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domingo, 28 de junio de 2020

Inseguridad al alza

La mañana del 26 de junio del presente año atentaron contra la vida del secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Omar García Harfuch. En el incidente, ocurrido en la colonia Lomas de Chapultepec fallecieron dos escoltas del funcionario. El ataque fue perpetrado por un grupo no muy bien organizado y armado con fusiles Barret calibre .50. Pero más preocupante aun que saber que atentaron contra la vida de un funcionario de seguridad capitalino y alto rango es la reacción tanto de la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, como del presidente de la república ante un ataque contra las estructuras del Estado. No había visto tal desinterés en el tema desde que vivía en Zacatecas durante el gobierno de Amalia García (2004-2010) que básicamente prefería voltear a otro lado mientras las bandas delincuenciales hacían lo que querían. Algo parecido estoy viendo en la actualidad ante un presidente que prometió en campaña asistir a las víctimas y a sus familias y ahora les da la espalda.

No voy a negar que muchas heridas de guerra que tiene México fueron propinadas por los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Pero el arranque de este sexenio llevó las cifras de la violencia a nuevos records. Y el gobierno en lugar de buscar soluciones solo se ha dedicado a culpar a Calderón (porque ya se le olvidó que Peña Nieto está en medio). Desde la campaña anunció una estrategia conocida como “abrazos, no balazos” y una ley de amnistía que no termina de convencer, llegamos a este punto. Sin duda el hecho más conocido hasta este momento es la captura y liberación de Ovidio Guzmán en octubre del año pasado en un operativo improvisado y que llevó a la ciudad de Culiacán a vivir horas de terror. Y ahora el presidente sale con que él fue la persona que ordenó la liberación del capo para evitar “derramamiento de sangre” en una operación que a todas luces fue mal planeada. Y todo para que luego López Obrador fuera a Badiraguato a saludar a la madre del Chapo Guzmán y a celebrar el cumpleaños de Ovidio pretextando que ahora es un humanista de la talla de Gandhi, francamente es para vomitar ante la situación. Pero el señor no es capaz de bajarse de la camioneta para escuchar a las madres de las víctimas del bar “Caballo Blanco” de Minatitlán.

El ataque contra García Harfuch tuvo unas reacciones que francamente nunca había visto en mi vida y he estado de espectador de esta guerra desde tiempos de Calderón. El presidente se va de gira y no la suspende para regresar a la Ciudad de México, mientras Claudia Sheinbaum convoca a una conferencia de prensa diciendo más de lo debido a los reporteros. Pero lo más preocupante es la actitud despreocupada de ambos funcionarios. López Obrador obviamente con sus giras por tierra. Pero Sheinbaum cuando recién entró al gobierno capitalino criticó que las puertas de la oficina estaban blindadas y las mandó quitar mientras se burlaba de la conciencia de Miguel Ángel Mancera. Y lo que son las cosas, pues en la antigua residencia oficial hay un bunker, del que también se burló López Obrador, y ahora el presidente mandó construir uno en Palacio Nacional. En otras palabras, el presidente se envalentona de manera imprudente con sus giras parece que le teme a quién sabe quién o a qué en la residencia oficial, algo parecido a la burla a sus antecesores de Claudia Sheinbaum. Además, esto representa gastos de cosas que ya se tenían cuando tenemos un gobierno que presume de austero y gasta a manos llenas. ¿Dónde está el Instituto Nacional de los Gastos Pendejos para reportar esto? Parece ser que solo se le notan estas coas al PRIAN.

Ahora bien, la población se siente cada vez más abandonada por el gobierno, y ahora más que nunca. De ahí las caravanas de automovilistas que exigen la renuncia del presidente o que en las últimas giras lo increpan y le faltan al respeto. Esto es peligroso para un jefe de Estado, pues del respeto es de donde se deriva la autoridad y esto el presidente ya lo perdió. Pero el primer mandatario insiste en que hay que dar abrazos y no balazos a pesar de que el número de asesinatos va al alza y podría romper el actual record de asesinatos que lo tiene Enrique Peña Nieto. El emperador va desnudo porque piensa que tiene todo bajo control, pero la realidad ya se está encargando de darle lecciones bastante duras pero que no acaba de comprender. Y todavía el presidente va a tener el atrevimiento de ir a Estados Unidos para entrevistarse con Donald Trump en la Casa Blanca sin saber las implicaciones que podría tener esta visita. Más cuando confesó en el espectáculo que da todas las mañanas que dio la orden de liberar a Ovidio Guzmán o esto que le pasó a García Harfuch ocurrido a unos pocos kilómetros de la embajada norteamericana. Les aseguro que lo sucedido al secretario de seguridad capitalino ya había sido leído y releído por Trump antes de que siquiera se le transmitiera a López Obrador. La situación es demasiado grave, pues en sexenios pasados no hubo evidencia de ataques a funcionarios de la capital lo que habla de un empoderamiento brutal de las bandas delincuenciales. Pero en fin, dudo que esto haga entender al presidente que su estrategia de seguridad es equivocada.     


El regreso del dinosaurio

Son tiempos turbulentos los que estamos viviendo actualmente con un gobierno con una incompetencia mayúscula. El sistema de salud está colapsado, la inseguridad va al alza, la económica va en picada y la pandemia no cede. El descontento con el gobierno de López Obrador va en aumento ante la falta de resultados en todos los rubros y se nota en las veces que han increpado al presidente en sus últimas giras, siendo la más memorable las madres de las víctimas del bar “Caballo Blanco” de Minatitlán, Veracruz donde incluso le recordaron que sí saludó a la madre del “Chapo Guzmán”. Los periódicos insisten en que el emperador va desnudo lo cual es cierto pero él no se ha dado cuenta ni nadie de su equipo se atreve a decírselo por temor a perder su trabajo. Esto sin duda está permeando en el electorado mexicano que se siente traicionado por la absoluta incompetencia y corrupción del gobierno que encabeza López Obrador al no funcionar sus políticas y destruir lo que medio funcionaba en los gobierno anteriores. La decepción es universal y el presidente lo sabe.

El gobierno de López Obrador no da una y tal parece que no quiere rectificar el camino andado porque lo podría poner en contra de sus votantes, aunque cada vez hay más descontento por sus errores. Y al ver esto, el presidente se da cuenta que va a ser difícil o de plano imposible que MORENA retenga el control de la Cámara de Diputados el año que viene y se antoja muy difícil que gane más de una gubernatura de las quince que se disputan en los mismos comicios. El presidente, estoy convencido, se lanza contra el Instituto Nacional Electoral para influir en las elecciones de 2021 y asegurar buenos lugares para MORENA. Es nuestro deber defender la democracia de los intentos del presidente de querer golpearla de cualquiera que, según él, pretenda hacer fraudes electorales. Esto es un pretexto muy infantil, pues la persona que más ha vulnerado la democracia es él precisamente con sus consultas amañadas o con los golpes autoritarios para imponer sus deseos sean los correctos o no. El presidente desea perpetuar el poder de MORENA sea por las buenas (que a estas alturas del partido ya es imposible) o por las malas ante la evidente falta de resultados, él lo sabe y sus seguidores creen que las cosas están bien, pues todavía tienen la esperanza de que los resultados positivos se vean en el futuro.

