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sábado, 4 de mayo de 2019

Error tras error II


Continuando con el tema de los errores del actual gobierno, proseguiré describiendo las fallas de la actual administración. Con más del 80% de aprobación, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador continua cometiendo errores graves y es preocupante que no se dé cuenta que si no corrige el rumbo, en el futuro su base electoral puede ir erosionándose. El puesto de presidente no debe ser tomado como resultado de un concurso de popularidad y basta con ver lo ocurrido con Peña Nieto en el sexenio pasado, aunque también tiene que ver con el hecho de que el partido de este último es considerado como lo peor de lo peor por la psique del mexicano promedio. Pero volviendo al punto, temo decir que apenas estamos empezando esta carrera y, lo quieran ver o no, en el largo plazo la verdad es que puede terminar muy mal para todos nosotros. Y ahora me atañen los problemas que tienen que ver con las guarderías, el combate al robo de combustible y los grandes proyectos de infraestructura.
Las guarderías de SEDESOL es (o fue) un programa creado durante la administración de Felipe Calderón para aquellas familias que necesitaban donde dejar a sus hijos y no tienen acceso a una del IMSS o del ISSSTE. El programa consistía en que un particular abría un establecimiento y recibía una cantidad de dinero por cada niño para pagar a los cuidadores, mantenimiento, material didáctico, etc. El presidente anunció que de ahora en adelante los padres de familia serían los que recibirían el dinero de manera directa, sin embargo, solo serían beneficiados aquellos que estuvieran registrados en los llamados Censos de Bienestar. Además, el subsidio se redujo de 900 a 800 pesos al mes. En realidad, se traduce en que el presidente quiere que le agradezcan por el dinero que reparte (de la misma manera que Lázaro Cárdenas en su gobierno), a la antigua usanza del PRI en las peores épocas de dicho instituto político. Este sin duda es un objetivo perverso que consiste en crear una red clientelar y de ese modo poder conservar a su partido en el gobierno por varios sexenios.
El siguiente asunto que creo que es importante es el referente al robo de combustible. Como todos podemos recordar, en enero el gobierno decidió cerrar los ductos que transportan gasolina y diésel para combatir el enorme y descarado robo de combustible, dejando sin estos energéticos a la tercera parte del país. Sin embargo, y tal como lo supuse entonces, la solución resultó peor que la enfermedad. Las pérdidas en PEMEX fueron mayores a los supuestos ahorros que el presidente presume en sus conferencias de prensa mañaneras. Pero algo que no ha salido completamente a la luz es que el número de tomas clandestinas durante el primer trimestre de este año aumentó un 19% con respecto al mismo periodo del año pasado. Es decir, se eligió una estrategia cuyos costos son muy altos y que al final no se redujo el delito, sino que aumentó su incidencia y, además, ocasionó una tragedia por la inacción de las autoridades, sí, me refiero a Tlahuelilpan, Hidalgo. Además, se ha dicho un sinnúmero de veces que el transporte de combustible en pipas cuesta 14 veces más que el ducto, además de que no se ha visto inversión en tecnología para prevenir el delito, y tampoco ayuda mucho que se piense que el delito se va a reducir con demagogia.
El último problema, pero no el menos importante tiene que ver con los proyectos de obra pública más importantes de esta administración. El Tren Maya, el Tren Transítsmico, el Aeropuerto Felipe Ángeles y la Refinería de Dos Bocas son los ejemplos claros de la improvisación. Esto es porque los estudios ambientales, técnicos o financieros no están sobre la mesa y ya pretenden iniciar la construcción. En realidad, no fue sino hasta la presentación del Plan Nacional de Desarrollo esta semana que todos se dieron cuenta de la improvisación que será la tónica para este gobierno a pesar de que la evidencia estaba presente desde hace mucho. Las obras públicas antes mencionadas son el claro ejemplo de esto y lo peligroso que puede llegar a ser improvisar, el despreciar la técnica para llegar a un objetivo. El error de López Obrador que puede llevar a su gobierno al fondo del barranco no es otro la manera en la que pretende cumplir con sus objetivos. “El Diablo está en los detalles” dice el dicho y López Obrador parece que no lo tiene presente. Ya en el pasado se han tenido gobiernos que para todo improvisaban y los resultados fueron desastrosos. En fin, solo espero que cuando todos se den cuenta no sea demasiado tarde para remediarlo.


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