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viernes, 15 de diciembre de 2017

La nula transparencia de MORENA

Uno de los motivos por los que la corrupción es uno de los mayores males de nuestro país es por la falta de mecanismos de transparencia y rendición de cuentas. Esto es un tema que solo recientemente ha llegado a los debates públicos pero tengo plena seguridad de que es un reclamo ciudadano desde hace bastante tiempo pero antes era impensable cuestionar al gobierno. Esto ayudó a que la opacidad en los asuntos gubernamentales se hiciera patente y esto a su vez ayudó a que la clase política pudiera cometer peculado y asignar contratos públicos a discreción e incluso se sobornaba a la oposición para que aceptara sus derrotas con contratos y otras concesiones. Aunque muchos de ustedes no lo crean, durante los doce años que el PAN estuvo en la presidencia se creó una institución encargada de la transparencia y las primeras leyes en la materia y con el tiempo se fueron puliendo. Es un gran avance, aunque tampoco se ha reducido en gran medida los actos de corrupción que más se relacionan con la opacidad que son el tráfico de influencias y el peculado.
Tenemos que detenernos forzosamente a revisar nuestro pasado porque, como siempre, considero que nuestra realidad actual es demasiado compleja para haber sido construida recientemente. En este caso debemos volver a mencionar la verticalidad de nuestros gobiernos, desde que fue la conquista y la colonia solo debemos callar y obedecer a las autoridades gubernamentales. Esto poco ha cambiado a pesar de la independencia ya que prácticamente en la posteridad las diferentes administraciones públicas pero esto no se sabe porque muy poca gente se lo pregunta. Con esto uno puede deducir fácilmente que la verticalidad del gobierno fue utilizada para ocultar aquello que no se quería que se supiera y por supuesto que los actos de corrupción están incluidos. Esto fue válido durante el gobierno de Porfirio Díaz (aunque el anciano presidente no se llevó un centavo, su compadre Manuel González y otros miembros de su séquito fueron otra cosa). Pero fue el régimen de la Revolución el que se pasó de la raya horriblemente. En aquellos años fue cuando se consolidó él no cuestionar al presidente y de facto se reestableció la Ley Mordaza de Don Porfirio. El que se atrevía a cuestionar a la autoridad casi divina del presidente, gobernadores o presidentes municipales sufría todo tipo de vejaciones y eran perseguidos hasta la muerte en muchos casos. Un claro ejemplo fue Julio Scherer, que fue expulsado de la dirección del periódico Excélsior gracias a las intrigas de Luis Echeverría. Estimo que en este periodo (1929-2000) hay cosas que ni siquiera los historiadores nacionales y extranjeros más reconocidos han podido dilucidar.
Ahora con las redes sociales, la llegada de la informática y otros adelantos tecnológicos nos podemos enterar de lo que pasa al lado o al otro extremo del mundo. Pero eso es reciente, y a mí me encanta especular con algunas cosas del pasado. Por ejemplo, yo estoy convencido de que en tiempos de la Dictadura Perfecta hubo actos y eventos de los que no estamos enterados a pesar de que muchas cosas son secretos a voces. Esto es solo una teoría, pero a mi parecer es posible que los gobiernos posteriores a Lázaro Cárdenas quebraran PEMEX alguna que otra vez y nosotros ni enterados porque siempre la rescataban en secreto. Lo mismo aplica para otras empresas paraestatales. Yo pienso esto porque el gobierno está acostumbrado a mentirnos de forma crónica y con el adoctrinamiento mucha gente no lo cuestiona. Esto lo digo porque en el ideario mexicano PEMEX es un orgullo y símbolo de soberanía, pero cuando le rascas te das cuenta de que esto no es así y, cómo lo dije, el régimen del tricolor hacia lo imposible por ocultar lo que no le convenía y de ahí es de donde saco la idea de que la quebraron Dios sabrá cuantas veces y la rescataron en secreto. La opacidad del régimen en acción para mentirnos descaradamente y ocultarnos estas cuestiones.

