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jueves, 24 de noviembre de 2016

La revolución que no fue V

En el pasado post comencé a hablar acerca de cómo fue el gobierno de Venustiano Carranza, el “Barón de Cuatro Ciénegas”. También vimos como la promulgación de la Constitución de 1917 no resolvió las cosas, al contrario, algunas cuestiones se agravaron aún más, como fue la Reforma Agraria. Ahora toca el turno de revisar la formación del odiado PRI. El PRI, en mi opinión, tuvo tres padres: Álvaro Obregón (fundador de las relaciones entre sindicatos y gobierno), Plutarco Elías Calles (fundador del partido propiamente dicho) y Lázaro Cárdenas (fundador del presidencialismo y consolidador de las estructuras que ataron a la sociedad al gobierno). Siendo este el penúltimo capítulo relacionado con la Revolución Mexicana, tenemos que ver la formación del partido que duró 70 años en el poder y actualmente es considerado como el más corrupto y odiado.
Debido a que Carranza eligió como sucesor a Ignacio Bonillas y no a Álvaro Obregón, este se sublevó promulgando el Plan de Agua Prieta desconociendo el gobierno del Barón de Cuatro Ciénegas. Como lo conté en la entrada anterior, esto culminó con la muerte de Carranza en el poblado de Tlaxcalantongo, Puebla, en el intento de huida del presidente. Después de esto, tomó la presidencia el sonorense Adolfo de la Huerta, un colaborador de Obregón y Calles. Claro que después de la Huerta cedería el poder a Obregón, quien gobernaría de 1920 a 1924. El gobierno de los sonorenses (los tres eran originarios de Sonora) estuvo plagado de irregularidades de principio a fin. Ya hable del asesinato, perpetrado por Obregón, quien había sido fiel a Carranza desde la campaña contra Victoriano Huerta y fue el que derrotó a Villa en las batallas de Trinidad y Celaya, en esta última fue donde perdió el brazo. Aunque tampoco todo fue crímenes: José Vasconcelos fue el Secretario de Educación Pública en este periodo y con él se iniciarían las campañas de alfabetización en todo el país. También se empezaron a repartir tierras a los campesinos, pero con un proceso de educación para los productores para que pudieran sacar mejor provecho de sus tierras y hacer el proceso por etapas, un programa más sensato que el posteriormente impulsado por Cárdenas. Sin embargo, en su gobierno fue cuando comenzaron las alianzas con los sindicatos por los acuerdos entre el “Manco de Celaya” y Luis N. Morones, con lo que se fundan los sindicatos corruptos como los conocemos hoy. Y hacia el final del gobierno de Obregón, ocurrió el asesinato de Francisco Villa (ordenado por el primero) por apoyar a Adolfo de la Huerta, la Rebelión delahuertista y comenzaron los roces con la iglesia católica.

En el gobierno siguiente, el de Plutarco Elías Calles se caracterizó por ser muy parecida a la de Obregón. En esta administración estallaría la Guerra Cristera, donde se vieron actos sangrientos de ambos bandos. Calles fue un corrupto, ya que con él empezó el saqueo de las arcas públicas. Calles al igual que Obregón, pensaba que repartir tierras a diestra y siniestra agravaría la situación del campo mexicano. Con Calles también se fundó el Partido Nacional Revolucionario, antecedente del PRI, con la intención de evitar más golpes de estado y otras luchas por el poder. Sin embargo, esto fue a cambio de instaurar una dictadura partidista con resultados desastrosos a largo plazo y tardaría 70 años en salir del poder. Con el también se da el asesinato de Álvaro Obregón, en julio de 1928, asesinado por los diputados de Guanajuato, y del que culparon a León Toral injustamente. Claro que también hay que ver que Obregón violó el principal postulado de la Revolución, “Sufragio Efectivo, no Reelección”, al relegirse presidente en 1928 y además fue víctima de su creación, pues entre los conspiradores estaba Luis N. Morones, el fundador del corrupto sindicalismo mexicano. Con esto se fundaría el “Maximato”, un periodo comprendido entre 1928 y 1936 en el que Calles fue el principal mandamás del país. La primera acción sucia de Calles durante este periodo ya la dije, fue el fraude electoral contra Vasconcelos en las elecciones de 1929. Cada vez que un presidente intentaba salirse del huacal, Calles hacía renunciar a todo el gabinete y al presidente en turno no le quedaba otra más que hacer lo mismo. Así sucedió con Pascual Ortiz Rubio, que intentó rebelarse contra el Jefe Máximo y lo obligó a renunciar. El que sí pudo rebelarse contra Calles fue Lázaro Cárdenas. Calles empezó a declarar que el país iba muy mal, por lo que Cárdenas hizo que renunciaran todos los miembros del gabinete, cesó a Calles del ejército y finalmente lo lanzó del país, este último regresaría para morir en 1943. Sin embargo, con esto el país no caminó por la senda de la democracia, al contrario, fue la fundación del presidencialismo absoluto y la consolidación del PRI en el poder. En la próxima entrada, el gobierno de Lázaro Cárdenas para terminar esta serie de la Revolución Mexicana.  

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