Como la mayoría de
ustedes sabe, el Partido Revolucionario Institucional se mantuvo en el poder
entre 1929 y 2000 de manera ininterrumpida. En buena medida lo logró gracias a
su aparato propagandístico en el cual justificaba su régimen en la Revolución
Mexicana del mismo que usó Napoleón en “Rebelión en la Granja”, denostando al régimen
anterior, en el caso del PRI la víctima fue Porfirio Díaz. Esto mismo lo han
hecho otros regímenes autoritarios, los de partido único para ser más precisos:
los partidos comunistas de la Unión Soviética, China y Cuba y el Nacional
Socialista (mejor conocido como Nazi) en Alemania. En los primeros tres casos
el partido les dijo a los habitantes que vivían mejor que en los países capitalistas,
y en el último, que los judíos tenían la culpa de lo sucedido con Alemania,
empezando con la derrota en la Primera Guerra Mundial (aunque el ascenso de
Hitler también puede atribuirse a las humillantes sanciones impuestas por el
Reino Unido y Francia).
Es partido tricolor tuvo
en común con los partidos anteriores el aparato de propaganda utilizado por los
regímenes más despóticos del orbe. Estos aparatos sirven para justificar de
alguno modo las atrocidades cometidas, como las purgas o las matanzas contra la
población e incluso para ir a la guerra contra otra nación. En el caso del
partido tricolor aquí en México, que tomo partes de los incompatibles
liberalismo y socialismo, dijeron que Porfirio Díaz era un tirano que explotaba
al pueblo mexicanos de forma atroz, aunque el régimen priísta fuera todavía peor
que el general oaxaqueño. Claro, solo resaltaban lo negativo, pero lo positivo
no lo dicen por ningún motivo (sí, aunque no lo crean tuvo cosas buenas el Porfiriato).
Esta propaganda ha servido para que nos traguemos el cuento de que podemos
prósperos al denotar a este dictador (en mi opinión, el último estadista que
hubo en México) y de este modo poner como éxitos políticas que suenan bien,
pero en la práctica resultan ser un desastre.
El primero de los
desastres fue la Reforma Agraria con la que se pretendía sacar de la pobreza a
millones de compatriotas y hacer al campo mexicano próspero. Sin embargo, me
temo que el programa resultó ser un fracaso en la práctica, aunque la
propaganda oficial ayudó a que todos nos creyéramos lo contrario. Nos han dicho
hasta el cansancio que el fraccionamiento de los latifundios beneficiaron a los
productores agrícolas con tierras, créditos y mercado para sus productos. Aparentemente
esto debió haber catapultado a los campesinos para que fueran prósperos. Entones,
¿por qué ahora nos encontramos con que muchas tierras están abandonadas y
campesinos que están en la pobreza? Algo falló en el plan de una de las políticas
más ambiciosas del régimen, y lo he dicho en este espacio: el primer paso para
rescatar al campo mexicano es una reforma a la tenencia de la tierra, donde se
conste que es suya y nadie se las va a quitar y disponer de ella como
consideren conveniente. Pero a los chairos esto no les gusta porque parte de la
propaganda del PRI durante el siglo pasado fue denostar la propiedad privada,
otorgaba tierra y crédito a los campesinos que juraran lealtad al partido. Ahora,
y no me digan que no, MORENA está retomando todo esto para su beneficio.
También se nos ha
repetido hasta el cansancio que la razón de la pobreza en la que actualmente se
encuentran muchos mexicanos es a causa del neoliberalismo. Me temo que esta afirmación
no tiene pies ni cabeza, ya que el modelo económico en cuestión no se ha
aplicado en el país. Nuevamente la propaganda del régimen nos ha hecho creer lo
que no es, pero ahora la gente se pone en contra de un sistema económicos no se
ha aplicado en la nación. Y no, lo hecho por Carlos Salinas de Gortari no tuvo
gran efecto en la economía, únicamente cambio las cabezas en sindicatos y
empresas, pero nunca se modificaron las estructuras corporativas ni
clientelares de México. Salinas se convirtió en el villano favorito de los
mexicanos por un pecado que no cometió: poner en marcha un sistema económico depredador.
En cuanto a que cometió otros atropellos, tal es el caso del enriquecimiento ilícito
de su hermano Raúl, es otra historia. La
propaganda de entonces nos hizo creer que México iba derecho a convertirse en
un país desarrollado, cosa que no ha ocurrido ni ocurrirá en el corto plazo. Algo
que la oposición izquierdista no habla es del desarrollo estabilizador de los
años 70 y comienzos de los 80. En este tiempo el gobierno llego a poseer el 60%
de la actividad económica. Cuando esto tronó al finalizar el gobierno de José
López Portillo fue cuando se comenzó a implementar el mal llamado
neoliberalismo. Sin embargo, la izquierda no habla de esto, pues ha heredado
del PRI la capacidad de hacer propaganda engañosa para manipular a los
mexicanos con mitos inventados por el partido tricolor para justificar su poder
absoluto, señal de que los mexicanos no tenemos memoria.