Mi teoría de por qué López Obrador piensa que es mejor que el presidente tenga el control de todo estoy seguro de que tiene que ver con la época en la que empezó a militar en el PRI (y ahora pretenden borrar este detalle a toda costa). Era Luis Echeverría el presidente cuando López Obrador entra a militar en el tricolor. Echeverría es señalado como uno de los peores gobernantes de la historia de México por la enorme deuda y la inflación creciente que dejó cuando se fue. Todo con la idea de que el Estado manejara la actividad empresarial (llegando al 60%) en “beneficio del pueblo”, además de que se dedicó a regalar dinero a diestra y siniestra en programas sociales que hicieron poco o nada para disminuir la pobreza, que por cierto comenzó a aumentar a pasos agigantados durante su gobierno. Esto llevó al fracaso finalmente al llamado “Desarrollo Estabilizador”, cosa que había previsto el secretario de Hacienda, Antonio Ortiz Mena, poco antes de que Gustavo Díaz Ordaz dejara la presidencia. Y como dato curioso, el primer secretario de Hacienda de Echeverría, Hugo B. Margaín, renunció al tercer año de gobierno harto de que el presidente no hiciera caso de sus recomendaciones para evitar la quiebra de las finanzas públicas. Recordemos que el primer secretario de Hacienda de esta administración se fue al cabo de unos meses por el mismo motivo ¿Deja vu?

Y ojo señores, estoy al tanto de dónde venimos, pues entiendo que los gobiernos anteriores no lo hicieron mucho mejor. Pero este gobierno encabezado por un caprichudo empezó desbaratando lo que funcionaba más o menos bien en los gobiernos anteriores siendo el ejemplo más claro el Seguro Popular y que se a traducido en una permanente falta de insumos en el sector salud. Esto no ha pasado desapercibido gracias a que los medios de comunicación han cubierto el problema prácticamente desde el comienzo que fue en mayo del año pasado. Pero en lugar de resolver el problema, el presidente ha intentado por todos los medios taparlo, siendo el caso más sonado el de los niños con cáncer que se quedaron (incluso llegó a decir que los médicos deberían hacer cooperación para comprar medicamentos que incluso llegan a costar 100 pesos la dosis) y hasta han tenido que recurrir a amparos para obligar al indolente gobierno a surtir las medicinas. Pero eso sí, presumieron un ahorro de 7 mil millones de pesos en el sector salud al tiempo que se detectaron subejercicios en el presupuesto de dicho rubro. Además, el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) no ha cumplido con el servicio que daba el Seguro Popular pues el financiamiento es imposible y la gente perdió derechos que ya tenía según comentó Julio Frenk Mora, secretario de Salud durante la administración de Vicente Fox y que echó a andar el Seguro Popular. Pero López Obrador no quiere dar resultados sino imponer ideas y métodos sacados del bote de la basura de la historia por onerosos e ineficientes además de multiplicadores de la miseria.    


jueves, 25 de junio de 2020

Nos llueve sobre mojado

Tal parece que el destino se ensaña con nuestro país pues se están juntando varios eventos que sin duda van a complicar nuestra situación. Y también pueden poner evidencia a los malos gobiernos. El dicho con el que se titula esta entrada se aplica cuando las cosas están mal y pasa algo que las pone peor. En nuestro caso ya teníamos una debacle económica a la que hay que agregar la pandemia y ahora un temblor en las regiones más pobres del país. Pero lo que se viene para el gobierno de López Obrador parece que va a ser mucho peor pero el emperador va desnudo por la calle sin que nadie se atreva a decírselo. Esto nos está llevando a un precipicio del que va a costar años y mucho esfuerzo salir. Las protestas ocurridas recientemente como la marcha de los automovilistas y las veces que han increpado al presidente en sus últimas giras. Pero los que al final vamos a pagar los platos rotos somos nosotros, pues la debacle económica se va a traducir en menores niveles de bienestar para la población en general.

Por el amor de Dios, el presidente ya se está dando cuenta de que muy probablemente no va a retener la mayoría en la Cámara de Diputados. Es lógico luego de un periodo largo con pésimos resultados, cosa que al parecer López Obrador entiende pero que en realidad es algo que no le importa. Al presidente solo le importa imponer su proyecto de nación sin voltear a ver los daños colaterales que puedan llegar a haber. No le importa el daño económico que ya causó antes del inicio de la pandemia, ni la quiebra de empresas producto del cierre forzado y mucho menos el colapso del sistema de salud. Todo lo que ha hecho el gobierno tiene el sello de la improvisación, nada tiene pies ni cabeza solo algo menos que un dibujo hecho en una servilleta. Esto se ve reflejado en las tres obras emblema de esta administración, en el sector salud, en la estrategia de seguridad, en la política económica y prácticamente en todas las áreas del gobierno. Esto ya se venía advirtiendo dese antes del inicio de la administración cuando presentaron el llamado “Proyecto Alternativo de Nación”, documento que parece que lo escribieron unos estudiantes de secundaria o de preparatoria la noche antes de entregar y ni siquiera se tomaron la molestia de pasarlo por el corrector ortográfico. Y el Plan Nacional de Desarrollo no es más que ese mismo texto lleno de objetivos muy bonitos pero no los pasos para alcanzarlos ni en tiempos realistas para llegar a ellos.

Pero lo que está pasando dentro del gobierno en materia de corrupción hace ver a Peña Nieto y sus colaboradores como aficionados. Todos los días sale un caso de corrupción nuevo: ya sea propiedades no declaradas, desvío de recursos, conflictos de interés, asignación directa de contratos públicos y más linduras de esas características. El caso más destacado actualmente sin duda es el de Yeidckol Polevnsky por malos manejos durante su dirigencia en MORENA. Tengo una teoría de que pasó en este caso: Polevnsky quiso servirse con la cuchara grande de los recursos del partido, pero los hijos de López Obrador (que son los que en realidad mueven los hilos tras bambalinas) también tienen las uñas muy largas y López Obrador sabemos a quién iba a dar preferencia. No sean ingenuos pues en 2018 los hijos del presidente no tenían un centavo y ahora resulta que tienen una cervecería y una chocolatería al año siguiente. Los hijos de López Obrador viven como millonarios son conocerse alguna actividad económica en alguna empresa u organización. Los otros, como el caso Bartlett o el de Irma Erendida Sandoval son pecata minuta, aunque hay que decir que el presidente está más preocupado por evitar que se sepan los casos de corrupción que combatirla en realidad quizá porque el presidenta está sacando tajada de la misma.

