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viernes, 31 de julio de 2020

Emilio Lozoya

Tal parece que están saliendo a flote los escándalos más importantes de la administración de Enrique Peña Nieto. Y aunque todo acto de corrupción debe ser castigado con todo el peso de la ley, tengo mis dudas acerca del caso en contra de Emilio Lozoya. Si son legítimos o no, es algo que solo el tiempo dirá si quienes vaticinamos esto tenemos razón o no. Esto es porque no soy el único que piensa que el gobierno ya está quemando los cartuchos que tenía reservados para momentos difíciles. Y vaya que estos momentos son ahora a más de año y medio después de la toma de posesión y López Obrador y a dos años de la victoria de MORENA en las urnas. Si esto lo digo es porque antes ya había analistas que piensan que la pandemia solo aceleró lo que era inevitable, aunque yo esperaba ver este escenario hasta el tercer o cuarto año de gobierno. Tiene razón Brozo al afirmar que la pandemia solo desnudo a la 4T ante un país que en materia económica venía bastante mal desde hacia tiempo.

Algo de lo que no me cabe la menor duda es la tremenda corrupción  durante la administración de Peña Nieto. La Estafa Maestra o el caso Odebrecht son los ejemplos más claros de esta corrupción, aunque también hay que agregar a gobernadores como Cesar Duarte o Javier Duarte y el caso de FERTINAL. Lozoya como director de PEMEX está involucrado en el caso Odebrecht y en el de FERTINAL. Desde luego que esto es correcto pues la detención de Lozoya podría ser un primer paso para poner fin a la impunidad de los altos funcionarios, pero con este gobierno francamente tengo serias dudas. Esto es porque el presidente está usando la detención de Lozoya para golpear a sus adversarios de tal modo que pueda desprestigiarlos para los próximos comicios. Pero sobre todo para montar un espectáculo y de eso modo distraer a todo el mundo de su pésima administración y tratar de recuperar popularidad para las elecciones de 2021. Sin embargo, el único modo en el que eso podría suceder es que el ex presidente Enrique Peña Nieto acabe tras las rejas lo que se antoja bastante difícil. Y si no se llega a hasta ese punto, la popularidad de López Obrador podría llegar a caer aún más de lo que ya lleva hasta el momento de tal modo que parece que está jugando con fuego.

Sin embargo, López Obrador está usando el caso para hacer cacería de brujas, pues intenta que la gente crea que Lozoya tiene información comprometedora de sus adversarios y que podría poner en entredicho la reforma energética. Entre los nombres que supuestamente ha dado el ex director de PEMEX está Ricardo Anaya, Ernesto Cordero, Felipa Calderón, etc., es decir, todos aquellos contra los que tiene o tuvo rencillas. Sus electores podrían creer que el mesías camina sobre el agua, pero cualquier persona con dos dedos de frente sabe muy bien que el presidente está en sus horas más bajas y en su desesperación sale a cazar brujas como en el Salem del siglo XVIII tratando de desprestigiar a los que considera sus adversarios. Sin embargo, el juego le puede salir contraproducente porque cualquier abogado medianamente competente podría tirar el caso argumentando que el presidente no respetó el debido proceso debido a que se la pasó revelando información confidencial incluso antes del juicio. Pero al presidente solo le importa quedar bien con sus seguidores (que cada vez son menos) y por eso esta cacería de brujas para desprestigiar a los que considera que son sus adversarios.

Pero el presidente no ha volteado a ver la auténtica porquería que hay dentro de su partido, pues evidente que los corruptos no tienen color o ideología. Lo he dicho en incontables ocasiones, la corrupción no tiene color ni ideología y MORENA nos está demostrando eso en efecto. Quizá el caso más escandaloso sea el de Ana Gabriela Guevara en la CONADE, porque además de sufrir recortes presupuestales inmisericordes también sufren la corrupción de la funcionaria que está juntando dinero para su campaña para gobernadora de Sonora. Qué casualidad que un grupo de matarifes hayan intentado matar a un grupo de empresarios que la denunció y que ahora a ese mismo grupo lo hayan detenido y acusado de estar involucrados en una desaparición forzada. Pero no es el único caso pues parece que a Jaime Bonillas, gobernador de Baja California, lo sorprendieron jugando en un casino en San Diego, justo al otro lado de la frontera. Insisto, el presidente está usando el caso de Lozoya para hacer cacería de brujas con el doble objetivo de desprestigiar a los que considera sus adversarios y tirar las reformas estructurales solo para quedar bien con sus seguidores (cada vez menos, insisto) yo no dudo que en el gobierno de Peña Nieto haya habido corrupción, pero también la hubo en el de Calderón y la hay en este y los demás. Pero para hacer un buen combate a este flagelo se empieza desde casa, pero el presidente se enoja porque descubren a sus funcionarios. Así no se puede.


