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martes, 27 de septiembre de 2016

La propaganda oficial del PRI

Como la mayoría de ustedes sabe, el Partido Revolucionario Institucional se mantuvo en el poder entre 1929 y 2000 de manera ininterrumpida. En buena medida lo logró gracias a su aparato propagandístico en el cual justificaba su régimen en la Revolución Mexicana del mismo que usó Napoleón en “Rebelión en la Granja”, denostando al régimen anterior, en el caso del PRI la víctima fue Porfirio Díaz. Esto mismo lo han hecho otros regímenes autoritarios, los de partido único para ser más precisos: los partidos comunistas de la Unión Soviética, China y Cuba y el Nacional Socialista (mejor conocido como Nazi) en Alemania. En los primeros tres casos el partido les dijo a los habitantes que vivían mejor que en los países capitalistas, y en el último, que los judíos tenían la culpa de lo sucedido con Alemania, empezando con la derrota en la Primera Guerra Mundial (aunque el ascenso de Hitler también puede atribuirse a las humillantes sanciones impuestas por el Reino Unido y Francia).
Es partido tricolor tuvo en común con los partidos anteriores el aparato de propaganda utilizado por los regímenes más despóticos del orbe. Estos aparatos sirven para justificar de alguno modo las atrocidades cometidas, como las purgas o las matanzas contra la población e incluso para ir a la guerra contra otra nación. En el caso del partido tricolor aquí en México, que tomo partes de los incompatibles liberalismo y socialismo, dijeron que Porfirio Díaz era un tirano que explotaba al pueblo mexicanos de forma atroz, aunque el régimen priísta fuera todavía peor que el general oaxaqueño. Claro, solo resaltaban lo negativo, pero lo positivo no lo dicen por ningún motivo (sí, aunque no lo crean tuvo cosas buenas el Porfiriato). Esta propaganda ha servido para que nos traguemos el cuento de que podemos prósperos al denotar a este dictador (en mi opinión, el último estadista que hubo en México) y de este modo poner como éxitos políticas que suenan bien, pero en la práctica resultan ser un desastre.
El primero de los desastres fue la Reforma Agraria con la que se pretendía sacar de la pobreza a millones de compatriotas y hacer al campo mexicano próspero. Sin embargo, me temo que el programa resultó ser un fracaso en la práctica, aunque la propaganda oficial ayudó a que todos nos creyéramos lo contrario. Nos han dicho hasta el cansancio que el fraccionamiento de los latifundios beneficiaron a los productores agrícolas con tierras, créditos y mercado para sus productos. Aparentemente esto debió haber catapultado a los campesinos para que fueran prósperos. Entones, ¿por qué ahora nos encontramos con que muchas tierras están abandonadas y campesinos que están en la pobreza? Algo falló en el plan de una de las políticas más ambiciosas del régimen, y lo he dicho en este espacio: el primer paso para rescatar al campo mexicano es una reforma a la tenencia de la tierra, donde se conste que es suya y nadie se las va a quitar y disponer de ella como consideren conveniente. Pero a los chairos esto no les gusta porque parte de la propaganda del PRI durante el siglo pasado fue denostar la propiedad privada, otorgaba tierra y crédito a los campesinos que juraran lealtad al partido. Ahora, y no me digan que no, MORENA está retomando todo esto para su beneficio.

También se nos ha repetido hasta el cansancio que la razón de la pobreza en la que actualmente se encuentran muchos mexicanos es a causa del neoliberalismo. Me temo que esta afirmación no tiene pies ni cabeza, ya que el modelo económico en cuestión no se ha aplicado en el país. Nuevamente la propaganda del régimen nos ha hecho creer lo que no es, pero ahora la gente se pone en contra de un sistema económicos no se ha aplicado en la nación. Y no, lo hecho por Carlos Salinas de Gortari no tuvo gran efecto en la economía, únicamente cambio las cabezas en sindicatos y empresas, pero nunca se modificaron las estructuras corporativas ni clientelares de México. Salinas se convirtió en el villano favorito de los mexicanos por un pecado que no cometió: poner en marcha un sistema económico depredador. En cuanto a que cometió otros atropellos, tal es el caso del enriquecimiento ilícito de su hermano Raúl, es otra historia.  La propaganda de entonces nos hizo creer que México iba derecho a convertirse en un país desarrollado, cosa que no ha ocurrido ni ocurrirá en el corto plazo. Algo que la oposición izquierdista no habla es del desarrollo estabilizador de los años 70 y comienzos de los 80. En este tiempo el gobierno llego a poseer el 60% de la actividad económica. Cuando esto tronó al finalizar el gobierno de José López Portillo fue cuando se comenzó a implementar el mal llamado neoliberalismo. Sin embargo, la izquierda no habla de esto, pues ha heredado del PRI la capacidad de hacer propaganda engañosa para manipular a los mexicanos con mitos inventados por el partido tricolor para justificar su poder absoluto, señal de que los mexicanos no tenemos memoria.     

