Hablar de periodismo en
un país como el nuestro es hablar tanto de personas valiosas como de seres
serviles al gobierno en turno. En este país los periodistas tradicionalmente no
han podido ejercer su profesión sin ser perseguidos por gobernantes que no
quieren que salgan a la luz sus secretos sucios o de particulares que tienen
objetivos mezquinos. Por un lado se valen de artimañas como pagar para callar a
las voces críticas y por otro a aquellas voces que se niegan a dejar de hablar
las persiguen y en muchas ocasiones hasta la muerte. En cualquier parte del
mundo comunicar acerca de los acontecimientos que afectan nuestra vida de muchas
manera puede llegar a ser riesgoso, pero en pocos países es tan peligroso como
el nuestro. Y en estos momentos en los que los comunicadores están sufriendo
una especie de persecución, aunque no directamente de parte del gobierno, sino
de parte de los seguidores fanáticos del presidente.
El lunes 27 de mayo de
este año la presidencia dio a conocer una lista bastante escandalosa pues
contiene los nombres de los medios de comunicaciones y comunicadores a los que
el presidente anterior, Enrique Peña Nieto, había pagado para evitar que lo
golpearan con críticas (que habrían sido bastante acertadas). El problema es
que la lista es de las compras de publicidad hachas por la administración pasada.
Lo más curioso del asunto es que en la misma aparecen medios de comunicación y
personas que han sido críticos con esta administración, pero también lo fueron
con la pasada. Personas como Enrique Krauze (director de la revista Letras Libres,
crítica a la administración pasada) y medios como Reforma y Animal Político
(que dio a conocer los detalles de la Estafa Maestra) son los que encabezan la
lista. El pecado de muchos es criticar las acciones del gobierno de López
Obrador (aunque en buena medida, se lo merece). Pero eso no ha sido el peor
incidente: hace poco leí que hackearon la página de la organización civil “Mexicanos
Unidos contra la Corrupción y la Impunidad” (que colaboró con Animal Político
para destapar la Estafa Maestra) al alterar el enlace que llevaba a una nota
sobre los contratos por asignación directa del gobierno de López Obrador para
que llevara a una liga con los retratos de Martha Erika Alonso, gobernadora de
Puebla, y Rafael Moreno Valle, ex gobernador también de Puebla y esposo de la
primera, que perecieron en un accidente de helicóptero en la víspera de Navidad
pasada.
También hay que tomar
como referencia el incidente en el que el periodista Jorge Ramos increpó a
López Obrador con las cifras reales de asesinatos que han ocurrido desde el
inicio de su administración. Unos días después, cuando las hordas de seguidores
del presidente lincharon en redes sociales a ramos, amenazó que eso le iba a
ocurrir a todos aquellos que osaran cuestionar sus decisiones. La lista que
publicó no es otra cosa más que ya está cumpliendo con esa amenaza al poner
medios que lo critican y que fueron críticos en la administración de Peña Nieto
(rasgo que comparten con Jorge Ramos) al mismo nivel que aduladores de Enrique
Peña Nieto como Ricardo Alemán. En otras palabras: el ostracismo para aquellos
que osen contradecir las reales órdenes del presidente. Preocupante, sí, pues
para mí es un recordatorio del “pan o palo” del Porfiriato y de las peores épocas
del PRI que no dudaron en utilizarlo en contra de los disidentes. La única
diferencia seria que el gobierno actual no tiene que perseguir por sí mismo a esas
voces disidentes, sino basta con echarlos a la hoguera que tienen sus
seguidores.
Pero lo último que vi, es
francamente vergonzoso, para dar pena ajena, algo nunca antes visto en este
país. Lo que vi es un canal de YouTube con los periodistas que el otro día
aludió Brozo y que según él dijo son parte del guion de la conferencia matutina
de las conferencias de prensa matutinas del presidente. El canal se llama “La
Maroma Estelar” (“maroma” es el término utilizado de manera despectiva cuando
los seguidores de López Obrador tratan de justificar las equivocaciones del mismo)
y el primer número consistió en hacer un vídeo sacando a relucir datos del
pasado de Brozo que no viene al caso ni mencionar, pero ellos y lo hicieron y
francamente es de mucha pena ajena. Esto en un intento bastante patético de
descalificarlo por sus declaraciones, o es más, de ridiculizarlo. En otro
aparece un idiota personificando a “Madame Didí” en clara parodio de la
columnista Denise Dresser, cosa que también me parece igual o peor de patética
que la anterior. Me cae que Consuelo Duval hace una mejor parodia de Adela
Micha que el tarado que hace la de Denise Dresser. Pero el punto a debatir,
insisto, es de bastante pena ajena. Ni en los peores tiempos del PRI, que estoy
hablando de cuando la Secretaría de Gobernación cancelaba programas que no eran
de su agrado en radio y televisión y PIPSA (empresa papelera monopólica y
propiedad del gobierno) cancelaba la venta de papel a periódicos y revistas
críticos al gobierno, porque ahora el gobierno está alentando periodistas que
le son adictos (porque no tengo pruebas de que los está financiando) a
ridiculizar a aquellas voces que se atreven a criticar sus decisiones. Esto es
ya asqueroso, de pena ajena, que un gobierno tenga que recurrir a bajezas de
esa naturaleza para golpear a sus críticos.