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viernes, 28 de abril de 2017

El ascenso de los populismos

En los últimos dos años hemos visto cómo en los países desarrollados están llegando gobiernos que aparentemente no llegarían al poder en países donde supuestamente la gente es más educada que en el nuestro. Este fenómeno se ha visto claramente con el Brexit, la elección de Donald Trump y la posible llegada de Marine LePen en Francia. Esto no es algo reciente ya que el pasado se había visto este tipo de fenómenos en países aparentemente desarrollados y bien educados: Alemania, Italia y España son los grandes ejemplos de lo que pasa cuando las poblaciones dejan de creer en los gobernantes tradicionales ya sea por una crisis económica o social Hitler y Mussolini llegaron al poder por voluntad popular debido a las crisis arrastradas por dichos países.    
Esto no es raro puesto en los últimos años en Europa se han padecido atentados terroristas en lugares importantes. Creo que el primero de ellos fue el del pasquín de quinta que es la revista Charlie Hebdo (yo pensé que este tipo de prensa de mal gusto solo se leía en países como el nuestro) y que con frecuencia ponían imágenes religiosas en situaciones bastante asquerosas tanto de la Iglesia Católica como del Islam. Creo que la Iglesia no le tomó importancia a dichas imágenes, pero los fanáticos del Islam fueron y balearon las instalaciones del pasquín de quinta categoría, dándole mucha importancia a un medio de comunicación que no vale la pena. Claro que el ataque fue atroz y nadie merece morir de ese modo, pero tampoco voy a lanzar lores a personas que eran defensores del libertinaje de expresión, que no es lo mismo que libertad de expresión. Pero este atentado puede afirmar que abrió las puertas a otros atentados: otro en París en noviembre del mismo años, en Bruselas, Niza y Berlín al año siguiente y los que faltan en el tiempo venidero.
Esto algo que pusieron sobre la mesa personajes como Marine LePen en Francia o Theresa May en el Reino Unido los peligros de la inmigración a Europa. Tal parece que era impensable que alguien como madame LePen pudiera llegar a la segunda vuelta en las elecciones francesas, lo que pone bajo manifiesto el hartazgo de la gente con respecto a ciertas políticas de la Unión Europea que tienden a ser bastante intervencionistas en la economía de los países miembros. En Europa, y en especial en los países miembros de la UE, las políticas fiscales son pesadísimas y tendientes a ser asistencialistas. Además de todo, la inmigración sirve para suplir la falta de mano de obra por la baja natalidad en los países del viejo continente. Es obvio que la mayoría de las economías en Europa tengan este problema, pues la población va envejeciendo y los jóvenes que hay en su mayoría no están interesados en formar una familia. Sin alguien que trabaje y con muchos ancianos los sistemas de pensiones están sobrecargados y no es de sorprenderse que en países como Holanda se llegue al extremo de llegar a la eutanasia para eliminar a los viejos.

Con todo lo anterior no es de sorprenderse que los europeos se estén hartando de las correcciones políticas y todas sus implicaciones. Todo esto está destruyendo la cultura del viejo continente y tal parece que los habitantes se están hartando de las excesivas regulaciones. La verdad es que los europeos se están hartando de que los gobiernos nacionales y el de la comunidad se inmiscuyan de manera excesiva en sus vidas. En realidad creo que los europeos quieren un cambio de dirección y los políticos tradicionales no quieren voltear el timón. Al contrario, cuando el electorado decide tomar una dirección diferente tal parece que los medios de comunicación y los políticos se ponen bastante mal cuando se toma una decisión contraria a la esperada. A estas personas les ponen a manera de insultos adjetivos como xenófobos, racistas, intolerantes, homófobos y otras cosas. Tal parece que la democracia solo puede llamarse así cuando las cosas salen como los lobbies progresistas quieren y por eso llaman a los electores con los adjetivos antes descritos en el texto. La verdad es que conforme pasa el tiempo entiendo menos a los habitantes del viejo continente con esos pensamientos contra la razón y esto me hace dudar que puedan seguir siendo modelos culturales y políticos a pesar de ser la cuna de la civilización occidental. Y la verdad me parece que es de risa que en México queramos copiar muchas cosas de Europa cuando cada vez más me decepciono del rumbo que se ha tomado en ese continente.      