jueves, 23 de julio de 2020

Inversiones

Con la entrada en vigor del T.MEC el gobierno está esperando la llegada de inversiones en avalancha. Como si las inversiones en un país o región fuera algo que no se estudiara concienzudamente, pues los inversionistas lo que desean con mayor ahínco es ganar dinero a manos llenas. Para atraer inversiones es evidente que se necesita algo más que un tratado comercial con una de las regiones más dinámicas económicamente hablando. Hay que ganarse la confianza de los dueños del capital con cadenas de valor, mano de obra capacitada y a bajo costo si es posible además de un andamiaje jurídico estable. Todo eso es algo que no tenemos en este momento gracias a las desatinadas políticas de la actual administración que espantan a la inversión que espantan en lugar de atraer la inversión a nuestro país. Pero el presidente no está dispuesto a ceder en sus posiciones contrarias a los empresarios a los que se ha acusado de ladrones y conquistadores hasta el cansancio que incluso el embajador de Estados Unidos desaconseja invertir en nuestro país.

En otras palabras, el T-MEC no va a atraer las inversiones que el país necesita para salir del bache en el que nos tiene sumergido el actual gobierno. Se ha dicho hasta el cansancio que la economía estaba mal desde antes del inicio de la emergencia sanitaria por la desconfianza generada por el presidente desde la cancelación del aeropuerto antes de siquiera tomar posesión del cargo para el que había sido electo. Desde ahí la caída de la economía no ha parado y lo único que hizo la emergencia sanitaria fue acelerar lo que tarde o temprano sería inevitable de no corregir el camino. Además, la negativa del presidente a ayudar a los empresarios por el cierre forzoso debido a la pandemia contribuyó a aumentar el desempleo que se venía gestando desde antes del inicio de la emergencia sanitaria, cosa que han hecho incluso países desarrollados alrededor del planeta. Al principio creía que se trataba simplemente de que se pretendía hacer dependientes a todos aquellos despedidos del Estado, pero no es lo único sobre la mesa. Es cada vez más evidente la quiebra de la hacienda pública de México, alto que ya habían sido advertido por diversos economistas desde antes siquiera de las elecciones de 2018. No me queda más que decir que estamos metidos en un verdadero problema pues significa que las cosas se van a poner peores.

Lo que más va a resentir (o mejor dicho, ya está resintiendo) la falta de inversión es sin duda la hacienda pública. Producto de la quiebra de empresas y la desconfianza de los dueños del capital de arriesgar su dinero en nuestro país el dinero recaudado ha disminuido drásticamente. El T-MEC no va a resolver en automático este problema cuando se han cancelado cuantiosas inversiones empezando con el aeropuerto y terminando con la planta de Constellation Brands. El mismo embajador de Estados Unidos reconoce que este no es el momento idóneo para invertir en México por la incertidumbre que el gobierno de López Obrador ocasiona cambiando las reglas a su antojo. Con todo esto, la recaudación de impuesto se puede reducir de manera considerable y tal parece que al presidente no le interesa en lo más mínimo. Piensa que con sus programas sociales va a sacar adelante al país pero el problema es que se necesita mayor recaudación para sostenerlos. Además, con el desempleo el número de beneficiarios crecería y la presión sobre las finanzas públicas será aun mayor así que el gobierno tendrá que aumentar la deuda pública de manera importante y llegara el momento en el que tampoco tendrá liquidez para pagar los créditos por lo que igualmente el asunto de las finanzas públicas ira de mal en peor.

