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miércoles, 12 de abril de 2017

El asistencialismo como propaganda electoral

En pleno año electoral en el Estado de México vemos muestras de cómo los tres candidatos al cargo de gobernador reparten todo tipo de apoyos. Es de destacar que en esta entidad es donde veo más actividad del tricolor, en especial por parte del Grupo Atlacomulco, que ejerce un cacicazgo incuestionable. En tiempos actuales en los que el Estado de México padece demasiados problemas a la vez, siendo la inseguridad y los feminicidios los más importantes, es cuando uno se da cuenta de que la estructura corporativa que el PRI ha impuesto en la entidad está rebasada y que buena parte de la población exige un cambio en políticas públicas, más cuando el 40% de la población vive en situación de pobreza a pesar de la gran actividad económica en la entidad.
Mi opinión en esta ocasión tiene que ver con los repartos de despensas, animales, dinero y otros, llamémoslos incentivos, a cambio del voto a favor de tal o cual partido o candidato. Uno de los fenómenos más difundidos de la política mexicana es el de los “acarreados”, es decir, gente a la que se soborna para ir a un mitin de algún político. El objetivo de llevar acarreados a los mítines es el de hacer parecer dichos eventos muy concurridos con el fin de hacer parecer al personaje como alguien muy popular entre la gente. No es difícil deducir que este tipo de tretas no han engañado a la gente y en realidad se engaña a sí misma la clase política. En tiempos de la dictadura perfecta los acarreados eran los empleados del gobierno y los miembros afiliados a las estructuras partidistas del PRI. En los tiempos modernos esto ha ido menguando y está siendo sustituido por gente a la que se le paga por ir a eventos políticos, con tortas, dinero en efectivo, artículos de propaganda y hasta electrodomésticos. Esto se ha vuelto común incluso entre los partidos opositores al PRI y esto ya es bastante terrible puesto que ellos deberían hacer lo contrario por lo menos en este aspecto de la vida política.
Uno de los tipos de asistencialismos que se ha vuelto un vicio difícil de erradicar es el de condicionar los apoyos sociales a la victoria de un determinado candidato en los comicios. E incluso les puedo dar un ejemplo: en las elecciones locales de Chihuahua en 1992, en las que ganó el PAN, se amenazó a los vecinos de la colonia donde vivía con que les iban a confiscar las casas que habían sido adquiridas mediante créditos gubernamentales, todo porque en dicho asentamiento eran trabajadores del gobierno de manera primordial. Esto me recuerda a su vez una anécdota del libro “La Revolución Mexicana”, del historiador francés Jean Meyer, de un campesino que no aceptó el pedazo de tierra que le iba a tocar y el motivo era muy simple: el argumentaba que las tierras que recibirían no eran gratis como lo sostenían otros campesinos, y el tiempo le dio la razón, pues cuando estalla el conflicto cristero los agricultores que habían recibido tierras fueron llamados a las armas a favor del gobierno y en contra de los reaccionarios. En la actualidad es bastante común que los alcaldes, legisladores e incluso gobernadores hagan uso de este tipo de prácticas corporativas para beneficiar al candidato de las preferencias de dichos servidores públicos.

Todo lo anterior me lleva a pensar que estamos ante un tipo de corrupción en la que se soborna al ciudadano a cambio de obtener su voto en los comicios, de ahí que para mucha gente es evidente que no haya un interés general de la clase política por resolver el problema de los altos índices de pobreza que hay en el país. En realidad todo esto se ha convertido en un círculo vicioso y no he visto hasta ahora la más mínima intención por salir de él. Dicen que los jóvenes somos los que vamos a cambiar las cosas, sin embargo, son los que más piden asistencialismos de todo tipo: educación superior sin exámenes de admisión, becas, subsidios para esto y para lo otro, y hasta el momento actual no he visto cambios positivos, sino al contrario, han sido bastante perjudiciales. En la campaña actual he visto de todo: 100% de inscripción en las universidades hasta darles un ingreso a las amas de casa y la verdad es que no logro comprender de dónde saldrán los recursos. El Estado benefactor está condenado al desastre al hacer dependientes a los ciudadanos a las dadivas y esto es algo que se tiene que acabar para poder avanzar como nación. Los asistencialismo en realidad lo único que han hecho es atar a la sociedad a estructuras corporativas pero en realidad no han servido para mejora la calidad de vida de la población y esto debería ponernos a pensar a todos. Algo es cierto: se necesitan programas sociales, pero cuando se diseñan políticas sociales estoy convencido de que deben ser en el sentido de dar las herramientas a las personas para participar en su desarrollo y no subsidiar todo y dar cosas en bandeja de plata. Aquí el grave error del Estado Mexicano en materia de política social.  

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