Ahora que ya lo estoy viendo bien, MORENA en realidad encarna todos los vicios del difunto régimen del partido tricolor. Autoritarismo y corrupción son los sellos del partido MORENA, aunque no debería sorprendernos pues la mayoría de los militantes de ese instituto político, empezando con el mismo presidente de la república. Nada de lo que pasa en realidad me sorprende, pues López Obrador se aprovechó de la religiosidad de los mexicanos para imponer su gobierno y agenda y no fui el único que advirtió que esto pasaría. Yo nunca he negado que los gobiernos pasados fueran corruptos pues eso no justifica lo que pasa ahora. Y hasta intentaron hacer que el PRI retirara su característico logo tricolor de manera tan hipócrita y que lo usaron para asentarse en el poder de la gente ignorante del mismo modo en el que ahora MORENA usa a la Virgen de Guadalupe como referencia de sus siglas. Y además, ya provocaron el desastre de la mayoría de los gobiernos más demagogos que lo único que hacen es multiplicar a los pobres. López obrador causo esta debacle económica tal como lo había previsto (y no fui el único) aplicando las políticas sacadas del bote de la basura de la historia de Luis Echeverría y José López Portillo y que causaron la crisis económica de 1982. La pandemia lo único que hizo fue acelerar la debacle que era inevitable de continuar con esa tendencia. En realidad, no está lloviendo sobre mojado en todos sentidos por un gobierno inepto y corrupto como no habíamos tenido en cinco décadas y que ahora que se dan cuenta de que no dan resultados intentan apoderarse del poder que van a perder por la fuerza. Muy mal.  


miércoles, 24 de junio de 2020

El movimiento “Blacks Lives Matter”

Bueno, tal parece que las “protestas” en Estados Unidos van de mal en peor, aunque parecen más organizadas por grupos contrarios a Donald Trump. Son protestas entre comillas porque no se le puede calificar con ese sustantivo a saquear comercios o destruir propiedad pública y privada. Y es que con el pretexto de la muerte de George Floyd y otro ciudadano negro en Atlanta pues parece que será un cuento de nunca acabar. Y aunque sabemos que Trump la trae contra los migrantes tampoco es que sea un racista más, es más, ni siquiera creo que vaya a romper los records de deportación de Obama. Tampoco he escuchado una sola vez que diga algo en contra de los negros en estos casi cuatro años que lleva en el poder. Pero lo que se me hace deleznable es que las grandes empresas donen dinero para pagar la fianza de los detenidos por los destrozos y saqueos. Y aun peor que se exija el desmantelamiento de los cuerpos de policía de Estados Unidos como ya ocurrió con el de Minneapolis. Y destruir las estatuas y monumentos de personajes históricos me parece que es todavía más irracional.

Ahora los ofendidos progresistas están llamando a destruir la estatua de Abraham Lincoln ubicada en Boston, Massachusetts. Y ahora sí uno se pregunta por qué quieren tirar el monumento del presidente que promovió la abolición de la esclavitud en Estados Unidos. Y la respuesta de “Lincoln era un paternalista” pues no se sostiene. Lincoln lo que quería era integrar a los esclavos a la sociedad pudiendo tener el derecho a un trabajo remunerado como cualquier otro ciudadano. Es más, en el tiempo de Lincoln (e incluso ahora) era mal visto no trabajar y querer poner a los esclavos en igualdad de condiciones que al ciudadano blanco no sé qué tiene de paternalista. En México también hemos sido paternalistas con ciertos grupos considerados como “vulnerables” y el resultado es el atraso social de los mismos, si no me creen volteen a ver a los indígenas, que están en el atraso social y económico. En Estados Unidos ha pasado lo mismo con los afroamericanos desde la firma de la Carta de los Derechos Civiles que puso punto final a la segregación racial, pues los militantes del Partido Demócrata encontraron en las dadivas gubernamentales una manera de volcar su racismo impidiendo el ascenso social de los afroamericanos y que no dudo que por eso sean tan proclives al crimen y a la violencia.

Ese es uno de los motivos por el que me dan risa los progresistas pues siempre hablan de “opresión de las minorías” cuando son ellos los mayores opresores de la Tierra. Ven como menores de edad a aquellos grupos que llaman “vulnerables” también es un acto de opresión al no permitir que las personas salgan adelante por sus propios medios. Dicen que son tolerantes, pero insulta y agreden a todos aquellos que no piensan como ellos, mostrando irónicamente la intolerancia que dicen combatir. Dicen querer construir una sociedad “diversa”, pero eso no puede ser si se la pasan poniendo etiquetas y pidiendo “cuotas para grupos vulnerables” porque eso genera discriminación. Y lo peor es que se ofenden cuando demuestras con argumentos que están equivocados con sus métodos para obtener lo que ellos llaman “justicia social”. La justicia es sencillamente darle a cada quien lo que le toca, cosa que tampoco implica vivir en la ley de la selva, sino al contrario. Son contradicciones por las que mucha gente no entiende a estos grupos pidiendo cuotas y siendo tolerantes porque lo único que hacen es provocar discusiones bizantinas (es decir, que no llevan a ninguna parte” y que solo causan conflictos y división social ante los problemas que de verdad aquejan a una sociedad.

Uno se da cuenta del fracaso del movimiento en el momento en el que las celebridades afroamericanas e incluso ciudadanos comunes de esa etnia se han enfrentado a esos grupos progresistas acusándolos de ser más racistas que aquellos que supuestamente sí lo son. Y nadie puede “defender los derechos de las minorías” haciendo destrozos en las ciudades pues dañan en muchas ocasiones a aquellos que dicen defender. El destruir monumentos históricos no va a cambiar la historia, además de que no podemos defender los acontecimientos del pasado con los valores sociales actuales pues muchos de ellos fueron producto de su tiempo. Otra cosa que también hacen mucho los grupos progresistas es negar la cultura occidental por considerarla “ofensiva” hacia las minorías quitando a los grandes escritores, músicos, artistas plásticos y pensadores para sustituirlos por otros más “acordes” con el respeto a las minorías. En otras palabras, se quiere sustituir la excelencia por cuotas llevándonos de nuevo a lo que quieren supuestamente evitar: la discriminación. Se debe premiar la excelencia ante todo, pues hacerlo por el color de la piel o las preferencias sexuales es volver a la segregación racial y ahora también por gustos sexuales, igual a la que se vivió en Estados Unidos en el siglo siguiente al término de la Guerra Civil. Lo único que provocan movimientos como “Black Lives Matter” es exactamente lo que dicen combatir: discriminación, divisiones, confrontaciones, etc., solo cosas negativas, algo que no quería Martin Luther King, que vergonzoso.      

