La situación se pone
pesada para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador debido a los demonios
que el mismo ha creado. Por un lado la situación económica se está tornando
complicada pero al presidente no parece preocuparle en lo más mínimo. Por el
otro, la internacional se pone cada vez más complicada por las amenazas de
Donald Trump de imponer aranceles a cambio de detener las oleadas de
inmigrantes centroamericanos que quieren cruzar rumbo a Estados Unidos. A esto
hay que sumar la crisis de inseguridad a la que además hay que agregar las
protestas de los policías federales a los que pretenden tratar con la punta del
pie sin olvidar la renuncia de Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda. Y para
terminar de aderezar la tormenta perfecta el Banco de México estima que el
crecimiento del país para este año oscila alrededor de 0.7% según las
predicciones más optimistas. Me temo que ya hay suficientes motivos para
encender las alarmas.
El conflicto con la
Policía Federal sin duda puede poner en riesgo la estrategia para combatir la
inseguridad. Hay algo que se tiene que entender y es que para combatir el
problema de la inseguridad no se puede hacer si no se cuenta con una policía
bien pagada, bien equipada y bien entrenada pero luego de lo visto con la
Guardia Nacional tengo mis reservas con esto. Se ha denunciado que los miembros
que deseen entrar a laborar en dicha corporación deben comprar desde su
uniforme y botas. Pero luego de ver lo que le hicieron a los policías federales
me doy una idea de lo que se quiere invertir en el cuerpo de seguridad e
incluso en todo este rubro. A algunos de los miembros de la PF los enviaron al
Instituto Nacional de Migración (INM) para combatir la inmigración ilegal y
denunciaron que las condiciones laborales eran francamente indignantes. Pero el
querer deshacerse de ella del modo en que se pretende hacer lo único que logró
fue que se lanzaran a las calles. Debemos entender que el riesgo de ser policía
va desde un recordatorio hasta un tiro en la cabeza, pero al presidente solo le
importa hacer su voluntad sin importar más opinión que la suya.
Y parece ser que los
problemas no terminan en el rubro económico pues el diario británico Financial
Times y las predicciones de crecimiento del Banco de México le dieron un revés al
presidente. En el Financial Times se le advirtió al presidente que si no
cambiaba de rumbo las consecuencias para la economía nacional podían ser
devastadoras. Pero lo que vi con el Banco de México es todavía más desalentador
pues según su información el crecimiento del país para 2019 oscila alrededor
del 0.7% y son las predicciones más optimistas. A lo que el presidente López
Obrador respondió que no se está tomando en cuenta el combate a la corrupción,
que él tenía otros datos y que “vamos requetebién” y bla-bla-bla. Pero por lo
visto en los indicadores me puedo dar cuenta y cualquiera que tenga dos dedos
de frente que esto se está Llendo al caño y con la renuncia de Carlos Urzúa a
la Secretaría de Hacienda el panorama es desalentador. El presidente piensa que
con su voluntad todo se puede hacer pero no sé da cuenta de que todo esto puede
terminar mal.
Por último, pero no menos
importante, la renuncia de Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda y Crédito
Público la semana pasada. En una carta dirigida al presidente dice a grandes
rasgos las razones que lo llevaron a tomar esta decisión. Pero luego de
renunciar dio una entrevista a la revista Proceso y se publicó en el número de
esta semana. Y parece ser que tuvo algunos problemas con Alfonso Romo y Manuel
Bartlett. Al primero lo acusó de conflictos de interés porque nombró a algunos
funcionarios de Hacienda con la bendición del presidente. Con el segundo el
problema fue la cancelación del contrato del gasoducto Texas-Tuxpan y que es lo
que ha provocado los apagones en la Península de Yucatán. También habló del
aeropuerto de Texcoco del que se opuso terminantemente a su cancelación por la
cantidad de dinero implicada en el proyecto y por el avance de las obras. Y para
rematar habló del plan para rescatar PEMEX porque dijo que los recursos
inyectados deberían invertirse en exploración y explotación de nuevos campos
petroleros y no en la construcción de la refinería de Dos Bocas que no estará
terminada ni en el tiempo ni con los costos estimados por el gobierno. Las respuestas
de militantes de MORENA no se hicieron esperar y Ricardo Monreal, Yeidckol
Polevnsky y Tatiana Clouthier no se hicieron esperar y acusaron a Urzúa de
neoliberal, fifí, que le falta ética y todos los motes que los simpatizantes de
la 4T normalmente le ponen a los que se oponen a las políticas de dicho
partido. Pero con esto no me cabe la menor duda que el futuro pinta muy difícil.
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