sábado, 24 de septiembre de 2016

El dinero de los contribuyentes

Los recortes que se hicieron al gasto público para el presupuesto de egresos de la federación es algo que debería poner a pensar a todos nosotros. El gobierno mexicano es experto en simulación, aunque la verdad nunca ha engañado a alguien todo el tiempo que lo han hecho. Siendo sinceros, en ninguna parte del mundo las personas cumplen con sus obligaciones fiscales con una sonrisa en el rostro, pero por lo menos en el mundo desarrollado la gente ve cómo trabajan sus impuestos a favor de la comunidad, cosa que no ocurre en nuestra nación. Aquí en México el dinero de los contribuyentes se ve en gran medida en la excesiva política que vemos hasta en la sopa, ya que entre las clientelas del partido en el poder o en los bolsillos de los partidos políticos. Otro tanto se va en las comisiones que se llevan los políticos a sus propios bolsillos y finalmente se gasta en los inútiles programas sociales que sirven únicamente para mantener a la gente en la pobreza y de ese modo obtener su voto en las siguientes elecciones.
El gobierno mexicano está excesivamente burocratizado y eso no ha redundado en mejores condiciones para nosotros ni reducción en la corrupción. Al contrario, el gobierno sigue siendo el mayor empleador del país no ha sido de los más eficiente, al contrario, eso ha minado la productividad de los mexicanos a niveles absurdos. Desde luego esto no lo ven la mayoría de mis connacionales, ya que quieren la estabilidad laboral que no obtendrían en ninguna otra parte. Es por esto, es decir, el no querer salir de su zona de confort, que no hemos desarrollado una economía dinámica y competitiva que ayude a los pobres a salir de esa horrenda condición. Es necesario resaltar que países como Corea del Sur, Finlandia (que tiene el mejor sistema educativo según la OCDE) y Singapur, donde la gente no tiene ninguna zona de confort y eso les ha dado altas tasas de crecimientos y un excelente nivel de vida.
Un problema que tenemos y no es menor es el de los empresarios abusivos, los que se dedican a extraer rentas. La mayoría de los grandes empresarios de este país han hecho sus fortunas por sus contactos en el mundo de la política, no por su habilidad como emprendedores o por innovadores. La mayoría han invertido sus fortunas en dar sobornos a la autoridad para adjudicarse contratos públicos o evitar que investiguen el origen de sus fortunas. Para nuestros lectores extranjeros, me temo que esta es una práctica muy común el hecho de que los empresarios mexicanos son más proclives a invertir grandes sumas de dinero en sobornos que en tecnología, ya sea para adjuntarse contratos del gobierno o para pagar las extorsiones por parte de las autoridades, esto último porque en algunas partes de México las autoridades locales tienen la costumbre de extorsionar a los comerciantes a cambios de no cerrarles el negocio, aunque tengan todo en regla. Además, nuestro sistema fiscal está diseñado para matar a los emprendedores con altos impuestos. En las últimas misceláneas fiscales les quitaron a los empresarios la posibilidad de deducir las prestaciones de los trabajadores en sus declaraciones de impuestos. Hay que agregar el hecho de que el patrón tiene que pagar el INFONAVIT (fondo de vivienda), seguro social (que incluye el fondo de pensiones) y un impuesto por cada trabajador. ¿Cómo esperan que haya desarrollo con esta carga fiscal tan pesada para el contribuyente?

Y algo que no me voy a cansar de repetir es lo referente a las empresas paraestatales. Si ustedes se han tragado el cuento de que PEMEX y la CFE estaban bien antes de la reforma energética, piénsenlo de nuevo, si no, felicidades, se han creído la propaganda que el PRI utilizo por décadas y muchos de ustedes odian a este partido porque les ven la cara de idiotas. Esas dos empresas no fueron, no son y nunca serán rentable por más que alguien se los prometa en campaña. Esto es solo para captar nuestra atención y voto, pero en realidad esto tiene una función demagógica. Ya he dicho antes que los argumentos contra la reforma energética no tienen más fundamente que el ideológico, lo que se traduce en ninguno. Tiene sus ventajas no depender del petróleo, ya que podemos desarrollar otras áreas económicas, además de que las autoridades deben buscar aumentar la base fiscal. No es sano obtener dinero de una mercancía cuyo valor fluctúa mucho en el mercado internacional. Pero, en lo que se debe enfocar mayor energía es en eficientar el gasto gubernamental, esto incluye revisar en qué se gasta cada centavo y reducir gastos superfluos, no se vale exprimir al contribuyente cautivo. Esto es algo que debe quedar definitivamente enterrado por el bien de México. Es algo para pensarse seriamente, y se lo dejo de tarea a los políticos.     

