Ahora sí la austeridad está afectando de manera importante el financiamiento del gobierno. Ante la orden de recortar el 75% del presupuesto para operar y esto llevó a la secretaria de Economía, Graciela Márquez, a retirar el 75% de las computadoras de las oficinas de las dependencia y diciendo a los trabajadores de la misma que deberían llevar su equipo de cómputo o comprarlo ahí mismo en la oficina. Esto es absurdo, pues están llegando al grado el comprometer la operatividad de la dependencia pues sobra decir que en la actualidad es con es inconcebible llevar el trabajo de una oficina sin equipos de cómputo. Por ejemplo en el área de finanzas se tienen que tener cinco o seis computadoras de altas capacidades para estar el tanto de los mercados financieros. Y lo peor del caso fue lo que dijo el presidente diciendo que los próceres no tenían computadoras, cuando no podemos comparar ambas épocas más cuando los avances tecnológicos han hecho que dependamos completamente de las computadoras.
Pero a mí no me sorprende
que el presidente sea un ignorante total de los avances tecnológicos cuando
vive anclado al pasado. El pensamiento del presidente es algo que no debería sorprender
puesto que cree que todo puede ser como cuando el PRI estaba en pleno auge. López
Obrador piensa que puede regresar a la época en la que el Estado en el
propietario del 60% de la actividad empresarial a pesar de que esa etapa ya está
más demostrado que llevó a México a una de las peores crisis de su historia. Y el
problema es que muchos de sus seguidores piensan que México era un país
desarrollado lo cual constituye un error. Ya había en aquel entonces alguien
que acertadamente ya había advertido que el gobierno no podía seguir
interviniendo en el aspecto económica de ese modo de lo contrario pasaría una
crisis económica como no se había visto desde hacía mucho tiempo. Como ejemplo
de esto está el hecho de que el presidente quiere rescatar a PEMEX y a la
Comisión Federal de Electricidad para llevarlas otra vez a ser la palanca del
desarrollo que nunca han sido a pesar de que nos han hecho creer lo contrario. De
hecho, ambas empresas registran actualmente pérdidas más cuantiosas de su
historia.
Pero vayamos a los
proyectos más importantes de esta administración, como la refinería de Dos
Bocas y el Tren Maya. Ambos proyectos son menos que dibujos hechos en una
servilleta o de la esquina de un periódico puesto que además de que no tienen
un plan bien aterrizado, se pretenden hacer con tecnología anacrónica. La refinería
no necesita mayores explicaciones: estamos al final de la era de los
combustibles fósiles en aras de nuevas fuentes de energía más limpias. En el
caso del Tren Maya, se pretende que funcione con tecnología arcaica como usar
locomotoras diésel que dentro de unos años serán totalmente obsoletas por el
mismo motivo por el que a estas alturas se quiere construir una refinería de petróleo,
algo inconcebible. Pero López Obrador está necio en la construcción de ambos
proyectos a pesar de que muchos especialistas advierten acerca de su
inviabilidad técnica y financiera. Entiendan que López Obrador quiere
beneficiar al sureste del país porque es oriundo de la zona y pues es la zona
de mayores índices de pobreza, pero los proyectos productivos deben ir en el
mismo sentido de que deben tener rentabilidad para la zona de tal modo que se
puedan generar oportunidades para los habitantes de la zona y no solo el mero
capricho del presidente.
Los que votaron por López
Obrador sencillamente esto fue lo que obtuvieron, un presidente peleado con el
avance tecnológico. Esto es muy peligros puesto que representa nuestra ruina
porque nos resta competitividad ante el resto del mundo. Años de desarrollo que
tardaremos muchos años en recuperarnos. Pero no, al presidente solo le interesa
meter con calzador sus ideas sacadas del bote de la basura de la historia quizá
porque piensa que con eso nos va a llevar al desarrollo de manera sincera. O tal
vez sí sabe que sus métodos son desastrosos y piensa que así va a tener
electores cautivos y de ese modo imponer una dictadura partidista como lo fue
el PRI durante el siglo pasado. Pero sea cual sea el objetivo del presidente
estoy seguro de que todos nosotros lo vamos a pasar muy mal. Esta aversión a
los avances tecnológicos solo es una muestra más de un hombre que vive en el
pasado y que a rajatabla nos quiere introducir de nueva cuenta en él. Justificar
con evitar la corrupción o supuestos actos de corrupción es francamente muy
bajo para hacernos creer que las decisiones del presidente son las correctas
cuando a todas luces es evidente que no es así, pero independientemente de
esto, al presidente le encanta hacer el ridículo siempre que puede pero sus
seguidores y funcionarios de gobierno siempre justifican los errores del
emperador, que no me cansare de decir que va desnudo y nadie se atreve a decírselo.
Pero bueno, votaron y obtuvieron ese adefesio como presidente.
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