Son varias las cosas las que me hacen pensar que el combate a la corrupción no va a ser una prioridad de los candidatos a la presidencia. Pero el caso de López Obrador llama la atención porque es el candidato que se percibe menos corrupto pero que al analizar concienzudamente te das cuenta de que esto no es así. Esta semana la revista Proceso publicó un artículo en el que exhibe que en MORENA no se han publicado las cuentas de los gastos partidistas. Esto es un punto muy importante porque sin transparencia y vigilancia ciudadana no puede combatirse la corrupción de manera eficiente. López Obrador quiere vender la idea de que cuando llegue a la presidencia la corrupción se va a acabar con su solo ejemplo. Esto no es una garantía, pues por ejemplo, Porfirio Díaz era una persona honradísima, pero su gabinete no era así en algunos casos, y, para muestra, Limantour hacía negocios mediante tráfico de influencias o el peculado de Manuel González. En el caso del mismo López Obrador, el mismo dijo que en su partido no se iban a permitir a los corruptos a pesar de que muchos de los militantes han sido señalados por actos de corrupción. Ya hay gobiernos estatales que fueron promovidos por él que son ampliamente cuestionados siendo los más importantes Graco Ramírez y Arturo Núñez, de Morelos y Tabasco, respectivamente. Además hay que recordar que cuando el Peje fue Jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal grabaron en video a su operador político, Rene Bejarano, recibiendo sobornos por parte del empresario argentino Carlos Ahumada y el caso no se investigó como debería. Con estos antecedentes, ¿cómo espera combatir el flagelo de la corrupción si tiene colaboradores corruptos y si está en contra de la vigilancia ciudadana? Y tengo que decirlo: López Obrador tiene seguidores porque estos creen que en el pasado el país fue maravilloso y entre Salinas y sus compinches se lo acabaron. La realidad es que México nunca ha estado bien y no debemos creer lo que no fue.    

