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sábado, 26 de noviembre de 2016

La revolución que no fue VI

En la entrada anterior hable acerca de cómo los sonorenses se hicieron con el poder  después de la muerte de Carranza, organizada por Álvaro Obregón. Hable del Maximato, y cómo fue la administración de Calles después de la muerte de Obregón. Ahora toca el turno a Lázaro Cárdenas, uno de los presidentes más queridos por los mexicanos (no por mí) que fue en mi opinión uno de los fundadores de la Dictadura Perfecta de la que habló el escritor peruano Mario Vargas Llosa. Con Cárdenas se fundaron algunas de las estructuras que mantuvieron al PRI en el poder durante 70 años y buena parte de las fraudes electorales efectuados, empezando con el de Juan Andrew Almazán en 1940. El evento más polémico de su administración fue sin duda la expropiación petrolera, que es uno de los mitos históricos más defendidos en la actualidad.
Lázaro Cárdenas fue uno de los militares más destacados durante la Revolución Mexicana y estuvo implicado en la muerte de Venustiano Carranza. Fue uno de los colaboradores más cercanos de Plutarco Elías Calles. Gracias a esto llegó a ser gobernador de su natal Michoacán y su matrimonio con la hija de un rico terrateniente de ese estado, Amalia Solórzano, le permitió tener el control total del estado. Lo anterior lo llevó a la presidencia de la República para el periodo 1934-1940 y Calles tenía la esperanza de poder mangonearlo a su antojo como a los tres presidentes anteriores. Desde luego Cárdenas fue más hábil que Calles para jugar sus cartas y este último fue expulsado del país por el caudillo de michoacano. Si están pensando que con este movimiento México empezó a transitar por el camino de la democracia y la legalidad, piénsenlo de nuevo, porque no fue así. Cárdenas fue el creador de la mayoría de los sindicatos que conocemos hoy día y su estructura, el impulsar a Vicente Lombardo Toledano y Fidel Velázquez mediante la Confederación de Trabajadores de México y, de la mano del reparto agrario, la Confederación Nacional Campesina. Todo con el objetivo de atar a los mexicanos al poder presidencial.
Desde luego que todo lo anterior es ignorado por la mayoría de los mexicanos, pues el régimen priísta así lo quiso para favorecer sus mezquinos intereses. Para empezar, la Reforma Agraria es algo que se debió haber hecho como lo proponían Obregón y Calles, pero este prefirió caer en el peor de los populismos con tal de tener el control de la población mexicana. El fraccionamiento a diestra y siniestra de los latifundios, el dar pequeñas fracciones, no educar a los trabajadores del campo, el no dar certeza jurídica y el dar créditos únicamente a través de la CNC empobreció a los campesinos de forma espectacular, al grado que la tercera parte de la población se fue a trabajar a Estados Unidos durante el Programa Bracero, tanto de manera legal como ilegal y en su mayoría era gente del campo. Ni con los créditos ni con los subsidios se ha podido evitar el abandono del campo, que también ha sido la causa de los asentamientos irregulares en las ciudades dada la emigración del campo a la ciudad. La Reforma Agraria inició con el abandono del campo mexicano y el TLCAN solo aceleró un proceso que lleva décadas.
La expropiación petrolera fue otro de los grandes errores que cometió el caudillo de Jiquilpan, Michoacán y ahora (pero no por primera vez) estamos padeciendo ese error con la caída del precio del curdo, derivando de décadas de irresponsabilidad por parte del gobierno. El mexicano promedio se rasga las vestiduras para decir que el petróleo es nuestro, pregunto sinceramente: ¿nos ha servido de algo? Fue tal la equivocación de Cárdenas que tuvo que permitir la inversión de capital privado en el ramo, pero 20 años después se monopolizaría la industria petrolera y hasta la fecha ha sido una decisión fatal. La desconfianza de los inversionistas fue tal que nadie invirtió hasta este momento. Además, la dependencia de nosotros del petróleo ha impedido que desarrollemos otras áreas de la economía y ser más competitivos.
Por último hay que ver que el sentó las bases para que los siguientes mandatarios hicieran y deshicieran a su antojo y ato a los poderes legislativo y judicial a las decisiones del presidente en turno. Además los sindicatos sirvieron para privilegiar a unos cuantos y son parte del saqueo del que tanto se quejan mis compatriotas. Ahora es necesario retomar el estudio de la historia más que nunca antes de caer en los mismos errores. El PRI se encumbró en el poder gracias a todo lo que expuse en estas entradas. Con esto cierro la serie dedicada a la Revolución Mexicana. Es necesario hacer otra, pero de pensamiento y obra, no con armas y ensangrentando al país, solo aprendiendo de nuestros errores podemos avanzar y tener un futuro brillante.  


jueves, 24 de noviembre de 2016

La revolución que no fue V

En el pasado post comencé a hablar acerca de cómo fue el gobierno de Venustiano Carranza, el “Barón de Cuatro Ciénegas”. También vimos como la promulgación de la Constitución de 1917 no resolvió las cosas, al contrario, algunas cuestiones se agravaron aún más, como fue la Reforma Agraria. Ahora toca el turno de revisar la formación del odiado PRI. El PRI, en mi opinión, tuvo tres padres: Álvaro Obregón (fundador de las relaciones entre sindicatos y gobierno), Plutarco Elías Calles (fundador del partido propiamente dicho) y Lázaro Cárdenas (fundador del presidencialismo y consolidador de las estructuras que ataron a la sociedad al gobierno). Siendo este el penúltimo capítulo relacionado con la Revolución Mexicana, tenemos que ver la formación del partido que duró 70 años en el poder y actualmente es considerado como el más corrupto y odiado.
Debido a que Carranza eligió como sucesor a Ignacio Bonillas y no a Álvaro Obregón, este se sublevó promulgando el Plan de Agua Prieta desconociendo el gobierno del Barón de Cuatro Ciénegas. Como lo conté en la entrada anterior, esto culminó con la muerte de Carranza en el poblado de Tlaxcalantongo, Puebla, en el intento de huida del presidente. Después de esto, tomó la presidencia el sonorense Adolfo de la Huerta, un colaborador de Obregón y Calles. Claro que después de la Huerta cedería el poder a Obregón, quien gobernaría de 1920 a 1924. El gobierno de los sonorenses (los tres eran originarios de Sonora) estuvo plagado de irregularidades de principio a fin. Ya hable del asesinato, perpetrado por Obregón, quien había sido fiel a Carranza desde la campaña contra Victoriano Huerta y fue el que derrotó a Villa en las batallas de Trinidad y Celaya, en esta última fue donde perdió el brazo. Aunque tampoco todo fue crímenes: José Vasconcelos fue el Secretario de Educación Pública en este periodo y con él se iniciarían las campañas de alfabetización en todo el país. También se empezaron a repartir tierras a los campesinos, pero con un proceso de educación para los productores para que pudieran sacar mejor provecho de sus tierras y hacer el proceso por etapas, un programa más sensato que el posteriormente impulsado por Cárdenas. Sin embargo, en su gobierno fue cuando comenzaron las alianzas con los sindicatos por los acuerdos entre el “Manco de Celaya” y Luis N. Morones, con lo que se fundan los sindicatos corruptos como los conocemos hoy. Y hacia el final del gobierno de Obregón, ocurrió el asesinato de Francisco Villa (ordenado por el primero) por apoyar a Adolfo de la Huerta, la Rebelión delahuertista y comenzaron los roces con la iglesia católica.

