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viernes, 21 de abril de 2017

El caudillismo, el mayor mal de Latinoamérica

Muchos historiadores, intelectuales y periodistas han hablado acerca del caudillismo, pero pocos son los que se atreven a hablar acerca de por qué nuestros países son tan proclives a caer en esta trampa. Y aun son menos los que ven en este un problema cultural, al contrario, incluso hay intelectuales que se decantan por los caudillos y no logró discernir cuál es el motivo para esto. Prácticamente todos los países latinoamericanos han sufrido por lo menos una dictadura en mayor o menor medida, sin embargo, los dictadores que han sobresalidos son los de los países más representativos de la región como Argentina con los Perón y la dictadura militar en los 70 y 80, México con Porfirio Díaz y el PRI, Chile con Salvador Allende y Pinochet, República Dominicana con Rafael Leónidas Trujillo y Venezuela con Marcos Pérez Jiménez y Hugo Chávez.
Creo que sería bueno comenzar con algunas precisiones sobre el caudillismo ya que considero necesario ver algunas cuestiones culturales. En mi opinión la principal causa de su existencia tiene que ver con de dónde venimos. Como sabemos, la mayoría de nuestros países fueron colonias de España y Portugal y en menor medida de Francia y Holanda. Todos esos países eran monarquías absolutistas, es decir, donde el rey era el que dictaba la ley y tenía injerencias en todos los asuntos del Estado y nadie le ponía freno. Además de todo, todos los pueblos que vivían en el momento de la conquista tenían sistemas de gobierno parecidos a los de Europa y los aztecas. Además, como en aquellos tiempos se consideraba que el poder era un derecho divino y creo que de ahí es de donde viene aquella idea de que hay gobernantes que con unos cuantos pases mágicos puede resolver todos los problemas que aquejan a nuestras sociedades. Y, por lo menos en México, al momento de la independencia la mayor parte de la población era analfabeta, es más, casi todos los mexicanos no sabían leer ni escribir gracias a la maleficencia de la iglesia e intuyó que en prácticamente todos los países de la región era la misma situación.
En segundo lugar creo que hay que poner el hecho de que los problemas de la región son bastante graves, entre ellos, la pobreza y la corrupción son bastante comentados entre la gente. Entonces es cuando llega un tipo hablándonos bonitos y promete bajarnos el sol, la luna y las estrellas. Todos tienen en común promesas que son imposibles de cumplir de acuerdo con los procedimientos propuestos o de plano no dan detalles acerca de cómo van a ser sus políticas. Sin embargo, la desesperación de las clases medias en la región es lo que se lleva a toda la población entre las patas. Esto muchas veces tiene que ver con el hecho de que los caudillos suelen inventar enemigos tanto internos como externos cuando las cosas van mal por las políticas aplicadas. De ese modo se desvía la atención para evadir su responsabilidad cuando las cosas se tuercen. Además, sobre todo con los caudillos de izquierda, la mayoría de los intelectuales no hacen más crítica que a los opositores, ya que el “ayudar al pueblo” siempre es lo correcto aunque las políticas públicas causen desastres mayores que los inicialmente denunciados.

Ya para concluir hablare de los principales intelectuales del caudillismo y los que lo reprobaban de manera enérgica. El principal intelectual a favor del caudillismo fue un británico de nombre Thomas Carlyle, que siempre vio en la democracia algo malo y admiraba a personas que ejercían el poder de manera despótica, siendo admirador sobre todo de Simón Bolívar por ejercer un poder casi absoluto. Todas las grandes dictaduras en la historia, pero más las del siglo XX llevaron en mayor o menor medida las ideas de Carlyle a la acción: los Nazis en Alemania, el fascismo en Italia, y el estalinismo en la Unión Soviética considero que son los grandes ejemplos. Es decir, los personajes que llevaron a la práctica las ideas de Carlyle fueron Lenin, Stalin, Hitler y Mussolini, todos grandes dictadores y, en buena mayor o menor medida, genocidas. En cambio, Marx y Georgi Plejanov (maestro de Lenin) eran enemigos declarados del caudillismo y del culto a la personalidad al que se sometieron casi todos los personajes citados. De hecho, es patente que Plejanov rompió con Lenin porque este último creía en el caudillismo y el segundo lo repudiaba a más no poder. Entonces pues, en buena media las ideas de Marx y Lenin están en abierta contradicción y esto también es un detalle que se ignora dado que el hábito de lectura no es algo generalizado, por lo menos en México. Además, es evidente que el caudillismo en general crea más problemas que soluciones: basta con ver Cuba y Venezuela para darse cuenta de ello. Además, en México el caudillismo evolucionó a una dictadura de tipo partidista y podríamos volver a caer en ella con quien menos se imaginan.       

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