martes, 20 de septiembre de 2016

Granja Animal

Estas líneas están inspiradas sin duda en las palabras de López Obrador en su último mensaje para los chairos. Hizo una alusión muy clara a la novela del escritor británico George Orwell “Rebelión en la Granja”. Y es que como dice el periodista Ricardo Alemán, el Peje y su sequito no han leyeron la novela. ¿Por qué digo esto? Pues porque es una descripción de los totalitarismos en general. En su tiempo se consideró una sátira del régimen soviético, pero ahora que la estoy leyendo puede decirles que tiene mucha similitud, pero la Unión Soviética no fue el único totalitarismo que Orwell describió. Cuando él publicó la novela en 1945 acababa de finalizar la Segunda Guerra Mundial en Europa y sin duda su intención era la de retratar a los nazis. Sin embargo, la novela se popularizo una década más tarde, después de la muerte de Orwell, y, en el contexto de la Guerra Fría, se utilizó como propaganda contra el comunismo soviético, en especial en Estados Unidos.
La novela relata lo sucedido en la Granja Manor, administrada por el señor Jones. En eso, un cerdo viejo al que todos llaman Mayor organiza una junta con todos los animales de la granja y les dice que tuvo un sueño en el que los animales eran libres de los seres humanos y todos vivían como hermanos. Mayor muere tres días después y sus ideas son retomadas por dos cerdos de nombres Napoleón y Snowball. En un momento en la granja entra en un periodo de escasez de alimentos por la desatención del señor Jones. Esto colma la paciencia a los animales y una noche logran expulsar al señor Jones de la granja. Los cerdos son considerados los animales más inteligentes, toman el control de la misma, siendo Snowball y Napoleón los líderes. Sin embargo, al pasar el tiempo queda claro que Napoleón y Snowball tienen diferencias irreconciliables. Después de una sangrienta batalla, Snowball tiene la idea de construir un molino de viento que Napoleón rechaza. El día que los animales votarían por el proyecto, Napoleón echa a Snowball de la granja perseguido por perros que han sido entrenados por el primero. Esto hace que Napoleón se erija como el líder absoluto y diga que sí quiere construir el molino. Con el tiempo, los cerdos van adoptando los defectos de los humanos, y violando y modificando a su conveniencia los mandamientos que escribieron en el granero. Los cerdos obligan a los demás animales a trabajar como esclavos, tanto para construir el molino como para cosechar comida. El más trabajador de ellos es un caballo de nombre Bóxer al que prometen que se va a retirar, sin embargo, es traicionado de manera cruel casi al final de la novela al ser entregado a un descuartizador de caballos. Al final de la novela, los cerdos empiezan a caminar sobre sus patas traseras y a usar la ropa que dejo el señor Jones, a pesar ser algo mal visto al inicio de la rebelión.
Esta novela parece retratar de manera casi perfecta los vicios del régimen soviético. Desde los ideales de Lenin, el empoderamiento de Stalin hasta la huida de León Trotsky. Sin embargo, me temo que esto es reproducible con cualquier rebelión. En la novela se muestra como Napoleón infunde temor a los demás animales diciéndoles que si no hacen lo que el dice, regresara el señor Jones. Esto es común de todos los totalitarismos, tanto para los de izquierda, representados por el comunismo, como los de derecha, representados por el nazismo y el fascismo. En resumen, Orwell describe cómo las rebeliones para tirar un gobierno que usa la tiranía como instrumento de control puede llevar a regímenes más tiránicos que el original.