En el gobierno siguiente, el de Plutarco Elías Calles se caracterizó por ser muy parecida a la de Obregón. En esta administración estallaría la Guerra Cristera, donde se vieron actos sangrientos de ambos bandos. Calles fue un corrupto, ya que con él empezó el saqueo de las arcas públicas. Calles al igual que Obregón, pensaba que repartir tierras a diestra y siniestra agravaría la situación del campo mexicano. Con Calles también se fundó el Partido Nacional Revolucionario, antecedente del PRI, con la intención de evitar más golpes de estado y otras luchas por el poder. Sin embargo, esto fue a cambio de instaurar una dictadura partidista con resultados desastrosos a largo plazo y tardaría 70 años en salir del poder. Con el también se da el asesinato de Álvaro Obregón, en julio de 1928, asesinado por los diputados de Guanajuato, y del que culparon a León Toral injustamente. Claro que también hay que ver que Obregón violó el principal postulado de la Revolución, “Sufragio Efectivo, no Reelección”, al relegirse presidente en 1928 y además fue víctima de su creación, pues entre los conspiradores estaba Luis N. Morones, el fundador del corrupto sindicalismo mexicano. Con esto se fundaría el “Maximato”, un periodo comprendido entre 1928 y 1936 en el que Calles fue el principal mandamás del país. La primera acción sucia de Calles durante este periodo ya la dije, fue el fraude electoral contra Vasconcelos en las elecciones de 1929. Cada vez que un presidente intentaba salirse del huacal, Calles hacía renunciar a todo el gabinete y al presidente en turno no le quedaba otra más que hacer lo mismo. Así sucedió con Pascual Ortiz Rubio, que intentó rebelarse contra el Jefe Máximo y lo obligó a renunciar. El que sí pudo rebelarse contra Calles fue Lázaro Cárdenas. Calles empezó a declarar que el país iba muy mal, por lo que Cárdenas hizo que renunciaran todos los miembros del gabinete, cesó a Calles del ejército y finalmente lo lanzó del país, este último regresaría para morir en 1943. Sin embargo, con esto el país no caminó por la senda de la democracia, al contrario, fue la fundación del presidencialismo absoluto y la consolidación del PRI en el poder. En la próxima entrada, el gobierno de Lázaro Cárdenas para terminar esta serie de la Revolución Mexicana.  

miércoles, 23 de noviembre de 2016

La revolución que no fue IV

En los pasados posts estuve hablando de los inicios de la Revolución Mexicana y el movimiento constitucionalista para tratar de enseñarles algo que lejos de ser benéfico, ayudó a destruir al país. A partir de la muerte de Madero se abrió la puerta a una serie de matanzas que terminaron en 1928 con la muerte de Obregón. En esos turbulentos tiempos, las principales peticiones eran referentes al problema agrario y los derechos de los trabajadores ya que ambos asuntos fueron ignorados por Madero en la primera etapa de la Revolución. Carranza tenía el plan de deshacer los grandes latifundios y fundar pequeñas propiedades, modelo sin duda basado en las granjas existentes en Estados Unidos. La posesión de los recursos naturales fue uno de los proyectos de Carranza que sí  fue incluido en el proyecto de constitución del que hablare ahora.
A finales de 1916 Carranza convocó a un congreso constituyente para reformar la Constitución de 1857. La nueva carta magna debía estar lista el 5 de febrero del año siguiente. En los siguientes meses se reunieron en el Teatro de la República los diputados constituyentes, entre los que destaca el mexiquense Andrés Molina Enríquez, que fue uno de los principales impulsores del derecho agrario plasmado en el artículo 27. En mi opinión fue un tiempo bastante corto y por eso considero que fue una constitución hecha al vapor, quizá por eso el modelo económico impuesto por la Carta Magna lo que a la larga contribuiría a destruir la prosperidad conseguida durante el Porfiriato. Ente los “derechos sociales” que se reconocieron en el documento estaba el de vivienda digna, uno de los que ningún gobierno puede cumplir cabalmente sin poner las finanzas públicas en riesgo. Además, la reforma agraria destruyó la productividad del campo, con lo que la miseria en este no solo no se solucionó, sino que empeoro aún más que con don Porfirio.
La promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se promulgó el 5 de febrero de 1917 con bombo y platillo. Sus artículos más importantes fueron el 3 (derecho a la educación), 27 (la nación adquiere la propiedad de los recursos naturales y Reforma Agraria) y 123 (derechos laborales). Desde luego que esto no fue la solución mágica a los problemas que padecía México desde hacía bastante tiempo, o por lo menos una buena parte de su población. Desde luego, muchos de los lectores estarán de acuerdo en que para acabar con el régimen actual se debe escribir una nueva constitución, lo que me temo que no va a constituir cambio alguno de las cosas, y menos en los tiempos turbulentos que vivimos en la actualidad. Nuestro principal problema es el de vernos como eternas víctimas de intereses extranjeros “malvados” y de que el Estado debe ser el proveedor de todos nosotros desde la cuna y hasta la tumba. No niego las buenas intenciones de los constituyentes, pero a la larga hicieron mucho más daño. Y ahora con el derecho al agua, pues nada más imagínense.

Carranza comenzó a tener un gobierno al que le hacía agua el casco. Hubo una inflación generalizada, y aunque los obreros recibían su paga puntualmente, su sueldo no les permitía satisfacer sus necesidades más básicas, lo que derivó en una huelga generalizada en todo el país. Para evitar la paralización de la economía, el presidente revivió una ley que databa de 1862 para aplastar a los trabajadores sediciosos mediante juicios militares y el paredón. Con esto, creo yo, se cae el mito de Carranza amigo de los obreros. Sin embargo, los peores errores de Carranza fueron sin duda la muerte de Emiliano Zapata y haber designado a Ignacio Bonillas como su sucesor y no al general Álvaro Obregón. La muerte de Emiliano Zapata no es como la pintan. Aunque el general Jesús Guajardo tenía órdenes expresas de apresar a Zapata, ganándose su confianza, este quería matarlo, pero lo que no se sabe es que Zapata desconfiaba de Guajardo, y el 10 de abril de 1919 en Chinameca el segundo simplemente disparó primero. También ordenó la muerte de Felipe Ángeles, el brazo derecho de Villa. Sin embargo, la candidatura de Bonillas hizo que se sublevara Obregón y Plutarco Elías Calles contra Carranza. Los dos primeros tenían el control del ejército, y aunque Carranza había ordenado la detención de Obregón, este huyó a Iguala. Hubo un motín en Texcoco, cerca de la Ciudad de México, y el Barón de Cuatro Ciénegas tuvo que huir rumbo a Veracruz. Sin embargo, habían volado la vía del tren y tuvieron que seguir a caballo. Llegaron al poblado de Tlaxcalantongo, Puebla, y se hospedaron en cabañas, donde la madrugada del 20 de mayo de 1920 acribillaron a Carranza a tiros. En la siguiente entrada el ascenso de Obregón y el Maximato.   