 


jueves, 18 de junio de 2020

Retomando la crisis de los refugiados

Hace apenas unos dos o tres años se hablaba, sobre todo en Europa, de los refugiados que legaban por millones desde diferentes puntos de Medio Oriente, sobre todo de lugares conflictivos. Y es lógico que el Viejo Continente los gobiernos (sobre todo los progresistas) los quisieran recibir con los brazos abiertos ante los bajos índices de natalidad y el avejentamiento de la población. En realidad, representa para ellos mano de obra barata para trabajar sus industrias en un panorama en el que nadie quiere hacer trabajos manuales. En mi opinión, el Viejo Continente ya no es ni la sombra de lo que fue, aquella época de las glorias coloniales cuando gobernaban esos países la Reina Victoria o el Káiser Guillermo. Pero los europeos nunca se imaginaron que abrir las puertas a la inmigración les iba a traer problemas como atentados terroristas o aumento de la criminalidad en general. Todavía me pregunto por qué países como Polonia o Hungría se han negado a recibir migrantes contra los deseos de Macron y Merkel y por qué el Reino Unido mejor dejó el barco antes de que se hundiera.

Hace un par de días se registró un enfrentamiento en la ciudad de Dijon, al este de Francia, entre refugiados chechenos e inmigrantes argelinos. Y a mí me sorprende mucho que una ciudad de un país tan desarrollado se convirtió durante varios días en Reynosa, Tamaulipas y los medios de comunicación de este lado del charco (o por lo menos los mexicanos) se quedaron callados. No tengo muchos datos para trabajar, pero parece que fue el enfrentamiento entre dos carteles de droga que operan en Europa y cuyos miembros de infiltraron entre los refugiados. Y esto porque se enfrentaron con armas de alto poder (AK-47, M-16, etc., que en Europa no se consiguen en las tiendas sino que parece que hay un contrabando importante de armas) por lo que estamos hablando de grupos criminales peligrosos y no de simples pandilleros que se pelean a navajazos por quién se queda con la esquina. Y es evidente que esto no ha tenido tanta difusión porque quieren tapar el hecho de que cometieron un grave error al permitir la entrada de tantos refugiados en el continente. Y esta pregunta se la han hecho muchas personas desde el ataque a la revista Charlie Hebdo en 2015 y que también se perpetró con rifles de asalto. A esto hay que agregar los atentados en Niza, Bruselas y del mercado navideño alemán en 2015 y 2016. Tal parece que los grupos progresistas quieren tapar esto al resto del mundo para evitar que se cuestione la política de puertas abiertas y el multiculturalismo que tanto defienden.

Desde hace décadas se ha criticado el actuar del gobierno de Estados Unidos en contra de los migrantes y los refugiados (incluso se han negado a firmar tratados referentes a dicha materia). Pero ahora que ya tengo más nociones del asunto, me doy cuenta de que la actitud de las autoridades norteamericanas de no permitir que cualquiera entre en su territorio y se pasee a sus anchas no es gratuita. Durante los siglos XIX y XX se produjeron migraciones masivas a tierras yankees, principalmente de Europa (irlandeses e italianos, principalmente). No me cabe la menor duda de que el grupo que llevó más gente indeseable a territorio yankee fue el italiano, pues entre los migrantes del país de la bota iban miembros de la Cosa Nostra, el grupo mafiosa delictivo más famoso de aquella nación del Mediterraneo. No se les olvide que el capo mafioso más famoso de la historia fue Al Capone que era hijo de inmigrantes italianos que llegaron a Estados Unidos y se establecieron en Brooklyn, Nueva York. Piensen por un momento en las películas más famosas de gangsters y la mayoría habla de grupos delictivos integrados por italianos o descendientes de los mismos: “El padrino”, “Goodfellas”, “Erase una vez en América” o más recientemente “El irlandés”, todas ellas hablando de la mafia italoamericana. Con esto no es difícil entender por qué en Estados Unidos le tienen aversión a recibir migrantes sin antes investigar, pues muchos como vemos llevaron aportaciones negativas al país de las barras y estrellas.

Todo lo anterior también se puede aplicar a México donde incluso de planteó traer a 10 mil refugiados de Medio Oriente. Y aunque yo entiendo que con los refugiados españoles hubo grandes beneficios, también debemos tener cuidado con la gente que recibimos. Durante 2018 y 2019 sufrimos los efectos de las caravanas migrantes y todos problemas derivadas de la misma. Se decía que como eran nuestros “hermanos centroamericanos” había que dejarlos pasar libremente y cosas así. A los que dicen eso se les olvida que hay bandas de colombianos que se dedican al robo de casa-habitación, al robo de vehículos, al fraude y a la extorsión. El año pasado incluso mataron en un elegante centro comercial de la Ciudad de México a un inmigrante de origen israelí miembro de una banda mafiosa de aquel, que estuvo en la cárcel en su natal Israel de la que se fugó y aquí se dedicaba a traficar armas para diversos carteles de droga. Uno en serio no quisiera estar del lado de Donald Trump, pero viendo lo que hacen migrantes de países que incluso se consideran desarrollados la verdad es que no se puede permitir que entren libremente al país. Lo siento por los grupos defensores de los derechos humanos, pero por lo que se vio en Estados Unidos en la primera mitad del siglo pasado con los italoamericanos y lo que se ve en Europa en los últimos años es lógico que países como Polonia, Hungría y Reino Unido (que mejor dejó la Unión Europea en parte por esto) prefieran cerrarle la puerta a la migración. Lo ocurrido en Dijon en días pasados puede sin duda un parteaguas. E insisto que no quisiera darle la razón a Donald Trump, pero la realidad sí que le está dando toda la razón al presidente de Estados Unidos.     


martes, 16 de junio de 2020

Caravanas de automovilistas

Algo que sucede siempre que alguien sale a protestar por algo salen los defensores del régimen a hacer crítica de los manifestantes. Ahora con la llegada de una organización llamada “FRENAA” (Frente Nacional Anti-AMLO), colectivo que busca la renuncia del presidente López Obrador ante su incompetencia al frente del poder. Esto debido al año y medio de nulo crecimiento, falta de insumos en los hospitales, un aumento espectacular de la corrupción y una inseguridad que parece que nadie puede detener. Ahora con la pandemia, que por cierto el gobierno intenta echarle la culpa a otros por su incompetencia, pues ciertos sectores de la ciudadanía se hartó de tener que soportar los desplantes de un gobernante caprichudo que no escucha razones de nadie, solo le interesa sacar adelante su proyecto político sin importar si es viable o no. Pero vamos por partes, pues hay mucho que desmenuzar.