Lo que en realidad estoy tratando de resaltar es que López Obrador y su sequito pretenden aprovecharse de la ignorancia de las masas para llevar agua hacia su molino. Les aseguro que la mayoría de los seguidores del Peje no ha leído “Rebelión en la Granja”, de lo contrario mucha gente estaría diciendo pestes de él en las redes sociales. Estoy completamente de acuerdo en que el PRI usó los instrumentos descritos en la novela de Orwell para mantenerse en el poder, sin embargo, el Peje ahora pretende utilizar los mismos instrumentos que otrora el partido tricolor utilizó para justificar su tiránico régimen. Ahora bien, quizá sea idea de López Obrador vendernos que lo sucedido en “Rebelión en la Granja” como un ejemplo de cómo los animales pudieron poner un régimen acorde a sus ideas, y el pretende hacer lo mismo que los cerdos: asaltar el poder para desplazar a la elite gobernante por la suya. Como quiera que sea, les recomiendo que lean la novela y se desengañen. “Rebelión en la Granja” es una sátira de cualquier régimen autoritario, no de cómo una rebelión ayudo a unos animales a tener una vida mejor. Se los dejo de tarea.    

lunes, 19 de septiembre de 2016

El gobierno de Obama

A unos cuantos meses de terminar su administración, debemos analizar qué tan buena o tan mala fue, aunque más mala que buena en términos simples. A Barack Hussein Obama le toco recibir un país en crisis económica, con influencia internacional menguada y con tejido social dañado tras el 11 de septiembre de 2001. Sí, a Obama de le toco un país completamente en crisis, sin embargo, su paso por la presidencia del Coloso del Norte no solo no mejoro la situación, al contrario, ha empeorado de mil maneras imaginables, en especial la de los inmigrantes ilegales, los tiroteos en varios lugares en la Unión Americana y otros asuntos bastante graves a nivel internacional, como el ascenso del Estado Islámico producto de las Primaveras Árabes. Si señores, el gobierno de Obama ha demostrado ineptitud en toda la extensión de la palabra.
En primer lugar está el manejo de la crisis económica 2008-2009, en la que grandes corporaciones se embolsaron miles de millones de dólares. Para eso sirvió la ayuda gubernamental en aquellos años que parecen tan lejanos, para que unos cuantos ejecutivos deshonestos se comparan jets privados o inmuebles de lujo. Además, los impuestos a las grandes fortunas, la deuda del país principalmente con China, lo que a la larga ha dado al traste a la generación de empleos e impactado negativamente en el bolsillo del ciudadano estadounidense promedio, que ha visto desaparecer la mitad de su poder adquisitivo en estos 8 años. Esto ha generado violencia debido a la pobreza que vive parte de la población, siendo esta una de las causas de los disturbios en Baltimore, Maryland el año pasado y las protestas como el Occupy Wall Street. Es cierto que buena parte de estos problemas son heredados de la administración anterior, la de George W. Bush, pero Obama no ha hecho nada por tratar de remediar asuntos como la corrupción empresarial o la enorme deuda del estado, al contrario, esta se va agravando.
En cuanto al tema de la inmigración, me temo que se maneja un doble discurso, ya que por un lado dijo que haría una reforma migratoria y por el otro, Obama es el presidente con el que se han deportado más indocumentados en la historia de aquel país: 2.19 millones comparados con los 419 mil que fueron expulsados con Bush. Esto implica que cada año ha expulsado cinco o seis veces más inmigrantes que la racista administración republicana. Con la visita de Trump a nuestro país temo que nuestro gobierno se ha echado encima una enemiga peligrosa, ya que la señora Clinton es muy vengativa, por lo que el discurso doble de los demócratas debería preocuparnos más que las “trumpadas”. Con esto debería ser más que patente quien nos odia más, y me temo que los republicanos no son nuestro mayor enemigo: son los demócratas. Otra situación que me llama la atención es el hecho de que el Partido Demócrata maneja un doble discurso en cuanto al control de armas al interior del país, sin embargo, no han tenido empacho en venderles armas extranjeros, recordemos el operativo rápido y furioso o como fue masacrado en embajador de Estados Unidos en Libia durante la rebelión contra Mummar Gadafi. Dicen las malas lenguas que la señora Clinton estaba vendiendo armas en el momento del ataque, y por eso no envío ayuda a pesar de estar tan cerca.
En cuanto al terreno internacional, Obama ha cometido incontables errores, sobre todo en Medio Oriente. Las Primaveras Árabes, que supuestamente debieron haber llevado la paz y la democracia a esos países tan problemáticos. Sin embargo, es necesario resaltar que estos regímenes autoritarios eran los que mantenían a raya a los extremistas islámicos. Quizá esto comenzó con Bush y sus aventuras militares en Irak, ya que el Estado Islámico se originó en la frontera iraquí con Siria. Esto es un ejemplo de como las buenas intenciones pueden llevar al infierno. De ahí, que William Taft no quiso que su país participara en la Revolución Mexicana, porque sabía que llevaría al poder a los peores para nosotros. Sin embargo, fuimos nosotros mismos los que llevamos a los tiranos al poder. Volviendo al tema, la administración de Obama ha sido un desastre por donde se vea, no es gratis que el aspirante republicano Donald Trump tenga más apoyo que Hillary Clinton, los estadounidenses están muy enojados con el Partido Demócrata por muchas razones, entre ellas su cada vez más precario estilo de vida, los abusos policiacos cada vez más frecuentes y la amenaza del Estado Islámico, no es de sorprenderse que prefieran el discurso de Trump.  

