En la entrada anterior
hable acerca de cómo los sonorenses se hicieron con el poder después de la muerte de Carranza, organizada
por Álvaro Obregón. Hable del Maximato, y cómo fue la administración de Calles después
de la muerte de Obregón. Ahora toca el turno a Lázaro Cárdenas, uno de los
presidentes más queridos por los mexicanos (no por mí) que fue en mi opinión uno
de los fundadores de la Dictadura Perfecta de la que habló el escritor peruano
Mario Vargas Llosa. Con Cárdenas se fundaron algunas de las estructuras que
mantuvieron al PRI en el poder durante 70 años y buena parte de las fraudes
electorales efectuados, empezando con el de Juan Andrew Almazán en 1940. El evento
más polémico de su administración fue sin duda la expropiación petrolera, que
es uno de los mitos históricos más defendidos en la actualidad.
Lázaro Cárdenas fue uno
de los militares más destacados durante la Revolución Mexicana y estuvo
implicado en la muerte de Venustiano Carranza. Fue uno de los colaboradores más
cercanos de Plutarco Elías Calles. Gracias a esto llegó a ser gobernador de su
natal Michoacán y su matrimonio con la hija de un rico terrateniente de ese
estado, Amalia Solórzano, le permitió tener el control total del estado. Lo anterior
lo llevó a la presidencia de la República para el periodo 1934-1940 y Calles
tenía la esperanza de poder mangonearlo a su antojo como a los tres presidentes
anteriores. Desde luego Cárdenas fue más hábil que Calles para jugar sus cartas
y este último fue expulsado del país por el caudillo de michoacano. Si están
pensando que con este movimiento México empezó a transitar por el camino de la
democracia y la legalidad, piénsenlo de nuevo, porque no fue así. Cárdenas fue
el creador de la mayoría de los sindicatos que conocemos hoy día y su
estructura, el impulsar a Vicente Lombardo Toledano y Fidel Velázquez mediante
la Confederación de Trabajadores de México y, de la mano del reparto agrario,
la Confederación Nacional Campesina. Todo con el objetivo de atar a los
mexicanos al poder presidencial.
Desde luego que todo lo
anterior es ignorado por la mayoría de los mexicanos, pues el régimen priísta
así lo quiso para favorecer sus mezquinos intereses. Para empezar, la Reforma
Agraria es algo que se debió haber hecho como lo proponían Obregón y Calles,
pero este prefirió caer en el peor de los populismos con tal de tener el
control de la población mexicana. El fraccionamiento a diestra y siniestra de
los latifundios, el dar pequeñas fracciones, no educar a los trabajadores del
campo, el no dar certeza jurídica y el dar créditos únicamente a través de la
CNC empobreció a los campesinos de forma espectacular, al grado que la tercera
parte de la población se fue a trabajar a Estados Unidos durante el Programa
Bracero, tanto de manera legal como ilegal y en su mayoría era gente del campo.
Ni con los créditos ni con los subsidios se ha podido evitar el abandono del
campo, que también ha sido la causa de los asentamientos irregulares en las
ciudades dada la emigración del campo a la ciudad. La Reforma Agraria inició
con el abandono del campo mexicano y el TLCAN solo aceleró un proceso que lleva
décadas.
La expropiación petrolera
fue otro de los grandes errores que cometió el caudillo de Jiquilpan, Michoacán
y ahora (pero no por primera vez) estamos padeciendo ese error con la caída del
precio del curdo, derivando de décadas de irresponsabilidad por parte del
gobierno. El mexicano promedio se rasga las vestiduras para decir que el petróleo
es nuestro, pregunto sinceramente: ¿nos ha servido de algo? Fue tal la equivocación
de Cárdenas que tuvo que permitir la inversión de capital privado en el ramo,
pero 20 años después se monopolizaría la industria petrolera y hasta la fecha
ha sido una decisión fatal. La desconfianza de los inversionistas fue tal que
nadie invirtió hasta este momento. Además, la dependencia de nosotros del petróleo
ha impedido que desarrollemos otras áreas de la economía y ser más
competitivos.
Por último hay que ver
que el sentó las bases para que los siguientes mandatarios hicieran y
deshicieran a su antojo y ato a los poderes legislativo y judicial a las
decisiones del presidente en turno. Además los sindicatos sirvieron para
privilegiar a unos cuantos y son parte del saqueo del que tanto se quejan mis
compatriotas. Ahora es necesario retomar el estudio de la historia más que
nunca antes de caer en los mismos errores. El PRI se encumbró en el poder
gracias a todo lo que expuse en estas entradas. Con esto cierro la serie
dedicada a la Revolución Mexicana. Es necesario hacer otra, pero de pensamiento
y obra, no con armas y ensangrentando al país, solo aprendiendo de nuestros
errores podemos avanzar y tener un futuro brillante.