viernes, 21 de abril de 2017

El caudillismo, el mayor mal de Latinoamérica

Muchos historiadores, intelectuales y periodistas han hablado acerca del caudillismo, pero pocos son los que se atreven a hablar acerca de por qué nuestros países son tan proclives a caer en esta trampa. Y aun son menos los que ven en este un problema cultural, al contrario, incluso hay intelectuales que se decantan por los caudillos y no logró discernir cuál es el motivo para esto. Prácticamente todos los países latinoamericanos han sufrido por lo menos una dictadura en mayor o menor medida, sin embargo, los dictadores que han sobresalidos son los de los países más representativos de la región como Argentina con los Perón y la dictadura militar en los 70 y 80, México con Porfirio Díaz y el PRI, Chile con Salvador Allende y Pinochet, República Dominicana con Rafael Leónidas Trujillo y Venezuela con Marcos Pérez Jiménez y Hugo Chávez.
Creo que sería bueno comenzar con algunas precisiones sobre el caudillismo ya que considero necesario ver algunas cuestiones culturales. En mi opinión la principal causa de su existencia tiene que ver con de dónde venimos. Como sabemos, la mayoría de nuestros países fueron colonias de España y Portugal y en menor medida de Francia y Holanda. Todos esos países eran monarquías absolutistas, es decir, donde el rey era el que dictaba la ley y tenía injerencias en todos los asuntos del Estado y nadie le ponía freno. Además de todo, todos los pueblos que vivían en el momento de la conquista tenían sistemas de gobierno parecidos a los de Europa y los aztecas. Además, como en aquellos tiempos se consideraba que el poder era un derecho divino y creo que de ahí es de donde viene aquella idea de que hay gobernantes que con unos cuantos pases mágicos puede resolver todos los problemas que aquejan a nuestras sociedades. Y, por lo menos en México, al momento de la independencia la mayor parte de la población era analfabeta, es más, casi todos los mexicanos no sabían leer ni escribir gracias a la maleficencia de la iglesia e intuyó que en prácticamente todos los países de la región era la misma situación.
En segundo lugar creo que hay que poner el hecho de que los problemas de la región son bastante graves, entre ellos, la pobreza y la corrupción son bastante comentados entre la gente. Entonces es cuando llega un tipo hablándonos bonitos y promete bajarnos el sol, la luna y las estrellas. Todos tienen en común promesas que son imposibles de cumplir de acuerdo con los procedimientos propuestos o de plano no dan detalles acerca de cómo van a ser sus políticas. Sin embargo, la desesperación de las clases medias en la región es lo que se lleva a toda la población entre las patas. Esto muchas veces tiene que ver con el hecho de que los caudillos suelen inventar enemigos tanto internos como externos cuando las cosas van mal por las políticas aplicadas. De ese modo se desvía la atención para evadir su responsabilidad cuando las cosas se tuercen. Además, sobre todo con los caudillos de izquierda, la mayoría de los intelectuales no hacen más crítica que a los opositores, ya que el “ayudar al pueblo” siempre es lo correcto aunque las políticas públicas causen desastres mayores que los inicialmente denunciados.

Ya para concluir hablare de los principales intelectuales del caudillismo y los que lo reprobaban de manera enérgica. El principal intelectual a favor del caudillismo fue un británico de nombre Thomas Carlyle, que siempre vio en la democracia algo malo y admiraba a personas que ejercían el poder de manera despótica, siendo admirador sobre todo de Simón Bolívar por ejercer un poder casi absoluto. Todas las grandes dictaduras en la historia, pero más las del siglo XX llevaron en mayor o menor medida las ideas de Carlyle a la acción: los Nazis en Alemania, el fascismo en Italia, y el estalinismo en la Unión Soviética considero que son los grandes ejemplos. Es decir, los personajes que llevaron a la práctica las ideas de Carlyle fueron Lenin, Stalin, Hitler y Mussolini, todos grandes dictadores y, en buena mayor o menor medida, genocidas. En cambio, Marx y Georgi Plejanov (maestro de Lenin) eran enemigos declarados del caudillismo y del culto a la personalidad al que se sometieron casi todos los personajes citados. De hecho, es patente que Plejanov rompió con Lenin porque este último creía en el caudillismo y el segundo lo repudiaba a más no poder. Entonces pues, en buena media las ideas de Marx y Lenin están en abierta contradicción y esto también es un detalle que se ignora dado que el hábito de lectura no es algo generalizado, por lo menos en México. Además, es evidente que el caudillismo en general crea más problemas que soluciones: basta con ver Cuba y Venezuela para darse cuenta de ello. Además, en México el caudillismo evolucionó a una dictadura de tipo partidista y podríamos volver a caer en ella con quien menos se imaginan.       