viernes, 16 de septiembre de 2016

Las campañas de Estados Unidos

Los humos están muy calientes en nuestro vecino del norte antes las elecciones en las que se decidirá quién será el sucesor de Barack Obama en la presidencia del Coloso del Norte. Hay dos opciones: por el lado demócrata la ex primera dama, Hillary Rodham Clinton; por el republicano el magnate inmobiliario Donald Trump. Con los dos salimos perdiendo de cualquier modo, ya que ambos traen en su agenda puntos que nos pueden afectar de manera muy profunda, como es el muro que uno quiere hacernos pagar y la otra con la revisión del TLCAN. En ambos casos se nota una profunda xenofobia hacia nosotros, sin que los norteamericanos puedan ver que somos su principal socio comercial. Sea como fuere, Estados Unidos es nuestro vecino y debemos tratar de llevar la fiesta en paz con ellos. Será mejor entrar en materia de una vez.
La visita de Donald Trump en días pasados fue considerada un error por la comentocracia nacional por esa frase del Himno Nacional del extraño enemigo, en especial porque Estados Unidos es el país que más nos ha hecho daño, basta con recordar la guerra de 1847 que nos costó la mitad del territorio. Yo considero que la visita de Trump a Los Pinos fue un error porque el magnate neoyorkino es bastante intransigente, y con una gente así no se puede hablar y mucho menos razonar. A pesar de esto, Donald Trump me cae mejor que la señora Clinton, ya que por lo menos no está diciendo en la cara y abiertamente que no nos quiere, mientras que Clinton nos va a dar una puñalada por la espalda cuando menos lo pensemos. Hablando francamente, el gobierno americano no tiene la obligación de dar asilo a los inmigrantes del sur de su frontera y dar las oportunidades que nuestras autoridades no han podido (o querido), y los argumentos de que los mexicanos hacen los trabajos “que ni los negros hacen” o “sin latinos Estados Unidos no funciona” en este momento no tienen validez, más cuando el estadounidense promedio siente que los ilegales les van a robar el trabajo o saturar la seguridad social.
Además de lo anterior debemos tomar en cuenta que los norteamericanos han visto desaparecer la mitad de su poder adquisitivo en la administración de Barack Obama, y este último es el presidente que más indocumentados ha deportado, por lo menos 20 veces más que en la administración de Bush que ha sido señalada como racista por los medios de comunicación a ambos lados de la frontera. Otro problema que tiene la comunidad latina en Estados Unidos es su baja cultura. Estoy de acuerdo en los norteamericanos no son el pueblo más culto de la Tierra, sin embargo, después de ver los contenidos televisivos dirigidos al público latino, no me sorprende que mis connacionales sufran discriminación, además que hay que tomar en cuenta en tipo de música que le gusta a los mexicanos, siendo cantantuchos de cuarta como Juan Gabriel de los favoritos del público hispano. Y para acabar de regarla, la mayoría de los latinos se dedican a actividades meramente de servidumbre, de hecho es el grupo étnico con menos graduados universitarios en toda la unión americana. Eso sin contar que las pandillas están formadas primordialmente por jóvenes de ascendencia latina.

Todo lo anterior tiene que ver algo del discurso de Trump y es que a Estados Unidos las personas que llegan no son las mejores en la mayoría de los casos. La mayor parte de compatriotas que llegan al otro lado son gente que está huyendo de una situación de pobreza (las oportunidades que nuestros gobiernos no generan), y esperan encontrar mejores oportunidades en el Coloso del Norte, y de hecho, los hispanos ilegales instalados allá alegan que los gringos se van a quedar sin quien les haga la limpieza. Me temo ese es un problema que les corresponde resolver a los estadounidenses, no a otras personas. Claro, entiendo que muchas personas se arriesgan a morir en el desierto o a manos del crimen organizado por huir de la miseria y el hambre en sus comunidades, por lo que por el sueño americano son capaces de arriesgar la vida. Sin embargo, y a pesar de que los valores de libertad, democracia e igualdad en los que se fundó Estados Unidos, me temo que el estadounidense promedio es muy racista, además si ve que los extranjeros tienen trabajo y ellos no, pues es comprensible que un discurso como el de Trump atraiga la atención de esta gente. Es algo parecido a lo que sucedió en Alemania con los nazis: a los que se culpó de la situación fue a los judíos porque ellos tenían negocios mientras los germanos pasaban precariedades sobre todo por la crisis de 1929 y las sanciones impuestas tras el final de la Primera Guerra Mundial. Todo esto es para estudiarse más a fondo, y por mucho que duela, es necesario hablar sin tapujos ni eufemismos, mucho menos se puede ser políticamente correcto en esta campaña presidencial.  

