A esto se ha reducido el
gobierno: a circos baratos y de pésima calidad solo para encubrir su
sorprendente ineptitud. Tal como lo escenifican Brozo y Carlos Loret de Mola
con el avión presidencial, un circo y ahora con el lugar donde el presidente
predica sobre lo que no sabe además de fungir como fiscal, juez y verdugo de
las personas que le son adversas. El presidente no tolera la crítica ni la
disidencia a su incompetencia como gobernante y a la evidencia me remito: la
seguridad es un desastre, el manejo de la pandemia es terrible, el gobierno
prácticamente está en bancarrota, la economía tiene un pésimo desempeño desde
el inicio de la administración. En otras palabras: este gobierno agravó los
problemas existentes y creo otros nuevos de la nada. Entiendo que la situación
ya era muy difícil hace dos años cuando fueron las elecciones, pero no solo no
ha mejorado sino que ha ido de mal en peor y el presidente quiere que miremos a
otro lado.
La rifa del avión
presidencial es uno de los mayores distractores hasta este momento de la
terrible situación que pasamos. Desde el año pasado el presidente ha utilizado
la venta del avión presidencial para distraer y evitar el compromiso de hacer
cumplir sus funciones y evadir su responsabilidad ante todos nosotros. De repente
todos nuestros problemas serían mágicamente resueltos con la venta del “mayor
símbolo de exceso y opulencia” de los pasados gobiernos: proyectos para dotar
de agua potable a las comunidades que no tienen dicho servicio, drenaje,
electricidad, construcción y remodelación de escuelas, la pavimentación de un
camino, de repente todo se podía solucionar con la venta de dicho aparato. Hay entonces
una estrategia perversa del gobierno para no dotar de servicios básicos y no
cumplir con sus obligaciones primarias, algo bastante grave. Desde el año
pasado también se ha venido reportando acerca del despilfarro de los ahorros
dejados por los gobiernos pasados y este años varias dependencias reportaron
que ya gastaron prácticamente todo el presupuesto que tenían asignado para este
año. Con la venta del avión, se pretenden, o al menos eso se quiere hacer que
creamos, que se van a resolver mágicamente esos huevos en las finanzas públicas
y no es así.
Como el circo anterior ya
va a cerrar sus funciones, el presidente tiene que distraer a sus seguidores
con otros asuntos. Para eso sirve el juicio a los ex presidentes, para que sea
tema de conversación eso y no los problemas derivados de la incompetencia de su
gobierno. El problema aquí es que se está poniendo en entredicho la presunción de
inocencia de las personas que para bien o para mal los destinos de esta nación.
Cuando se persigue a un delincuente y se le lleva ante la justicia se debe
presentar pruebas contundentes de la comisión de un delito, cosa que no se está
haciendo en este caso. La aplicación de la ley es algo que no se consulta, se
aplica y punto. Si el presidente tiene pruebas de que sus antecesores
cometieron delitos durante sus gestiones que se presenten las pruebas
correspondientes como bien lo ha señalado el ex presidente Felipe Calderón de
manera acertada. En cuanto a la Suprema Corte de Justicia de la Nación de su
fallo en contra de las pretensiones de López Obrador de hacer un juicio a los
ex presidentes en el que él fungiría como fiscal, juez y verdugo estoy seguro
de que se lanzaría contra los magistrados del tribunal más importante del país al
no cumplir con sus caprichos de niño berrinchudo.
El problema principal de
todo esto es que el circo va a hartar a la ciudadanía tarde o temprano, en
especial al voltear a ver su bolsillo y verlo vacío. Y el problema ya está
visible con el desempleo generalizado que se padece en el país, sin embargo, el
presidente dice que avanza y no se quita y pretende que todos, evidentemente,
vivamos de las dadivas gubernamentales lo cual es una soberana estupidez,
puesto que los ingresos del gobierno provienen de los impuestos de los empresarios
y de los trabajadores. Con estos antecedentes, no me sorprende que el gobierno
esté prácticamente en la quiebre entre programas clientelares y proyectos de
obra pública que se convertirán en elefantes blancos. Y para eso son los
circos, para evitar que la gente se centre en la incompetencia de López Obrador
como presidente que ha llevado a un desabasto de insumos en el sector salud,
que varias dependencias hayan agotado prácticamente el presupuesto que tenían asignado
para este año, el desempleo por la quiebra de 350 mil pequeñas y medianas
empresas con lo que el número de beneficiarios de los programas electoreros va
a aumentar los gastos pero no así los ingresos.