jueves, 14 de diciembre de 2017

Candidatos independientes

En este espacio se ha hablado poco de los candidatos independientes, pero cuando se habló de ellos se dijo que se tenía que ser cautelosos con el tema. Ahora más que nunca recalco esa afirmación pues estarán presentes, o por lo menos uno, en la boleta electoral. Entonces apenas había ganado la gubernatura de Nuevo León Jaime Rodríguez Calderón “el Bronco” y compare su victoria con la que tuvo el PAN en Baja California en 1989 y que se tuviera precaución. Hoy, los neoleoneses reniegan de su decisión porque el gobernador no ha sabido estar a la altura del desafío que representa un estado golpeado por la inseguridad y acostumbrado a tener un nivel de vida superior al promedio nacional. También dije en aquel entonces que las candidaturas independientes era muy probable que iban a terminar siendo utilizados como mecanismo de chantaje hacia los partidos políticos para obtener cargos de elección popular aunque en los institutos políticos no se las otorgaran. Creo que todo esto es más vigente que nunca porque en ninguna otra elección se han presentado tantos aspirantes a candidaturas independientes.
Creo que primero hay que hablar de los casos de éxito, sí los hay y de ellos salió una propuesta que agradó a los mexicanos: sin voto no hay dinero. El único caso de éxito conocido a nivel nacional es Pedro Kumamoto, que en 2015 ganó un escaño en el congreso local de Jalisco representando un distrito electoral de Zapopan. En Jalisco dos reclamos ciudadanos que ya se hicieron realidad gracias a la insistencia de Kumamoto: se eliminó el fuero y el dinero para los partidos políticos se dará en función del porcentaje del padrón que acuda a las urnas. Estos reclamos tienen bastante tiempo porque buena parte de la ciudadanía ve a los partidos políticos como una carga financiera y cabe destacar que en redes sociales se quería que no se les entregara dinero para las elecciones de 2018. Por otro lado, el fuero es utilizado por muchos funcionarios públicos para delinquir y evitar ser presentados ante las autoridades judiciales y en estos tiempos turbulentos se han encontrado funcionarios de todos los niveles coludidos con el crimen organizado. Kumamoto ganó porque supo capitalizar el descontento y transformarlo en iniciativas en la legislatura local de Jalisco y finalmente en leyes, y ahora el joven se ha postulado como candidato independiente a senador por su estado en la próxima legislatura federal. En mi opinión es probable que gane si vuelve a capitalizar el descontento social.
Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” ganó las elecciones estatales de Nuevo León en 2015 por el descontento con Rodrigo Medina. Al finalizar el gobierno de Medina, la deuda del estado ya ascendía a 50 mil millones de pesos y la inseguridad parecía no tener remedio. A dos años y medio de esto los neoleoneses están arrepentidos de haber depositado su confianza en “el Bronco”. De ahí que el periodista Eduardo Ruiz-Healy le haya cambiado el apodo por el “Pony capado” (en el norte de México capado significa castrado). El señor Rodríguez Calderón anteriormente fue alcalde del municipio de García Nuevo León y es la representación más clara del chantaje a los partidos políticos que mencione en el primer párrafo. El gobernador de Nuevo León fue militante del PRI por poco más de tres décadas y la verdad fue un alumno destacado en simulación, pues los problemas heredados de la administración de Rodrigo Medina van en aumento. Los empresarios de Nuevo León fueron su principal apoyo en su ascenso al ejecutivo estatal y se inclinaron por él porque estaban hartos de la pésima administración de Medina; el reclamo es muy simple pues prácticamente todos han sido víctimas del crimen organizado que exigen cantidades exorbitantes de extorsión. Los neoleoneses están felices de que el “Pony capado” se largue de la gubernatura, y aunque no piensan votar por él, quieren que se vaya muy lejos y no regrese, lo cual creo que va a ocurrir porque en Nuevo León se deben convocar a elecciones si el gobernador se va antes del tercer año de gobierno.
En cuanto a Margarita Zavala, no me queda la menor duda de que a su esposo, Felipe Calderón, no le bastaron seis años para desgraciar al país. Ese el estigma más pesado que carga la ex primera dama ya que Calderón es recordado por iniciar la fallida guerra contra el narcotráfico que se ha llevado entre las patas a aproximadamente a un cuarto de millón de personas en once años. Además, al igual que el “Pony capado”, está construyendo su candidatura independiente basada en que no tiene otra elección: Ricardo Anaya la hizo a un lado en su cadena de traiciones con tal de quedarse con la candidatura del Partido Acción Nacional y del Frente “Ciudadano” por la amada silla presidencial.
En cuanto a los demás aspirantes, temo que no hay mucho que decir. A Pedro Ferriz de Con lo respetó mucho como periodista, pero como político deja mucho que desear siendo un claro ejemplo de esto el cómo le gritó a uno de los asistentes que lo cuestionó en una conferencia por la infidelidad que le costó su trabajo en el Grupo Imagen. En cuanto a Marichuy, no tengo más que decir que es una maniobra del EZLN para dar lástima. Esto es porque su candidata independiente no puede recabar las firmas necesarias (entiendo que esto es una maniobra de los partidos políticos para desanimar las candidaturas independientes) porque el subcomandante Galeano no tiene los recursos económicos para obtener el registro y el tiempo los apremia.

Aunque tengo que decirlo. Con esto y en lo que pueden leer en mis entradas anteriores me queda claro que por cualquier lado estamos fritos. En la siguiente entrada, la falta de transparencia en MORENA.       

domingo, 10 de diciembre de 2017

El Frente "Ciudadano"