martes, 13 de septiembre de 2016

Recortes al presupuesto

El nuevo secretario de hacienda, José Antonio Meaede, ha anunciado recortes al presupuesto para el próximo año. Esto era de esperarse, debido a que el país está pasando por una precariedad en su sistema económico derivado de años de dejadez y corrupción. No me sorprende en lo más mínimo que no se den recortes en algunos de los rubros más cuestionables, como es el caso de los programas sociales, el gasto en las cámaras o el dinero de los partidos políticos. Aunque hay algunos rubros en los que estoy de acuerdo que haya recortes, como es el caso de los apoyos al campo, hay otros como es el caso de la educación, que es algo que ni siquiera debería ponerse en la mesa para su discusión. Estoy de acuerdo en que es necesario revisar el presupuesto para educación es para no seguir manteniendo sindicatos parásitos como la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.
Entre las cosas que deberían recortarse son los dineros de las clientelas políticas, que ningún bien hace al país. Entre las clientelas a las que se reparte dinero como las centrales campesinas, que en buena medida son las responsables del saqueo que ha sido víctima este país desde hace décadas. Entre otros asuntos en las que se tira dinero a lo estúpido es con los microproyectos, con los que se financia cooperativas y otros proyectos, la mayoría fracasan de manera estrepitosa, por lo que se debe replantear este tipo de financiamiento a las empresas, además de que buena parte de esos recursos termina en manos de unos cuantos políticos demasiado corruptos. Algo similar ocurre con los apoyos al campo, ya que en una buena proporción acaba en manos de las personas que tienen más tierras y recursos para trabajarlas, no en las de los productores más necesitados, y en este último caso puede pasar que los agricultores gasten el dinero en aparatos electrónicos, borracheras y otras tonterías, menos en cultivar la tierra y obtener cosechas, y esto en parte le ha dado en la torre al campo mexicano.
Otra cosa que me causa un fuerte desasosiego es que no les hayan recortado ni un centavo a los partidos políticos., que son los primeros parásitos a nivel nacional. Esto se evidencia sobre todo en los procesos electorales, ya que se gastan millones en campañas por demás sucias debido a la cantidad de acarreados y las cosas que reparten entre la gente para garantizar su voto. No es de sorprenderse la cantidad de mexicanos que están decepcionados de los partidos políticos y el gran abstencionismo en los comicios que es cada vez mayor. Los partidos tales como el PRI, PAN, PRD, Verde y otros no dicen nada de la austeridad del estado, pero MORENA es el que más me revienta el hígado en lo que respecta a este rubro. López Obrador dice que los demás partidos gastan millonadas en las campañas, siendo este el discurso que uso en 2012 contra Peña Nieto, sin embargo, Jaime Rodríguez “El Bronco”, el año pasado que intentó desprestigiarlo, le dijo que si quería el apoyo de los mexicanos debía renunciar al financiamiento público. Por otro lado, el principal argumento a favor del financiamiento público no se sostiene y es tramposo: evitar la entrada de intereses ajenos a los de los mexicanos, y me temo que hay hasta alcaldes, diputados e incluso gobernadores coludidos con el crimen organizado y otros respaldando intereses empresariales espurios.

Otros gastos que no tienen razón de ser son los relacionados con el gasto corriente del gobierno, excesivo en extremo. Las enormes dietas de magistrados, presidente de la república, secretarías de estado, directores de paraestatales. Tampoco es que les diga que lleven una vida como la de José Mújica, pero los sueldos de los altos funcionarios no son acorde a la calidad de trabajo, al contrario, este deja mucho que desear en muchos aspectos. Además, tenemos el problema cada vez más común el hecho de que a los políticos cada vez menos les interesa llegar al poder para beneficio nuestro, sino para lucrar a mansalva con nuestros impuestos. Otra cosa que me enoja bastante es el excesivo gasto de la cámara de diputados y en el senado. En ambos caso les dan un vehículo, tienen chef dentro de los recintos legislativos y un seguro médico que muchos no pueden permitirse. Estoy muy seguro que ni los partidos de izquierda quieren renunciar a estos privilegios. Estamos en problemas financieros y ellos son los primeros que se deberían apretar el cinturón, no nosotros. Además, existe el problema de que hay demasiada burocracia en el gobierno, y me temo que este no es muy eficiente. Esta es la prueba más clara de que el neoliberalismo solo existe de dientes para afuera. Al contrario, el estado es cada vez más obeso y me temo que la situación está lejos de mejorar, y a los miembros del nada Honorable Congreso de la Unión no les importa, y todos piden más comisiones y burocracia. Tal parece que los mexicanos nos encontramos solos contra un gobierno que pide más y más impuestos sin ver ninguna mejora. Esto harta, y mucho.    