En primer lugar está el hecho de que son los manifestantes de clase media y clase alta y esto es tomado como un insulto. En realidad que salgan a protestar las clases altas del país es algo que debería preocupar al gobierno pues son las clases más pudientes las que siempre inician las revoluciones. Y no vayan tan lejos: Madero y Carranza eran hacendados. Zapata, aunque no era tan rico como Madero o Carranza, tenía una cuadrilla de buenos caballos, le gustaba el coñac y la comida francesa e incluso tenía trajes de charro con botonadura de plata. El único que era de un estrato social desfavorecido era Villa, pero al principio estuvo a las órdenes de Abraham González y Pascual Orozco, también poseedores de grandes fortunas. La independencia también la hicieron sectores privilegiados: sacerdotes, militares y políticos fueron sus principales autores. Y así podríamos irnos con todos los movimientos sociales de la historia como la independencia de Estados Unidos, la Revolución Francesa o la Rusa, la que ustedes quieran: en todas los líderes son de clase alta aunque actualmente esto siempre se olvida. Quizá es por qué en la escuela nos enseñaron a odiar la riqueza y que la pobreza nos hace buenas personas, lo que constituye una estupidez. Hasta en las rancias ideas de Marx dicen que se necesita una elite que enseñe a las clases desfavorecidas a tomar conciencia de sus derechos.

En cuanto a lo que dicen los opositores a López Obrador, tal parece que estén celosos porque alguien tuvo los pantalones para salir a protestar. Que si pedir la renuncia del presidente no es el mensaje correcto, que es mejor solicitar que no se vote a los militantes de MORENA en las elecciones de 2021, que solo era gente mayor y un sinfín de críticas más sin sentido. Les recuerdo que en la constitución incluso se nos da el derecho a declarar la monarquía si así lo deseamos. Lo que sí es cierto es que no existe un marco jurídico para sacar al partido del presidente y eso se resuelve ampliando el periodo de renuncia para que sea necesario llamar a elecciones de dos a cuatro años. Por otra parte, el presidente se la pasó doce años exigiendo la renuncia de sus dos antecesores inmediatos y ahora pues le toca aguantar vara por su incompetencia. Las personas mayores, por cierto, vieron a los dos peores gobernantes de los últimos cincuenta años que fueron Echeverría y López Portillo. Ambos se caracterizaron por lo mismo que López Obrador: despilfarro mayúsculo en dadivas, desprecio por la iniciativa privada y por ser mentirosos. Y los que protestaron entonces fueron los empresarios de Monterrey encabezados por Eugenio Garza Sada.

Y desde luego, podemos aprender algo de estos movimientos nosotros los jóvenes que despreciamos a los mayores. Que nunca se es demasiado viejo para protestar en contra de un gobierno incompetente y que el mensaje nunca es incorrecto. Pero sobre todo esas personas que están saliendo porque a pesar de la crítica a su mensaje, que en la primera marcha no hubo tantos asistentes, de la marca y el modelo de los vehículos y otras cosas porque se están atreviendo a decirle al presidente que se vaya al demostrar que no están conformes con su gobierno. Y vaya que el presidente debería reconsiderar su actitud, pues en buena medida llegó al poder gracias a los fifís que tanto crítica y que se ha encargado de apalear en este año y medio de desgobierno. Esto de ninguna manera implica que todos queremos seguir en el sistema implantado por Calderón y Peña Nieto. Y por lo tanto ahora lo digo y lo sostengo: Sr. Presidente, lárguese a su rancho y no regrese. Aunque cuando renuncie luego de más de dos años mejor llame a elecciones para renovar la presidencia, el congreso, gubernaturas, congresos locales y ayuntamientos. Usted y los militantes de MORENA representan las prácticas más rancias de la política mexicana y una incompetencia mayúscula, más que Calderón y Peña Nieto. Y cuando salga, cierre la puerta del Palacio Nacional por fuera.


lunes, 15 de junio de 2020

Racismo y ridiculeces

Si hay algo que me avergüenza como millennial es la fragilidad con que toman los miembros de mi generación ciertos temas. Pero lo que de verdad está, no sé si para dar risa o para dar pena ajena es que los grupos progresistas que piden cosas estúpidas en su mayoría son de mi generación. Derribar estatuas de personajes históricos porque no son del agrado de algunos grupos pues francamente considero que es llegar a extremos. Para bien o para mal, nosotros somos el resultado de la historia. ¿Se imaginan que habría pasado de Colón no hubiese llegado a América? Pues sencillamente la historia de este continente habría tomado otro curso y mucho de lo que hay de este lado del Atlántico pues no existiría. Qué la colonización del continente trajo consigo esclavitud, racismo y epidemias que casi exterminan a los nativos, pues sí, pero no vamos a borrar lo que pasó pretendiendo que los acontecimientos negativos nunca sucedieron. Es como tratar de esconder la basura debajo del tapete, aunque en el futuro alguien siempre la va a encontrar.

Hace algún tiempo descubrí el National Film Registry, un archivo cinematográfico a cargo de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y que cada año desde 1989 selecciona 25 películas consideradas “cultural, estética o históricamente” significativas. Cualquier película influyente del cine norteamericano. El padrino, Star Wars, Ben Hur, Lo que el viento se llevó y otras joyas están ahí. La cinta que me llamó la atención fue “El Nacimiento de una nación”, un panfleto de propaganda del infame Klu-Klux-Klan y promovido por el presidente demócrata Woodrow Wilson en 1915. La actriz Whoopi Woldberg dio la razón por la que es importante preservar este tipo de películas, pues son el testimonio de otra época de la que podemos aprender más de lo que la mayoría se imagina. “El nacimiento de una nación” es una película totalmente políticamente incorrecta por el trato dado por el Klu-Klux-Klan a la población negra, pero es utilizada en las escuelas de cine porque fue la cinta que introduce la narrativa cinematográfica, es decir, usar planos y enfoques para narrar una historia en celuloide.

Hace algunos años estaba viendo que en Estados Unidos derribaban estatuas del general confederado Robert E. Lee o cómo sacaron el cuerpo del dictador español Francisco Franco del Valle de los Caídos, en ambos caso abriendo viejas heridas tanto en el vecino del norte como en la Madre Patria. Claro, en Estados Unidos era la época en la que iba a ganar las elecciones presidenciales Donald Trump mientras que en España solo era una cortina de humo para tapar la ineptitud mayúscula del gobierno izquierdista de Pedro Sánchez. Pero lo peor es que ambos casos han servido para polarizar a la sociedad en temas que deberían haber sido superados como la esclavitud en Estados Unidos y que actualmente es utilizado para golpear a los demócratas a pesar de que ellos promovieron la abolición de la propiedad de esclavos. En Reino Unido no entiendo por qué vandalizan la estatua de Winston Churchill acusándolo de racista cuando el combatió al mayor racista de la historia: Adolf Hitler. Tengo motivos para avergonzarme de mi generación por todo esto debido a que no son capaces de tomar un maldito libro de historia e informarse sino que se van como borreguitos con lo que dice el otro.


