Vaya, vaya, la renuncia
de Germán Martínez a la dirección del Instituto Mexicano del Seguro Social dejó
con la boca abierta a muchos. Martínez se fue con una carta que dejó y que pone
en evidencia las injerencias de Carlos Urzúa, secretario de Hacienda de la 4T,
y que calificó de perniciosas al aplicar recortes que impactan en la atención médica
a los derechohabientes. Esto, junto con la declaración en quiebra del Instituto
de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y
las denuncias de falta de recursos de parte de directores de hospitales de alta
especialidad a lo largo y ancho de país me ponen a pensar acerca del compromiso
de un presidente que dice “primero los pobres” hacia un sector de la población que
no tiene ni lo indispensable para sobrevivir. Lo peor de caso es que estamos
hablando de un gobierno que supuestamente es de izquierda.
Siendo sinceros, todos
sabemos que el sector salud tiene problemas desde hace bastantes años: escasez
de medicamentos y otros insumos, malos tratos del persona, largas listas de
espera para el uso de servicios, instalaciones en deterioro o que ya resultan
insuficientes y un largo etcétera. En las causas pues podría poner al aumento de
la población de manera exponencial en las últimas cuatro décadas, corrupción,
desinterés de las autoridades, las crisis económicas de los 80 y 90 y recortes
presupuestales. Todo esto ha generado un sistema de salud deficiente y las
quejas de la población van en aumento. Y aunque no lo crean (o finjan amnesia)
se han documentado desde hace4 años las deficiencias en la atención sanitaria
con reportajes, columnas, trabajos de investigación académica y, en la
actualidad, con denuncias en redes sociales. Vamos, desde hace mucho se ha
denunciado la falta de equipos en los hospitales de Sonora, por ejemplo, y cómo
improvisan los médicos y enfermeras. De mujeres que dan a luz en salas de
espera o afuera de clínicas y hospitales. Se denunció incluso que en Veracruz a
los niños con cáncer se les aplicaba agua destilada en lugar de medicamentos.
El martes 21 de mayo del
presente año, renunció Germán Martínez a la dirección del IMSS por la
injerencia de personas ajenas a la institución. Pero no fue la peor parte del
caso: acusó en una carta la intervención de Carlos Urzúa, secretario de
Hacienda, en el IMSS para aplicar recortes presupuestales que ponían en peligro
la operación del instituto. La carta fue publicada en redes sociales por el
mismo Martínez e inmediatamente se evidenció la indignación de los usuarios. Hace
aproximadamente un mes se dio a conocer la quiebra del ISSSTE, que solo tiene,
según fuentes oficiales, dinero para operar hasta el mes de junio de este año. El
temor de que el IMSS siga los mismos pasos está presenta y además esto plantea
otras interrogantes: ¿el ISSSTE quebró solo por los malos manejos de la
administración pasada o también tuvieron que ver los recortes aplicados por la
actual? ¿El IMSS presenta los mismos problemas? Las contestaciones del
presidente a estas y a otras preguntas en lugar de resolver dudas plantean más.
Tengo motivos para pensar que tanto en el IMSS como el ISSSTE se vienen más
problemas en el futuro.
En otro asunto igual de
importante que tiene que ver con la operación de hospitales que dependen tanto
de la Secretaría de Salud como de los gobiernos estatales. Hace una semana se
publicó una lista de hospitales en todo el país que habían sufrido recortes con
la actual administración. La lista fue publicada por el diario Reforma, y
muestra el porcentaje de recortes sufridos por hospitales (algunos de alta
especialidad) con respecto al año pasado. La mayoría tiene recortes que oscilan
entre el 20 y el 25%. El Hospital Regional de Alta Especialidad de Ciudad
Victoria, Tamaulipas fue el más castigado, pues mientras el año pasado contó
con un presupuesto de un poco más de 20 millones de pesos, este año le
asignaron la extraordinaria cantidad de 152 mil pesos, una reducción del 99%. Directores
de muchos hospitales del país han reportado desabasto de insumos para la salud,
despido de personal especializado (incluyendo médicos especialistas) y largas
filas de pacientes en espera de ser atendidos. También se filtró una orden del
secretario de Hacienda para que se realizara un recorte del 20% del personal no
sindicalizado que labora en la Secretaría de Salud, además de los que ya se habían
aplicado. La 4T prometió medicamentes gratuitos y atención médica también gratis
(lo que sea que signifique) pero evidentemente va a ser a costa de un sistema
de salud cuya enfermedad crónica se agravó aún más con estos recortes.
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