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jueves, 18 de junio de 2020

Retomando la crisis de los refugiados

Hace apenas unos dos o tres años se hablaba, sobre todo en Europa, de los refugiados que legaban por millones desde diferentes puntos de Medio Oriente, sobre todo de lugares conflictivos. Y es lógico que el Viejo Continente los gobiernos (sobre todo los progresistas) los quisieran recibir con los brazos abiertos ante los bajos índices de natalidad y el avejentamiento de la población. En realidad, representa para ellos mano de obra barata para trabajar sus industrias en un panorama en el que nadie quiere hacer trabajos manuales. En mi opinión, el Viejo Continente ya no es ni la sombra de lo que fue, aquella época de las glorias coloniales cuando gobernaban esos países la Reina Victoria o el Káiser Guillermo. Pero los europeos nunca se imaginaron que abrir las puertas a la inmigración les iba a traer problemas como atentados terroristas o aumento de la criminalidad en general. Todavía me pregunto por qué países como Polonia o Hungría se han negado a recibir migrantes contra los deseos de Macron y Merkel y por qué el Reino Unido mejor dejó el barco antes de que se hundiera.

Hace un par de días se registró un enfrentamiento en la ciudad de Dijon, al este de Francia, entre refugiados chechenos e inmigrantes argelinos. Y a mí me sorprende mucho que una ciudad de un país tan desarrollado se convirtió durante varios días en Reynosa, Tamaulipas y los medios de comunicación de este lado del charco (o por lo menos los mexicanos) se quedaron callados. No tengo muchos datos para trabajar, pero parece que fue el enfrentamiento entre dos carteles de droga que operan en Europa y cuyos miembros de infiltraron entre los refugiados. Y esto porque se enfrentaron con armas de alto poder (AK-47, M-16, etc., que en Europa no se consiguen en las tiendas sino que parece que hay un contrabando importante de armas) por lo que estamos hablando de grupos criminales peligrosos y no de simples pandilleros que se pelean a navajazos por quién se queda con la esquina. Y es evidente que esto no ha tenido tanta difusión porque quieren tapar el hecho de que cometieron un grave error al permitir la entrada de tantos refugiados en el continente. Y esta pregunta se la han hecho muchas personas desde el ataque a la revista Charlie Hebdo en 2015 y que también se perpetró con rifles de asalto. A esto hay que agregar los atentados en Niza, Bruselas y del mercado navideño alemán en 2015 y 2016. Tal parece que los grupos progresistas quieren tapar esto al resto del mundo para evitar que se cuestione la política de puertas abiertas y el multiculturalismo que tanto defienden.

Desde hace décadas se ha criticado el actuar del gobierno de Estados Unidos en contra de los migrantes y los refugiados (incluso se han negado a firmar tratados referentes a dicha materia). Pero ahora que ya tengo más nociones del asunto, me doy cuenta de que la actitud de las autoridades norteamericanas de no permitir que cualquiera entre en su territorio y se pasee a sus anchas no es gratuita. Durante los siglos XIX y XX se produjeron migraciones masivas a tierras yankees, principalmente de Europa (irlandeses e italianos, principalmente). No me cabe la menor duda de que el grupo que llevó más gente indeseable a territorio yankee fue el italiano, pues entre los migrantes del país de la bota iban miembros de la Cosa Nostra, el grupo mafiosa delictivo más famoso de aquella nación del Mediterraneo. No se les olvide que el capo mafioso más famoso de la historia fue Al Capone que era hijo de inmigrantes italianos que llegaron a Estados Unidos y se establecieron en Brooklyn, Nueva York. Piensen por un momento en las películas más famosas de gangsters y la mayoría habla de grupos delictivos integrados por italianos o descendientes de los mismos: “El padrino”, “Goodfellas”, “Erase una vez en América” o más recientemente “El irlandés”, todas ellas hablando de la mafia italoamericana. Con esto no es difícil entender por qué en Estados Unidos le tienen aversión a recibir migrantes sin antes investigar, pues muchos como vemos llevaron aportaciones negativas al país de las barras y estrellas.

Todo lo anterior también se puede aplicar a México donde incluso de planteó traer a 10 mil refugiados de Medio Oriente. Y aunque yo entiendo que con los refugiados españoles hubo grandes beneficios, también debemos tener cuidado con la gente que recibimos. Durante 2018 y 2019 sufrimos los efectos de las caravanas migrantes y todos problemas derivadas de la misma. Se decía que como eran nuestros “hermanos centroamericanos” había que dejarlos pasar libremente y cosas así. A los que dicen eso se les olvida que hay bandas de colombianos que se dedican al robo de casa-habitación, al robo de vehículos, al fraude y a la extorsión. El año pasado incluso mataron en un elegante centro comercial de la Ciudad de México a un inmigrante de origen israelí miembro de una banda mafiosa de aquel, que estuvo en la cárcel en su natal Israel de la que se fugó y aquí se dedicaba a traficar armas para diversos carteles de droga. Uno en serio no quisiera estar del lado de Donald Trump, pero viendo lo que hacen migrantes de países que incluso se consideran desarrollados la verdad es que no se puede permitir que entren libremente al país. Lo siento por los grupos defensores de los derechos humanos, pero por lo que se vio en Estados Unidos en la primera mitad del siglo pasado con los italoamericanos y lo que se ve en Europa en los últimos años es lógico que países como Polonia, Hungría y Reino Unido (que mejor dejó la Unión Europea en parte por esto) prefieran cerrarle la puerta a la migración. Lo ocurrido en Dijon en días pasados puede sin duda un parteaguas. E insisto que no quisiera darle la razón a Donald Trump, pero la realidad sí que le está dando toda la razón al presidente de Estados Unidos.     


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