martes, 22 de noviembre de 2016

La revolución que no fue III

En las entradas pasadas hable acerca  de las posibles causas de la Revolución Mexicana y el maderismo. Ahora toca el turno al movimiento constitucionalista, encabezado por Venustiano Carranza. Este último personaje era originario de Coahuila al igual que Madero. Cabe resaltar que Carranza tenía su propia agenda, aunque en varios puntos concordaba con Madero. Carranza era un latifundista (aunque en menor escala que Madero) y de ahí le pusieron el apodo del “Barón de Cuatro Ciénegas”. Se involucró en la política desde antes que iniciara la lucha armada, postulándose a la presidencia municipal de Cuatro Ciénegas, aún en contra del procónsul del régimen, el general Bernardo Reyes. Carranza también participó en la rebelión contra la reelección del gobernador, José María Garza Galán y la posible elección de Miguel Cárdenas, siendo los candidatos porfirista y reyista, respectivamente.
Tanto Francisco I. Madero como don Porfirio desconfiaron de Carranza, sin embargo, esto no impidió que este último llegara a gobernador de Coahuila. El máximo héroe de don Venus era Benito Juárez y pretendía imitar sus pasos en un intento por retomar las Leyes de Reforma. Sin embargo, Carranza apoyó a Madero en la primera etapa de la revolución y le dio un consejo: “Revolución que tranza se suicida”, en referencia a no aceptar el interinato de León de la Barra y el mismo Madero tomara el poder. Como sabemos, esto no sucedió así, y en parte esa fue la causa de la caída de don Panchito, que también se negó a licenciar las tropas y destituir a los funcionarios del gobierno porfirista. Carranza se fue retirando de Madero y aplicó su agenda con relativo éxito en Coahuila donde se estuvo en paz hasta la caída y muerte del segundo. Carranza tardó algo así de 15 días en promulgar el Plan de Guadalupe en contra del gobierno “usurpador” de Victoriano Huerta al no obtener garantías claras para su administración.
Carranza decidió apoyarse en los antiguos aliados de Madero: Francisco Villa y Emiliano Zapata, aunque la relación nunca fue fácil y con el tiempo llevó al movimiento a una lucha fratricida. Con el que Carranza tuvo más roces fue con Villa, debido al talento militar de este último lo llevó a tener más victorias decisivas sobre las tropas de Huerta. Villa fue el jefe de la famosa División del Norte, aunque él no habría sido exitoso de no haber sido por la astucia de Felipe Ángeles, un militar de carrera que le ayudó a obtener victorias importantes como las de Torreón y Zacatecas en las que las tropas carrancistas ni siquiera pudieron avanzar ante las tropas federales. Después de la toma de Zacatecas, Carranza no permitió que la División del Norte entrara a la Ciudad de México, siendo el que realizaría la entrada triunfal a la capital el de Noreste, comandado por el mismo Carranza. La batalla de Zacatecas, ocurrida el 23 de junio de 1914, permitió a los constitucionalistas llegar a la capital, pero también fue el punto de quiebre en las relaciones de Villa y Zapata con Carranza.
Carranza intentó limar asperezas con Villa en la Convención de Aguascalientes de 1914, pero este último no aceptó dialogar con los constitucionalistas sin la presencia de Zapata. Los zapatistas enviaron una representación a Aguascalientes debido a la lejanía del lugar de reunión. Quizá Zapata sabia en el fondo que esa convención iba a ser un fracaso, como efectivamente fue. La Convención eligió a Eulalio Gutiérrez como presidente, lo que de seguro puso a Carranza bastante furioso. Y tal como lo dije, dicha reunión fue un rotundo fracaso. En los siguientes meses tanto Zapata como Villa se rebelaron contra Carranza, y este último comenzó a ser derrotado a partir de 1915 en Celaya, Trinidad y Hermosillo. Villa fue apoyado inicialmente por el gobierno de Estados Unidos, ya que Carranza se había negado a hacer concesiones a estos últimos. Debido a que Washington no respetó el acuerdo y reconoció el gobierno de Carranza y esto derivó en que dejaran de venderle armas ya aperos sirvió de pretexto para Villa de atacar la población de Columbus, Nuevo México y con esto se dio la expedición punitiva, la última intervención del ejército mexicano en nuestras tierras. Hay otras teorías, pero esa es la más aceptada.

Como vemos, el movimiento constitucionalista fue el acabose de lo iniciado por Madero: terminó por ensangrentar aún más al país, con el agravante de iniciar una lucha fratricida entre las facciones revolucionarias. No voy a negar que Venustiano Carranza tenía un buen proyecto de nación, sin embargo, lo único que hizo fue enemistar a los jefes de la Revolución. En el próximo post la Constitución de 1917 y el final del Barón de Cuatro Ciénegas. 

lunes, 21 de noviembre de 2016

La revolución que no fue II

En el pasado post comencé a tratar el tema de la Revolución Mexicana en sus inicios, es decir, el movimiento maderista. También dije que lo que movió a Madero fue el espiritismo que aprendió en sus años estudiando en Europa, impulsado por las enseñanzas de Alan Kardec, que fue el principal promotor de esa doctrina. En el espiritismo creyeron personajes como Víctor Hugo, Charles Dickens, Arthur Conan Doyle y Alfred Russel Wallace, todos intelectuales y científicos renombrados en su tiempo. Desde luego que esta afición de Madero por el espiritismo es algo que se oculta a los mexicanos al ser una superstición, de ahí que no aparezca en los libros de historia oficial. Lo que sí considero es el hecho de que Madero era un impulsivo e ingenuo, pensaba que la democracia era todo no que necesitaba el país para ser pacificado, y esto lo llevó a levantarse en armas contra el gobierno de Porfirio Díaz al no reconocer los resultados de las elecciones de 1910.
Como lo dije en la entrada anterior, el único logro de la revolución maderista fue la toma de Ciudad Juárez y el presidente Díaz presentó su renuncia para evitar el derramamiento de sangre. Una vez hecho esto, tomó posesión como presidente interino Francisco León de la Barra, un consumado porfirista que le hizo la vida de cuadritos a Madero hasta que tomó posesión en noviembre de 1911. Sin embargo, el gobierno maderista pasó por muchas dificultades desde el momento en que este tomó posesión de la primera magistratura de la nación. En primer lugar tenemos las rebeliones de dos de sus principales aliados: Emiliano Zapata en Morelos y Pascual Orozco en Chihuahua. En ambos casos fueron las promesas incumplidas por Madero hacia la causa agraria lo que llevó al primero a promulgar el Plan de Ayala en el que se desconocía el gobierno de Madero y se reconocía como jefe a Orozco. Desde luego que estos no fueron los únicos problemas que se dieron durante el gobierno fallido de Madero. Claro que las insurrecciones fueron aplacadas por el general Victoriano Huerta, quien posteriormente traicionaría a Madero.
Entre otros problemas que se presentaron fue el de la huelga obrera, una de las más fuertes, ya que también era una de las promesas incumplidas del mandatario. Sin embargo, los obreros tampoco eran unas peritas en dulce, ellos eran unos anarquistas que no aceptaban los mandatos de gobierno alguno. Esto orilló a Madero a tomar medidas radicales como la clausura de la Casa del Obrero Mundial y a reprimir durante a los trabajadores. Esto demuestra que a pesar de que él hablaba de mejorar las condiciones de los más desvalidos, y sin embargo tal parece que el movimiento obrero no estaba en la agenda del presidente. Esta agenda empezaría a ser tratada durante el breve mandato de Victoriano Huerta junto con la cuestión agraria ya que Madero (que lejos de ser el Apóstol de la democracia fue del caos) parecía que vivía en otro mundo. Desde luego que no voy a justificar la actitud de Huerta, fue un traidor y como tal debe ser recordado.

