Buscar este blog

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Improvisación política

Cuando se diseña un proyecto político se deben tener en consideración varios factores de diagnóstico para ver las necesidades actuales y futuras. En nuestro país es muy común que los gobiernos hagan políticas a corto plazo o en el peor de los casos a base de ocurrencias. Aunque entiendo que a veces la improvisación es buena, la mayor parte de los casos muestran que esto no es así y que puede a la larga resultar desastroso. En otros casos se ponen en práctica políticas públicas que suenan bastante bien en el papel pero en la práctica resultan ser un desastre. Y por último están las comparaciones con los países desarrollados pues en muchas ocasiones se intentan copiar políticas públicas sin tomar en cuenta la idiosincrasia mexicana, cuáles fueron las directrices e incluso no se toma en cuenta si dicha política pública fracaso de manera estrepitosa. Es decir, los gobiernos mexicanos en muchas ocasiones diseñan sus políticas en base a ocurrencias, como las llamamos en México, sin tener objetivos a largo plazo y muchas veces cediendo a grupos de presión política.
El principio del problema es la falta de acuerdos entre las diferentes facciones políticas que gobiernan nuestro país. La oposición en México en contra del gobierno en turno impide ver de manera clara cuáles son los puntos en común de su agenda política. Además, desde que en el país se prohibió la reelección del presidente y de los gobernadores es imposible hacer proyectos a mediano y largo plazo. Este tipo de prácticas en buena medida han impedido hacer proyectos a largo plazo, pues usualmente cuando se cambia de partido político se echan abajo proyectos y se inician otros con una temática distinta. No es de extrañar que hay problemas que siguen estando presentes pese a que se han atacado de diversas maneras sin que haya resultados a la vista. Esto es aplicable a los tres niveles de gobierno aunque en el nivel municipal es más evidente. La poca continuidad de políticas impacta de manera negativa en las inversiones productivas ante la poca certidumbre y muchos proyectos requieren fuertes cargas impositivas. Lo que el país necesita ahora con mucha urgencia son políticas públicas con visión a largo plazo y la disciplina fiscal mayor que la que tenemos actualmente (si es que existe). Además deben existir puntos de acuerdo entre las facciones políticas que por lo general se echan la bolita unos a otros por lo sucedido en el país.
El segundo problema con la improvisación tiene que ver con modas de lo que ocurre en otros países y se trata de imitar sin tomar en cuenta consideraciones prácticas. En la actualidad el país que se tiene como ejemplo es Alemania y no se toman en cuenta otras directrices o consideraciones. Una de ellas es que ese país es el usurero del viejo continente o que también tienen un proyecto de aeropuerto cuestionable. Esto es evidente sobre todo en las grandes ciudades donde se trata de copiar lo que se hace en el mundo desarrollado. El ejemplo más reciente y claro de esto ocurrió en la Ciudad de México: la norma referente a los estacionamientos se hizo sin tomar en consideración el altamente deficiente transporte público de la ciudad ya que se intenta desincentivar el uso del automóvil dentro de ella sin ofrecer opciones viables para la ciudadanía. En dicho proyecto no se tomaron en cuenta las causas del excesivo parque vehicular en la capital. Muchos de los proyectos políticos que se presentan en el país fueron un completo fracaso en sus países de origen o no se adaptaron a nuestras necesidades y aun así se copiaron tal cual. Cuando esto sucede en lugar de remover las políticas fracasadas se intenta parchar el problema. Un ejemplo de esto es también de la Ciudad de México y es la restricción vehicular mejor conocida como “Hoy no circula” que es criticada por especialistas de todo el mundo por no reducir la contaminación y dar incentivos para aumentar el parque vehicular aunque es bastante rentable económicamente.

Por último están las políticas que los gobernantes en turno utilizan para obtener el control sobre ciertos sectores sociales a cambio de apoyo electoral. El ejemplo más claro de esto fue la Reforma Agraria de Lázaro Cárdenas, diseñada para tener el apoyo del sector rural. Esto es un problema debido a que el reparto de tierras llevado a ese extremo ayudó a empobrecer de manera alarmante al sector rural. Sin embargo, Cárdenas obtuvo lo que quería que era obtener apoyo para su partido a partir de entonces. También es bastante destacable el hecho de que a partir de entonces también han intentado parchar de muchas maneras el reparto agrario con créditos, subsidios y precios de garantía sin tener mucho éxito. Por otro lado, un incidente bastante gracioso ocurrido en Lagos de Moreno, Jalisco fue el de un puente que se construyó para evitar tener que vadear un río. Aun así la gente prefería seguir vadeando el curso de agua y el alcalde mandó poner un letrero que decía: “Este puente se hizo en Lagos y se pasa por arriba”, por lo qu3e también puede ser que una política u obra pública puede no funcionar por desinterés de la población. Con lo anterior lo que pretendo decir es que cuando se diseñan políticas públicas no siembre se toma en cuenta todas las consideraciones para que estas tengan éxito como su posible impacto o que tengo que corregir para que funcionen. Sin embargo, la demagogia muchas veces puede más que la razón a la hora de realizar propuestas en las campañas políticas en México con tal de ganar popularidad. Y también está en nosotros evitar que esto pase si dejáramos de creer en soluciones maginas a nuestros problemas.   