La oposición al PRI, pero sobre todo a López Obrador ha hecho que partidos políticos de ideologías aparentemente irreconciliables se unan para dar batallas. Este es el caso del Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática que están planeando unirse en los próximos comicios por la amada silla presidencial. Algo que he aprendido son dos cosas: las ideologías no pesan y que la clase política ve el poder como un fin, no como un medio. Con ambas es inevitable cualquier fracaso, pues por un lado las lealtades son dadas por los éxitos electorales y por el otro lado la clase política usa los cargos de elección popular para su beneficio, el de sus correligionarios y las clientelas que los apoyan. Sin embargo, gracias al pésimo desempeño de Peña Nieto, el rival a vencer es López Obrador que intenta seducir a los votantes con propuestas que en el pasado ya demostraron ser un fracaso en nuestro país. Dichas propuestas pueden ser rápidamente puestas en evidencia, pero hará falta cierta habilidad política para hacerlo de manera contundente.
En primer lugar está el presidencialismo, un sistema político que fue vigente gran parte del siglo pasado con resultados ambivalentes. Los primeros gobiernos de dicho sistema político ciertamente hicieron grandes logros en favor del país, pero terminó degenerando en presidentes demagogos que abusaron de su poder. De esa época debimos aprender lo riesgoso que es depositar demasiado poder en manos de una sola persona ya que los abusos a cualquiera. Los presidentes que en el siglo XX abusaron de sus facultades fueron los del periodo de Gustavo Díaz Ordaz a Carlos Salinas de Gortari. La lucha debe ser por impedir el regreso de este tipo de prácticas políticas. La mitificación de personajes como Lázaro Cárdenas (que construyó el presidencialismo como tal) hace que muchas personas vean en este sistema político una alternativa a los problemas que padecemos en la actualidad, aunque esta solución a largo plazo resulte contraproducente. Puedo entender que la situación actual es desesperante y que muchos de ellos desean salir de ella lo antes posible, pero temo decir que no existen soluciones mágicas ni rápidas. Lo anterior puede atribuirse al adoctrinamiento hecho a las masas en el ámbito de la educación pues con la mitificación de ciertos personajes y del pasado se dice que estamos mejor ahora que antes, aunque en realidad el país nunca ha estado bien del todo.
En cuanto a los partidos del Frente Ciudadano, que de ciudadano tiene lo que yo de progresista, creo que es del PAN el primer partido del que se debe hablar. El Partido Acción Nacional fue el primer partido opositor al PRI en ganar la presidencia de la república, y aunque hizo algunas cosas buenas, en general ambos gobiernos de dicho instituto político dejaron mucho que desear. Para empezar conservaron y se aliaron con las estructuras del PRI, siendo el sindicato de maestros la clientela con la que tuvieron más tratos. Hubo demasiados casos de corrupción entre los que destacan “los amigos de Fox”, la Estela de Luz y los caso de peculado en Jalisco y Sonora. Además, el país está resentido con Felipe Calderón por la estrategia fallida contra el crimen organizado que hasta ahora lleva un saldo de 250 mil muertos. Aun así, la candidata del frente que podría haber dado batalla a Meade y a López Obrador era Margarita Zavala, esposa de Calderón, pero que fue hecha a un lado por el presidente del PAN, Ricardo Anaya, ya que este último se apodero del partido con el objetivo de ser el candidato. Ahora, Anaya renuncia a la dirigencia nacional del PAN para ser el candidato del frente a la presidencia aunque no creo que tenga lo necesario para ganar. Es decir, Anaya acaba de darle un golpe mortal a las aspiraciones de su partido para recuperar la amada silla. En el futuro, Anaya será el apestado de su partido, si es que es derrotado en las elecciones, pues se notan sus ansias de poder.

En cuanto al PRD, se nota que ha quedado bastante debilitado con la partida de López Obrador y por una dirigencia bastante mala. Quizá tiene que ver con el hecho de que dicho instituto político fue creado para llevar al poder a unas pocas personas, en este caso a su fundador, Cuauhtémoc Cárdenas, y a su parricida político, López Obrador. A esto hay que agregar la intransigencia del partido político que controla el partido, los “Chuchos”. Pero no es la peor parte del partido del sol azteca: la división de sus militantes y el hecho de que en su mayoría este formado por inconformes de otros partidos hacen que dicho instituto político no haya creado bases sólidas. Lo anterior es gravísimo porque4 muchos de los militantes son tránsfugas de otros partidos porque en cuanto no se les otorgaron candidaturas a cargos de elección popular se van a representar otra sigla. El PRD fue diseñado, irónicamente, como una copia del PRI en el que una sola persona toma todas las decisiones sin que nadie lo cuestione. Es por este último punto que en casi treinta años de existencia solo hayan postulado por sí solos a dos candidatos a la presidencia: a Cárdenas y a López Obrador. Y por otro lado, también ha permitido que la tercera parte de sus presidentes nacionales hayan abandonado el partido. Y con la salida de López Obrador se dio la mayor fuga de militantes, pues en el partido estuvieron los mayores tránsfugas del país: Layda Sansores y Ricardo Monreal. Las “tribus” o corrientes políticas también han sido un lastre para el partido pues todos quieren tener el control  sin compartir el poder y esto también genera salida de militantes, sobre todo hacia MORENA. El PRD ha quedado tan debilitado que ahora se tienen que aliar con un partido político que además es contrario a su ideología para apoyar a un candidato de ese mismo partido que además se puso al más puro estilo pejista. No cabe duda, esto será interesante.    

