Cuando se diseña un
proyecto político se deben tener en consideración varios factores de
diagnóstico para ver las necesidades actuales y futuras. En nuestro país es muy
común que los gobiernos hagan políticas a corto plazo o en el peor de los casos
a base de ocurrencias. Aunque entiendo que a veces la improvisación es buena,
la mayor parte de los casos muestran que esto no es así y que puede a la larga
resultar desastroso. En otros casos se ponen en práctica políticas públicas que
suenan bastante bien en el papel pero en la práctica resultan ser un desastre. Y
por último están las comparaciones con los países desarrollados pues en muchas
ocasiones se intentan copiar políticas públicas sin tomar en cuenta la idiosincrasia
mexicana, cuáles fueron las directrices e incluso no se toma en cuenta si dicha
política pública fracaso de manera estrepitosa. Es decir, los gobiernos
mexicanos en muchas ocasiones diseñan sus políticas en base a ocurrencias, como
las llamamos en México, sin tener objetivos a largo plazo y muchas veces
cediendo a grupos de presión política.
El principio del problema
es la falta de acuerdos entre las diferentes facciones políticas que gobiernan
nuestro país. La oposición en México en contra del gobierno en turno impide ver
de manera clara cuáles son los puntos en común de su agenda política. Además,
desde que en el país se prohibió la reelección del presidente y de los
gobernadores es imposible hacer proyectos a mediano y largo plazo. Este tipo de
prácticas en buena medida han impedido hacer proyectos a largo plazo, pues usualmente
cuando se cambia de partido político se echan abajo proyectos y se inician
otros con una temática distinta. No es de extrañar que hay problemas que siguen
estando presentes pese a que se han atacado de diversas maneras sin que haya
resultados a la vista. Esto es aplicable a los tres niveles de gobierno aunque en
el nivel municipal es más evidente. La poca continuidad de políticas impacta de
manera negativa en las inversiones productivas ante la poca certidumbre y
muchos proyectos requieren fuertes cargas impositivas. Lo que el país necesita
ahora con mucha urgencia son políticas públicas con visión a largo plazo y la
disciplina fiscal mayor que la que tenemos actualmente (si es que existe). Además
deben existir puntos de acuerdo entre las facciones políticas que por lo
general se echan la bolita unos a otros por lo sucedido en el país.
El segundo problema con
la improvisación tiene que ver con modas de lo que ocurre en otros países y se
trata de imitar sin tomar en cuenta consideraciones prácticas. En la actualidad
el país que se tiene como ejemplo es Alemania y no se toman en cuenta otras
directrices o consideraciones. Una de ellas es que ese país es el usurero del
viejo continente o que también tienen un proyecto de aeropuerto cuestionable. Esto
es evidente sobre todo en las grandes ciudades donde se trata de copiar lo que
se hace en el mundo desarrollado. El ejemplo más reciente y claro de esto
ocurrió en la Ciudad de México: la norma referente a los estacionamientos se
hizo sin tomar en consideración el altamente deficiente transporte público de
la ciudad ya que se intenta desincentivar el uso del automóvil dentro de ella
sin ofrecer opciones viables para la ciudadanía. En dicho proyecto no se
tomaron en cuenta las causas del excesivo parque vehicular en la capital. Muchos
de los proyectos políticos que se presentan en el país fueron un completo
fracaso en sus países de origen o no se adaptaron a nuestras necesidades y aun
así se copiaron tal cual. Cuando esto sucede en lugar de remover las políticas fracasadas
se intenta parchar el problema. Un ejemplo de esto es también de la Ciudad de
México y es la restricción vehicular mejor conocida como “Hoy no circula” que
es criticada por especialistas de todo el mundo por no reducir la contaminación
y dar incentivos para aumentar el parque vehicular aunque es bastante rentable económicamente.
Por último están las políticas
que los gobernantes en turno utilizan para obtener el control sobre ciertos
sectores sociales a cambio de apoyo electoral. El ejemplo más claro de esto fue
la Reforma Agraria de Lázaro Cárdenas, diseñada para tener el apoyo del sector
rural. Esto es un problema debido a que el reparto de tierras llevado a ese
extremo ayudó a empobrecer de manera alarmante al sector rural. Sin embargo,
Cárdenas obtuvo lo que quería que era obtener apoyo para su partido a partir de
entonces. También es bastante destacable el hecho de que a partir de entonces también
han intentado parchar de muchas maneras el reparto agrario con créditos,
subsidios y precios de garantía sin tener mucho éxito. Por otro lado, un
incidente bastante gracioso ocurrido en Lagos de Moreno, Jalisco fue el de un
puente que se construyó para evitar tener que vadear un río. Aun así la gente
prefería seguir vadeando el curso de agua y el alcalde mandó poner un letrero
que decía: “Este puente se hizo en Lagos y se pasa por arriba”, por lo qu3e también
puede ser que una política u obra pública puede no funcionar por desinterés de
la población. Con lo anterior lo que pretendo decir es que cuando se diseñan políticas
públicas no siembre se toma en cuenta todas las consideraciones para que estas
tengan éxito como su posible impacto o que tengo que corregir para que
funcionen. Sin embargo, la demagogia muchas veces puede más que la razón a la
hora de realizar propuestas en las campañas políticas en México con tal de
ganar popularidad. Y también está en nosotros evitar que esto pase si dejáramos
de creer en soluciones maginas a nuestros problemas.
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