miércoles, 19 de abril de 2017

La traición en el PRI

El Partido Revolucionario Institucional siempre me ha parecido intrigante por lo que sucede al interior de sus filas. Desde el principio fue concebido como un partido de tipo autoritario, y vertical. El corporativismo siempre ha jugado un papel importante dentro de las estructuras partidistas y esto ha sido documentado por varios historiadores e intelectuales que se han dedicado a estudiar el tema de los partidos de corte autoritario. De lo que estoy convencido es de las cosas que se toleran y las que no al interior del tricolor. Desde luego que el peculado, el amiguismo, el nepotismo, el callar a la prensa, el apresamiento de los opositores y el asesinato con fines políticos es lo que se ha tolerado y se sigue tolerando. Lo que jamás se ha tolerado al interior del partido es la traición, es decir, cuando los militantes o miembros de la estructura corporativa apoyan a candidatos opositores o violan algún apotegma del instituto político.
Esto creo yo que tiene que ver con los orígenes del PRI, es decir, cuando se empezaron a formar las estructuras que le dieron origen. Creo yo que el primer acto de traición que se castigó al interior de los fundadores del PRI fue el de Adolfo de la Huerta, Rafael Buelna, Fortunato Maycotte y Manuel M. Diéguez en contra de la imposición de Plutarco Elías Calles en la presidencia. Maycotte, Diéguez y Buelna terminaron sus días en el paredón y de la Huerta en el exilio hasta  la administración de Lázaro Cárdenas. La segunda gran traición fue la de Arnulfo R. Serrano, uno de los masacrados en Huitzilac en 1928, al intentar derrocar al gobierno callista por la reelección de Álvaro Obregón en julio de ese año. La tercera gran traición fue la del propio Obregón al violar el principal apotegma de la revolución: la no reelección. Esto lo llevó a ser acribillado a tiros por los diputados de Guanajuato y a usar a León Toral como chivo expiatorio. Con estos antecedentes creo que queda muy claro que con la fundación del PRI en 1929 se podía tolerar todo en el seno del partido menos la traición.
En mi opinión creo que la traición más alta que se puede dar en el seno del PRI es cuando un militante apoya a gente que no pertenece al partido o que no es capaz de mantener bajo doble llave los secretos de la familia revolucionaria o que no se somete a los designios presidenciales. Creo yo que los ejemplos más claros fueron el líder ferrocarrilero Luis Gómez Z., dirigente del movimiento a favor de mejorar las condiciones laborales y que estuvo preso desde ese año y hasta 1970; en segundo lugar pongo a Oscar Soto Máynez, gobernador de Chihuahua acusado de matar a un taxista y por ser opositor a Adolfo Ruiz Cortines y fue obligado a renunciar. “Pan o palo”, concepto inventado por Porfirio Díaz era y sigue siendo muy usado por el partido tricolor: pan, concesiones, cargos públicos; palo, ostracismo, destitución, cárcel e incluso la muerte. Esto no es exclusivo del PRI puesto que este tipo de prácticas son comunes en los partidos políticos de corte autoritario: el Partido Nazi, el Partido Fascista italiano, el Partido Comunista soviético y muchos otros más.

En los años recientes la traición dentro de las filas del PRI ha tomado otros matices pues los partidos de izquierda modernos están formados primordialmente por ex militantes del partido por no obtener candidaturas o cargos públicos. Algo tiene que ver con esto la ayuda que algunos militantes del PRI han dado a opositores al régimen, por ejemplo, durante las elecciones de 1988, esto quedó claro con el apoyo dado a Cuauhtémoc Cárdenas por parte del líder del sindicato petrolero Joaquín Hernández Galicia, “La Quina” y esto le valió que Carlos Salinas de Gortari lo pusiera tras las rejas en 1989, y solo salió de allí cuando Ernesto Zedillo llegó a la presidencia, en 1995. La segunda gran traidora fue Elba Esther Gordillo por apoyar a Vicente Fox y Felipe Calderón en sus respectivas administraciones a pesar de seguir siendo priista, y Peña Nieto no tuvo miramientos al mandarla a la cárcel. Ahora, con la captura de Javier Duarte se dice, se rumora y se comenta que este le dio a Andrés Manuel López Obrador dinero para su partido, 2.5 millones de pesos mensuales para ser exactos. El dueño de MORENA dice que si el ex gobernador de Veracruz declarara en contra suya que no creamos nada, que es un maniobra de la “mafia del poder” para ensuciarlo. Sin embargo, los cargos en contra de los líderes sindicales que mencione en este párrafo no eran falsos, que sean presos políticos es otra cosa, mis queridos chairos. Entonces pues no se puede descartar que Javier Duarte de Ochoa le haya dado dinero al dueño de MORENA para evitar la llegada de Miguel Ángel Yunes y tenga miedo de lo que pueda llegar a declarar el primero. “Palo” sin lugar a dudas.    