miércoles, 6 de diciembre de 2017

La presidencia imperial

Continuando con la campaña presidencial en esta ocasión tomare prestado el título de una de las obras más importantes del historiador Enrique Krauze. Esto es porque ahora me sirve para darle nombre a esta entrada debido a que, al igual que los presidentes priistas esbozados por Krauze en su novela, todavía hay personas que piensan que el presidente tiene y debe tener el control absoluto del país. Esto es porque la mayor parte del siglo pasado el presidente de la república se comportaba como un emperador absoluto que hacía y deshacía en el país a capricho durante seis años. El monarca en turno nombraba a los gobernadores, presidentes municipales y a los ministros de la Suprema Corte de acuerdo a su criterio y pobre de aquel que osara cuestionarlo. A los que se atrevieron a poner en entredicho la autoridad prácticamente divina del presidente eran perseguidos por el gobierno de manera atroz llegando incluso a provocarles la muerte a los disidentes para evitar el descontento de la población a la que la Revolución no hizo justicia.
Para realizar lo anterior el PRI se valió de recursos para atar a la población mexicana a la estructura partidista con las organizaciones del llamado “sector popular”. Para lograrlo se ofrecieron beneficios de manera demagógica y como en el tiempo en el que este proceso se dio la mayoría de la población era analfabeta era lógico que pegaran entre la gente. Las propuestas fueron llevadas a la realidad fueron la Reforma Agraria, prestaciones imposibles de pagar, dinero a diestra y siniestra y barbaridades de ese estilo. Para garantizar el control de las futuras generaciones se manipuló la educación para adoctrinar a las personas desde temprana edad justificando los diez años de matanzas por el poder que representó la Revolución y de ese modo ocultar que se habían destruido los logros del Porfiriato. Además, como lo señala Enrique Krauze en su novela: “la familia revolucionaria hizo un pacto para guardar sus sucios secretos en un armario bajo doble llave”. El “pan o palo” de Porfirio Díaz fue retomado por el PRI ya que si no estabas con el régimen te ofrecía el pan en un principio y si no lo aceptabas venía el palo que era básicamente persecución política. Con todo lo anterior no es de extrañarse que el tricolor se perpetuara en el poder durante 70 años o que el escritor peruano Mario Vargas Llosa lo calificara como la “Dictadura Perfecta”. Actualmente el mexicano promedio es contradictorio: dice odiar al PRI y su régimen pero no puede dejar de defender los supuestos beneficios ofrecidos demagógicamente por el partido. El adoctrinamiento en su máxima expresión.
Lo anterior es más aplicable a Andrés Manuel López Obrador que a José Antonio Meade y cualquier persona que sepa la historia del PRI lo nota. MORENA está todavía en sus inicios y al igual que el tricolor comenzó con alianzas con el llamado “sector popular”. Las alianzas hechas con  sindicatos charros como la CNTE y el SME responden a esta afirmación. Les está ofreciendo a ambos gremios la preservación de sus privilegios inaceptables a cambio de su apoyo, siendo la CNTE el más conocido al querer derogar la reforma educativo y permitir seguir con la compra, venta y herencia de plazas que es muy rentable para el sindicato y muy dañina para la educación. En segundo lugar está el poder absoluto que tiene al interior de su estructura partidista: en MORENA nada se mueve sin el visto bueno de López Obrador, sí, del mismo modo que en los tiempos de Plutarco Elías Calles donde nada se hacía sin su consentimiento. Por lo tanto, López Obrador no tiene cara para criticar y menos para reprochar lo que hizo el PRI en nuestro país, al menos no desde ese punto. La incongruencia del mexicano de odiar al PRI pero alabar los supuestos logros de su régimen se ve en los seguidores de López Obrador. Todas sus propuestas, hasta su programa económico, son tomadas del partido y régimen que dice odiar. Su programa económico fue tomado de las políticas de Luis Echeverría y José López Portillo que fueron la causa de la crisis de 1982 y el actual estancamiento de nuestro país.

