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martes, 22 de noviembre de 2016

La revolución que no fue III

En las entradas pasadas hable acerca  de las posibles causas de la Revolución Mexicana y el maderismo. Ahora toca el turno al movimiento constitucionalista, encabezado por Venustiano Carranza. Este último personaje era originario de Coahuila al igual que Madero. Cabe resaltar que Carranza tenía su propia agenda, aunque en varios puntos concordaba con Madero. Carranza era un latifundista (aunque en menor escala que Madero) y de ahí le pusieron el apodo del “Barón de Cuatro Ciénegas”. Se involucró en la política desde antes que iniciara la lucha armada, postulándose a la presidencia municipal de Cuatro Ciénegas, aún en contra del procónsul del régimen, el general Bernardo Reyes. Carranza también participó en la rebelión contra la reelección del gobernador, José María Garza Galán y la posible elección de Miguel Cárdenas, siendo los candidatos porfirista y reyista, respectivamente.
Tanto Francisco I. Madero como don Porfirio desconfiaron de Carranza, sin embargo, esto no impidió que este último llegara a gobernador de Coahuila. El máximo héroe de don Venus era Benito Juárez y pretendía imitar sus pasos en un intento por retomar las Leyes de Reforma. Sin embargo, Carranza apoyó a Madero en la primera etapa de la revolución y le dio un consejo: “Revolución que tranza se suicida”, en referencia a no aceptar el interinato de León de la Barra y el mismo Madero tomara el poder. Como sabemos, esto no sucedió así, y en parte esa fue la causa de la caída de don Panchito, que también se negó a licenciar las tropas y destituir a los funcionarios del gobierno porfirista. Carranza se fue retirando de Madero y aplicó su agenda con relativo éxito en Coahuila donde se estuvo en paz hasta la caída y muerte del segundo. Carranza tardó algo así de 15 días en promulgar el Plan de Guadalupe en contra del gobierno “usurpador” de Victoriano Huerta al no obtener garantías claras para su administración.
Carranza decidió apoyarse en los antiguos aliados de Madero: Francisco Villa y Emiliano Zapata, aunque la relación nunca fue fácil y con el tiempo llevó al movimiento a una lucha fratricida. Con el que Carranza tuvo más roces fue con Villa, debido al talento militar de este último lo llevó a tener más victorias decisivas sobre las tropas de Huerta. Villa fue el jefe de la famosa División del Norte, aunque él no habría sido exitoso de no haber sido por la astucia de Felipe Ángeles, un militar de carrera que le ayudó a obtener victorias importantes como las de Torreón y Zacatecas en las que las tropas carrancistas ni siquiera pudieron avanzar ante las tropas federales. Después de la toma de Zacatecas, Carranza no permitió que la División del Norte entrara a la Ciudad de México, siendo el que realizaría la entrada triunfal a la capital el de Noreste, comandado por el mismo Carranza. La batalla de Zacatecas, ocurrida el 23 de junio de 1914, permitió a los constitucionalistas llegar a la capital, pero también fue el punto de quiebre en las relaciones de Villa y Zapata con Carranza.
Carranza intentó limar asperezas con Villa en la Convención de Aguascalientes de 1914, pero este último no aceptó dialogar con los constitucionalistas sin la presencia de Zapata. Los zapatistas enviaron una representación a Aguascalientes debido a la lejanía del lugar de reunión. Quizá Zapata sabia en el fondo que esa convención iba a ser un fracaso, como efectivamente fue. La Convención eligió a Eulalio Gutiérrez como presidente, lo que de seguro puso a Carranza bastante furioso. Y tal como lo dije, dicha reunión fue un rotundo fracaso. En los siguientes meses tanto Zapata como Villa se rebelaron contra Carranza, y este último comenzó a ser derrotado a partir de 1915 en Celaya, Trinidad y Hermosillo. Villa fue apoyado inicialmente por el gobierno de Estados Unidos, ya que Carranza se había negado a hacer concesiones a estos últimos. Debido a que Washington no respetó el acuerdo y reconoció el gobierno de Carranza y esto derivó en que dejaran de venderle armas ya aperos sirvió de pretexto para Villa de atacar la población de Columbus, Nuevo México y con esto se dio la expedición punitiva, la última intervención del ejército mexicano en nuestras tierras. Hay otras teorías, pero esa es la más aceptada.

Como vemos, el movimiento constitucionalista fue el acabose de lo iniciado por Madero: terminó por ensangrentar aún más al país, con el agravante de iniciar una lucha fratricida entre las facciones revolucionarias. No voy a negar que Venustiano Carranza tenía un buen proyecto de nación, sin embargo, lo único que hizo fue enemistar a los jefes de la Revolución. En el próximo post la Constitución de 1917 y el final del Barón de Cuatro Ciénegas. 

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