domingo, 14 de junio de 2020

Corrección política, cine y televisión

El cine y la televisión están sufriendo una revolución gracias a plataformas como Netflix®, Amazon Prime®, Disney+® y hasta YouTube®, etc. Esto llevó incluso a la quiebra a la principal empresa de renta de películas, Blockbuster, al poder ver contenido sin la necesidad de salir de tu casa y únicamente necesitando conexión a internet. Incluso algunas plataformas de streaming como Netflix comenzaron a hacer sus propias producciones tanto de películas como de televisión compitiendo de un modo en el que las cadenas tradiciones pues jamás se habrían imaginado. Y ahora con el encierro forzado por la pandemia han tenido un crecimiento importante en el mundo del entretenimiento. Yo mismo vi algunas películas interesantes en Netflix® en este encierro, como “El Padrino”, “Salvando al soldado Ryan”, “Encuentros cercanos del tercer tipo, “Indiana Jones” y otras producciones. Pero también se ha generado polémica por la censura de ciertos contenidos o por tomarse en serio las cosas que ven en la pantalla que en muchos casos han ido muy lejos.

Creo que comenzare con HBO+, plataforma propiedad de Warner Brothers® y que trajo la popular serie “Game of thrones”. Hace unos días me enteré que el contenido estaba sufriendo cambios. El más polémico hasta el momento fue el retiro de la película “Lo que el viento se llevó”, de 1939 y ganadora del Óscar a mejor película. Esta película tuvo dos hitos, fue la primera producción en color en llevarse la codiciada estatuilla en la principal categoría, pero también tuvo a la primera actriz negra en ganar dicho premio, que fue para Hattie McDaniel. Y lo que son las cosas, la película también se encuentra en Amazon Prime y ahí ha tenido muchas visitas, por lo que esta película “políticamente incorrecta” será vista por mucho para el disgusto de Warner®. Pero no es la única en sufrir censura de la nueva “liga de la decencia”, pues también se han censurado algunos cortos de los Looney Tunes retirando sus armas de fuego (sobre todo Sam Bigotes y Elmer Gruñón) por la violencia en Estados Unidos. Sin embargo, el cazador por excelencia, Elmer Gruñón, es vegetariano y caza por deporte como lo declara en el corto “Temporada de cacería” (en el que Bugs Bunny y el pato Lucas se pelean por si es temporada de cacería de conejos o de patos) de 1951.

No sé exactamente desde cuando la industria del cine y la televisión fue tomada por grupos que exigen representación de minorías, ya sea étnica o de preferencias sexuales. También hay cierta tendencia en que las mujeres sean representadas como todo poderosas y los hombres como estúpidos (las últimas entregas de “Hombres de Negro”, “Los Ángeles de Charlie” y “Terminator”) culpando incluso a la audiencia de "hombres blancos heterosexuales" de boicotear sus películas. Incluso grupos animalistas exigen que se corrijan algunas conductas como la cacería o la eliminación de instrumentos que consideran de “tortura” como en el caso de PETA y Pixar® por el bastón de Bo Peep en “Toy Story 4” el año pasado, aunque el estudio de la lámpara mandó a la organización "defensora" de los animales a freír espárragos. Y ahora, con lo sucedido en Estados Unidos, quieren que se cancelen series infantiles que hablen de policías y equipos de rescate. Lo peor del caso es que los grupos que lloran por todo esto no ven televisión ni se paran en los cines a ver películas, ni siquiera los bodrios que sí incluyen toda la corrección política que exigen, que por cierto fueron grandes fracasos de taquilla. Si ellos quieren adoctrinar a las personas, pues que hagan su propia basura y a nosotros déjennos en paz, pues la gente no va a ver sus panfletos progresistas, sino que queremos divertirnos y pasar un buen rato, no que nos sermoneen.

Pero lo que más preocupa es que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas anunció que para la próxima ceremonia de los Óscares debe haber cuotas de representación, es decir, en lugar de ver la calidad de las películas se va a revisar si hay actores negros, personajes homosexuales, veganos y otras especies de ese tipo. La última ceremonia de los Óscares tuvo la menor audiencia en su historia sencillamente porque la gente está harta de los discursos políticos de los actores y actrices de Hollywood y que Ricky Gervais no dudo en mofarse de estos en la última entrega de los Globos de Oro. Simplemente lo que pasó es que la gente ya se dio cuenta de que los actores de Hollywood son simples bufones y los tratan como lo que son. Es ahora que ya voy viendo el motivo por el que la reina Isabel I del Reino Unido nunca invitó a William Shakespeare a las fiestas de su corte a pesar de sus dotes como dramaturgo.  

viernes, 12 de junio de 2020

AMLO vs. Enrique Alfaro

A estas alturas del partido ya deberíamos saber que no tenemos cara para reclamar a los norteamericanos por los asesinatos que cometen sus policías. Hace aproximadamente un mes la policía de Ixtlahuacán, Jalisco (cerca de Guadalajara), detuvo a un joven por no llevar cubrebocas. Sin embargo, su cuerpo fue entregado al día siguiente a sus familiares con evidentes signos de tortura. Incluso llegaron a decir que el joven, de nombre Giovanni López, albañil de oficio, estaba consumiendo estupefacientes en la calle. Aunque esto último fuera cierto (y no lo es) no es manera de tratar a un detenido. Esto sin duda desató la ira de las personas, en especial de los habitantes de Jalisco exigiendo justicia para el joven (con justa razón). Sin embargo, la hiperpolitización que sufre el país desde hace muchos años juega un papel importante puesto que las autoridades, en especial cuando son de diferente partido, se echan la culpa aunque ambas partes sean igual de incompetentes.

Vamos directo al grano: Jalisco es el cuarto estado de la república por población (luego del Estado de México, la Ciudad de México y Veracruz) por lo que resulta un botín político bastante jugoso. Además de todo, el gobernador actual de ese estado, es opositor al gobierno de López Obrador y dicen los que saben que podría ser un fuerte contendiente por la presidencia de la república en 2024. Alfaro es producto del enojo de los jaliscienses por los gobiernos del PRI y el PAN. Alfaro fue primero presidente municipal de Tlajomulco de Zúñiga y después de Guadalajara. Accedió a la gubernatura de Jalisco en las elecciones de 2018 en parte por el descontento con sus dos antecesores inmediatos: Emilio González Márquez del Pan y Aristóteles Sandoval, del PRI, ambos con acusaciones de corrupción a sus espaldas. Y aunque Alfaro es querido por su pueblo, no tengo la menor duda de que tiene intenciones de sentarse en la amada silla presidencial, pero López Obrador dese dejar un sucesor que pueda mangonear y Alfaro definitivamente no es esa persona.