Sin embargo, tampoco crean que el candidato del PRI, José Antonio Meade sale tan bien parado en esta entrada porque de él hay que decir algunas cosas. El apoyo de los sectores más rancios del PRI es la prueba más clara de que con el no van a cambiar las cosas en el país, ni para bien ni para mal. El que Mead sea el candidato del partido de gobierno corresponde sin duda a una estrategia mediática porque él no milita en el tricolor. Esto es benéfico, o por lo menos esa es la lógica a seguir para el PRI porque se supone que no tiene las mañas de los que sí son militantes. Sin embargo, el apoyo de las más arraigadas estructuras del partido y el tener la consigna de tener bajo doble llave los secretos más sucios de la familia revolucionaria es grave por lo que la impunidad puede continuar de llegar a la presidencia. Esto es particularmente grave en el contexto electoral actual en el que los votantes desean transparencia y hay que agregar los escándalos recientes como los gobernadores prófugos o los sobornos que supuestamente otorgaron los directivos de la empresa brasileña Odebrecht a Emilio Lozoya durante la campaña de Enrique Peña Nieto, que fueron a dar a las cuentas de esta y que a cambio se les concederían contratos públicos en caso de llegar a la presidencia que en realidad ocurrió. Además, le echaron más leña al fuego al destituir al titular de la FEPADE justo cuando investigaba el caso. Dedazo, palo a los cuestionamientos y apoyo de los sectores populares más rancios demuestran que el tricolor no aprendió de sus errores en los 12 años que estuvo fuera de la presidencia. Aunque lo más grave es que en esos mismos años otros partidos hayan copiado dichos vicios. Hace un tiempo hice una pregunta bastante alarmante: ¿En dónde estamos parados?      

