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sábado, 10 de septiembre de 2016

Mismos productos, diferente empaque II

Y hablando de políticos chafas y más mentirosos que nunca, como diría Brozo, un partido político que merece nuestra atención de forma más detallada es MORENA. Este partido nos es vendido como alternativa al PRI, diciéndonos que habrá trabajo, se pondrá fin a la corrupción y los pobres dejaran esa condición mágicamente. Pero me temo que el partido creado por Andrés Manuel López Obrador se ha desvivido por imitar al partido tricolor. Si no me creen, basta con ver las ultimas hazañas de MORENA, como las alianzas con la CNTE y el SME, que al igual que Elba Esther Gordillo y Carlos Romero Deschamps, se han dedicado a saquear nuestros impuestos a más no poder.
Todo esto es necesario resaltarlo porque MORENA desea imponer el modelo económico que el PRI impulso en el periodo 1970-1982, que muchos historiadores llaman la “Docena Trágica” por ser un periodo de pésimas decisiones económicas y sociales. Los dos presidentes de este periodo, Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) y José López Portillo (1976-1982)  son recordados como dos de los presidentes más corruptos de la historia, pero no porque fueron los que sentaron las bases del México actual. Al presidente al que culpan de la actual y difícil situación nacional es a Carlos Salinas de Gortari (1988-1994). Aunque no fue uno de los mejores presidentes de la historia, me temo que hemos tenido peores gobiernos. ¿Por qué es importante este dato? Pues porque la izquierda culpa a las políticas neoliberales de la actual situación nacional, un modelo económico inexistente, pero con la demonización de Salinas y echarle la culpa al neoliberalismo, la izquierda mexicana ha amasado un enorme capital político. Esto es interesante, ya que fueron las políticas contrarias al neoliberalismo las que nos hundieron en este abismo en primer lugar.
Lo anterior es reflejo de algo interesante: la expresión “El mexicano no tiene memoria” parece tener más actualidad que nunca, ya que algunos no parecen recordar que la mayoría de los militantes de MORENA pertenecieron al PRI. Si están pensando que AMLO, Cárdenas y Muños Ledo dejaron el partido tricolor porque se dieron cuenta de que es un partido muy corrupto, piénsenlo de nuevo. Ellos dejaron el PRI porque no dejaron que compitieran a los cargos de elección popular a los que ellos aspiraban ocupar. Cuauhtémoc Cárdenas quería la candidatura del PRI a la presidencia en las elecciones de 1988, López Obrador quería ser gobernador en las elecciones ese mismo año, pero ninguno de los dos obtuvo la candidatura respectiva. Del hijo del General Lázaro Cárdenas ya había leído su historial para ver si tenía algo turbio en el pasado, y cuando fue gobernador de Michoacán, resulta que reprimió una huelga en la Universidad de San Nicolás Hidalgo, dio concesiones de transporte público a sus amigos y permitió la invasión ilegal de terrenos en las principales ciudades de ese estado. ¿Qué iba a cambiar si ganaba las elecciones de 1988? En el terreno de las conjeturas, me temo que nada, ya que es un priista de la vieja escuela. Su gobierno no habría sido mejor que el de Salinas, sin embargo, creo que en el fondo este último nos salvó de algo mucho peor.

En cuanto a López Obrador, me temo que el también apuesta al hecho de que México no tiene memoria histórica, ya que entre sus principales colaboradores están ex priistas muy destacados: Manuel Bartlett Díaz (sí, el que tiro el sistema en las elecciones de 1988), Ricardo Monreal, Layda Sansores, Cuitláhuac Gutiérrez y otros personajes muy famosos por corruptos. A mí no me vengan con el cuento de que son la “esperanza de México”, por lo menos no con esos antecedentes. La gente no se acuerda que Ricardo Monreal defendía mucho a Salinas en la cámara de diputados. Si alguien se acordara de esto, me temo que nadie votaría por este partido. Lo que más me enfada de este partido es el hecho de que traten de hacer creer a todos que los mexicanos vivíamos en un país desarrollado antes del neoliberalismo, me temo que esa afirmación carece de fundamento. También se han esforzado mucho en hacer creer a la gente que son honrados y no cometen los mismos pecados, pero me temo que no es así, el tráfico de influencias, el nepotismo y el acarreo de gente a sus mítines dicen lo contrario. Nadie con dos dedos de frente les creería, pero hablan tan bonito. Les dejo de tarea que reflexionen sobre las supuestas virtudes de la izquierda latinoamericana dice tener, pero la verdad, dice todo lo contrario.     

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