domingo, 16 de abril de 2017

La tecnología como un fin

En los últimos años hemos visto cómo los avances tecnológicos acaparan la atención de todas las personas alrededor del mundo. Es mi opinión después de ver los últimos acontecimientos mundiales que la mayoría de las personas ven a los smartphones, tabletas, computadoras y otros dispositivos electrónicos de última generación como un fin y no como las herramientas que en realidad son. El hecho de que las nuevas generaciones hayan crecido con la tecnología no necesariamente los hace la generación más informada en la historia de la humanidad aunque otros digan lo contrario. Es cierto que en generaciones pasadas a los jóvenes idealistas se les tildó de locos, pero en mi generación, la actual, temo decir que no veo muchas actividades que de antaño veía en el pasado con el hábito de la lectura, fundamental para desarrollar el pensamiento crítico.
¿Les parece que soy un joven muy pesimista? Puede ser. La verdad es que estoy algo decepcionado de la falta de sentido crítico de las nuevas generaciones. Claro que no puedo tomar a la ligera el hecho de que mi generación haya tomado lo malo de la tecnología y se hayan olvidado de algunos de los más bellos valores a cambio del dinero fácil y la obtención de placeres de forma inmediata. Se está demostrando en muchas facetas de la vida cotidiana como en todo lo que vemos en internet y que muchos toman como cierto sin verificar la fuente de la información. Esta es la falta de pensamiento crítico de la que estoy hablando en la que la gente no se cuestiona si lo que están diciendo es cierto, en este caso en la pantalla de un dispositivo electrónico a pesar de tener la facilidad de hacerlo a diferencia de otros tiempos. En cuanto a esto, desde luego que estoy convencido de que es una tendencia mundial dado que la mayoría de los jóvenes contestaron que tomaban como ciertas todas las noticias que aparecían en las redes sociales sin verificar su autenticidad.
Creo yo que la falta del hábito de la lectura estoy convencido que en estos tiempos no ha perdón posible. En la actualidad hay libros electrónicos o se pueden comparar en internet. Aunque también hay que ver que existe también gente que lee basura, es decir, libros como “Crepúsculo” o “Los juegos del hambre” y otras bagatelas que en realidad no aportan nada a la cultura. También me rio de las personas que citan intelectuales pero no han leído ni un solo pedazo de su obra. Es por eso que es de risa ver jóvenes haciendo blogs de política y no tienen la menor idea de lo que están hablando al no tener los elementos como para hacer una crítica constructiva. Al contrario, el principal argumento contra las opiniones que disienten es el insulto y la provocación. Es cierto que en una sociedad democrática debe existir el debate, pero esto debe hacerse de una manera racional y de ninguna manera debe realizarse insultando ni descalificando a la otra parte. Entonces hemos llegado al punto donde hay una dictadura de todo lo que se considera políticamente correcto, y a lo que no lo es, pues es callarlo de inmediato a groserías y les ponen adjetivos despectivos. Estamos llegando pues a un mundo de la dictadura de lo políticamente correcto.

Con todo esto no es raro que mucha gente sea escéptica respecto a lo que los jóvenes representan para el futuro. Como lo dije, el hecho de que las generaciones más jóvenes sean hábiles para manejar smartphones y computadoras no quiere decir que lo sepan todo. Además, las nuevas generaciones en buena medida tienen la idea de que la libertad es lo mismo que el libertinaje y esto es apoyado por el estado muchas veces. Entonces pues que estamos en una encrucijada bastante fuerte en tiempos donde usar la razón es algo imprescindible. Esto pues es un llamado a los millennials, o sea, a las personas que tienen 32 años o menos y que están leyendo estas líneas. El saber usar el dispositivo con el que se está leyendo este texto no los hace mejor informados, hay que revisar dichas fuentes. Es más, hay que leer o ver tres o más medios de comunicación para formarse un criterio acerca de un tema y antes de formarse una opinión. Estoy convencido de que todavía se puede cambiar el estigma que cargan los millennials de ser la generación que no tiene criterio propio y que solo piensa en que la tecnología lo es todo. Quizá es por eso que en Lejano Oriente la juventud es una etapa de aprendizaje y no como una virtud. Tal vez por eso la edad mínima para ser presidente de China sea de 55 años de edad, 20 años más que los 35 años requeridos en nuestro país. Es cierto que los jóvenes tienen el vigor, pero en muchos casos se carece de conocimientos y experiencia para andar en el mundo. Aunque ahora podemos hacer cosas que nuestros abuelos considerarían inventos de Julio Verne. Pero las herramientas informáticas no son un fin, sino un medio de comunicación y otras formas de expresión que antes no existían.    