Lo sucedido durante la Decena Trágica en las calles de la Ciudad de México fue uno de los episodios más sangrientos de la historia de México. Aquí fue donde se demostró de lo que estaba hecho Madero, que evidentemente no estaba capacitado para poder con un cargo tan importante. Las rebeliones de los zapatistas en Morelos y los orozquistas en Chihuahua fueron la antesala de los hechos que terminaron con la vida de Madero. La causa de estos hechos fue la conspiración de Félix Díaz (sobrino de Porfirio Díaz), Henry Lane Wilson, embajador de Estados Unidos en México, Victoriano Huerta y otros personajes. El embajador Wilson no tenía ninguna orden de Washington de intervenir en la política de México, sin embargo, sí tenía intenciones de obtener alguna concesión petrolera de manos de Gustavo A. Madero, que a diferencia de su hermano, era un corrupto de primera clase. Este último hacía toda clase de negocios turbios a espaldas de Francisco, y lo sabía todo el mundo menos su hermano. Durante estos hechos, Félix Díaz y otros personajes se atrincheraron en la Ciudadela mientras Victoriano Huerta fingía combatirlos, sin embargo, hasta les pasaba alimentos a los insurrectos, algo de lo que Madero se llegó a enterar. Claro que Huerta le inventó una sarta de mentiras que el presidente se creyó. Para el día 19 de febrero de 1913 la traición estaba consumada y Huerta hizo prisionero al presidente y a Pino Suárez en el Palacio Nacional. Huerta les prometió que les permitiría renunciar, y por gestiones del embajador de Cuba, Manuel Márquez Sterling, exiliarse en dicha isla. Claro que Huerta los sacó la madrugada del 22 de febrero y los llevó a la penitenciaria y los mato a los dos. Sin embargo, voy a decir que Madero no era un héroe: ensangrentó al país durante diez años y puso fin a 30 años de prosperidad que al paso que vamos no los vamos a recuperar. En la próxima entrada, el movimiento constitucionalista y la Convención de Aguascalientes.     

La revolución que no fue I

Acabamos de celebrar los 106 años del inicio de la Revolución Mexicana y estamos a poco menos de tres meses del aniversario de la Constitución de 1917, y con lo agitado de la situación global deberíamos hacer un análisis de los efectos que tuvo este movimiento en la vida actual. La realidad es que el México moderno es el resultado de lo ocurrido en el pasado, aunque únicamente la población recuerde lo que ha venido ocurriendo en años recientes. En realidad lo ocurrido en la actual administración es la explosión de problemas que se vienen cargando desde hace décadas, en las que se han tomado decisiones que en el largo plazo han hecho mucho daño. Todo esto desde luego que tiene solución, pero nadie ha decidido tomar el toro por los cuernos. Y es que un movimiento que tenía por objeto tirar un régimen dictatorial, sin embargo, este fue suplantado por otro mucho peor.
En el momento que inició el movimiento maderista (alrededor de 1908) el general Porfirio Díaz llevaba gobernando el país por más de 30 años. El general vencedor de la República, se acercaba a los 80 años y era el momento de elegir un sucesor. Los dos personajes que se perfilaban como posibles sucesores eran el entonces secretario de Hacienda, José Ives Limantour; y el gobernador de Nuevo León, el general Bernardo Reyes. El primero de ellos fue uno de los mejores financieros que ha tenido México, dejando una bajísima deuda y buenos ahorros a la nación (el único periodo en el que se tuvo el tino de gastar menos de lo que ingresaba a las arcas). El segundo, arquitecto del Nuevo León moderno, al impulsar la industria en el estado, siendo actualmente uno de los más ricos de México y Monterrey, su capital, es una de las ciudades más prosperas a nivel nacional al ser un importante centro industrial. Sin embargo, todo empezó a apuntar que el sucesor del general Díaz iba a ser el secretario de Gobernación, el cacique sonorense Ramón Corral, que tenía fama de ser muy corrupto.
Por otro lado, las palabras del general Díaz llegaron a oídos de una nueva generación (estas fueron “México ya está maduro para la democracia”). En esta generación estaba un joven originario de Coahuila, Francisco I. Madero. Según lo descrito por Armando Fuentes Aguirre “Catón” (también originario de Coahuila) y Enrique Krauze, era un creyente del espiritismo (aprendido durante sus años de estudio en Europa) y en esas sesiones su hermano Raulito (muerto en un desafortunado accidente a la edad de 4 años), un espíritu llamado José y el presidente Benito Juárez, le dijeron que su destino era hacerle bien al prójimo y para eso debía involucrarse en la política. Krauze y Catón también dicen que su libro “La sucesión presidencial de 19102 fue escrito bajo el influjo espirita (quizá del tal José) y este le dijo que debía participar en dichos comicios. Sin embargo, Madero era bastante ingenuo, le faltaba malicia para andar en la política que a la larga fue lo que le costó la vida. Eso sí, Madero era un idealista que sinceramente deseaba el bien de sus connacionales, no negaba el impresionante progreso, pero tampoco negaba la situación de muchos mexicanos que vivían en la miseria absoluta, aunque no era generalizada (según Catón, ahora hay más miseria en México que entonces).
Ahora bien, en el Porfiriato México había alcanzado un desarrollo sin precedentes y una paz que no se había logrado en todo el siglo XIX. Sin embargo, el general oaxaqueño cometió el error fatal de creerse necesario para dirigir los destinos nacionales y bloqueó a Reyes y a Limantour como posibles sucesores y con la llegada de Ramón Corral a la vicepresidencia, que era bastante impopular y tenía fama de corrupto, por lo que se generó una terrible controversia y se llegaron a imaginar los peores escenarios posibles. Esto y la promesa de democratización que había hecho Díaz fue lo que impulsó a Madero a participar en las elecciones presidenciales de 1910. Peor aún: cometió el terrible error de encerrar a su competidor en la cárcel de San Luis Potosí, de la que logró escapar en octubre y huir a San Antonio, Texas, donde promulgó el Plan de San Luis, que a la postre terminó por derrocarlo.

Sin embargo, la única victoria importante de la revolución maderista fue la toma de Ciudad Juárez, que según Catón, “era un villorrio insignificante”, y la renuncia de Porfirio Díaz se daría ante la negativa de este de derramar sangre y partió al exilio junto con Ramón Corral, ambos con rumbo a Europa. Sin embargo, como la dije, Madero era profundamente ingenuo y pensó que la democratización del país era lo único necesario para pacificar a la población. Como sabemos, con el tiempo eso le costó la vida a él y desde luego, ensangrentó al país de manera impresionante durante 10 años, que por cierto, terminó como una lucha fratricida y sus supuestos logros terminaron siendo un terrible fracaso tanto económico como social. En el próximo post, el gobierno de Madero y la Decena Trágica.   