Y desde luego que hay señales del deterioro de las finanzas públicas en detalles aparentemente insignificantes pero que tienen mucha trascendencia. hace poco se pidió a todas las dependencias federales que recortaran el 75% de sus gastos operativos por lo que la secretaria de Economía anunció el retiro del 75% del equipo de cómputo de la dependencia a su cargo aunque por las críticas se tuvo que retractar. Sin embargo, la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, dijo que era un acto de solidaridad de parte de los trabajadores federales apoyar al gobierno federal aun a costa de sus derechos laborales (el patrón tiene la obligación de tener todas las herramientas necesarias para desempeñar un trabajo), que por cierto debería defender. Y esto solo es el principio pues algo que me dice que las cosas van a empeorar e irónicamente los más pobres son los que finalmente van a pagar los platos rotos de la actual administración. Pero tal parece que en este gobierno nadie parece darse cuenta de que el barco va a la deriva con una situación económica cada vez más insostenible para todos. La economía no crece por falta de inversión, el desempleo aumenta de forma exponencial, la recaudación cae y la presión sobre las finanzas públicas aumenta de manera considerable. Para aquellos que odian a los empresarios lamento informarles que sin ellos no funciona el motor de la economía y que sin los impuestos derivados de la actividad económica el gobierno no puede dar servicios. Una cosa más: se agotó el 95% del presupuesto de las Escuelas de Tiempo Completo, ¿todavía creen que este gobierno es responsable? Yo nunca lo he creído

miércoles, 8 de julio de 2020

El presidente ante los avances técnicos

Ahora sí la austeridad está afectando de manera importante el financiamiento del gobierno. Ante la orden de recortar el 75% del presupuesto para operar y esto llevó a la secretaria de Economía, Graciela Márquez, a retirar el 75% de las computadoras de las oficinas de las dependencia y diciendo a los trabajadores de la misma que deberían llevar su equipo de cómputo o comprarlo ahí mismo en la oficina. Esto es absurdo, pues están llegando al grado el comprometer la operatividad de la dependencia pues sobra decir que en la actualidad es con es inconcebible llevar el trabajo de una oficina sin equipos de cómputo. Por ejemplo en el área de finanzas se tienen que tener cinco o seis computadoras de altas capacidades para estar el tanto de los mercados financieros. Y lo peor del caso fue lo que dijo el presidente diciendo que los próceres no tenían computadoras, cuando no podemos comparar ambas épocas más cuando los avances tecnológicos han hecho que dependamos completamente de las computadoras.

Pero a mí no me sorprende que el presidente sea un ignorante total de los avances tecnológicos cuando vive anclado al pasado. El pensamiento del presidente es algo que no debería sorprender puesto que cree que todo puede ser como cuando el PRI estaba en pleno auge. López Obrador piensa que puede regresar a la época en la que el Estado en el propietario del 60% de la actividad empresarial a pesar de que esa etapa ya está más demostrado que llevó a México a una de las peores crisis de su historia. Y el problema es que muchos de sus seguidores piensan que México era un país desarrollado lo cual constituye un error. Ya había en aquel entonces alguien que acertadamente ya había advertido que el gobierno no podía seguir interviniendo en el aspecto económica de ese modo de lo contrario pasaría una crisis económica como no se había visto desde hacía mucho tiempo. Como ejemplo de esto está el hecho de que el presidente quiere rescatar a PEMEX y a la Comisión Federal de Electricidad para llevarlas otra vez a ser la palanca del desarrollo que nunca han sido a pesar de que nos han hecho creer lo contrario. De hecho, ambas empresas registran actualmente pérdidas más cuantiosas de su historia.    

Pero vayamos a los proyectos más importantes de esta administración, como la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya. Ambos proyectos son menos que dibujos hechos en una servilleta o de la esquina de un periódico puesto que además de que no tienen un plan bien aterrizado, se pretenden hacer con tecnología anacrónica. La refinería no necesita mayores explicaciones: estamos al final de la era de los combustibles fósiles en aras de nuevas fuentes de energía más limpias. En el caso del Tren Maya, se pretende que funcione con tecnología arcaica como usar locomotoras diésel que dentro de unos años serán totalmente obsoletas por el mismo motivo por el que a estas alturas se quiere construir una refinería de petróleo, algo inconcebible. Pero López Obrador está necio en la construcción de ambos proyectos a pesar de que muchos especialistas advierten acerca de su inviabilidad técnica y financiera. Entiendan que López Obrador quiere beneficiar al sureste del país porque es oriundo de la zona y pues es la zona de mayores índices de pobreza, pero los proyectos productivos deben ir en el mismo sentido de que deben tener rentabilidad para la zona de tal modo que se puedan generar oportunidades para los habitantes de la zona y no solo el mero capricho del presidente.

