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jueves, 23 de julio de 2020

Inversiones

Con la entrada en vigor del T.MEC el gobierno está esperando la llegada de inversiones en avalancha. Como si las inversiones en un país o región fuera algo que no se estudiara concienzudamente, pues los inversionistas lo que desean con mayor ahínco es ganar dinero a manos llenas. Para atraer inversiones es evidente que se necesita algo más que un tratado comercial con una de las regiones más dinámicas económicamente hablando. Hay que ganarse la confianza de los dueños del capital con cadenas de valor, mano de obra capacitada y a bajo costo si es posible además de un andamiaje jurídico estable. Todo eso es algo que no tenemos en este momento gracias a las desatinadas políticas de la actual administración que espantan a la inversión que espantan en lugar de atraer la inversión a nuestro país. Pero el presidente no está dispuesto a ceder en sus posiciones contrarias a los empresarios a los que se ha acusado de ladrones y conquistadores hasta el cansancio que incluso el embajador de Estados Unidos desaconseja invertir en nuestro país.

En otras palabras, el T-MEC no va a atraer las inversiones que el país necesita para salir del bache en el que nos tiene sumergido el actual gobierno. Se ha dicho hasta el cansancio que la economía estaba mal desde antes del inicio de la emergencia sanitaria por la desconfianza generada por el presidente desde la cancelación del aeropuerto antes de siquiera tomar posesión del cargo para el que había sido electo. Desde ahí la caída de la economía no ha parado y lo único que hizo la emergencia sanitaria fue acelerar lo que tarde o temprano sería inevitable de no corregir el camino. Además, la negativa del presidente a ayudar a los empresarios por el cierre forzoso debido a la pandemia contribuyó a aumentar el desempleo que se venía gestando desde antes del inicio de la emergencia sanitaria, cosa que han hecho incluso países desarrollados alrededor del planeta. Al principio creía que se trataba simplemente de que se pretendía hacer dependientes a todos aquellos despedidos del Estado, pero no es lo único sobre la mesa. Es cada vez más evidente la quiebra de la hacienda pública de México, alto que ya habían sido advertido por diversos economistas desde antes siquiera de las elecciones de 2018. No me queda más que decir que estamos metidos en un verdadero problema pues significa que las cosas se van a poner peores.

Lo que más va a resentir (o mejor dicho, ya está resintiendo) la falta de inversión es sin duda la hacienda pública. Producto de la quiebra de empresas y la desconfianza de los dueños del capital de arriesgar su dinero en nuestro país el dinero recaudado ha disminuido drásticamente. El T-MEC no va a resolver en automático este problema cuando se han cancelado cuantiosas inversiones empezando con el aeropuerto y terminando con la planta de Constellation Brands. El mismo embajador de Estados Unidos reconoce que este no es el momento idóneo para invertir en México por la incertidumbre que el gobierno de López Obrador ocasiona cambiando las reglas a su antojo. Con todo esto, la recaudación de impuesto se puede reducir de manera considerable y tal parece que al presidente no le interesa en lo más mínimo. Piensa que con sus programas sociales va a sacar adelante al país pero el problema es que se necesita mayor recaudación para sostenerlos. Además, con el desempleo el número de beneficiarios crecería y la presión sobre las finanzas públicas será aun mayor así que el gobierno tendrá que aumentar la deuda pública de manera importante y llegara el momento en el que tampoco tendrá liquidez para pagar los créditos por lo que igualmente el asunto de las finanzas públicas ira de mal en peor.

Y desde luego que hay señales del deterioro de las finanzas públicas en detalles aparentemente insignificantes pero que tienen mucha trascendencia. hace poco se pidió a todas las dependencias federales que recortaran el 75% de sus gastos operativos por lo que la secretaria de Economía anunció el retiro del 75% del equipo de cómputo de la dependencia a su cargo aunque por las críticas se tuvo que retractar. Sin embargo, la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, dijo que era un acto de solidaridad de parte de los trabajadores federales apoyar al gobierno federal aun a costa de sus derechos laborales (el patrón tiene la obligación de tener todas las herramientas necesarias para desempeñar un trabajo), que por cierto debería defender. Y esto solo es el principio pues algo que me dice que las cosas van a empeorar e irónicamente los más pobres son los que finalmente van a pagar los platos rotos de la actual administración. Pero tal parece que en este gobierno nadie parece darse cuenta de que el barco va a la deriva con una situación económica cada vez más insostenible para todos. La economía no crece por falta de inversión, el desempleo aumenta de forma exponencial, la recaudación cae y la presión sobre las finanzas públicas aumenta de manera considerable. Para aquellos que odian a los empresarios lamento informarles que sin ellos no funciona el motor de la economía y que sin los impuestos derivados de la actividad económica el gobierno no puede dar servicios. Una cosa más: se agotó el 95% del presupuesto de las Escuelas de Tiempo Completo, ¿todavía creen que este gobierno es responsable? Yo nunca lo he creído

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