Los recortes que se
hicieron al gasto público para el presupuesto de egresos de la federación es
algo que debería poner a pensar a todos nosotros. El gobierno mexicano es
experto en simulación, aunque la verdad nunca ha engañado a alguien todo el
tiempo que lo han hecho. Siendo sinceros, en ninguna parte del mundo las
personas cumplen con sus obligaciones fiscales con una sonrisa en el rostro,
pero por lo menos en el mundo desarrollado la gente ve cómo trabajan sus
impuestos a favor de la comunidad, cosa que no ocurre en nuestra nación. Aquí en
México el dinero de los contribuyentes se ve en gran medida en la excesiva política
que vemos hasta en la sopa, ya que entre las clientelas del partido en el poder
o en los bolsillos de los partidos políticos. Otro tanto se va en las
comisiones que se llevan los políticos a sus propios bolsillos y finalmente se
gasta en los inútiles programas sociales que sirven únicamente para mantener a
la gente en la pobreza y de ese modo obtener su voto en las siguientes
elecciones.
El gobierno mexicano está
excesivamente burocratizado y eso no ha redundado en mejores condiciones para
nosotros ni reducción en la corrupción. Al contrario, el gobierno sigue siendo
el mayor empleador del país no ha sido de los más eficiente, al contrario, eso
ha minado la productividad de los mexicanos a niveles absurdos. Desde luego
esto no lo ven la mayoría de mis connacionales, ya que quieren la estabilidad
laboral que no obtendrían en ninguna otra parte. Es por esto, es decir, el no
querer salir de su zona de confort, que no hemos desarrollado una economía dinámica
y competitiva que ayude a los pobres a salir de esa horrenda condición. Es necesario
resaltar que países como Corea del Sur, Finlandia (que tiene el mejor sistema
educativo según la OCDE) y Singapur, donde la gente no tiene ninguna zona de
confort y eso les ha dado altas tasas de crecimientos y un excelente nivel de
vida.
Un problema que tenemos y
no es menor es el de los empresarios abusivos, los que se dedican a extraer
rentas. La mayoría de los grandes empresarios de este país han hecho sus
fortunas por sus contactos en el mundo de la política, no por su habilidad como
emprendedores o por innovadores. La mayoría han invertido sus fortunas en dar
sobornos a la autoridad para adjudicarse contratos públicos o evitar que
investiguen el origen de sus fortunas. Para nuestros lectores extranjeros, me
temo que esta es una práctica muy común el hecho de que los empresarios
mexicanos son más proclives a invertir grandes sumas de dinero en sobornos que en
tecnología, ya sea para adjuntarse contratos del gobierno o para pagar las
extorsiones por parte de las autoridades, esto último porque en algunas partes
de México las autoridades locales tienen la costumbre de extorsionar a los
comerciantes a cambios de no cerrarles el negocio, aunque tengan todo en regla.
Además, nuestro sistema fiscal está diseñado para matar a los emprendedores con
altos impuestos. En las últimas misceláneas fiscales les quitaron a los
empresarios la posibilidad de deducir las prestaciones de los trabajadores en
sus declaraciones de impuestos. Hay que agregar el hecho de que el patrón tiene
que pagar el INFONAVIT (fondo de vivienda), seguro social (que incluye el fondo
de pensiones) y un impuesto por cada trabajador. ¿Cómo esperan que haya
desarrollo con esta carga fiscal tan pesada para el contribuyente?
Y algo que no me voy a
cansar de repetir es lo referente a
las empresas paraestatales. Si ustedes se han tragado el cuento de que PEMEX y
la CFE estaban bien antes de la reforma energética, piénsenlo de nuevo, si no,
felicidades, se han creído la propaganda que el PRI utilizo por décadas y
muchos de ustedes odian a este partido porque les ven la cara de idiotas. Esas dos
empresas no fueron, no son y nunca serán rentable por más que alguien se los
prometa en campaña. Esto es solo para captar nuestra atención y voto, pero en
realidad esto tiene una función demagógica. Ya he dicho antes que los
argumentos contra la reforma energética no tienen más fundamente que el
ideológico, lo que se traduce en ninguno. Tiene sus ventajas no depender del petróleo,
ya que podemos desarrollar otras áreas económicas, además de que las
autoridades deben buscar aumentar la base fiscal. No es sano obtener dinero de
una mercancía cuyo valor fluctúa mucho en el mercado internacional. Pero, en lo
que se debe enfocar mayor energía es en eficientar el gasto gubernamental, esto
incluye revisar en qué se gasta cada centavo y reducir gastos superfluos, no se
vale exprimir al contribuyente cautivo. Esto es algo que debe quedar
definitivamente enterrado por el bien de México. Es algo para pensarse
seriamente, y se lo dejo de tarea a los políticos.
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