Y hablando de políticos chafas
y más mentirosos que nunca, como diría Brozo, un partido político que merece
nuestra atención de forma más detallada es MORENA. Este partido nos es vendido
como alternativa al PRI, diciéndonos que habrá trabajo, se pondrá fin a la corrupción
y los pobres dejaran esa condición mágicamente. Pero me temo que el partido
creado por Andrés Manuel López Obrador se ha desvivido por imitar al partido tricolor.
Si no me creen, basta con ver las ultimas hazañas de MORENA, como las alianzas
con la CNTE y el SME, que al igual que Elba Esther Gordillo y Carlos Romero
Deschamps, se han dedicado a saquear nuestros impuestos a más no poder.
Todo esto es necesario resaltarlo
porque MORENA desea imponer el modelo económico que el PRI impulso en el
periodo 1970-1982, que muchos historiadores llaman la “Docena Trágica” por ser
un periodo de pésimas decisiones económicas y sociales. Los dos presidentes de
este periodo, Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) y José López Portillo
(1976-1982) son recordados como dos de
los presidentes más corruptos de la historia, pero no porque fueron los que
sentaron las bases del México actual. Al presidente al que culpan de la actual
y difícil situación nacional es a Carlos Salinas de Gortari (1988-1994). Aunque
no fue uno de los mejores presidentes de la historia, me temo que hemos tenido
peores gobiernos. ¿Por qué es importante este dato? Pues porque la izquierda
culpa a las políticas neoliberales de la actual situación nacional, un modelo económico
inexistente, pero con la demonización de Salinas y echarle la culpa al
neoliberalismo, la izquierda mexicana ha amasado un enorme capital político. Esto
es interesante, ya que fueron las políticas contrarias al neoliberalismo las
que nos hundieron en este abismo en primer lugar.
Lo anterior es reflejo de
algo interesante: la expresión “El mexicano no tiene memoria” parece tener más
actualidad que nunca, ya que algunos no parecen recordar que la mayoría de los
militantes de MORENA pertenecieron al PRI. Si están pensando que AMLO, Cárdenas
y Muños Ledo dejaron el partido tricolor porque se dieron cuenta de que es un
partido muy corrupto, piénsenlo de nuevo. Ellos dejaron el PRI porque no dejaron
que compitieran a los cargos de elección popular a los que ellos aspiraban
ocupar. Cuauhtémoc Cárdenas quería la candidatura del PRI a la presidencia en
las elecciones de 1988, López Obrador quería ser gobernador en las elecciones
ese mismo año, pero ninguno de los dos obtuvo la candidatura respectiva. Del hijo
del General Lázaro Cárdenas ya había leído su historial para ver si tenía algo
turbio en el pasado, y cuando fue gobernador de Michoacán, resulta que reprimió
una huelga en la Universidad de San Nicolás Hidalgo, dio concesiones de
transporte público a sus amigos y permitió la invasión ilegal de terrenos en
las principales ciudades de ese estado. ¿Qué iba a cambiar si ganaba las
elecciones de 1988? En el terreno de las conjeturas, me temo que nada, ya que
es un priista de la vieja escuela. Su gobierno no habría sido mejor que el de
Salinas, sin embargo, creo que en el fondo este último nos salvó de algo mucho
peor.
En cuanto a López
Obrador, me temo que el también apuesta al hecho de que México no tiene memoria
histórica, ya que entre sus principales colaboradores están ex priistas muy
destacados: Manuel Bartlett Díaz (sí, el que tiro el sistema en las elecciones
de 1988), Ricardo Monreal, Layda Sansores, Cuitláhuac Gutiérrez y otros
personajes muy famosos por corruptos. A mí no me vengan con el cuento de que
son la “esperanza de México”, por lo menos no con esos antecedentes. La gente
no se acuerda que Ricardo Monreal defendía mucho a Salinas en la cámara de
diputados. Si alguien se acordara de esto, me temo que nadie votaría por este
partido. Lo que más me enfada de este partido es el hecho de que traten de
hacer creer a todos que los mexicanos vivíamos en un país desarrollado antes
del neoliberalismo, me temo que esa afirmación carece de fundamento. También se
han esforzado mucho en hacer creer a la gente que son honrados y no cometen los
mismos pecados, pero me temo que no es así, el tráfico de influencias, el
nepotismo y el acarreo de gente a sus mítines dicen lo contrario. Nadie con dos
dedos de frente les creería, pero hablan tan bonito. Les dejo de tarea que
reflexionen sobre las supuestas virtudes de la izquierda latinoamericana dice
tener, pero la verdad, dice todo lo contrario.
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