miércoles, 12 de abril de 2017

El asistencialismo como propaganda electoral

En pleno año electoral en el Estado de México vemos muestras de cómo los tres candidatos al cargo de gobernador reparten todo tipo de apoyos. Es de destacar que en esta entidad es donde veo más actividad del tricolor, en especial por parte del Grupo Atlacomulco, que ejerce un cacicazgo incuestionable. En tiempos actuales en los que el Estado de México padece demasiados problemas a la vez, siendo la inseguridad y los feminicidios los más importantes, es cuando uno se da cuenta de que la estructura corporativa que el PRI ha impuesto en la entidad está rebasada y que buena parte de la población exige un cambio en políticas públicas, más cuando el 40% de la población vive en situación de pobreza a pesar de la gran actividad económica en la entidad.
Mi opinión en esta ocasión tiene que ver con los repartos de despensas, animales, dinero y otros, llamémoslos incentivos, a cambio del voto a favor de tal o cual partido o candidato. Uno de los fenómenos más difundidos de la política mexicana es el de los “acarreados”, es decir, gente a la que se soborna para ir a un mitin de algún político. El objetivo de llevar acarreados a los mítines es el de hacer parecer dichos eventos muy concurridos con el fin de hacer parecer al personaje como alguien muy popular entre la gente. No es difícil deducir que este tipo de tretas no han engañado a la gente y en realidad se engaña a sí misma la clase política. En tiempos de la dictadura perfecta los acarreados eran los empleados del gobierno y los miembros afiliados a las estructuras partidistas del PRI. En los tiempos modernos esto ha ido menguando y está siendo sustituido por gente a la que se le paga por ir a eventos políticos, con tortas, dinero en efectivo, artículos de propaganda y hasta electrodomésticos. Esto se ha vuelto común incluso entre los partidos opositores al PRI y esto ya es bastante terrible puesto que ellos deberían hacer lo contrario por lo menos en este aspecto de la vida política.
Uno de los tipos de asistencialismos que se ha vuelto un vicio difícil de erradicar es el de condicionar los apoyos sociales a la victoria de un determinado candidato en los comicios. E incluso les puedo dar un ejemplo: en las elecciones locales de Chihuahua en 1992, en las que ganó el PAN, se amenazó a los vecinos de la colonia donde vivía con que les iban a confiscar las casas que habían sido adquiridas mediante créditos gubernamentales, todo porque en dicho asentamiento eran trabajadores del gobierno de manera primordial. Esto me recuerda a su vez una anécdota del libro “La Revolución Mexicana”, del historiador francés Jean Meyer, de un campesino que no aceptó el pedazo de tierra que le iba a tocar y el motivo era muy simple: el argumentaba que las tierras que recibirían no eran gratis como lo sostenían otros campesinos, y el tiempo le dio la razón, pues cuando estalla el conflicto cristero los agricultores que habían recibido tierras fueron llamados a las armas a favor del gobierno y en contra de los reaccionarios. En la actualidad es bastante común que los alcaldes, legisladores e incluso gobernadores hagan uso de este tipo de prácticas corporativas para beneficiar al candidato de las preferencias de dichos servidores públicos.

Todo lo anterior me lleva a pensar que estamos ante un tipo de corrupción en la que se soborna al ciudadano a cambio de obtener su voto en los comicios, de ahí que para mucha gente es evidente que no haya un interés general de la clase política por resolver el problema de los altos índices de pobreza que hay en el país. En realidad todo esto se ha convertido en un círculo vicioso y no he visto hasta ahora la más mínima intención por salir de él. Dicen que los jóvenes somos los que vamos a cambiar las cosas, sin embargo, son los que más piden asistencialismos de todo tipo: educación superior sin exámenes de admisión, becas, subsidios para esto y para lo otro, y hasta el momento actual no he visto cambios positivos, sino al contrario, han sido bastante perjudiciales. En la campaña actual he visto de todo: 100% de inscripción en las universidades hasta darles un ingreso a las amas de casa y la verdad es que no logro comprender de dónde saldrán los recursos. El Estado benefactor está condenado al desastre al hacer dependientes a los ciudadanos a las dadivas y esto es algo que se tiene que acabar para poder avanzar como nación. Los asistencialismo en realidad lo único que han hecho es atar a la sociedad a estructuras corporativas pero en realidad no han servido para mejora la calidad de vida de la población y esto debería ponernos a pensar a todos. Algo es cierto: se necesitan programas sociales, pero cuando se diseñan políticas sociales estoy convencido de que deben ser en el sentido de dar las herramientas a las personas para participar en su desarrollo y no subsidiar todo y dar cosas en bandeja de plata. Aquí el grave error del Estado Mexicano en materia de política social.  

