Tal parece que la
corrupción es un mal cultural en nuestro país y tal parece que a nadie le
interesa resolverlo de raíz. Todo mundo se queja de que la clase política es
corrupta y solo se hablan de tres tipos de corrupción gubernamental: el
peculado, la omisión de funciones y el tráfico de influencias. Del soborno, el
tipo de corrupción más común en nuestro país casi no se habla (y si se habla,
solo es de la de los funcionarios del gobierno) quizá porque la mayoría de los
mexicanos lo han practicado alguna vez y pues es vergonzoso admitir algo así. Por
otra parte es necesario señalar cuales son los tipos de corrupción para en la
medida de lo posible darles solución porque es algo que impide el desarrollo
del país de muchas maneras sin que la mayoría nos demos cuenta. Ahora hay países
de Latinoamérica que están saliendo de ese horrible flagelo que es la
corrupción siendo Argentina y Brasil los más importantes.
Del primer tipo de
corrupción del que quiero hablar es del soborno, que creo yo que es del que
menos se habla en las redes sociales. Es, en mi opinión, el tipo más frecuente
en nuestro país debido a que muchas personas alguna vez han dado la clásica “mordida”
al policía para evitar la multa de tránsito, darle una “lanita a algún burócrata
para agilizar un trámite hasta grandes empresarios para obtener contratos públicos.
Únicamente se habla de sobornos en el último caso, pero no de los primeros dos.
Y esto es muy grave puesto que los mexicanos pagan un buen porcentaje de sus
ingresos en sobornos. Además, esto impide el desarrollo de empresas, pues muchas
tienen que pagar sobornos para obtener servicios y acelerar ciertos trámites. La
verdad es que sí es trabajo del estado hacer lo necesario para reducir este
tipo de prácticas; sin embargo, también es trabajo de nosotros reducir este
tipo de conductas al no darle mordida al de tránsito, al no aceptar darle una
lanita a un funcionario público para acelerar un trámite. Y el Estado debe
eliminar en la medida de lo posible los trámites engorrosos que en buena medida
son causa de la corrupción.
El acto de corrupción
gubernamental del que más se habla en nuestro país entre el vox populi es el
peculado. Esto es debido a que en el México actual hay gobernadores,
presidentes municipales e incluso funcionarios federales los que recurren a
este delito para hacer o acrecentar de forma escandalosa sus ingresos. El peculado
es el robo de dinero de las arcas públicas por parte de los funcionarios encargados
de su resguardo. Esto se ha acrecentado en los últimos años y se nota en la
cantidad de mandatarios estatales y municipales que han dejado enormes deudas
en dichos lugares mientras se enriquecen de manera escandalosa. El delito llega
a extremos que en muchas ocasiones no hay dinero en caja en el momento de los
cambios de gobierno debido a que incluso se llevan todos los fondos públicos. Este
se delito se comete más frecuentemente en tiempos de bonanza, sin embargo, en
los últimos años se ha visto que los gobernantes han endeudado a sus estados y
municipios para aumentar los montos de robo de manera estratosférica. Además
hay un antecedente de que ningún funcionario fue castigado por estos delitos en
el pasado y es el motivo por el cual se han descarado de este modo.
El último acto de
corrupción del que hablare es el tráfico de influencias, que consiste en hacer
uso de las funciones para beneficiar a terceros. El beneficio puede consistir
en el otorgamiento de contratos públicos, el relajamiento de una ley, alguna concesión
o incluso para limitar mercados a la competencia. Es decir, los funcionarios a
terceros a hacer trampa. Este tipo de corrupción también es muy discutido en
conversaciones casuales de cafetería y hace enojar mucho a los mexicanos. Sin embargo,
también hay que decir que muchos mexicanos quisieran tener un padrino que les
ayude a tener un padrino que les ayude a tener negocios con el gobierno, a
acceder a cargos públicos y otros beneficios. Para mí esto es evidencia de que
esto es un problema cultural, que todos se indignan, pero a la vez no quieren
separarse de este acto de corrupción o de otros. El tráfico de influencias
contribuye a la impunidad, la falta de competencia económica, mala calidad de
servicios y muchas cosas más y que ciertamente nos afectan.
La verdad es que la
corrupción es cosa de dos: el corruptor y el corrompido. Del segundo se habla
mucho, pero del primero brilla por su ausencia en las conversaciones del café. La
verdad es que yo opinó que sí es un problema cultural porque normalmente se
premia al corrupto y al que hace las cosas mal mientras que al honesta se le
margina y se le repudia. Así me temo que no podremos avanzar.
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