sábado, 10 de septiembre de 2016

Mismos productos, diferente empaque II

Y hablando de políticos chafas y más mentirosos que nunca, como diría Brozo, un partido político que merece nuestra atención de forma más detallada es MORENA. Este partido nos es vendido como alternativa al PRI, diciéndonos que habrá trabajo, se pondrá fin a la corrupción y los pobres dejaran esa condición mágicamente. Pero me temo que el partido creado por Andrés Manuel López Obrador se ha desvivido por imitar al partido tricolor. Si no me creen, basta con ver las ultimas hazañas de MORENA, como las alianzas con la CNTE y el SME, que al igual que Elba Esther Gordillo y Carlos Romero Deschamps, se han dedicado a saquear nuestros impuestos a más no poder.
Todo esto es necesario resaltarlo porque MORENA desea imponer el modelo económico que el PRI impulso en el periodo 1970-1982, que muchos historiadores llaman la “Docena Trágica” por ser un periodo de pésimas decisiones económicas y sociales. Los dos presidentes de este periodo, Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) y José López Portillo (1976-1982)  son recordados como dos de los presidentes más corruptos de la historia, pero no porque fueron los que sentaron las bases del México actual. Al presidente al que culpan de la actual y difícil situación nacional es a Carlos Salinas de Gortari (1988-1994). Aunque no fue uno de los mejores presidentes de la historia, me temo que hemos tenido peores gobiernos. ¿Por qué es importante este dato? Pues porque la izquierda culpa a las políticas neoliberales de la actual situación nacional, un modelo económico inexistente, pero con la demonización de Salinas y echarle la culpa al neoliberalismo, la izquierda mexicana ha amasado un enorme capital político. Esto es interesante, ya que fueron las políticas contrarias al neoliberalismo las que nos hundieron en este abismo en primer lugar.
Lo anterior es reflejo de algo interesante: la expresión “El mexicano no tiene memoria” parece tener más actualidad que nunca, ya que algunos no parecen recordar que la mayoría de los militantes de MORENA pertenecieron al PRI. Si están pensando que AMLO, Cárdenas y Muños Ledo dejaron el partido tricolor porque se dieron cuenta de que es un partido muy corrupto, piénsenlo de nuevo. Ellos dejaron el PRI porque no dejaron que compitieran a los cargos de elección popular a los que ellos aspiraban ocupar. Cuauhtémoc Cárdenas quería la candidatura del PRI a la presidencia en las elecciones de 1988, López Obrador quería ser gobernador en las elecciones ese mismo año, pero ninguno de los dos obtuvo la candidatura respectiva. Del hijo del General Lázaro Cárdenas ya había leído su historial para ver si tenía algo turbio en el pasado, y cuando fue gobernador de Michoacán, resulta que reprimió una huelga en la Universidad de San Nicolás Hidalgo, dio concesiones de transporte público a sus amigos y permitió la invasión ilegal de terrenos en las principales ciudades de ese estado. ¿Qué iba a cambiar si ganaba las elecciones de 1988? En el terreno de las conjeturas, me temo que nada, ya que es un priista de la vieja escuela. Su gobierno no habría sido mejor que el de Salinas, sin embargo, creo que en el fondo este último nos salvó de algo mucho peor.

En cuanto a López Obrador, me temo que el también apuesta al hecho de que México no tiene memoria histórica, ya que entre sus principales colaboradores están ex priistas muy destacados: Manuel Bartlett Díaz (sí, el que tiro el sistema en las elecciones de 1988), Ricardo Monreal, Layda Sansores, Cuitláhuac Gutiérrez y otros personajes muy famosos por corruptos. A mí no me vengan con el cuento de que son la “esperanza de México”, por lo menos no con esos antecedentes. La gente no se acuerda que Ricardo Monreal defendía mucho a Salinas en la cámara de diputados. Si alguien se acordara de esto, me temo que nadie votaría por este partido. Lo que más me enfada de este partido es el hecho de que traten de hacer creer a todos que los mexicanos vivíamos en un país desarrollado antes del neoliberalismo, me temo que esa afirmación carece de fundamento. También se han esforzado mucho en hacer creer a la gente que son honrados y no cometen los mismos pecados, pero me temo que no es así, el tráfico de influencias, el nepotismo y el acarreo de gente a sus mítines dicen lo contrario. Nadie con dos dedos de frente les creería, pero hablan tan bonito. Les dejo de tarea que reflexionen sobre las supuestas virtudes de la izquierda latinoamericana dice tener, pero la verdad, dice todo lo contrario.     