lunes, 10 de abril de 2017

Artistas e “intelectuales” opinando de política

El día de ayer hubo un mitin de MORENA en el Monumento a la Revolución donde se vio al vocalista de la banda de rock Zoe, León Larregui, en el evento. En estos días se ve mucho a los artistas opinando acerca de temas políticos, ambientales y de otro tipo. Así tenemos por ejemplo a Sean Penn hablando maravillas acerca de Hugo Chávez aun a sabiendas de que era un dictador, o al mismo actor y a Kate del Castillo entrevistando y hablando maravillas de Joaquín “el Chapo” Guzmán, todo por darse a notar en el mundo de la farándula. Es bastante común que estos personajes expresen su opinión sobre asuntos políticos desde que John Lennon hacia protestas en contra de la Guerra de Vietnam a finales de la década de los ’60.
El que encumbró a las estrellas de Hollywood en la política fue el presidente de Estados Unidos John F. Kennedy que siempre andaba de la mano con Marilyn Monroe, que incluso cantó “Feliz Cumpleaños” al presidente en el Madison Square Garden de Nueva York. Desde entonces, los faranduleros se las dan de “intelectuales” opinando acerca de políticas de cualquier tipo: económica, social, ambiental y otras. Es de destacar que estas opiniones son siempre hacia la izquierda, nunca hacia el otro lado del espectro político. Y es de hecho algo contradictorio y solo lo hacen para hacerse notar: Naomi Campbell dando de comer a los pobres de un albergue y al día siguiente golpea a una camarera. Entonces puedo deducir que en serio solo hacen obras de caridad y apoyan lo “políticamente correcto” para hacerse notar y obtener un poco más de fama. Estoy seguro de que habrá quién lo haga sinceramente, pero la mayoría no. Sin embargo, todo lo anterior causa furor entre los lectores de la prensa rosa, los cuales en su mayoría no muestran una cultura demasiado baja.
El otro aspecto importante es que la mayoría de los faranduleros critican a la globalización a pesar de que todos ellos han obtenido fama y fortuna gracias a ella. De ahí que estrellitas como Susan Sarandon, el ya mencionado Sean Penn, Madonna y el matrimonio Pitt-Jolie critiquen a las grandes corporaciones mientras se sirven de ellas, una gran contradicción diría yo. Además de todo, el Partido Demócrata es el que les da voz para aprovecharse de ellos para aprovecharse de ellos para llenar las urnas en las elecciones. Derivado de esto es el odio y crítica infundada hacia Donald Trump y lloren por el estadista que Barack Obama no supo ser. Ellos siempre van a calificar a los conservadores de retrogradas aunque estos últimos tengan argumentos sólidos para rebatir los argumentos de la farándula. Es para reírse como lloran por la partida de Obama aun cuando este no hizo nada por levantar la economía norteamericana y es el deportador en jefe de inmigrantes ilegales, y todavía se atreven a llamar a Donald Trump con un montón de adjetivos calificativos, siendo “racista” el principal de ellos. Vaya que es de risa la actitud y estoy convencido que todo aquello les importa un bledo y solo les importa hacerse notar entre el público en general.
En el caso de México tenemos al ya mencionado vocalista de Zoe, León Larregui, firmando el acuerdo de MORENA para la “transformación de México”. En las pasadas elecciones presidenciales teníamos anuncios del “Tata” Arvizu apoyando a MORENA y declaraciones de Susana Zabaleta de que “el PAN y el PRI son lo mismo”. El día de hoy tenemos a Héctor Suárez criticando al PRI y apoyando a MORENA. Entonces en México estamos con el mismo fenómeno de faranduleros que le hacen de intelectuales aun cuando no entienden ni la mitad de lo que están hablando. No sé, tal vez es muy cómodo hablar desde un pedestal y no creo que entiendan mucho acerca del sentir de la mayoría. Ellos saben muy bien que apoyar a un priista tan destacado como López Obrador podría ser contraproducente, pero lo hacen porque es políticamente correcto y con esto se hacen notar entre un público que es demasiado inculto. Ellos le están apostando a la desmemoria de la gente para hacerse notar y la gente no ve que la farándula está apoyando a un partido que está haciendo lo mimos que antaño hizo el PRI para quedarse con el poder durante 70 años de manera ininterrumpida, ese periodo que Mario Vargas Llosa calificó como la “Dictadura Perfecta” y que tal parece que podría regresar con otras siglas pero no con algún modo diferente de gobernar un país que se muere por triunfar pero no ha querido hacerlo. Así que tengan mucho cuidado porque cuando los incultos tienen voz es cuando puede ocurrir los desastres, incluida la política de un país, y todo por hacerse notar.       