Los que votaron por López Obrador sencillamente esto fue lo que obtuvieron, un presidente peleado con el avance tecnológico. Esto es muy peligros puesto que representa nuestra ruina porque nos resta competitividad ante el resto del mundo. Años de desarrollo que tardaremos muchos años en recuperarnos. Pero no, al presidente solo le interesa meter con calzador sus ideas sacadas del bote de la basura de la historia quizá porque piensa que con eso nos va a llevar al desarrollo de manera sincera. O tal vez sí sabe que sus métodos son desastrosos y piensa que así va a tener electores cautivos y de ese modo imponer una dictadura partidista como lo fue el PRI durante el siglo pasado. Pero sea cual sea el objetivo del presidente estoy seguro de que todos nosotros lo vamos a pasar muy mal. Esta aversión a los avances tecnológicos solo es una muestra más de un hombre que vive en el pasado y que a rajatabla nos quiere introducir de nueva cuenta en él. Justificar con evitar la corrupción o supuestos actos de corrupción es francamente muy bajo para hacernos creer que las decisiones del presidente son las correctas cuando a todas luces es evidente que no es así, pero independientemente de esto, al presidente le encanta hacer el ridículo siempre que puede pero sus seguidores y funcionarios de gobierno siempre justifican los errores del emperador, que no me cansare de decir que va desnudo y nadie se atreve a decírselo. Pero bueno, votaron y obtuvieron ese adefesio como presidente.    

   


lunes, 6 de julio de 2020

El desastre llega a extremos

A que nivel tiene que llegar la quiebra de la hacienda pública que en la Secretaría de Economía se tienen que empeñar tres de cada cuatro computadoras por falta de fondos. La mala administración de este gobierno es tal que se tienen que empeñar las herramientas de trabajo de los burócratas y obligarlos a comprarlas o a llevarlas de su casa. Ya algunos comentaristas habían advertido que esto pasaría puesto que pasamos de tener un gobierno con las uñas largas a uno mal administrado y también con las uñas muy largas. Brozo tenía razón: la 4T fue encuerada por la pandemia, basta ver la falta de insumos en el sector salud el que prácticamente ya está en los huesos porque es más importante rescatar una empresa quebrada como PEMEX, repartir dadivas para comprar los votos de los pobres y sus proyectos con ninguna rentabilidad social o económica. Ahí es donde se ha ido todo el dinero del gobierno después de los recortes sobre recortes y lo peor es que el presidente no quiere dar un golpe de timón muy necesario porque vamos directo a ser el Titanic

La quiebra de la hacienda pública se ha venido gestando prácticamente desde antes del inicio de esta administración. La deuda pública aumentó de manera dramática durante la administración de Peña Nieto y que critiqué bastante en ese espacio. Pero a pesar de algunos recortes en la recta final del gobierno de Peña Nieto el dinero alcanzaba para todo. Ahora pasamos a tener un gobierno derrochador que no tiene límites en los montos gastados, sobre todo en lo referente a los proyectos insignia de esta administración o las dadivas para comprar votos. Estoy consciente de que la reducción de la pobreza es un objetivo muy loable para cualquier gobierno, pero hay maneras de llegar a los mismos puesto que muchas medidas pueden ser contraproducentes. Sin embargo, esta administración se ha dedicado a repartir dinero a diestra y siniestra sin un modo sostenible de obtener recursos. Pero los recursos peor gastados son sin dudas los que se inyectan a PEMEX y lo único que consiguen es aumentar las pérdidas de la empresa. No importa la cantidad de dinero que se le inyecte a PEMEX, las pérdidas son cada vez más grandes, por lo que convendría mejor declarar la quiebra de la petrolera, que además solo ha traído más problemas que beneficios, aunque se rasguen las vestiduras.