jueves, 17 de noviembre de 2016

El neoliberalismo que nunca llegó

Con la victoria de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos se acentúan nuestras debilidades políticas y económicas. Queda claro que en nuestro país no se ha podido o querido construir un sistema económico eficiente que permita salir de la horrible condición de pobreza a millones de mexicanos, situación que los obliga a salir del país a buscar las oportunidades que aquí no existen. Las causas de la situación actual de nuestro país son complejas, una mezcla de dejadez, abuso, mentalidad de eterna victimización y una corrupción política. Modelos económicos se impusieron, demostraron su fracaso y fueron sustituidos por otros con la promesa de que ahora si va a haber reducción de los índices de miseria. Tal parece que estamos en un círculo vicioso del que no hemos podido (o querido) salir. El preguntar hacía donde vamos es una pregunta válida que deberíamos hacernos todos los mexicanos debido a que siempre hemos sido víctimas de las ocurrencias de la clase política, y por lo tanto de nosotros mismos como ciudadanía.
Estamos a tres días de la celebración del inicio de la Revolución Mexicana y en los últimos años yo me pregunto si hay algo que celebrar. La revolución ha sido la causa de los males que sufrimos los mexicanos desde entonces. La propaganda oficial muestra una realidad totalmente contraria a lo que ve el ciudadano de a pie. Una reforma agraria que prometía hacer más prósperos a los campesinos y no lo hizo, derechos laborales que se ven bonitos únicamente en papel y tinta, un sistema educativo que sirve para adoctrinar más que para educar y una propaganda que sirve para maquillar más que para mostrar la realidad. Yo he llegado a una conclusión bastante desalentadora para la mayoría: los partidos de derecha defienden a un México que no existe y los de izquierda a uno que nunca ha existido. “Poca política y mucha administración” era el lema del gobierno porfirista y ahora es lo contrario: política hasta en la sopa y absolutamente nada de administración.
En realidad estamos en una etapa bastante similar a la previa a la Reforma, con facciones políticas tremendamente alérgicas a trabajar por nuestro beneficio como sociedad pero muy dispuestos a tomarnos en consideración para llenar urnas en comicios. Actualmente la bandera que parece llevar más agua a su molino es la del antineoliberalismo, bandera portada por las izquierdas y apoyada por un puñado de ignorantes que no saben ni siquiera en que consiste ese modelo y quiénes son sus principales teóricos. Se rasgan la camisa por llamar corruptos a los que privatizaron empresas paraestatales ineficientes, que irónicamente no han servido para el desarrollo nacional pero sí para el enriquecimiento de unos cuantos. ¿De qué le ha servido el petróleo a los más pobres, si no han salido de esa horrenda condición? Pemex es un monopolio al igual que Telmex, ineficiente y corrupto, ambos son saqueadores de rentas. Los mexicanos no tenemos tantas libertades económicas como los países nórdicos que la izquierda pone de ejemplo de bienestar, al contrario, lo que quieren es coartarlas para simular una prosperidad por medio de populismo asistencialismo sin sentido. Este es el camino que han tomado los gobiernos del “neoriberalismo2, el de los asistencialismos estériles, sin saber que la tendencia neoliberal es reducir la dependencia de las personas hacia el estado.
Tampoco hemos llegado al neoliberalismo por la causa de que tenemos un desorden fiscal y presupuestario demasiado grande. La caída del precio del barril de petróleo nos afectó de manera especialmente grave al ser la principal fuente de divisas, las ganancias representan el 30% del presupuesto de egresos de la federación y con la caída de este fue cuando comenzó la depreciación del peso frente al dólar estadounidense. Y con una reforma fiscal tendiente a sacar más dinero a las clases medias con tal de mantener un tinglado asistencialista que no ayuda a bajar los índices de pobreza pero es muy bien en la recolección de votos.

Lo mismo ocurre a nivel local: la constitución de la Ciudad de México está diseñada para hacer entrar votos en las urnas mediante los llamados “derechos sociales” sin saber que si se llega a probar esa estupidez de documento van a matar la economía de la capital de país. Desde luego, así no piensan los promotores de esa aberración, que únicamente piensan en el capital electoral que pueden ganar en cara a las elecciones de 2018. Este tipo de prácticas son las que nos tienen contra la pared y ni la sociedad civil ni la clase política se dan cuenta de esto. Muchos países ya se están sacudiendo el yugo del progresismo porque ha tenido resultado eficaz matando la economía y llevando a la pobreza a muchos mientras unos pocos disfrutan del trabajo de otros. Este es el camino que debemos evitar para no orillar a nuestros connacionales a romper las leyes de otros países. Pero al paso que vamos, parece imposible.  

miércoles, 16 de noviembre de 2016

La intolerancia de los tolerantes

Con la victoria de Donald Trump, el Brexit y el No de Colombia, nos demuestran que hay más intolerancia en los que se dicen tolerantes, que tachan a los que no piensan como ellos como “idiotas”, retrogradas”, “radicales” y otros motes mucho peores. Yo me preguntó sinceramente cómo hemos llegado a esto. Tal parece que los elogios a la democracia se dicen tolerantes únicamente es corre3cta cuando los designios del progresismo que aquellas personas que no aceptan los designios del mismo merecen ser marginados por no aceptar los dictados de la minoría, y tal parece que las sociedades ya se están hartando de esos designios que las élites han impuesto como lo “correcto”. Tal parece que los acontecimientos que se han venido dando desde el año pasado en Europa en Estados Unidos no son tomados en cuenta por la élite gobernante.
Empecemos con el Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea, lo que debería ponerse a reflexionar sobre los beneficios de dicho bloque hacía los países del viejo continente. Esta organización evolucionó a un estado supranacional que ahoga la actividad económica de los países miembros. Entre los errores que se han cometido en el bloque es la expansión e indiscriminada de este para otorgar créditos debido a que los países admitieron que no tienen una economía dinámica y por lo tanto son pobres. Este es el caso de los países de Europa del Este y los países balcánicas, cuyos sistemas productivos no le han dado la posibilidad de tener una vida digna. Esto es aprovechado sobre todo por el gobierno alemán para obtener la hegemonía sobre el resto de las naciones del viejo continente, pero ahora tal parece que está colmando la paciencia a sus vecinos en Europa, ya que están hartos de mantener a los parásitos del continente. Además, europeos están cada vez más cansados de él, aunque desde luego aquellas personas son tildadas con los adjetivos del primer párrafo de este texto. Europa también debe preocuparse por la creciente inmigración musulmana al continente y eso ha sido la causa de los atentados en París y Bruselas, que son evidentemente producto de este problema. Los habitantes del viejo continente se han dado cuenta de esto, y ese fue uno de los motivos que orilló al Brexit. Desde luego que el gobierno alemán está buscando cualquier hueco legal para impedir la salida del Reino Unido por el mal ejemplo que representa a los demás países.
Mientras tanto, en Estados Unidos los efectos de la victoria de Donald Trump siguen generando controversias. Las protestas en los estados tradicionalmente demócratas como Nueva York, California o Pennsylvania por el triunfo del magnate inmobiliario siguen creciendo. Incluso en California algunos sectores han propuesto la salida del estado de la Unión Americana. Y tal parece que dicha petición se apoyada por algunos magnates de Silicon Valley a los que afectara la política fiscal propuesta por Trump. La mayoría de ellos fabrica sus productos en países como China, y como el presidente electo los ha amenazado con aranceles por invertir en el extranjero, pues prefieren abandonar el barco. También me parte de risa las peticiones del portal change.org en el que se pide darle el triunfo a Hillary Clinton por haber ganado en voto popular pero el colegio electoral no la favoreció. No será el sistema democrático más avanzado el mundo, pero así son las reglas, aunque también creo que ese portal de causas perdidas pediría lo mismo si Trump tuviese mayoría de voto popular y en el colegio electoral, estoy muy seguro de que pedirían lo mismo. En los casos del portal de causas perdidas y el estado separatista, en ambos se niegan a aceptar los resultados de los comicios por no haber ganado el candidato o proyecto de su preferencia. En ambos casos podría llamar intolerantes a los tolerantes y cobardes a los que prefieren huir antes que enfrentar sus problemas. En este caso no es lo mismo que el Brexit, ya que California se quiere separar por mandato de unos cuantos.