Al ser Jalisco un estado tan importante y Enrique Alfaro una amenaza para sus planes futuros, sin duda López Obrador tiene motivos suficientes para descarrilar al gobierno estatal tapatío. Pero también hay otros motivos más cercanos, pues Jalisco tiene veinte distritos electorales, un buen botín político para conservar la Cámara de Diputados debido a que por su incompetencia podría perder en 2021. Sin embargo, López Obrador podría llevar las de perder. En primer lugar, López Obrador no ha aprendido que descarrilar (o intentar) a un gobierno estatal opositor a su gobierno le ha salido al revés: intentó hacerlo con Diego Sinhúe en Guanajuato, con la escasez de gasolina y la inseguridad al dejar al estado a su suerte, pero le resultó contraproducente pues los guanajuatenses conservan su buen concepto de su gobernador, mientras que nunca han tenido un buen concepto de López Obrador y ahora ha empeorado. Pero López Obrador es terco y está empecinado en someter al país de la peor forma, pero parece que todo le está saliendo al revés.

Ahora bien, para hacer este trabajo sucio evidentemente tenían que mandar al ser más ruin y miserable que pudieron a Jalisco: Yeidckol Polevnsky. No tengo la menor duda de que está detrás de los destrozos del día 5 en Guadalajara a propósito de Giovanni López. La señora Polevnsky es uno de los personajes más siniestros de la política mexicana, pues dicen que se cambió el nombre hace mucho tiempo por problemas legales. Esto sin duda es una muestra de la desesperación de MORENA por ponerles piedras en el camino a los posibles candidatos a la presidencia ante la imposibilidad de arrojar resultados positivos del gobierno de López Obrador. Y ahora, al presidente le “envían” cartas de amor de parte de sus opositores como golpista y victimizarse en consecuencia. La desesperación del presidente ya es evidente debido a que yo no en cuenta la manera de vendernos su proyecto fallido de gobierno y evadir su responsabilidad.       


jueves, 4 de junio de 2020

Irresponsabilidad presidencial


En el punto máximo de contagios (quizá, no lo sé) al presidente se le ocurre la magnífica idea de irse de gira. Esto tiene como trasfondo que se está cayendo la popularidad del primer mandatario entre la ineptitud ante los problemas económicos que causaron que no se haya crecido prácticamente desde el inicio del sexenio, los recortes que tienen afectado sectores importantes como salud y educación con el fin de alimentos los proyectos faraónicos inviables, para rescatar empresas estatales quebrados o tirarlos en programas sociales clientelares e ineficientes. La debacle económica que se venía padeciendo dese antes de la pandemia se hizo más evidente con esta y el presidente parece que quiere usarla como pretexto su pésima administración. Y ahora con el pretexto de seguir tirando dinero de nuestros impuestos a la basura en su fallida cuarta transformación mientras en los hospitales no hay lo elemental para atender a los pacientes, se recorta el dinero para educación y al presidente no le importa y se va de gira.
El presidente ha sido demasiado irresponsable desde el comienzo de su gobierno en todos aspectos. En realidad, no me sorprende dado que es evidente que nunca ha tenido responsabilidad alguna en su vida como llevar pan a su mesa. López Obrador únicamente ha vivido de puestos partidistas o gubernamentales por lo que nunca se ha tenido que esforzar por nada. No me cabe la m3enor duda de que esto se traduce en su manía por repartir dinero a diestra y siniestra, pues piensa que todos los mexicanos podemos vivir del Estado y eso no solo es un sueño guajiro sino que es imposible. Las políticas de López Obrador están dejando cada vez a más descontenta con el estado de las cosas pero el presidente sigue viviendo en su mundo de caramelo donde los mexicanos estamos felices y aplaudimos sus decisiones con singular alegría, cosa que no es así. Y los que más la van a pasarla mal son los que menos tienen, pues los más pobres son los primeros en pasar a cuchillo durante una crisis económica.   
Tienen razón los manifestantes del sábado al salir a demostrar su descontento hacia la administración de López Obrador. Y deseo de todo corazón que sean valientes y continúen manifestando su descontento hacia las políticas de este gobierno. Y vuelvo a repetir: las clases altas son las que inician las revoluciones pues son los que han tenido el acceso a la cultura y a la educación, más que lo que los socialistas llaman “el proletariado”, incluso Lenin hablaba de una “vanguardia revolucionaria” que se debía conformar por los ciudadanos más ilustrados. Pero tal parece que incluso aquellos que tienen la cultura supuestamente se les ha olvidado este pequeño e insignificante detalle. Pero no me sorprende que no recuerden que Madero y Carranza fueron hacendados o que Zapata no era un pobre campesino que todo el mundo dice que fue. Quizá el único que era de extracción social baja era Villa, pero hay que recordar que estuvo primero a las órdenes de Pascual Orozco que era un pequeño propietario de Chihuahua. Pero nos han hecho creer que los revolucionarios eran gente pobre.
Pero todo lo anterior no parece no importar, pues al presidente solo le interesa quedar bien con las personas que votaron por él. Sin embargo, a esas personas les digo que vamos en el mismo barco que está hundiéndose y del que nadie va a escapar. Independientemente de la condición social de todos y cada uno de nosotros, todos vamos a terminar muy mal, siendo los pobres los que van a terminar en la miseria. También hay que tener cuidado con los gobernantes que quieran decirnos que debemos comer, cómo debemos pensar y cómo debemos vivir, esto es algo propio de dictadores bananeros, pues todos tenemos derecho a vivir como queramos de acuerdo a nuestras posibilidades. En fin, pero como toda la raza le aplaude al presidente a pesar de que no tiene derecho a decirnos cómo debemos vivir. Él no es un padre para estarnos cuidado a cada uno de nosotros. Si lo aceptamos, estaremos aceptando una dictadura, le pese a quien le pese, pero es hora de llamar las cosas por su nombre.  