Lo peor del caso es lo referente a los ingresos del gobierno que se han visto disminuidos por la mala gestión económica. El año pasado, como lo han dicho los analistas muchas veces, el país tuvo una contracción económica del 0.1% de PIB y este año ya la caída era bastante evidente incluso antes de la pandemia. La caída en los ingresos fiscales se intentó subsanar gastando el dinero de los ahorros reunidos por las pasadas administraciones, por lo que al llegar la pandemia de coronavirus simplemente ya no hubo los recursos necesarios para hacerle frente a la contingencia sanitaria. De ahí la negativa a retrasar la entrega de las declaraciones fiscales e incluso transferir dinero a las empresas con el fin perverso de tener una masa de electores cautivos, pero estamos en un círculo vicioso en el que va aumentando la presión sobre las finanzas públicas en un momento en el que la recaudación es menor. Pero lo peor es que el presidente no reconsidera sus posiciones lo que va a llevar a una larga y profunda crisis económica durante los próximos dos o tres años. Y no, el país no iba bien antes de la pandemia, sino que se contaban cinco trimestres de caída, señal de que prácticamente no se ha crecido desde el inicio de esta administración.

Ahora bien, López Obrador está esperando la avalancha de inversiones con la entrada en vigor del T-MEC. No puedes esperar la llegada de grandes capitales dispuestos a arriesgar su dinero en nuestro país si les cambias las reglas a cada rato o si dices que solo vienen a conquistar. Nos guste o no la inversión extranjera es importante para el desarrollo al traer empleos a nuestro país que por cierto, la calidad de las manufacturas de México es apreciada en todo el mundo. Cancelando contratos, cambiando las reglas para la inversión e insultar a los inversionistas lo único que se está provocando es la desconfianza aunque tengas un tratado con el país que representa el mayor mercado del mundo. Por tratar de quedar bien con sus seguidores hace esto a pesar de que a largo plazo van a ser más los daños que los beneficios. Incluso estoy convencido de que asuntos como las energías renovables van a ser punto de tensión con el presidente norteamericano Donald Trump. Esto lo intuyo por la grosería que recibió de parte de la Casa Blanca y de la cual hablé en la entrada anterior. Más porque la queja viene tanto del embajador de Estados Unidos como del secretario de comercio de aquel país. pero bueno, tal parece que se votó por la destrucción del país en lugar de levantarlo usando lo bueno que dejaron las dos administraciones anteriores. Ya lo he dicho: pasamos de un gobierno corrupto a uno despilfarrado, pero con dinero que no le pertenece. Qué fácil es hacer caridad con dinero 

domingo, 5 de julio de 2020

Nuevo Tratado de Libre Comercio

El 1 de julio entró en vigor el nuevo Tratado de Libre Comercio, conocido como T-MEC por sus siglas en inglés, y que fue resultado de las peticiones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Las negociaciones fueron muy tensas y le tocó el paquete al gobierno de Enrique Peña Nieto, que ciertamente sí la supo hacer en unas pláticas bastante difíciles. Este finalmente se firmó el 30 de noviembre de 2018, es decir, el último día del gobierno de Peña Nieto y en el que se modificaron cosas como el contenido de partes americanas en los automóviles, tema delicado porque en México se producen autopartes de manera masiva tanto para las armadoras que hay en el país como para las que se encuentran en Estados Unidos y Canadá. Pero lo más importante y preocupante se debe a que el presidente López Obrador está fincando todas sus esperanzas para levantar la economía que desgració con sus políticas erradas e improvisadas y que nos están costando empleos con todo lo que conlleva el incremento de las personas desocupadas como aumentos en la pobreza además de las afectaciones a las arcas públicas.

 En el marco del segundo aniversario del triunfo de López Obrador hay detalles que hay que destacar. Para empezar, el hecho de que los festejos fueron bastante desangelados, no solo por el encierro forzado producto de la pandemia sino porque en redes sociales ya no se defiende al presidente como al principio de su mandato y de hecho parecía más un día de luto que una fiesta. El presidente quiere presentar el nuevo tratado como un logro de su gobierno a pesar de que las negociaciones no habían comenzado durante las negociaciones. El que tuvo que lidiar con ese toro fue Peña Nieto con la asistencia de su gabinete, que para la capacidad que tenían y que yo siempre he criticado lo hicieron bastante bien. López Obrador piensa que las inversiones van a llegar a caudales, pero se necesita algo más que un tratado comercial para atraer inversión extranjera pues lo principal es ganarse la confianza de los dueños del capital de tal modo que puedan poner a trabajar su dinero con riesgos mínimos de perderlo y obtener jugosas ganancias. Sin embargo, este gobierno se ha dedicado a espantar tanto las inversiones nacionales como extranjeras con sus dimes y diretes de tal modo que es poco probable que lleguen en el caudal que desea el presidente y que es muy necesario.