Mismos productos, diferente empaque

En estos días hemos visto cambios el en gabinete, siendo el más importante la remoción de Luis Videgaray de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Considero que es uno de los cambios más importantes, ya que él era uno de los peores secretarios de hacienda de la historia, ya que en lugar de buscar políticas públicas de ahorro al erario, mejor hizo una reforma fiscal en la que se exprimía más a los de siempre mientras se mantenía una dependencia del petróleo irracional a fin de mantener funcionando onerosos programas sociales. Ahora, con la visita de Donald Trump a México por invitación del presidente Peña Nieto (que al parecer fue idea de Videgaray), el político mexiquense y ahora ex titular de hacienda ha renunciado a su cargo.
¿Qué fue lo que paso? Bueno, pues como lo decía desde hace algún tiempo en este espacio, el ahora ex secretario de hacienda no daba el ancho en dicho cargo, sino que al contrario, cada vez daba más de que hablar con su tremenda ineptitud al frente de las finanzas del ejecutivo nacional. Hace tres años, cuando se presentó la iniciativa de reforma fiscal, era obvio que intentaba quedar bien con los partidos de izquierda cuando todavía estaban calientes los humos por lo acontecido en las elecciones presidenciales del año anterior, todo con el objetivo que quedar bien con la izquierda y de este modo obtener su apoyo en futuros proyectos legislativos. Lo que he de decir como crítica en este caso es que las onerosas cargas fiscales sirven para destruir economías prosperas, incluso países desarrollados han caído en este tipo de prácticas y han arruinado sus finanzas y las de su población en su intento por reducir la “desigualdad” y de este modo mantener onerosos programas sociales para lograr el objetivo anterior.
Algo que he repetido hasta el cansancio y no me cansare de hacerlo es el hecho de que no se hizo lo suficiente en materia fiscal en lo que respecta a la reforma energética, ya que con esta se creía que se iban a obtener más recursos para programas sociales. Lo que en realidad se debió haber hecho es utilizar esta reforma como un modo de relanzar la industrialización del país, no para destinar más recursos a programas sociales que son eficientes para comprar votos de los electores más pobres del país. Antes lo dije y lo vuelvo a repetir: los argumentos contra la reforma energética carecen de fundamente económico, pero tenían una fuerte carga ideológica tendiente a mantener uno de los mayores mitos históricos del México moderno. Pemex es una empresa que representa nuestra soberanía y del progreso nacional, pero cuando uno rasca, se da cuenta que esto está fuera de la realidad. Pemex es una empresa que opera en números rojos desde 1938. Sin embargo, los gobiernos priístas nos hicieron creer lo contrario durante décadas y hay de aquel que se atreviera a decir lo contrario. En años recientes la situación se hizo insostenible cuando el 30% del presupuesto federal provenía del petróleo y este mismo recurso era la principal fuente de divisas. Lógicamente, tras la caída del precio en octubre de 2014, llego la cruda realidad. Los recortes al presupuesto no se hicieron esperar, y por supuesto, los chairos fueron los primeros en protestar por los recortes.

Sin embargo, y a pesar de todo lo anterior, Videgaray renuncia a su cargo porque él fue el de la idea de invitar a Donald Trump a México a debatirá acerca de ciertos temas que preocupan a nuestros connacionales como el muro que pretende construir en la frontera y quiere que nosotros paguemos de nuestros bolsillos. Si esa idea fue buena o mola, en este espacio no lo voy a discutir. Lo que en realidad me llamo la atención es que no se hagan otros cambios en el gabinete, como es el caso de Miguel Ángel Osorio Chong en la Secretaría de Gobernación, o porque no ha llegado nadie nuevo al gabinete, ya que el que reemplazo a Videgaray es el señor Meaede que procede de la SEDESOL. Estos cambios en el gabinete presidencial me temo que no tendrán el impacto que Peña Nieto necesita, en primera porque falta poco más de dos años para que se termine el sexenio, y en segunda, porque no ha llamado a gente con ideas frescas a su gabinete. No, el presidente se ha dormido en sus laureles, no ha pensado en cambiar de caballos, prefiere seguir con los de siempre, a pesar de haber mostrado su incompetencia en muchas ocasiones.