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domingo, 10 de diciembre de 2017

El Frente "Ciudadano"

La oposición al PRI, pero sobre todo a López Obrador ha hecho que partidos políticos de ideologías aparentemente irreconciliables se unan para dar batallas. Este es el caso del Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática que están planeando unirse en los próximos comicios por la amada silla presidencial. Algo que he aprendido son dos cosas: las ideologías no pesan y que la clase política ve el poder como un fin, no como un medio. Con ambas es inevitable cualquier fracaso, pues por un lado las lealtades son dadas por los éxitos electorales y por el otro lado la clase política usa los cargos de elección popular para su beneficio, el de sus correligionarios y las clientelas que los apoyan. Sin embargo, gracias al pésimo desempeño de Peña Nieto, el rival a vencer es López Obrador que intenta seducir a los votantes con propuestas que en el pasado ya demostraron ser un fracaso en nuestro país. Dichas propuestas pueden ser rápidamente puestas en evidencia, pero hará falta cierta habilidad política para hacerlo de manera contundente.
En primer lugar está el presidencialismo, un sistema político que fue vigente gran parte del siglo pasado con resultados ambivalentes. Los primeros gobiernos de dicho sistema político ciertamente hicieron grandes logros en favor del país, pero terminó degenerando en presidentes demagogos que abusaron de su poder. De esa época debimos aprender lo riesgoso que es depositar demasiado poder en manos de una sola persona ya que los abusos a cualquiera. Los presidentes que en el siglo XX abusaron de sus facultades fueron los del periodo de Gustavo Díaz Ordaz a Carlos Salinas de Gortari. La lucha debe ser por impedir el regreso de este tipo de prácticas políticas. La mitificación de personajes como Lázaro Cárdenas (que construyó el presidencialismo como tal) hace que muchas personas vean en este sistema político una alternativa a los problemas que padecemos en la actualidad, aunque esta solución a largo plazo resulte contraproducente. Puedo entender que la situación actual es desesperante y que muchos de ellos desean salir de ella lo antes posible, pero temo decir que no existen soluciones mágicas ni rápidas. Lo anterior puede atribuirse al adoctrinamiento hecho a las masas en el ámbito de la educación pues con la mitificación de ciertos personajes y del pasado se dice que estamos mejor ahora que antes, aunque en realidad el país nunca ha estado bien del todo.
En cuanto a los partidos del Frente Ciudadano, que de ciudadano tiene lo que yo de progresista, creo que es del PAN el primer partido del que se debe hablar. El Partido Acción Nacional fue el primer partido opositor al PRI en ganar la presidencia de la república, y aunque hizo algunas cosas buenas, en general ambos gobiernos de dicho instituto político dejaron mucho que desear. Para empezar conservaron y se aliaron con las estructuras del PRI, siendo el sindicato de maestros la clientela con la que tuvieron más tratos. Hubo demasiados casos de corrupción entre los que destacan “los amigos de Fox”, la Estela de Luz y los caso de peculado en Jalisco y Sonora. Además, el país está resentido con Felipe Calderón por la estrategia fallida contra el crimen organizado que hasta ahora lleva un saldo de 250 mil muertos. Aun así, la candidata del frente que podría haber dado batalla a Meade y a López Obrador era Margarita Zavala, esposa de Calderón, pero que fue hecha a un lado por el presidente del PAN, Ricardo Anaya, ya que este último se apodero del partido con el objetivo de ser el candidato. Ahora, Anaya renuncia a la dirigencia nacional del PAN para ser el candidato del frente a la presidencia aunque no creo que tenga lo necesario para ganar. Es decir, Anaya acaba de darle un golpe mortal a las aspiraciones de su partido para recuperar la amada silla. En el futuro, Anaya será el apestado de su partido, si es que es derrotado en las elecciones, pues se notan sus ansias de poder.

En cuanto al PRD, se nota que ha quedado bastante debilitado con la partida de López Obrador y por una dirigencia bastante mala. Quizá tiene que ver con el hecho de que dicho instituto político fue creado para llevar al poder a unas pocas personas, en este caso a su fundador, Cuauhtémoc Cárdenas, y a su parricida político, López Obrador. A esto hay que agregar la intransigencia del partido político que controla el partido, los “Chuchos”. Pero no es la peor parte del partido del sol azteca: la división de sus militantes y el hecho de que en su mayoría este formado por inconformes de otros partidos hacen que dicho instituto político no haya creado bases sólidas. Lo anterior es gravísimo porque4 muchos de los militantes son tránsfugas de otros partidos porque en cuanto no se les otorgaron candidaturas a cargos de elección popular se van a representar otra sigla. El PRD fue diseñado, irónicamente, como una copia del PRI en el que una sola persona toma todas las decisiones sin que nadie lo cuestione. Es por este último punto que en casi treinta años de existencia solo hayan postulado por sí solos a dos candidatos a la presidencia: a Cárdenas y a López Obrador. Y por otro lado, también ha permitido que la tercera parte de sus presidentes nacionales hayan abandonado el partido. Y con la salida de López Obrador se dio la mayor fuga de militantes, pues en el partido estuvieron los mayores tránsfugas del país: Layda Sansores y Ricardo Monreal. Las “tribus” o corrientes políticas también han sido un lastre para el partido pues todos quieren tener el control  sin compartir el poder y esto también genera salida de militantes, sobre todo hacia MORENA. El PRD ha quedado tan debilitado que ahora se tienen que aliar con un partido político que además es contrario a su ideología para apoyar a un candidato de ese mismo partido que además se puso al más puro estilo pejista. No cabe duda, esto será interesante.    

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