        

jueves, 6 de abril de 2017

Sistema Nacional Anticorrupción

Tal parece que en nuestro país la corrupción es un mal endémico desde tiempos de la colonia. Ahora bien, no es nuevo un intento por evitar sobornos, tráfico de influencias y desvió de recursos públicos a las cuentas privadas de la clase política. Entonces tenemos organismos públicos, procuradurías especializadas y demás dependencias gubernamentales. Y después de todo lo anterior no me explico cómo es que nuestra clase política es tan corrupta. Aunque en el pasado, tengo que admitirlo, hubo gobernantes corruptos, aunque sí hubo periodos en los que el desarrollo económico y social creció de manera sostenida. Ahora también tenemos una clase política bastante inepta y ahora es cuando con más ahínco que nunca y con la existencia de candidatos independientes que uno debería preguntarse si estamos mejor.
Esto es bastante decepcionante en un tiempo donde la sociedad pide transparencia mientras nuestra clase gobernante se gasta a manos llenas el dinero de nuestros impuestos. Aunque quisiera hacer una precisión: a mí no me molesta que la clase política se da sus lujos, lo que me indigna es que lo hagan con el dinero del erario. Por lo tanto, el que los políticos se den vida de ostentación no quiere decir que lo toman del presupuesto, pero también hay personas a los que les encanta utilizar el dinero del erario como si fuera de su propiedad. Esto ha sido la tónica desde la independencia ya que los caudillos se sentían con el derecho de servirse de ella sin corta prisas. Fue durante la Revolución cuando este problema aumentó hasta sus dimensiones actuales pues el saqueo nacional nunca ha sido tan fuerte como en los gobiernos posteriores a dicho movimiento armado. En el tiempo de Álvaro Obregón también se consolida el sistema de sobornar a los opositores con los famosos “cañonazos de 50 mil”.
En los últimos años hemos visto a varios gobernadores que han endeudado sus estados de manera espectacular. Los casos más sonados en la actualidad son lo de Chihuahua y Veracruz porque los gobernadores se apellidan igual: Cesar Duarte y Javier Duarte, respectivamente. En otros casos la corrupción de los gobiernos locales tiene que ver con la inacción de la administración y los gobernadores intentado tapar el sol con un dedo. En este ejemplo cae el gobernador de Morelos, Graco Ramírez, que heredo de la administración anterior un problema de inseguridad y ha resultado evidente su capacidad para resolverlo. Graco redujo de manera considerable la tasa de homicidios en Morelos al arrojar a las víctimas a la fosa común, de tal manera que los desaparecidos en la entidad en buena medida no están en una fosa clandestina, sino en una legal. También están los que evidentemente han pactado con el crimen organizado para dar la apariencia de reducción de crímenes en dichos estados. En este rubro caen varios gobernadores de Tamaulipas y nuevamente Cesar Duarte, de Chihuahua. La verdad también creo que los gobernadores que inflaron su capacidad de para reducir este flagelo, como es el caso de Jaime Rodríguez Calderón, de Nuevo León, que los habitantes de dicho estado degradaron de “El Bronco” a “El Pony” por su evidente incapacidad de poner orden en los penales de dicho estado.

Creo que también se me está olvidando el importantísimo detalle de los funcionarios que inflaron los costos de la obra pública. En primer lugar, y con todo el dolor de mi corazón, pongo a Felipe Calderón por lo sucedido con la Estela de Luz del Bicentenario de la Independencia, que costaron más de cinco veces el costo original y no estuvo lita a tiempo para los festejos. En este rubro también pongo a la actual Cámara de Senadores que se supone que también debería estar terminada para las fiestas del Bicentenario pero no fue así. Pero el que se voló la barda, también con todo el dolor de mi corazón, fue Marcelo Ebrard con la línea 12 del metro, que costó como siete veces el presupuesto original y tampoco estuvo lista a tiempo. Pero lo más grave es que la línea 12 presenta fallas en su diseño ya que los rieles sufrieron desgaste prematuro. Entonces de entrada el sistema nacional anticorrupción tendría de entrada un trabajo descomunal, y de ahí que la propuesta esté congelada en el Congreso, pues como lo he dicho en esta entrada, esto no es un asunto exclusivo de un grupo o partido político sino de la mayoría. Quizá por eso el dictamen del sistema nacional anticorrupción se haga sin prisas puesto que a la mayor parte de la clase política podría ir a la cárcel y corresponde a la ciudadanía hacer presión.  