viernes, 1 de diciembre de 2017

AMLO vs Meade

A cinco días del destape de José Antonio Meade como precandidato a la presidencia se han generado muchas reacciones a favor y en contra. Es evidente que la designación de Meade corresponde a una decisión desde la presidencia, “dedazo”, al más puro estilo del PRI en el siglo pasado. Esto es algo que sin duda genera desconfianza entre el electorado pues pone en evidencia que el Revolucionario Institucional no ha superado algunos de los vicios que le dieron tan mala fama desde su fundación en 1929. Además de todo, los mismos militantes del tricolor están bastante inconformes con la decisión del presidente, pues Meade no milita en el PRI y es muy posible que esto genere bastantes problemas en las filas del partido que sean incontrolables. Basta con recordar la inconformidad que hubo en los comicios de 1994 con la elección de Luis Donaldo Colosio por parte del presidente Carlos Salinas de Gortari y que tuvo un trágico final. A pesar de esto, no puedo dejar de destacar la preparación de Meade aunque también tengo cierto recelo hacia el partido que lo postula y lo que ha representado en sus nueve décadas de existencia.
La realidad del país actualmente es demasiado compleja como para tomar a la ligera esta campaña presidencial ya que el gobierno actual no cumplió con las expectativas. La inseguridad en el país ha llegado a cotas no vistas en un siglo, la inflación pega bastante fuerte al bolsillo de los ciudadanos y parece que ninguno de los dos problemas tiene solución aparente. He de confesar que siempre he tenido bajas expectativas del mal gobierno debido a los resultados de Peña Nieto como gobernador del Estado de México que ahora no pasa por su mejor época. Todo esto es notado por la población que quiere aspirar a un mejor nivel de vida (aunque muchas veces mucha gente no hace algo para hacerlo) y no se tienen los medios. El crimen organizado campea a sus anchas y se está convirtiendo en un problema que amenaza la existencia del mismo Estado y como prueba de ello es el control absoluto que tienen en amplias zonas del país. Pero sobre todo están los casos de peculado en los tres niveles de gobierno además de otras formas de corrupción que al parecer van en aumento. Aunque también tiene mucho que ver el hecho de que la población ha echado leña al fuego en algunos problemas como es el caso de la inseguridad alabando la cultura del narco y la corrupción que ya se trató en este espacio. El siguiente presidente no la tiene fácil y si se duerme en sus laureles todo estará perdido.
Meade, con lo anterior, debería estar consciente de que el partido que lo postula no la tendrá fácil debido a que su regreso a la presidencia fue decepcionante. La oposición se va a aprovechar de esto para llevar agua a su molino, aunque el Frente Ciudadano está bastante dividido. En cambio, López Obrador es el virtual candidato del partido que creó y el que le podría dar más batalla al PRI y el apoyo que tiene debido en parte al hartazgo de buena parte de la población y en parte proponer políticas públicas que fueron aplicadas por gobiernos del PRI y que a la larga hundieron al país en su peor crisis económica de la historia además de socavar el régimen del tricolor. Estoy convencido de que el dueño de MORENA de que se aprovecha de la falta de memoria histórica de la población. Sabe que Meade está mejor preparado en el ámbito académico y personal y tal vez por eso esté convencido de que será el que le dará más batalla. Ya la preocupación de López Obrador podría estar justificada pues el Instituto Nacional Electoral planea cambiar el formato de los debates por uno más abierto además de tomar medidas para las descalificaciones entre candidatos. Es decir, ahora los candidatos deberán defender su proyecto de gobierno con argumentos sólidos y el problema del plan de López Obrador es que el diablo está en los detalles, ya que según él los recursos para sus disparates saldrán del combate a la corrupción (su punto débil evidente cuando gobernó el Distrito Federal) y reducir los salarios y prestaciones de los altos funcionarios públicos (aunque su impacto sea mínimo). Él está en contra de la transparencia y quiere hacerle creer al electorado que con solo poner el ejemplo se puede reducir la corrupción aunque muchos de los militantes de su partido han sido cuestionados por actos de corrupción.
Los puntos fuertes de Meade contra López Obrador son su preparación académica y su experiencia en el sector público. Meade puede hacer pedazos a AMLO en los debates con mucha facilidad y de hecho no este no ha dejado de insultarlo y descalificarlo. Lo que tiene en su contra, sin embargo, es que no ha militado en el partido que lo postula a lo que se suma que ocupó el cargo de Secretario de Hacienda en el sexenio panista de Felipe Calderón en la recta final del gobierno de este. Es por este último detalle que los priistas miran con cierto recelo la candidatura de Meade pues piensan que este cargo debería ser para un militante con muchos años. También hay que volver a mencionar que Meade va a cargar en la campaña hacia la amada silla con los errores de la administración de Peña Nieto que tal vez sean pocos por no son menores y el electorado se lo va a restregar. Por lo tanto, es evidente que una repetición del PRI en la presidencia luego de doce años de ausencia se antoja bastante difícil sino es que imposible. Es cierto que es una maniobra ingeniosa el postular a una persona que no ha militado en el tricolor con anterioridad para tratar de que el electorado piense que no tiene los vicios de dicho instituto político. Sin embargo, no puedo dejar de mirar con recelo el hecho de que los sectores más rancios apoyan a Meade y me produce escalofríos lo que puede pasar en caso de salir victorioso en la contienda porque la situación nacional ya es bastante complicada. Además de todo, también temo que algunos de los personajes inútiles de la actual administración ocupen cargos en el futuro así que mis reservas hacia Meade creo que están bien fundadas.