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Se calientan los ánimos

Estamos en los inicios de la efervescencia electoral y parece que el panorama pinta para bastante lodo. La ambición por la amada silla está llegando a cotos inimaginables y tal parece que la clase política está dispuesta a hacer lo indecible para ganarla. Los principales problemas de nuestro país en la actualidad son la corrupción y la inseguridad que además de todo están ligados y para resolver uno de ellos se debe trabajar en el otro. Esto sin duda es notado por el electorado que en buena medida está harto de la clase política y sus acciones en favor de sus intereses particulares. La decepción con la democracia tal parece es generalizada en todo el mundo, no solo en nuestro país, y se nota en que cada vez más jóvenes piensa que los regímenes totalitarios son los mejores. De esto tienen la culpa los políticos demagógicos que prometen bajar el sol, la luna y las estrellas y resolver los problemas con una serie de pases de varita mágica.
La incipiente democracia en nuestro país, hay que decirlo, ha traído más problemas que beneficios y no tanto porque sea mala en sí misma sino porque la gente no sabe cómo utilizar sus libertades y porque en México siempre ha existido una clase política corrupta y abusiva. No podremos avanzar mientras esa frase tan funesta de “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error” siga dominando la política mexicana. Esta frase fue dicha por un político mexicano hace medio siglo y es practicada por empresarios y ciudadanos en general sin saber que esto ha sido la fuente de corrupción más grande y por lo tanto el mayor lastre. Esto es porque desincentiva la inversión productiva lo que a la larga produce estancamiento económico y crisis debido al alto costo de este tipo de políticas que conllevan aumentos exagerados de impuestos y convierte a las personas en seres infantiles que no se pueden responsabilizar por sus acciones o sus vidas. El problema es que las políticas de Estado de Bienestar llevadas al extremo son muy populares porque quitan en buena medida el sentido de responsabilidad individual que es fatal a largo plazo.
El ejemplo más claro de lo anterior es Andrés Manuel López Obrador que se aprovecha del desconocimiento histórico de los mexicanos. Esto es debido a que pretende gobernar con las mismas redes clientelares, demagogias, control central y otros fantasmas políticos. Basta con ver sus alianzas con un sindicato de electricistas que no aceptan que la empresa en la que laboraban desapareció por inviabilidad financiera, maestros que se niegan a ser evaluados por temor a que su ignorancia e incapacidad queden patentes, estudiantes de normales que no quieren competir por una plaza de maestro, empresarios que quieren contratos públicos sin licitación y lo que se acumule. Aunado a esto se agrega la mayor de sus deficiencias en el gobierno del Distrito Federal que fue el combate a la corrupción: a Rene Bejarano, su principal operador político, lo grabaron mientras recibía soborno y solo estuvo en la cárcel unos cuantos meses; por otro lado, la transparencia tampoco fue su fuerte pues siempre ha sido opositor a la vigilancia ciudadana de las cuentas públicas. El piensa (o quiere hacer creer) que con su sola voluntad basta para acabar con la corrupción, de ahí mi escepticismo. Además, la mayoría de sus colaboradores han sido señalados por actos de corrupción en sus cargos públicos anteriores y el dueño de Morena tal parece que lo ignora de manera olímpica.
En cuanto al frente ciudadano (que de ciudadano no tiene nada) tal parece que está decidido a no ganar la presidencia. En primer lugar hay que señalar que no se han puesto de acuerdo en el mecanismo para designar al candidato. Y debido a esto fue que Margarita Zavala abandonó el PAN además del tufo de imposición de candidatos en los partidos más importantes del frente. Además de todo, las propuestas del frente parecen sacadas del pero de los populismos: la renta básica universal es una tomadura de pelo pues pondrá las finanzas públicas en un verdadero dilema ya que no se sabe de dónde van a obtener los recursos para sostenerla.
En cuanto a los candidatos independientes no hay mucho que decir. Margarita Zavala carga con la administración bañada en sangre de su marido. Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” no ha sabido ser gobernante en Nuevo León. Pedro Ferriz de Con será buen periodista pero como político deja mucho que desear. Y en cuanto a Mary Chuy es una forma de racismo al revés en un intento de revivir la lucha étnica en nuestro país.
Con todo lo anterior es evidente que la clase política está muy alejada de los problemas de la población y de hecho la miran desde un pedestal. Las propuestas van de mal en peor y el escenario pinta para la abstención y la anulación de votos. La población en general ya está harte de oír siempre que las cosas ahora sí van a ir mejor y a la hora de la verdad todo sale al revés. Y esto se ha vuelto común en la clase política.     