Tanto en el Brexit como en la victoria de Donald Trump se nota una cosa: los defensores de la democracia ahora están atónitos de que los electores no desean tomar, lo que ellos consideran, el buen camino, lo políticamente correcto, y por eso denostan a los que votaron en contra de sus ideas. Tal parece que se olvidaran de las ideas de que la democracia es la voluntad del pueblo, de la mayoría, que cuando no quieren lo establecido, son calificados con los adjetivos del primer párrafo. Tal parece que a son tolerantes hacia las minorías pero intolerantes a la voluntad de la mayoría. La democracia tiene defectos, como cualquier sistema político, pero los defensores de este sistema tal parece que se vuelven aristocráticos cuando los resultados en los comicios son adversos a sus intereses, muchas veces mezquinos.    

viernes, 11 de noviembre de 2016

Errores de la relación USA-Méx

En esta ocasión voy a tratar de dar un panorama lo más completo posible de la tensa relación México-Estados Unidos. Más que nada, quiero mostrar los errores que cada nación ha cometido en agravio de la otra, ya que ambas partes han tratado de abusar del otro de alguna u otra forma. Primero nosotros.
México.- El primer erro de México es la división que tienen sus dirigentes desde la independencia. Esos conflictos que han tenidos las elites mexicanas desde entonces no han permitido que el país tenga un gobierno funcional, ni se diga de un sistema económico que nos ayude a prosperar tanto como individuos como nación. Además también tenemos el problema de los traumatismos históricos que hemos sufrido con la enseñanza maniquea de la historia: nos han hecho mucho daño los “malvados” españoles, franceses, gringos y otras naciones y eso nos ha impedido asumir nuestra responsabilidad como mexicanos. La verdad tenemos una mezcla aparentemente imposible por contradictoria de nacionalismo y malinchismo (esto último significa una preferencia extrema por lo extranjero). Esto nos ha llevado a tener una relación de amor-odio con los estadounidenses. También es necesario resaltar que en efecto, fue la intervención de Joel Poinsett por la que perdimos la mitad de nuestro territorio, aunque eso no hubiese surtido efecto si no hubiese sido por la ambición de algunos mexicanos, entre ellos, Santa Anna, que demostraron poco patriotismo para obtener poder, lo que se tradujo en la pérdida de territorio. Desde luego que no fue la única vez que un grupo de mexicanos usa ayuda extranjera para hacerse con el poder: la Guerra de Reforma y la Intervención Francesa son los más claros ejemplos, ya que el gobierno norteamericano envió armas y aperos a los nada patriotas Liberales dirigidos por Juárez y compañía. Así es señores, ellos siempre tuvieron apoyo extranjero, a diferencia de los conservadores, que buscaron el apoyo del gobierno francés hasta que fueron derrotados en 1861. Todo esto demuestra una situación por demás triste: no hemos tenido buenos líderes en los momentos clave de nuestra historia. En la actualidad deberíamos considerar que los mexicanos también hemos abusado de los norteamericanos, basta con ver el acuerdo migratorio que desde hace años el gobierno mexicano quiere que firmen en Washington, en el que se busca prácticamente que sean ellos los que creen las oportunidades que hemos sido incapaces de generar. Las remesas son algo que deberíamos considerar como una aberración económica: representan nuestro fracaso financiero al no querer crear un sistema productivo eficiente que cree empleos suficientes y bien remunerados que necesitamos. Claro que podemos cambiar el panorama, pero eso requiere un cambio de mentalidad de nuestros connacionales.
Estados Unidos.- ¿Qué dijeron? Este ya se olvidó de los gringos. Y como dijera Cantinflas en la genial película “Su excelencia”: “Pues no jóvenes, ustedes también tienen mucha culpa de lo que sucede en el mundo”. Ahora, como en el contexto de aquella época, los norteamericanos son algo soberbios, y como dijo el gran cómico, piensan que el mundo son ellos y lo demás tiene una importancia muy relativa. Al ser ellos el principal consumidor de estupefacientes a nivel internacional ha provocado conflictos armados no solo en nuestro país, sino en toda la región al sur de su frontera. Ligado a esto va el tráfico de armas que son usadas por el crimen organizado, siendo el más escandaloso el operativo “Rápido y Furioso” en el que ingresaron a México miles de armas de alto poder con el objetivo de darles seguimiento y de ese modo investigar a las bandas criminales, sin embargo, se les perdió la pista y con esas armas mataron a funcionarios diplomáticos norteamericanos cerca de San Luis Potosí, hecho ocurridos a mediados de 2010. No es la única vez que la intervención del gobierno estadounidense salte terriblemente mal. Las más recientes fueron las Primaveras Árabes, en las que hubo funestas consecuencias como la muerte del embajador de Estados Unidos en Libia y el ascenso del Estado Islámico que tiene de cabeza al mundo entero. En el pasado la intervención de diplomáticos en nuestro país también ha sido desastrosa, como fue la intervención de Joel Poinsett o Henry Lane Wilson. Con el primero perdimos la mitad de nuestro territorio y con el segundo se facilitaron las condiciones que llevaron a Madero a su muerte, que prolongo la guerra civil en nuestro país durante siete años más. Desde luego que el Coloso del Norte ha tenido al frente de su gobierno personajes más prudentes, pero ahora no es el caso.

Con todo lo que expuse en estas líneas debe quedar claro que en la relación bilateral ambas partes han tenido fallas que la ponen de cabeza. Ahora lo que necesitamos es poner todo de nuestra parte para mejorar las relaciones con nuestro vecino. Desde luego que no será fácil, pero tenemos que hacerlo, de lo contrario, no saldremos airosos de los próximos años difíciles. 

jueves, 10 de noviembre de 2016

La derrota de Clinton y Obama

Los que están de duelo en este momento son los miembros de la administración demócrata de Barack Obama y por supuesto, Hillary Clinton y su equipo de campaña. Esto es el resultado de la administración del primero, que ha sido bastante mediocre en todos aspectos. La economía no repunta, el país ha perdido terreno a nivel internacional y ha habido crisis sociales en los últimos cuatro años, basta con ver los excesos de fuerza policiaca en los últimos cuatro años que causaron disturbios como los de Baltimore el año pasado. Con lo último, queda claro que en la Unión Americana ahora hay tensiones étnicas que antes eran mínimas o inexistentes. Es claro que la herencia de Obama es funesta, destruyó las esperanzas que su pueblo depositó en su persona hace ocho años en medio de una de las peores crisis económicas de la historia de aquel país y con la promesa de una reforma migratoria incumplida.
El grupo de norteamericanos que votó por Donald Trump es el de las personas que se quedaron sin trabajo porque las empresas donde laboraban decidieron llevarse sus fábricas a otros países en busca de mano de obra más barata. Esas mismas personas han visto caer sus ingresos por las limitaciones al crédito y otros instrumentos financieros así como los constantes aumentos de impuestos que han minado el desarrollo económico del Coloso del Norte. Es cierto que en México hemos sido beneficiarios de esas políticas, pero también hay que ver el otro lado de la moneda. No los puedo culpar, yo también estaría muy enojado si me hubiese pasado lo mismo. Es cierto que los norteamericanos no son el pueblo más culto de la Tierra, pero ello no significa que sean estúpidos, entre ellos también hay personas inteligentes que se han hecho de experiencia en la vida. Tal parece que las élites estaban desconectadas de las exigencias de sus gobernados: un buen empleo, un buen negocio, una buena casa y un buen auto era lo que pedían los estadounidenses según el periodista del portal “Alto Nivel” Jorge Monjaráz. También dice que los norteamericanos no están interesados en el cambio climático o los derechos humanos y Obama no lo supo interpretar durante sus ocho años en la Casa Blanca.
¿Qué tipo de personas votaron por Trump? Aquellas personas que han visto como cerraban fábricas y se llevaban sus empleos a otros países porque sus patrones buscaban mano de obra más barata. Y volviendo a citar a Jorge Monjaráz, a los norteamericanos no les importa el cambio climático o los objetivos del mundialismo. Son personas a las que la globalización traicionó al relegarlas a trabajos mal pagados por no tener una mejor educación. Tal parece que en este mundo se conservador es algo malo y vaya que en otros comicios los electores han sido llamados con todo tipo de adjetivos calificativos ofensivos de tal manera que buscan minimizar su opinión y dejarlos como idiotas. La verdad es que yo también estoy harto de la corrección política, así que nos los culpo de haber votado por alguien que nos dice con todas sus letras que odia a México y su gente.
Además de todo, Obama fue el presidente que más indocumentados deportó en la historia de aquel país, superando por mucho la pasada administración republicana de Bush. Y que Hillary Clinton no se haga que la virgen le habla, ella fue Secretaria de Estado en la primera mitad del gobierno de Obama, y dado que el asunto de la migración estaba a su cargo, se pudo haber opuesto a los designios presidenciales. Pudo haber renunciado a su cargo, pero no lo hizo sino hasta después de lo ocurrido con el embajador de Estados Unidos en Libia, que fue asesinado horriblemente durante las revueltas contra Mummar Gadafi. Me doy cuenta de que esta administración demócrata prometió a los latinos una reforma migratoria y puedo entender que no dependía de él, pero no hizo nada por detener las deportaciones.

