La oposición al PRI, pero
sobre todo a López Obrador ha hecho que partidos políticos de ideologías aparentemente
irreconciliables se unan para dar batallas. Este es el caso del Partido Acción
Nacional y el Partido de la Revolución Democrática que están planeando unirse
en los próximos comicios por la amada silla presidencial. Algo que he aprendido
son dos cosas: las ideologías no pesan y que la clase política ve el poder como
un fin, no como un medio. Con ambas es inevitable cualquier fracaso, pues por
un lado las lealtades son dadas por los éxitos electorales y por el otro lado
la clase política usa los cargos de elección popular para su beneficio, el de
sus correligionarios y las clientelas que los apoyan. Sin embargo, gracias al
pésimo desempeño de Peña Nieto, el rival a vencer es López Obrador que intenta
seducir a los votantes con propuestas que en el pasado ya demostraron ser un
fracaso en nuestro país. Dichas propuestas pueden ser rápidamente puestas en
evidencia, pero hará falta cierta habilidad política para hacerlo de manera
contundente.
En primer lugar está el
presidencialismo, un sistema político que fue vigente gran parte del siglo
pasado con resultados ambivalentes. Los primeros gobiernos de dicho sistema político
ciertamente hicieron grandes logros en favor del país, pero terminó degenerando
en presidentes demagogos que abusaron de su poder. De esa época debimos
aprender lo riesgoso que es depositar demasiado poder en manos de una sola
persona ya que los abusos a cualquiera. Los presidentes que en el siglo XX
abusaron de sus facultades fueron los del periodo de Gustavo Díaz Ordaz a
Carlos Salinas de Gortari. La lucha debe ser por impedir el regreso de este
tipo de prácticas políticas. La mitificación de personajes como Lázaro Cárdenas
(que construyó el presidencialismo como tal) hace que muchas personas vean en
este sistema político una alternativa a los problemas que padecemos en la
actualidad, aunque esta solución a largo plazo resulte contraproducente. Puedo entender
que la situación actual es desesperante y que muchos de ellos desean salir de
ella lo antes posible, pero temo decir que no existen soluciones mágicas ni rápidas.
Lo anterior puede atribuirse al adoctrinamiento hecho a las masas en el ámbito
de la educación pues con la mitificación de ciertos personajes y del pasado se
dice que estamos mejor ahora que antes, aunque en realidad el país nunca ha
estado bien del todo.
En cuanto a los partidos
del Frente Ciudadano, que de ciudadano tiene lo que yo de progresista, creo que
es del PAN el primer partido del que se debe hablar. El Partido Acción Nacional
fue el primer partido opositor al PRI en ganar la presidencia de la república,
y aunque hizo algunas cosas buenas, en general ambos gobiernos de dicho
instituto político dejaron mucho que desear. Para empezar conservaron y se
aliaron con las estructuras del PRI, siendo el sindicato de maestros la
clientela con la que tuvieron más tratos. Hubo demasiados casos de corrupción entre
los que destacan “los amigos de Fox”, la Estela de Luz y los caso de peculado
en Jalisco y Sonora. Además, el país está resentido con Felipe Calderón por la
estrategia fallida contra el crimen organizado que hasta ahora lleva un saldo
de 250 mil muertos. Aun así, la candidata del frente que podría haber dado
batalla a Meade y a López Obrador era Margarita Zavala, esposa de Calderón,
pero que fue hecha a un lado por el presidente del PAN, Ricardo Anaya, ya que
este último se apodero del partido con el objetivo de ser el candidato. Ahora,
Anaya renuncia a la dirigencia nacional del PAN para ser el candidato del
frente a la presidencia aunque no creo que tenga lo necesario para ganar. Es decir,
Anaya acaba de darle un golpe mortal a las aspiraciones de su partido para
recuperar la amada silla. En el futuro, Anaya será el apestado de su partido,
si es que es derrotado en las elecciones, pues se notan sus ansias de poder.
En cuanto al PRD, se nota
que ha quedado bastante debilitado con la partida de López Obrador y por una
dirigencia bastante mala. Quizá tiene que ver con el hecho de que dicho
instituto político fue creado para llevar al poder a unas pocas personas, en
este caso a su fundador, Cuauhtémoc Cárdenas, y a su parricida político, López
Obrador. A esto hay que agregar la intransigencia del partido político que
controla el partido, los “Chuchos”. Pero no es la peor parte del partido del
sol azteca: la división de sus militantes y el hecho de que en su mayoría este
formado por inconformes de otros partidos hacen que dicho instituto político no
haya creado bases sólidas. Lo anterior es gravísimo porque4 muchos de los
militantes son tránsfugas de otros partidos porque en cuanto no se les
otorgaron candidaturas a cargos de elección popular se van a representar otra
sigla. El PRD fue diseñado, irónicamente, como una copia del PRI en el que una
sola persona toma todas las decisiones sin que nadie lo cuestione. Es por este
último punto que en casi treinta años de existencia solo hayan postulado por sí
solos a dos candidatos a la presidencia: a Cárdenas y a López Obrador. Y por
otro lado, también ha permitido que la tercera parte de sus presidentes
nacionales hayan abandonado el partido. Y con la salida de López Obrador se dio
la mayor fuga de militantes, pues en el partido estuvieron los mayores tránsfugas
del país: Layda Sansores y Ricardo Monreal. Las “tribus” o corrientes políticas
también han sido un lastre para el partido pues todos quieren tener el
control sin compartir el poder y esto también
genera salida de militantes, sobre todo hacia MORENA. El PRD ha quedado tan
debilitado que ahora se tienen que aliar con un partido político que además es
contrario a su ideología para apoyar a un candidato de ese mismo partido que además
se puso al más puro estilo pejista. No cabe duda, esto será interesante.
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