martes, 7 de noviembre de 2017

Los tipos de corrupción gubernamental

Tal parece que la corrupción es un mal cultural en nuestro país y tal parece que a nadie le interesa resolverlo de raíz. Todo mundo se queja de que la clase política es corrupta y solo se hablan de tres tipos de corrupción gubernamental: el peculado, la omisión de funciones y el tráfico de influencias. Del soborno, el tipo de corrupción más común en nuestro país casi no se habla (y si se habla, solo es de la de los funcionarios del gobierno) quizá porque la mayoría de los mexicanos lo han practicado alguna vez y pues es vergonzoso admitir algo así. Por otra parte es necesario señalar cuales son los tipos de corrupción para en la medida de lo posible darles solución porque es algo que impide el desarrollo del país de muchas maneras sin que la mayoría nos demos cuenta. Ahora hay países de Latinoamérica que están saliendo de ese horrible flagelo que es la corrupción siendo Argentina y Brasil los más importantes.
Del primer tipo de corrupción del que quiero hablar es del soborno, que creo yo que es del que menos se habla en las redes sociales. Es, en mi opinión, el tipo más frecuente en nuestro país debido a que muchas personas alguna vez han dado la clásica “mordida” al policía para evitar la multa de tránsito, darle una “lanita a algún burócrata para agilizar un trámite hasta grandes empresarios para obtener contratos públicos. Únicamente se habla de sobornos en el último caso, pero no de los primeros dos. Y esto es muy grave puesto que los mexicanos pagan un buen porcentaje de sus ingresos en sobornos. Además, esto impide el desarrollo de empresas, pues muchas tienen que pagar sobornos para obtener servicios y acelerar ciertos trámites. La verdad es que sí es trabajo del estado hacer lo necesario para reducir este tipo de prácticas; sin embargo, también es trabajo de nosotros reducir este tipo de conductas al no darle mordida al de tránsito, al no aceptar darle una lanita a un funcionario público para acelerar un trámite. Y el Estado debe eliminar en la medida de lo posible los trámites engorrosos que en buena medida son causa de la corrupción.
El acto de corrupción gubernamental del que más se habla en nuestro país entre el vox populi es el peculado. Esto es debido a que en el México actual hay gobernadores, presidentes municipales e incluso funcionarios federales los que recurren a este delito para hacer o acrecentar de forma escandalosa sus ingresos. El peculado es el robo de dinero de las arcas públicas por parte de los funcionarios encargados de su resguardo. Esto se ha acrecentado en los últimos años y se nota en la cantidad de mandatarios estatales y municipales que han dejado enormes deudas en dichos lugares mientras se enriquecen de manera escandalosa. El delito llega a extremos que en muchas ocasiones no hay dinero en caja en el momento de los cambios de gobierno debido a que incluso se llevan todos los fondos públicos. Este se delito se comete más frecuentemente en tiempos de bonanza, sin embargo, en los últimos años se ha visto que los gobernantes han endeudado a sus estados y municipios para aumentar los montos de robo de manera estratosférica. Además hay un antecedente de que ningún funcionario fue castigado por estos delitos en el pasado y es el motivo por el cual se han descarado de este modo.
El último acto de corrupción del que hablare es el tráfico de influencias, que consiste en hacer uso de las funciones para beneficiar a terceros. El beneficio puede consistir en el otorgamiento de contratos públicos, el relajamiento de una ley, alguna concesión o incluso para limitar mercados a la competencia. Es decir, los funcionarios a terceros a hacer trampa. Este tipo de corrupción también es muy discutido en conversaciones casuales de cafetería y hace enojar mucho a los mexicanos. Sin embargo, también hay que decir que muchos mexicanos quisieran tener un padrino que les ayude a tener un padrino que les ayude a tener negocios con el gobierno, a acceder a cargos públicos y otros beneficios. Para mí esto es evidencia de que esto es un problema cultural, que todos se indignan, pero a la vez no quieren separarse de este acto de corrupción o de otros. El tráfico de influencias contribuye a la impunidad, la falta de competencia económica, mala calidad de servicios y muchas cosas más y que ciertamente nos afectan.
La verdad es que la corrupción es cosa de dos: el corruptor y el corrompido. Del segundo se habla mucho, pero del primero brilla por su ausencia en las conversaciones del café. La verdad es que yo opinó que sí es un problema cultural porque normalmente se premia al corrupto y al que hace las cosas mal mientras que al honesta se le margina y se le repudia. Así me temo que no podremos avanzar.