En resumidas cuentas, la administración de Obama fue un desastre en muchos sentidos. Socavó el poder de su país a nivel internacional con las Primaveras Árabes, acabó con la económica de su país, durante su mandato sucedieron varias matanzas, siendo la más triste la de la Primaria Sandy Cook en Connecticut, entre otras cosas. Obama no fue un gran estadista, lo único que hizo fue hundir a su país en todos los sentidos que pudo. Es evidente que su pueblo se lo está restregando en la cara y ahora le pasan la factura de su mal gobierno. Los norteamericanos se hartaron de la corrección política y de la hipocresía de los gobiernos demócratas que prometieron que iban a mejorar todo y a la hora de la hora no pasó nada. Donald Trump es creación de los demócratas pero sobre todo de Obama y del matrimonio Clinton. 

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Donald Trump gana las elecciones

En el momento en que empecé a escribir esto fue cuando anunciaron el triunfo del candidato republicano en los comicios de nuestro vecino del norte. Este asunto de las elecciones tenía bastante preocupados a los miembros de la comentocracia mexicana por las consecuencias negativas que acarrearía a nuestro país su posible triunfo. Era algo de esperarse, dado que los comicios que se han realizado alrededor del mundo han tenido resultados completamente contrarios a los manifestados en las encuestas: el Brexit, el No de Colombia, las elecciones locales en México y ahora el triunfo de Trump, tal parece que las casas encuestadoras deberían revisar sus metodologías, pues están fallando mucho, aunque habría que preguntarse si no están amañadas. Lo que sigue para México no es fácil, pues ahora nuestro principal socio está a punto de darnos la espalda, para darnos cuenta de nuestra cruda realidad.
En primer lugar tenemos la inmigración ilegal de muchos latinos hacia Estados Unidos. La mayoría de ellos se fueron de sus países de origen ante un panorama en el que la pobreza y la falta de oportunidades es una constante. El sistema económico de México, por ejemplo, es bastante disfuncional, basado en monopolios y proteccionismo a agentes productivos que minan la productividad de manera considerable. Además, el estado asistencialista no ayuda a revertir esta realidad. Lo anterior es el resultado de años de corrupción y dejadez por parte de nuestra clase política, que en lo único que parecen estar de acuerdo es en saquear la nación a más no poder. Tal parece que es una maldición, ya que ni siquiera se han puesto de acuerdo cuál es el sistema político y económico más adecuado para nosotros. Cada vez que hay elecciones, los candidatos prometen bajarnos el sol, la luna y las estrellas y a la hora de la verdad nos dan una patada.
Ahora bien, Trump considera que los latinos somos abusivos, y de cierto modo lo somos. El caso de México es quizá el más significativo, ya que somos su vecino más próximo de la región y compartimos una frontera de 3000 kilómetros. Estados Unidos es el país donde viven más mexicanos después de México, especialmente en los estados de California y Texas. Todos ellos tienen algo en común: la mayoría se fue en busca de mejores oportunidades ya que huyeron de la pobreza lacerante, todo debido a que México no ha podido cambiar un sistema económico que impide una mayor movilidad social. Y no podemos seguir pretendiendo que otros nos estén solucionando la vida por no hacer lo que nos toca. Bien lo dijo el periodista Raymundo Riva Palacio: no podemos escudarnos en la frase de Vicente Fox de “los mexicanos en Estados Unidos hacen trabajos que ni los negros quieren hacer”. En lugar de defender a los inmigrantes ilegales debemos hacer cambios sustanciales en nuestro sistema económico que es lo que los ha orillado a quebrantar la ley de otro país.
También hay que ver lo que hacen nuestros compatriotas del otro lado de la frontera. Tuve la oportunidad el año pasado de estar en la región del Medio Oeste de Estados Unidos y ver los contenidos televisivos de Univisión y Telemundo, y la verdad parecen más contenidos de Televisa que tanto han criticado los chairos. Telenovelas estúpidas, narcoseries y programas de muy mal gusto es lo general en ambas televisoras, y no lo nieguen, saben muy bien que estoy diciendo la verdad. Además, la música que escucha la mayoría es de pésimo gusto: narcocorridos, canciones que exaltan el machismo y denigran a la mujer y otras perversiones de un modo aun peor. Además de todo, la comunidad latina es la que menos ha avanzado en décadas, ya que es la comunidad con menos graduados universitarios en toda la Unión Americana. La mayoría de los latinos que llegan allá no son los mejores, y la mayoría no pasa de labores serviles (lo que ni los negros quieren hacer) para buscar algo más. También hay que considerar que buena parte de las pandillas están integradas por jóvenes latinos, el ejemplo más claro es la Mara Salvatrucha, que tiene azolada a varias ciudades de Estados Unidos, en especial al sur de California. Además la inmigración ilegal ha causado el abaratamiento de la mano de obra allá. No es de extrañar que los estadounidenses no nos quieran allá.

Con esto no pretendo ofender a nadie, solo intento hacer un ejercicio de autocrítica hacia nuestros países latinoamericanos en los que nada hemos hecho por detener la inmigración ilegal y dar por hecho que las remesas siempre servirán para tapar nuestro fracaso. Debemos entender que la vía fácil a la larga trae consecuencias negativas, y la inmigración ilegal era taparle el ojo al macho de nuestro fracaso. Comprendo que nos esperan tiempos muy difíciles, pero de nosotros depende cambiar la situación. En la próxima entrada, una crítica a la administración y Obama y las causas del fracaso de Hillary Clinton.    