Se le ha dicho una y mil veces al presidente que con sus consultas amañadas hacen mucho daño. Y vaya que lo hacen puesto que el primer acto de gobierno fue cancelar el aeropuerto mediante este mecanismo nefasto y eso solo fue la primera puñalada a la economía. A esto hay que agregar a a la banda infernal de Rocío Nahle, Octavio Romero y Manuel Bartlett con la cancelación de las rondas petroleras cuyos contratos fueron calificados como “leoninos”, los cambios de reglas en lo referente a energías renovables y ahora otra vez los gasoductos por la termoeléctrica de la empresa española Iberdrola y lo que se junte en el futuro. A esto hay que agregar la planta de Constellation Brands en Mexicali que se canceló con otra consulta amañada. Con estos antecedentes el presidente está loco si está esperando una avalancha de inversiones con el T-MEC porque también se necesita certeza jurídica para que animen los inversionistas a arriesgar sus capitales en México. Se hizo mucho este año y medio para perder el grado de inversión del país con todo lo anterior. Esto también ha traído problemas legales como la suspensión judicial del acuerdo firmado por Rocío Nahle y Bartlett para limitar la distribución de electricidad proveniente de energías renovables, llamando incluso a los inversionistas como “conquistadores”.

Todo lo anterior se va a traducir en menor bienestar para todos nosotros por el desempleo y la consiguiente pobreza por la falta de ingresos. Pero al presidente no le importa el asunto puesto que estoy convencido de que está pensando que puede suplir la falta de ingresos por desempleo con programas sociales pero la presión de las finanzas públicas a aumentar radicalmente. Pero eso no es lo peor puesto que López Obrador se auto invitó en visita de Estado a Estados Unidos para “agradecer” a Donald Trump el 8 y 9 de julio y vaya que empieza mal la visita desde ahora, antes de salir. Para empezar, la casa donde normalmente se hospedan los mandatarios en van a Washington en visita de Estado está presuntamente en remodelación y al presidente de México le van a pagar un hotel a cuenta de la Casa Blanca. Con esa grosería yo francamente cancelaba la visita de Estado o por lo menos la pospondría con cualquier pretexto. Es evidente que a pesar de todo, Trump no le tiene tanto aprecio a López Obrador como se decía, se rumoraba y se comentaba hasta hace no mucho tiempo. Yo ya me imaginaba que el presidente solo iba a hacer el ridículo Llendo a visitar a Trump pero esta grosería rebasa con creces las expectativas que tenía. Además, Trump estoy seguro de que tiene cuentas pendientes con López Obrador por asuntos como López Obrador por lo de Ovidio Guamán, las empresas de energías renovables y quizá hasta la planta de Constellation Brands, las últimas tres tienen que ver con el T-MEC. Pero en fin, el emperador va desnudo y ahora con todo esto espero que se dé cuenta de sus limitaciones.


jueves, 2 de julio de 2020

Y ahora contra Amblin Entertainment

Tal parece que México no se salva de la corrección política pues ahora se pide que se censure la serie Animaniacs. Esta serie creada por Tom Ruegger y creada por Steven Spielberg había sido anunciada para su retransmisión en el canal 7 de Tv Azteca en México inmediatamente causó indignación de parte de los ofendiditos progresistas de siempre. Dicen que no es entretenimiento apropiada para niños (supongo que tiene que ver con la parte de “hola, Enfermera”). Pero mientras son peras o son manzanas, se califica como contenido inapropiado. La serie tiene el humor característico de los Looney Toons que sí son violentos, pero también tenía buenos segmentos educativos donde se aprendía de arte, ciencia e historia de una manera didáctica que no he vuelto a ver desde hace décadas. En esta serie vimos a los hermanos Warner visitar a Miguel Ángel Buonarroti mientras pintaba la Capilla Sixtina o a Einstein mientras formulaba la teoría de la relatividad. A, pero se me olvida que los progresistas quieren borrar el arte y la cultura por ser “ofensiva”.

