En estos días hemos visto
cambios el en gabinete, siendo el más importante la remoción de Luis Videgaray
de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Considero que es uno de los
cambios más importantes, ya que él era uno de los peores secretarios de
hacienda de la historia, ya que en lugar de buscar políticas públicas de ahorro
al erario, mejor hizo una reforma fiscal en la que se exprimía más a los de
siempre mientras se mantenía una dependencia del petróleo irracional a fin de
mantener funcionando onerosos programas sociales. Ahora, con la visita de
Donald Trump a México por invitación del presidente Peña Nieto (que al parecer
fue idea de Videgaray), el político mexiquense y ahora ex titular de hacienda
ha renunciado a su cargo.
¿Qué fue lo que paso? Bueno,
pues como lo decía desde hace algún tiempo en este espacio, el ahora ex
secretario de hacienda no daba el ancho en dicho cargo, sino que al contrario,
cada vez daba más de que hablar con su tremenda ineptitud al frente de las
finanzas del ejecutivo nacional. Hace tres años, cuando se presentó la
iniciativa de reforma fiscal, era obvio que intentaba quedar bien con los
partidos de izquierda cuando todavía estaban calientes los humos por lo
acontecido en las elecciones presidenciales del año anterior, todo con el
objetivo que quedar bien con la izquierda y de este modo obtener su apoyo en
futuros proyectos legislativos. Lo que he de decir como crítica en este caso es
que las onerosas cargas fiscales sirven para destruir economías prosperas,
incluso países desarrollados han caído en este tipo de prácticas y han
arruinado sus finanzas y las de su población en su intento por reducir la “desigualdad”
y de este modo mantener onerosos programas sociales para lograr el objetivo
anterior.
Algo que he repetido
hasta el cansancio y no me cansare de hacerlo es el hecho de que no se hizo lo
suficiente en materia fiscal en lo que respecta a la reforma energética, ya que
con esta se creía que se iban a obtener más recursos para programas sociales. Lo
que en realidad se debió haber hecho es utilizar esta reforma como un modo de
relanzar la industrialización del país, no para destinar más recursos a
programas sociales que son eficientes para comprar votos de los electores más
pobres del país. Antes lo dije y lo vuelvo a repetir: los argumentos contra la
reforma energética carecen de fundamente económico, pero tenían una fuerte
carga ideológica tendiente a mantener uno de los mayores mitos históricos del
México moderno. Pemex es una empresa que representa nuestra soberanía y del
progreso nacional, pero cuando uno rasca, se da cuenta que esto está fuera de
la realidad. Pemex es una empresa que opera en números rojos desde 1938. Sin embargo,
los gobiernos priístas nos hicieron creer lo contrario durante décadas y hay de
aquel que se atreviera a decir lo contrario. En años recientes la situación se
hizo insostenible cuando el 30% del presupuesto federal provenía del petróleo y
este mismo recurso era la principal fuente de divisas. Lógicamente, tras la caída
del precio en octubre de 2014, llego la cruda realidad. Los recortes al
presupuesto no se hicieron esperar, y por supuesto, los chairos fueron los
primeros en protestar por los recortes.
Sin embargo, y a pesar de
todo lo anterior, Videgaray renuncia a su cargo porque él fue el de la idea de
invitar a Donald Trump a México a debatirá acerca de ciertos temas que
preocupan a nuestros connacionales como el muro que pretende construir en la
frontera y quiere que nosotros paguemos de nuestros bolsillos. Si esa idea fue
buena o mola, en este espacio no lo voy a discutir. Lo que en realidad me llamo
la atención es que no se hagan otros cambios en el gabinete, como es el caso de
Miguel Ángel Osorio Chong en la Secretaría de Gobernación, o porque no ha
llegado nadie nuevo al gabinete, ya que el que reemplazo a Videgaray es el
señor Meaede que procede de la SEDESOL. Estos cambios en el gabinete
presidencial me temo que no tendrán el impacto que Peña Nieto necesita, en
primera porque falta poco más de dos años para que se termine el sexenio, y en
segunda, porque no ha llamado a gente con ideas frescas a su gabinete. No, el
presidente se ha dormido en sus laureles, no ha pensado en cambiar de caballos,
prefiere seguir con los de siempre, a pesar de haber mostrado su incompetencia
en muchas ocasiones.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Se acepta todo tipo de comentarios, menos insultos hacia el público o al editor.