Uno de los motivos por
los que la corrupción es uno de los mayores males de nuestro país es por la
falta de mecanismos de transparencia y rendición de cuentas. Esto es un tema
que solo recientemente ha llegado a los debates públicos pero tengo plena
seguridad de que es un reclamo ciudadano desde hace bastante tiempo pero antes
era impensable cuestionar al gobierno. Esto ayudó a que la opacidad en los
asuntos gubernamentales se hiciera patente y esto a su vez ayudó a que la clase
política pudiera cometer peculado y asignar contratos públicos a discreción e incluso
se sobornaba a la oposición para que aceptara sus derrotas con contratos y
otras concesiones. Aunque muchos de ustedes no lo crean, durante los doce años
que el PAN estuvo en la presidencia se creó una institución encargada de la
transparencia y las primeras leyes en la materia y con el tiempo se fueron
puliendo. Es un gran avance, aunque tampoco se ha reducido en gran medida los
actos de corrupción que más se relacionan con la opacidad que son el tráfico de
influencias y el peculado.
Tenemos que detenernos
forzosamente a revisar nuestro pasado porque, como siempre, considero que
nuestra realidad actual es demasiado compleja para haber sido construida
recientemente. En este caso debemos volver a mencionar la verticalidad de
nuestros gobiernos, desde que fue la conquista y la colonia solo debemos callar
y obedecer a las autoridades gubernamentales. Esto poco ha cambiado a pesar de
la independencia ya que prácticamente en la posteridad las diferentes
administraciones públicas pero esto no se sabe porque muy poca gente se lo
pregunta. Con esto uno puede deducir fácilmente que la verticalidad del
gobierno fue utilizada para ocultar aquello que no se quería que se supiera y
por supuesto que los actos de corrupción están incluidos. Esto fue válido
durante el gobierno de Porfirio Díaz (aunque el anciano presidente no se llevó
un centavo, su compadre Manuel González y otros miembros de su séquito fueron
otra cosa). Pero fue el régimen de la Revolución el que se pasó de la raya
horriblemente. En aquellos años fue cuando se consolidó él no cuestionar al
presidente y de facto se reestableció la Ley Mordaza de Don Porfirio. El que se
atrevía a cuestionar a la autoridad casi divina del presidente, gobernadores o
presidentes municipales sufría todo tipo de vejaciones y eran perseguidos hasta
la muerte en muchos casos. Un claro ejemplo fue Julio Scherer, que fue
expulsado de la dirección del periódico Excélsior gracias a las intrigas de
Luis Echeverría. Estimo que en este periodo (1929-2000) hay cosas que ni
siquiera los historiadores nacionales y extranjeros más reconocidos han podido
dilucidar.
Ahora con las redes
sociales, la llegada de la informática y otros adelantos tecnológicos nos
podemos enterar de lo que pasa al lado o al otro extremo del mundo. Pero eso es
reciente, y a mí me encanta especular con algunas cosas del pasado. Por ejemplo,
yo estoy convencido de que en tiempos de la Dictadura Perfecta hubo actos y
eventos de los que no estamos enterados a pesar de que muchas cosas son
secretos a voces. Esto es solo una teoría, pero a mi parecer es posible que los
gobiernos posteriores a Lázaro Cárdenas quebraran PEMEX alguna que otra vez y
nosotros ni enterados porque siempre la rescataban en secreto. Lo mismo aplica
para otras empresas paraestatales. Yo pienso esto porque el gobierno está
acostumbrado a mentirnos de forma crónica y con el adoctrinamiento mucha gente
no lo cuestiona. Esto lo digo porque en el ideario mexicano PEMEX es un orgullo
y símbolo de soberanía, pero cuando le rascas te das cuenta de que esto no es
así y, cómo lo dije, el régimen del tricolor hacia lo imposible por ocultar lo
que no le convenía y de ahí es de donde saco la idea de que la quebraron Dios
sabrá cuantas veces y la rescataron en secreto. La opacidad del régimen en acción
para mentirnos descaradamente y ocultarnos estas cuestiones.
Son varias las cosas las
que me hacen pensar que el combate a la corrupción no va a ser una prioridad de
los candidatos a la presidencia. Pero el caso de López Obrador llama la
atención porque es el candidato que se percibe menos corrupto pero que al
analizar concienzudamente te das cuenta de que esto no es así. Esta semana la
revista Proceso publicó un artículo en el que exhibe que en MORENA no se han
publicado las cuentas de los gastos partidistas. Esto es un punto muy
importante porque sin transparencia y vigilancia ciudadana no puede combatirse
la corrupción de manera eficiente. López Obrador quiere vender la idea de que
cuando llegue a la presidencia la corrupción se va a acabar con su solo
ejemplo. Esto no es una garantía, pues por ejemplo, Porfirio Díaz era una
persona honradísima, pero su gabinete no era así en algunos casos, y, para
muestra, Limantour hacía negocios mediante tráfico de influencias o el peculado
de Manuel González. En el caso del mismo López Obrador, el mismo dijo que en su
partido no se iban a permitir a los corruptos a pesar de que muchos de los
militantes han sido señalados por actos de corrupción. Ya hay gobiernos
estatales que fueron promovidos por él que son ampliamente cuestionados siendo
los más importantes Graco Ramírez y Arturo Núñez, de Morelos y Tabasco,
respectivamente. Además hay que recordar que cuando el Peje fue Jefe de
Gobierno del entonces Distrito Federal grabaron en video a su operador político,
Rene Bejarano, recibiendo sobornos por parte del empresario argentino Carlos
Ahumada y el caso no se investigó como debería. Con estos antecedentes, ¿cómo
espera combatir el flagelo de la corrupción si tiene colaboradores corruptos y
si está en contra de la vigilancia ciudadana? Y tengo que decirlo: López
Obrador tiene seguidores porque estos creen que en el pasado el país fue
maravilloso y entre Salinas y sus compinches se lo acabaron. La realidad es que
México nunca ha estado bien y no debemos creer lo que no fue.