La libertad de expresión,
el bien más preciado de una democracia, básicamente sin ella no existiría la
democracia. Entiéndase a la libertad como la capacidad de pensar y actuar de
acuerdo a lo dictado por nuestra conciencia. Sin embargo, el ser libres no
significa que no tengamos responsabilidad, lejos de eso. La libertad de expresión
simplemente es poder expresar nuestras ideas sin represalias en nuestra contra
y por eso es el bien más preciado de la democracia. Y como otras libertades,
lleva la responsabilidad de que las cosas que digamos pueden tener repercusión en
nuestro entorno para bien o para mal. Y más en estos tiempos en los que todo lo
que digamos puede ser visto o escuchado al otro lado del mundo en menos de un
parpadeo gracias al internet y las redes sociales. Anteriormente esto era un
privilegio de los grandes diarios, la radio y la televisión. Los que piden
limitarla no saben lo que están pidiendo, pues es la primera libertad que se
pierde en una dictadura.
Llendo al grano, la
verdad es que en todo el mundo vivimos tiempos extraños, donde hordas de
defensores de lo “políticamente correcto” se imponen. En algunos casos podre o
no estar de acuerdo, pero no puedo callar esas voces o pedir que lo hagan por
muy en desacuerdo que esté con esas ideas. Yo sé que muchos se escandalizan con
las ideas de lo que llaman “la extrema derecha”, pero limitar la capacidad de
expresarse de los defensores de esas ideas me parece algo hasta
contraproducente. Esto es porque al limitar la capacidad de expresar ideas lo
único que se logra es darle importancia a aquellas y darles cuerda a los
defensores de esas mismas ideas. Vamos, yo no concuerdo con las ideas de Carmen
Aristegui, Julio Astillero, los columnistas de SDP Noticias o el diario La
Jornada. Pero si los ataco lo único que voy a hacer es fortalecerlos, aumentar
su número de lectores que pueden llegar a tener. Es el ejemplo de la revista
francesa Charlie Hebdo, un pasquín barato y de mal gusto que fue la atención de
todos cuando un grupo de musulmanes que se sintieron agraviados por el medio
fue y mató a miembros de su personal cuando ametralló las oficinas de la
revistucha de París en enero de 2015. Lo único que consiguieron fue darle
atención a un medio que no vale la pena en mi opinión personal.
Esto es un problema todavía
mayor en un país como el nuestro, con una sociedad hiperpotilizada por todo. Ya
les había dicho que la clase política por lo general usa a la población más
vulnerable para quedarse con el poder y darles una patada una vez que lo
tienen. En cuanto a los medios de comunicación, no son imparciales y no tienen por
qué serlo. En el tiempo actual cada vez que alguien disiente con lo dicho y
hecho por la actual administración, pues los fanáticos de López Obrador se
lanzan con todo en contra del que osó disentir de la “Cuarta Transformación”. Muchos
se quejan de que los periodistas no se quejaron durante el gobierno de Peña
Nieto, aunque muchos sí que lo hicieron aunque parece que tienen amnesia
colectiva muy convenientemente. Lo que quizá muchos de ellos no entiendan es
que, además de darles más poder a esas personas, muchas veces la realidad se
impone y de manera brutal, es lo que va a venir pasando a todos nosotros. Además,
se ven insultos en contra de periodistas, blogueros y personas comunes, en
lugar de criticar la idea descalifican a la persona.
El caso más claro de lo
anterior es el de Víctor Trujillo, actor, comediante y periodista conocido por
su alter ego Brozo el payaso. El 9 de mayo de 2019 hizo unas declaraciones que
fueron tomadas a mal por los seguidores del presidente y que criticaron muy
duramente. Como todo el país sabe, se hace una conferencia de prensa a las 6 am
en la que hace declaraciones acerca del rumbo que tomará su gobierno. Recordemos
que el periodista Jorge Ramos lo increpó en dicho evento con los datos reales
de los asesinatos cometidos en el país en lo que va de la actual
administración. Brozo declaró que la conferencia es algo que ya es producido de
antemano para evitar que las cosas se salgan de control como fue el caso de
Ramos. Argumenta que siempre le pregunta a los mismos reporteros, que por
cierto ya tienen muy bien identificados. Además también declaró que esto es así
porque la gente es ignorante y no conoce y por eso no pide. Esto desde luego
indignó a la gente, más porque hizo estas declaraciones con el tono irreverente
que lo caracteriza. En realidad, Brozo no aludió a alguien en específico, pero
las hordas de seguidores de López Obrador se sintieron ofendidas
inmediatamente. Aunado a todo esto, el presidente también declaró que las
conferencias de prensa no son guiones previamente producidos. Y lincharon a
Brozo en redes sociales, asegurando el fin de su carrera como periodista, sin embargo,
ya tiene 15 subscriptores más en su canal de YouTube. Así que por eso hay que
respetar la libertad de expresión, el querer limitarla puede salir
contraproducente como en este caso.
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