lunes, 7 de noviembre de 2016

Economía a la mexicana

En esta ocasión quisiera volver a tomar el tema de la economía. Esto es debido a que es tan importante que la gente de los países puede quitar gobiernos si su situación económica es precaria. Ahora bien, nuestro sistema económico disfuncional, producto, contrario a lo que la mayoría pudiera pensar, de políticas proteccionistas y nada neoliberales que lejos de garantizar un desarrollo humano sostenido lo anula. También han hecho mucho daño los paliativos que las autoridades utilizan supuestamente para reducir los índices de pobreza, que en la realidad solo contribuyen a mantenerlos e incluso a aumentarlos. En realidad no creo que los acuerdos comerciales hayan tenido un efecto nocivo en la economía, más bien creo que una serie de factores internos son los responsables del estado actual de las cosas, todos resultados de políticas económicas erróneas que los gobernantes han impuesto a lo largo de las décadas, todo para dar la impresión de aparentar desarrollo y tapar corruptelas.
Y es que la mayoría de las políticas del país a lo largo del siglo pasado fueron pensadas para mantener el control de la población, no para garantizar mejores condiciones de vida. Así tenemos que la creación de sindicatos, la reforma agraria o la nacionalización de empresas no han resultado benéficas para la mayoría. Por ejemplo, la Expropiación Petrolera: en el fondo solo nos trajo una dependencia desproporcionada del petróleo y una indisciplina fiscal, y es la causa de nuestro deterioro económico actual. La Reforma Agraria es otro tópico que ha resultado ser un fracaso, ya que la mayoría de los campesinos están sumidos en la miseria y no hizo en al campo mexicano más productivo, sino al contrario. En ambos casos se supone que íbamos a alcanzar la soberanía tanto alimentaria como energética, sin embargo, con la importación de alimentos y combustibles queda claro que no es así. La dependencia del exterior debería ponernos a pensar si en realidad el modelo propuesto tanto para el campo como para la explotación petrolífera es correcto o requieren cambios en algunos aspectos.
Por otro lado, hay que ver que la mayoría de los grandes empresarios mexicanos obtuvieron sus empresas al amparo del poder público, no gracias a su capacidad de innovación. Ricardo Salinas Pliego, Carlos Slim y Emilio Azcárraga Jean, entre otros, se han valido de contactos con los gobernantes en turno para mantener monopolios onerosos con costos para los mexicanos excesivos por ciertos productos o servicios. Monopolios gubernamentales como Pemex o la CFE también tienen efectos sobre los precios de los productos y servicios de estas empresas. En otras palabras, los monopolios se deben combatir y esto incluye a las empresas que son propiedad del gobierno, de lo contrario alguna avance en esta materia sería nulo. Además, esto va en contra de lo propuesto inicialmente por los constituyentes de 1917, que se morirían al ver como se han tergiversado sus palabras.
Ahora bien, en otra cosa en la que ha fallado el gobierno es en reducir nuestra dependencia hacia el estado. Los programas sociales están encaminados en obtener más votos manteniendo a los beneficiarios en la pobreza, no les ayuda en realidad para salir de una vez por todas de ese flagelo. Y esto es algo común en todos los partidos políticos, pero los de izquierda se vuelan la barda con este tipo de ayudas hacia los que menos tienen. Todo esto es muy triste, pues todo lo que han hecho los gobiernos es dilapidar recursos de manera desproporcionada que a la postre lo único que hace es aumentar la pobreza de manera desproporcionada. Para mí es demasiado incongruente que la clase política, que siempre habla de los pobres y tal parece que eso mueve la conciencia de una clase media manipulable, ya que la mayoría de las políticas a “favor” de las clases menos pudientes funcionan para lo que dicen que están diseñadas, sin embargo el electorado nunca reconsidera que es necesario cambiar de estrategia, en especial con la poca movilidad social que hay en el país.

En términos simples: las políticas económicas tendientes al populismo están condenadas al fracaso desde un principio. Las altas cargas impositivas desincentivan la inversión de nuevos agentes productivos. Este tipo de políticas son tan buenas con los pobres que los multiplican de manera exorbitante, bata con ver a Venezuela. Por último, hay que recordar un viejo proverbio chino: “Si le das un pescado a una persona la alimentaras por un día, pero si le enseñas a pescar la alimentaras toda su vida”, sin embargo, no genera los votos tan necesitados por la clase política miope y corrupta.   

martes, 1 de noviembre de 2016

Oídos sordos

Con esta entrada pretendo hacer un llamado a las autoridades de los tres niveles de gobierno, en los que los encargados están más encaminados en ver hacia la siguiente elección que en resolver problemas. Los hechos sucedidos este lunes en la carretea México-Toluca a la altura del poblado de La Marquesa es algo que debería poner sobre aviso a los tres niveles de gobierno. Bien lo dijo Luis Cárdenas en su noticiero, cuando nos alegramos de la muerte de este tipo de lacras a manos de un civil armado por la incapacidad de las autoridades de procurar e impartir justicia es algo para preocuparse, más cuando la clase política discute en estos momentos una reforma para permitir la portación de armas en todo momento, lo que podría desencadenar el ajusticiamiento de delincuentes por la propia mano de los ciudadanos. Anteriormente había expresado mi preocupación hacia los grupos de autodefensa.
Todo este asunto me genera sentimientos encontrados. Por un lado quisiera apoyar a mis conciudadanos, porque no puedo negar la incapacidad de las autoridades; y por el otro no puedo dejar de pensar que es un grave error que los ciudadanos porten armas libremente en especial después de ver las matanzas en Estados Unidos. Sin embargo, no todo es culpa de las autoridades, también la ciudadanía tiene mucha responsabilidad en el asunto de la delincuencia. La narcocultura, las protestas por la captura de “El Chapo” en Sinaloa o la gente que protege a los que atracan el ferrocarril en Guanajuato, por citar algunos ejemplos. Todo esto se convirtió en un círculo vicioso de consecuencias inimaginables y hay que resaltar que la inconformidad con las autoridades hace estallar revoluciones, que en nuestro país han traído consecuencias trágicas y fratricidas para el pueblo y los dirigentes, respectivamente. Desde luego, como siempre, los mexicanos se echan la pelota unos a otros, en este caso la población a la autoridad y viceversa, en lugar de asumir cada quien su responsabilidad, lo que no lleva a ninguna parte.
La lista de fallas en la procuración de justicia es bastante larga, así que solo hablare de los que considero los más importantes. En primer lugar tenemos a la aparentemente insuperable corrupción, ese flagelo que nos ha azotado desde la independencia hace casi 200 años. En México tenemos policías que se dedican a extorsionar a la ciudadanía en lugar de vigilar el cumplimiento de las leyes. La mayoría de las policías municipales del país tienen equipos y capacitación por demás deficientes. Si agregamos los bajos sueldos, no es difícil imaginar porque las fuerzas policiacas municipales se coluden con el crimen organizado; o delinquen por su propia cuenta o por órdenes de sus superiores. Esto es algo que ya se había criticado en la película de Mario Moreno “Cantinflas”, “El patrullero 777”, donde trata los vicios de los capitalinos a inicios del gobierno de José López Portillo y las corruptelas de los cuerpos policiacos al mando de Alfonso “El negro” Durazo, y todo esto podría tener más actualidad que nunca, ya que la población desconfía de las autoridades y está tomando la justicia en sus propias manos.
Ahora bien, los errores en el poder judicial tienen que ver con los lentos procesos y el hecho de que todo el mundo es culpable hasta que se demuestre lo contrario. Esto ha derivado en que las cárceles están llenas de inocentes y los culpables en la calle. Esto se pretende resolver con el sistema oral, pero tengo mis reservas después del caso de Marisela Escobedo y su hija. Entonces no nada más se trata de hacer los juicios de otro modo, hay que hacer la justicia accesible para la población. El problema con el poder judicial es que se vende al mejor postor y está lleno de amiguismos y nepotismo, por lo que urge hacer reformas para evitar este tipo de prácticas.

El gobierno federal también se ha mostrado débil en hacer prevalecer la ley, tal es el caso del movimiento magisterial o el prófugo Javier Duarte. En el primer caso, lejos de instalar mesad de diálogo, lo que se debe hacer es enviar a la cárcel a los maestros y normalistas que secuestren autobuses, bloqueen vías de comunicación y destruyan propiedad pública y privada. Los estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa se dedicaron a esto, y en parte les pasó lo que les pasó por la cobardía del gobierno federal que no les puso un hasta aquí a tiempo. En el caso de Javier Duarte, la justicia no se debe negociar, debe aplicarse por igual, y más les vale que lo encuentren por el bien de la administración peñista. En ambos casos se demuestra que la ley no se debe negociar. Aunque no sé para qué me desgasto, todo lo anterior es predicar en el desierto para una clase política que hace oídos sordos a nuestros problemas.