La caída en los precios internacionales del petroleo han causado la baja de los combustibles en muchos países del mundo, pero en el nuestro parece ser que nos traerá una crisis económica de magnitud impredecible, quizá este exagerando, quizá me quede corto.
Cuando se aprobó la reforma energética en 2013, varios sectores de la política y la sociedad, en especial los de izquierda pusieron el grito en el cielo, porque nos estaban despojando de algo que según esto "es nuestro". Quiza el motivo de su disgusto se debió al precio del barril de petroleo crudo, que en ese tiempo rondaba los 100 dolares. Un año después, nos enteramos que el precio del crudo había bajado en el ámbito internacional de 80 a 40 dolares por barril, pero no afecto mucho al presupuesto de egresos 2015, pero el de 2016 es otra historia.
Como podrán recordar estimados lectores, es un error que el 30% del presupuesto de egresos de la federación dependían de los ingresos del oro negro, y con la caída del precio internacional, prácticamente se han vaporizado y no hay señales de alza en el futuro próximo. Ahora bien, Peña Nieto sera el responsable de la nación (vaya problema), pero no es el único culpable de esta situación.
Todos los presidentes de México desde Lazaro Cárdenas del Río hasta el presente, de cierto modo tiene responsabilidad por la situación actual, sin embargo, cuatro personajes, empezando con el primero que mencione y a otros tres que voy a poner en este momento: Adolfo Ruiz Cortines, Luis Echeverria Álvarez y José Lopez Portillo y Pacheco. Estos personajes fueron los que forjaron la historia moderna de México, al tomar decisiones que todavía pesan en la nación.
Lazaro Cárdenas fue el autor de la expropiación petrolera, pero el no invento el esquema en el que el gobierno monopolizo la industria, cosa que no ha traído grandes beneficios para nosotros, pero si para el sindicato petrolero y a su familia, ademas de espantar a los posibles inversionistas de los que habla su ley energética de 1939. También es el principal responsable de la pobreza de los campesinos, al repartir las tierras de los latifundios sin antes educar a la gente del campo, lo que origino que los créditos, los aperos y todo terminara en manos del empeño o de la iglesia, que según esto era la peor enemiga de México. También le entrego la operación de los ferrocarriles a los trabajadores, lo que origino que la industria se fuera a la quiebra y que no hubiese avances en dicha materia, al momento que Zedillo vendió el ferrocarril a los particulares, prácticamente estaba en ruinas. El sindicalismo mexicano, que lejos de ser de ayuda, ha sido un lastre muy pesado para todos, gracias a la tristemente celebra CTM.
Ruiz Cortines cerro la industria petrolera a la iniciativa privada (si algún izquierdista lee esto, cambien la foto de Cárdenas por la de este señor en las protestas) originando que una buena fracción del presupuesto de egresos de la federación proviniera de los recursos petroleros, con lo que se condicionaba a los precios internacionales.
Entre Echeverria y Lopez Portillo fraguaron las bases para la situación actual, ellos expropiaron empresas a lo tonto, rescataron algunas que los dueños habían llevada a la quiebra y repartieron dinero a diestra y siniestra para que los infortunados mexicanos tuvieran un mejor trabajo. A estos años los conocen algunos intrépidos como la "docena trágica", por ser doce años de pésimas decisiones económicas, políticas y sociales. A principios de la década de 1980 se hicieron evidentes la ineficiencia de las políticas publicas de excesivo gasto publico, que no se han corregido hasta nuestros días.
Los gobiernos posteriores a Lopez Portillo no hicieron lo necesario para corregir el rumbo, porque los gobiernos posteriores se han caracterizado por tener un gasto publico excesivo sin que esto redunde en las condiciones sociales de la población. Ahora, hay personas que piensan que México necesita volver a aplicar las políticas de la docena trágica, apostando a la mala memoria de los mexicanos, que no se han informado de lo que paso antes del neoliberalismo de fantasía que estamos viviendo.