miércoles, 3 de junio de 2020

Racismo, progresismo y pobreza


Estas tres palabras están más relacionadas de lo uno pudiera imaginar, pero todo en el mal sentido. Y con lo que está pasando en Estados Unidos con los disturbios de los últimos días, pues bueno, no espero lo mejor. El racismo es el trauma más grande de los norteamericanos pues fue el penúltimo país de América en abolir la esclavitud en el año 1861. Y aunque esto costó a nuestro vecino del norte una guerra civil de cuatro años, esto no mejoró la vida de los esclavos, pues los descendientes en su mayoría siguen teniendo dificultades tanto económicas como de discriminación racial. En parte esto sucedió porque luego de terminada la Guerra Civil los estados sureños que se secesionaron e iniciaron el conflicto pusieron leyes segregacionistas que no fueron abolidas hasta hace poco más de medio siglo. La integración de los descendientes de los esclavos es una herida que ni siquiera cerró la presidencia de Obama, el primer afroamericano en ser presidente de Estados Unidos y eso se está demostrando en este momento.
En entradas anteriores he dicho que los norteamericanos en buena medida se han olvidado de su historia, pues no son los militantes del Partido Republicano los que han sido más racistas, me temo que ese tributo se lo lleva el Partido Demócrata, y tengo motivos (y no soy el único que piensa así) que eso no ha cambiado y que han encontrado en el progresismo una forma de ocultar su racismo de antaño. A las comunidades más desfavorecidas los demócratas los han llenado de dadivas sin enseñar a trabajar para tener una masa de electores cautivos. Donald Trump no me parece que sea al racista que todo mundo dice que es, pues aunque ha usado a nuestro país como su piñata favorita cuando necesita votos, mucho de lo que dice tiene cierta verdad y debería servirnos de autocrítica. Además, Trump, a diferencia de Obama, no metió armas de contrabando a este país, no tiene el record de deportaciones de su antecesor ni le puso trabas a los cubanos que huyen del infierno que viven en su país.
Además, si ustedes están pensando que fue Donald Trump al que se le ocurrió la idea de construir un muro en la frontera que hay en común entre los dos países, pues no, esa fue idea de Bill Clinton. También fue idea de Clinton quitar la visa de por vida para poner una que se debe renovar cada diez años. Y durante el gobierno de Obama se agregó la doble cita para tramitar el documento con el objeto de rechazar más fácilmente a los solicitantes. Además, Clinton también fue el primero en solicitar la revisión del Tratado de Libre Comercio, pues se había firmado unos meses antes de que fuera electo presidente. Además, como lo he señalado, Obama metió de contrabando armas a México, con lo que equipó como nade a los criminales que asolan a nuestro país y con las que mataron a miembros del cuerpo diplomático de Estados Unidos en el año 2010, caso en el que no dudo que estuviera involucrada la ex-candidata a la presidencia, Hillary Clinton, que entonces fungía como Secretaría de Estado.
Coincido con algunos comentarios que señalan que los grupos progresistas, con solo Dios sabe que oscuros intereses ocultos, están detrás de los disturbios en Estados Unidos. Esto los ha llevado a tomar un cambio hacia la tercermundización de su propio país a cambio de poder. Estados Unidos es el último reducto ante China para la defensa de nuestra forma de vida. En la actualidad no hay empresarios más corruptos y despiadados que los chinos y los que son antiyankees deberían saberlo. Si consideran que Estados Unidos pasan por encima de otras naciones para satisfacer sus intereses, pues los chinos son mucho, mucho peores que los norteamericanos. Los imperios no son perfectos y no hay un país en todo el mundo occidental que pueda tomar el liderazgo que dejaría Estados Unidos con su caída. Yo sé que para muchos es muy difícil perdonar a los norteamericanos por llevarse la mitad de nuestro territorio, pero su caída como imperio no traería nada bueno.
  

martes, 2 de junio de 2020

Protestas


México
El 30 de mayo en diversas ciudades del país los ciudadanos mexicanos salieron a manifestarse a bordos de sus automóviles, entre los que había desde autos que están en la lista de los diez más vendidos del país hasta vehículos de gran lujo como Audi, BMW o Mercedes-Benz. Todos con una sola consigna: que renuncie el presidente López Obrador para que no siga haciendo daño al país. Muchos consideran que el mensaje era erróneo,  que no se debe pedir la renuncia del presidente y otros tildaron de “fifi” y “conservadora” la marcha del sábado. Pero a esos muchos se les olvidan dos cosas: la primera es que las revoluciones siempre son iniciadas y promovidas por las clases altas, que siempre termina por instruir a las más desfavorecidas de tomar la espada y la segunda es que la recuperación económica no va a ser posible en tanto Lóp4ez Obrador esté en el poder, pues no deja prosperar, es un estorbo aunque no se quiera reconocer. Además, ¿López Obrador no exigía la renuncia de Calderón y Peña Nieto todos los días?
Muchos analistas (incluso opositores) se escudan en el hecho de que fue un presidente electo democráticamente, pero eso no impide que exijamos resultados y que si el gobernante no está dispuesto a darlos, pues adiós y a lo que sigue. A todos ya se les olvidó que en la constitución se nos concede el sagrado derecho de elegir al gobierno, pero también el de quitarlo cuando este no de los resultados deseados. Lo que sí hay que tener en cuenta es que no existe el andamiaje jurídico para permitir una salida ordenada del presidente y menos para elegir uno nuevo por la vía democrática y es esencial que no haya lugar a que alguien de MORENA termine el sexenio de López Obrador. Pero más vale que el presidente aguante vara, porque el también se la pasó doce años exigiendo la renuncia de Peña Nieto y Calderón para ponerse él en el poder y ahora que lo tiene solo está demostrando una incompetencia mayúscula.
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Estados Unidos
Lo que sucede en Estados Unidos también es motivo de preocupación ante los disturbios cometidos desde el fin de semana. La razón: la brutalidad policiaca de un uniformado de Minneapolis, Minnesota que le provocó la muerte a un negro por asfixia debido a un uso excesivo de la fuerza. Y aunque estos hechos son condenabl4es, tampoco es justificación para salir a destrozarlo todo. Investigando me encontré que en los disturbios ocurridos en Los Ángeles en 1992 por un caso similar de brutalidad policiaca tuvo un saldo oficial de 54 personas fallecidas y algo más de 2000 heridos además de cuantiosos daños materiales. Este es el riesgo de azuzar a las masas para que se comporten como salvajes. Aunque también he de aclarar que en el pasado ha habido este tipo de disturbios en nuestro vecino del norte: en 1967 en Newark, Nueva Jersey por un caso de brutalidad policiaca; en Seattle, Washington en 1999 cuando los globalifóbicos causaron destrozos por todo el centro de la ciudad y en 2015 en Baltimore, Maryland por otro caso de brutalidad policiaca en contra de un ciudadano de color.
Esto me pone a pensar que también los norteamericanos se han olvidado de su historia, pues la abolición de la esclavitud y la carta de los derechos civiles fueron logros de los republicanos, mientras que los demócratas siempre han tratado a los afroamericanos con cierto racismo ya que en la actualidad los tratan como si fueran menores de edad incapaces de hacerse cargo de sus vidas, lo que constituye un racismo escondido debajo de buenas intenciones o de aparente redención. El racismo en Estados Unidos es un mal presente desde la independencia del país en 1776, pues basta con recordar que fue el penúltimo país del continente en abolir la esclavitud. Pero la cosa no acabó ahí, pues con la fundación del Klu-Klux-Klan (por un militante del partido del burro y ex comandante del ejército confederado) que tenía por objeto cazar negros, católicos o todo aquello que no se adaptara a los canones adoptados por los poseedores de esclavos en Estados Unidos. Y para acabarla de amolar, no hay que olvidar que las leyes de segregación racial fueron promovidas por los demócratas luego del término de la Guerra Civil. En fin, parece que la presidencia de un afroamericano no solo no terminó de cerrar la herida, sino que también le echó sal.