnos tampoco ayudara a que el país se desarrolle, antes al contrario: Corea, Finlandia o Singapur se desarrollaron porque se abrieron al mundo, en cambio aquellos países aislados como Cuba o Corea del Norte tienen a la población viviendo en la miseria. Es más, la crisis económica de 1982 ocurrió también por querer aislarnos de lo que ocurría en el exterior. Sin embargo, sigan yendo a los mítines del presidente en las ciudades fronterizas, porque se ven muy bonitos, pero él no comprender el contexto internacional nos va a condenar como nación.