domingo, 2 de abril de 2017

Socialismo del siglo XXI

En días recientes, Nicolás Maduro, el dictador de Venezuela, logró que el máximo tribunal de su país retirara el poder a la asamblea nacional. Esto con el objetivo de darle más poderes al ejecutivo venezolano en manos de Maduro. Era lógico que el pueblo venezolano se lanzara a las calles para protestar por estas medidas que restringían aún más sus libertades económicas en pro de la “igualdad”. Además de todo, hay que ver que la reacción internacional fue bastante fuerte, lo que ha obligado a Maduro a echar para atrás la decisión del tribunal supremo. También hay que ver que el socialismo del siglo XXI va en retroceso en el continente y en el poder ya no están Dilma Rouseff ni Cristina Fernández de Kirchner, sus aliados en la Organización de los Estados Americanos.
En realidad, todo lo que está pasando en Venezuela y otros países sudamericanos es reflejo del hartazgo de la sociedad. En Venezuela, el chavismo lo único que ha hecho es traer sufrimiento al pueblo. Desde la entrada al poder de Hugo Chávez en 1999 estaba muy claro que su agenda de gobierno estaba plagada de populismos de la peor clase. La tónica de siempre es la misma en nuestro continente. Tal parece que no se ha perdido la tradición española de esperar un mesías que con unos cuantos pases mágicos resuelva nuestros problemas y, en el caso de México, basta con ver algunas páginas de nuestra historia. Basta con echarle una mirada a la historia de cualquier país de Latinoamérica para darse cuenta que todos tienen en común dictaduras, militares, civiles e incluso partidistas. Para ver eso tenemos que ver de dónde venimos todas nuestras naciones del subcontinente.
Dos naciones fueron las que conquistaron la mayor parte del continente: España y Portugal, y ambas eran monarquías absolutistas. Es del periodo colonial de donde vienen la mayoría de nuestras taras nacionales que no hemos podido superar en 200 años de independencia la mayoría de Latinoamérica. Esto ha hecho que la mayoría de los latinos piensen que muchos gobernantes son casi dioses, que su poder es divino, de ahí que la mayoría espere a un mesías. La segunda tara en mi opinión tiene que ver con la concepción que tenemos de los extranjeros, que tienen la culpa de todos nuestros problemas y de ahí que seamos incapaces de asumir responsabilidades nacionales. En el caso de México, los enemigos extranjeros históricamente han sido España y Estados Unidos. De hecho, es común en cualquier dictadura buscar enemigos extranjeros para poder de alguna manera justificar sus errores y de ese modo evadir su responsabilidad. La tercera tara de los países latinoamericanos son los enemigos internos de cualquier régimen, al igual que con los extranjeros, los enemigos internos de las dictaduras también sirven para desviar la atención del gobierno al tener un chivo expiatorio a quine echarle la culpa. En el caso de Maduro, los opositores están confabulados con los norteamericanos y por eso su económica está en severa crisis desde hace bastante tiempo.

Sin sus amigos más poderosos en el continente y la oposición creo que Nicolás Maduro dejara el poder de manera abrupta y sabe que es cuestión de tiempo. Maduro va a caer, el cuándo es algo que no puedo determinar, pero sé que va a caer, como también creo que va a caer el régimen de los Castro un día, no sé cuándo. Todos los imperios tienen un principio, un auge y una decadencia aunque ustedes no lo crean. Maduro, al igual que todos los dictadores, piensan que serán eternos y su obra va a durar por siempre. Aquí en México, la mayor parte de la obre de Porfirio Díaz se ha ido al caño. La intransigencia de los dictadores a la larga representa su perdición. Este es el error más grande que ha cometido Maduro, ya que piensa que en Venezuela solo “truenan sus chicharrones” y esto pone en alerta a los opositores al régimen chavista. Los venezolanos se han dado cuenta que el populismo les ha traído pobreza y corrupción. Los medios de comunicación progresistas no aceptan que los gobiernos de izquierda también pueden caer en actos de corrupción y que esta es independiente de la ideología y de la clase social, para estos medios solo gente como Peña Nieto es corrupta, no la que es como López Obrador y minimizan siempre los problemas y abusos de los gobiernos de izquierda, pero sí denuncian los abusos de dictaduras como la de Pinochet. Sin embargo, una dictadura tampoco tiene ideología y puede ser de ambos espectros.