Comenzando desde el principio, Animaniacs es la segunda serie animada producida por Amblin Entertainment para Warner Bros. entre 1993 y 1998 con 99 episodios. Su creador fue el animador Tom Ruegger en colaboración con Steven Spielberg. Ellos también crearon la serie Tiny Toons, siendo ambas un homenaje a los cortos clásicos de los Looney Toons. A diferencia de muchos programas educativos que veo el día de hoy, Ruegger nunca trató a sus espectadores como tarados. Ese es un problema muy recurrente hoy en día con la programación dirigida al público infantil al considerar que un niño no es inteligente, de hecho muchas veces tienen una comprensión mayor de la que imaginamos los adultos, aunque debo destacar que su inocencia les impide captar de la misma manera que lo hace una persona mayor. En realidad, esa es la tendencia, tratar a la audiencia como si fueran tarados, aunque hay producciones de se tipo que al día de hoy llegan a aburrir a los más pequeños del hogar. Y no hay manera de ofender más a una audiencia como si tuvieran poca inteligencia, independientemente de si el espectador tiene seis años o sesenta, está mal hacer eso, punto.

Los progresistas son el grupo de pensamiento político más propenso a ofenderse por lo que sea y el más incongruente. Hablan de diversidad y son los que ponen todo tipo de etiquetas basadas en las preferencias sexuales, el sexo biológico, el color de la piel o los gustos alimenticios como si fueran las características que definen nuestro carácter e identidad. Hablan de igualdad y piden privilegios para las minorías. Además, no parecen entender que el mundo actual es resultado de la historia, para bien o para mal. Yo en serio quisiera preguntar que hicieron mal en la generación que nos educó para que salieran tan sensibles a este mundo que no va a cambiar por ellos. Cancelar programas o películas porque no son del agrado de ciertos grupos no va a cambiar la historia. Whoopi Woldberg ya había hecho algunos comentarios a propósito de esto en una introducción de cortos de los Looney Toons acerca de preservar obras por políticamente incorrectas que fueran por el hecho de tener un registro histórico del trato discriminatorio hacia los afroamericanos. Pero además hay que recordar que no se pueden medir los eventos del pasado con los valores actuales. Animaniacs fue un producto de su tiempo, cosas que se hacían en los 90 no se consideran correctas hoy. Sin embargo, los ofendiditos van a querer seguir censurando lo que no les guste aunque no vean televisión ni se paren en un cine.

Algo que me llama mucho la atención es el hecho de que muchas producciones que se han realizado bajo los estándares progresistas han fracaso en audiencia. Entre tramas donde el protagonista es inverosímil hasta representación como idiotas retrasados mentales a los que llaman “hombres blancos heterosexuales” son algo común en esas películas y series de televisión. A los espectadores no les gusta que los adoctrinen mientras se entretienen (en realidad, ese es el fin de la literatura, el teatro, el cine y la televisión) y de ahí el fracaso de las producciones progresistas. Es más, los ofendiditos no ven televisión ni se paran en el cine, solo les interesa fastidiar el entrenamiento de los demás. Y todavía la academia de Hollywood se pone sus moños al pedir inclusión por encima de calidad en las producciones cinematográficas que pretenden competir en los oscares. Si de por sí las últimas entregas han caído en audiencia en parte porque están hartos de los discursos políticos de los que consideran verdaderos bufones o que las películas nominadas o premiadas no sean las mejores en cuanto a guion, fotografía, dirección o actuación, todo se reduce a cuotas. Otros premios sí se están dedicando a premiar a las películas por sus características técnicas o artísticas y no meras cuotas han crecido mucho en los últimos años. Con esto no digo que no pueden puedan hacer películas sobre homosexualidad o con actores de cualquier fisionomía sino que estas deben destacar por sus detalles artísticos, nada más. Porque censurar una serie de televisión, película, obra de teatro o novela por “ofensiva” solo demuestra la poca cultura de los que censuran.          

 


miércoles, 1 de julio de 2020

Dos años de desastre

Hoy, 1 de julio del año 2020 se cumplen dos años del triunfo de López Obrador en las elecciones presidenciales. El poder lo empezó a ejercer desde el momento en que se declaró que había ganado la contienda electoral tomando decisiones que todas las personas inteligentes dijeron que en el futuro se iban a notar. Sin duda el peor error de la administración de López Obrador fue la cancelación del aeropuerto de la Ciudad de México y que ha tenido consecuencias sobre la inversión que ahora con la pandemia se han agudizado. De hecho, la crisis sanitaria aceleró lo que era inevitable que era la destrucción nacional con la caída del presidente en popularidad. La inseguridad es otro rubro que va al alza y es muy probable que se rompa el record de asesinatos de Peña Nieto. La corrupción es otro rubro que sin duda está mellando la popularidad del presidente y que desde luego tiene escándalos tan graves como en su momento lo fueron la Casa Blanca o la Estafa Maestra y que el presidente trata de tapar y fingir que nada pasó.

