En este espacio se ha
hablado poco de los candidatos independientes, pero cuando se habló de ellos se
dijo que se tenía que ser cautelosos con el tema. Ahora más que nunca recalco
esa afirmación pues estarán presentes, o por lo menos uno, en la boleta
electoral. Entonces apenas había ganado la gubernatura de Nuevo León Jaime
Rodríguez Calderón “el Bronco” y compare su victoria con la que tuvo el PAN en
Baja California en 1989 y que se tuviera precaución. Hoy, los neoleoneses
reniegan de su decisión porque el gobernador no ha sabido estar a la altura del
desafío que representa un estado golpeado por la inseguridad y acostumbrado a
tener un nivel de vida superior al promedio nacional. También dije en aquel
entonces que las candidaturas independientes era muy probable que iban a
terminar siendo utilizados como mecanismo de chantaje hacia los partidos políticos
para obtener cargos de elección popular aunque en los institutos políticos no
se las otorgaran. Creo que todo esto es más vigente que nunca porque en ninguna
otra elección se han presentado tantos aspirantes a candidaturas
independientes.
Creo que primero hay que
hablar de los casos de éxito, sí los hay y de ellos salió una propuesta que
agradó a los mexicanos: sin voto no hay dinero. El único caso de éxito conocido
a nivel nacional es Pedro Kumamoto, que en 2015 ganó un escaño en el congreso
local de Jalisco representando un distrito electoral de Zapopan. En Jalisco dos
reclamos ciudadanos que ya se hicieron realidad gracias a la insistencia de
Kumamoto: se eliminó el fuero y el dinero para los partidos políticos se dará
en función del porcentaje del padrón que acuda a las urnas. Estos reclamos
tienen bastante tiempo porque buena parte de la ciudadanía ve a los partidos políticos
como una carga financiera y cabe destacar que en redes sociales se quería que
no se les entregara dinero para las elecciones de 2018. Por otro lado, el fuero
es utilizado por muchos funcionarios públicos para delinquir y evitar ser
presentados ante las autoridades judiciales y en estos tiempos turbulentos se
han encontrado funcionarios de todos los niveles coludidos con el crimen
organizado. Kumamoto ganó porque supo capitalizar el descontento y
transformarlo en iniciativas en la legislatura local de Jalisco y finalmente en
leyes, y ahora el joven se ha postulado como candidato independiente a senador
por su estado en la próxima legislatura federal. En mi opinión es probable que
gane si vuelve a capitalizar el descontento social.
Jaime Rodríguez Calderón “El
Bronco” ganó las elecciones estatales de Nuevo León en 2015 por el descontento
con Rodrigo Medina. Al finalizar el gobierno de Medina, la deuda del estado ya
ascendía a 50 mil millones de pesos y la inseguridad parecía no tener remedio. A
dos años y medio de esto los neoleoneses están arrepentidos de haber depositado
su confianza en “el Bronco”. De ahí que el periodista Eduardo Ruiz-Healy le
haya cambiado el apodo por el “Pony capado” (en el norte de México capado
significa castrado). El señor Rodríguez Calderón anteriormente fue alcalde del
municipio de García Nuevo León y es la representación más clara del chantaje a
los partidos políticos que mencione en el primer párrafo. El gobernador de
Nuevo León fue militante del PRI por poco más de tres décadas y la verdad fue
un alumno destacado en simulación, pues los problemas heredados de la administración
de Rodrigo Medina van en aumento. Los empresarios de Nuevo León fueron su
principal apoyo en su ascenso al ejecutivo estatal y se inclinaron por él
porque estaban hartos de la pésima administración de Medina; el reclamo es muy
simple pues prácticamente todos han sido víctimas del crimen organizado que
exigen cantidades exorbitantes de extorsión. Los neoleoneses están felices de
que el “Pony capado” se largue de la gubernatura, y aunque no piensan votar por
él, quieren que se vaya muy lejos y no regrese, lo cual creo que va a ocurrir porque
en Nuevo León se deben convocar a elecciones si el gobernador se va antes del
tercer año de gobierno.
En cuanto a Margarita Zavala,
no me queda la menor duda de que a su esposo, Felipe Calderón, no le bastaron
seis años para desgraciar al país. Ese el estigma más pesado que carga la ex primera
dama ya que Calderón es recordado por iniciar la fallida guerra contra el narcotráfico
que se ha llevado entre las patas a aproximadamente a un cuarto de millón de
personas en once años. Además, al igual que el “Pony capado”, está construyendo
su candidatura independiente basada en que no tiene otra elección: Ricardo
Anaya la hizo a un lado en su cadena de traiciones con tal de quedarse con la
candidatura del Partido Acción Nacional y del Frente “Ciudadano” por la amada
silla presidencial.
En cuanto a los demás aspirantes,
temo que no hay mucho que decir. A Pedro Ferriz de Con lo respetó mucho como
periodista, pero como político deja mucho que desear siendo un claro ejemplo de
esto el cómo le gritó a uno de los asistentes que lo cuestionó en una
conferencia por la infidelidad que le costó su trabajo en el Grupo Imagen. En cuanto
a Marichuy, no tengo más que decir que es una maniobra del EZLN para dar lástima.
Esto es porque su candidata independiente no puede recabar las firmas
necesarias (entiendo que esto es una maniobra de los partidos políticos para
desanimar las candidaturas independientes) porque el subcomandante Galeano no
tiene los recursos económicos para obtener el registro y el tiempo los apremia.
Aunque tengo que decirlo.
Con esto y en lo que pueden leer en mis entradas anteriores me queda claro que
por cualquier lado estamos fritos. En la siguiente entrada, la falta de
transparencia en MORENA.
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