¿Cómo llegamos a esto? Es una pregunta que hizo Vito Corleone a los demás jefes de la mafia con los que el padrino tenía rencillas. Yo creo que es obvio que los gobiernos anteriores no hicieron un buen trabajo y la gente se inclinó por quien pensaron sería su redentor. Había grandes esperanzas en el gobierno de López Obrador, pero las mismas se han ido apagando con el tiempo. La debacle económica de este país comenzó con la cancelación del aeropuerto en octubre de 2018 y que arrojó como resultado una contracción económica del 0.1%. La creación de empleos se vio afectada en consecuencia puesto que en 2018 se crearon algo así de 600 mil mientras que en 2019 solo fueron alrededor de la mitad según las cifras del IMSS. El presidente piensa que puede lograr el bienestar de las familias mexicanas a través del reparto de dinero de los mal llamados programas sociales, pero con la caída en los ingresos de las arcas gubernamentales eso se antoja hasta imposible por lo que no sería posible seguir manteniendo dichos programas en un futuro. Lo peor del caso es que la pobreza está aumentando por el desempleo y la presión sobre las finanzas públicas va a aumentar de forma brutal.

 Seguridad es el rubro que también López Obrador ha dejado abandonado a su suerte. Para intentar resolver el problema creo una Guardia Nacional que en serio pasa más pena que gloria. No es posible tener un cuerpo de seguridad al que es posible amedrentar a escobazos. Pero sobra decir que la seguridad no es la prioridad del presidente, pues además de saludar a la madre de uno de los delincuentes más notables de nuestro país, a los familiares de las victimas los hace a un lado. Pero lo más destacado es la improvisación, el sello de López Obrador. En octubre del año pasado hubo un operativo para capturar a Ovidio Guzmán en el que se notó la improvisación de las fuerzas de seguridad involucradas en el mismo. Meses después, y retomando la indiferencia hacia las víctimas, fueron masacrados de manera cruel varios miembros de la familia LeBaron en Chihuahua, incluidos varios niños y únicamente se les atacó en redes sociales de manera inmisericorde de parte de los bots pagados por el gobierno. Lo peor del caso es que el presidente pretende mostrar la cara de que es un humanista de la talla de Gandhi, que tal vez fuera un pacifista, pero eso es diferente de ser un pusilánime, cosa que sí es López Obrador.

Pero sin duda el tema por el que ha destacado este gobierno es la corrupción que incluso ha socavado la imagen de mártir impoluto del presidente (que nunca le ha quedado). El fantasma de Rene Bejarano anda rondando por ahí al ver casos como el de Yeidckol Polevnsky que era presidenta de MORENA y salió con cuentas malas en las finanzas del partido. Estoy convencido de que las denuncias en su contra tienen que ver con la rivalidad por el control del dinero del partido con los hijos del presidente y que de la noche a la mañana se convirtieron en dueños de una chocolatería y una cervecería. El caso de Irma Erendida Sandoval es otro notable pues le salieron lujosas propiedades sin tener los ingresos millonarios para poder costearlas. Algo similar a lo ocurrido con Manuel Bartlett hace algún tiempo. A esto hay que agregarle que la mayoría de los contratos públicos por asignación directa, siendo la porción tres de cada cuatro. Se supone que el combate a la corrupción sería uno de los pilares de esta administración, pero están haciendo parecer a Peña Nieto y su gabinete como aficionados al desvió de recursos, pues la percepción de la corrupción ha crecido un 53% durante el último año. Esto lo convierto en un gobierno sumamente corrupto, incluso más que el anterior. Yo no sé por qué demonios habla el presidente con tanta seguridad acerca del fin del flagelo que más daño ha hecho al país porque es evidente que está más preocupado porque se no se sepan las porquerías que se cometen dentro de su gabinete, lo que podría minar la supuesta honestidad de López Obrador y su popularidad…