A estas alturas del
partido ya deberíamos saber que no tenemos cara para reclamar a los
norteamericanos por los asesinatos que cometen sus policías. Hace aproximadamente
un mes la policía de Ixtlahuacán, Jalisco (cerca de Guadalajara), detuvo a un
joven por no llevar cubrebocas. Sin embargo, su cuerpo fue entregado al día
siguiente a sus familiares con evidentes signos de tortura. Incluso llegaron a
decir que el joven, de nombre Giovanni López, albañil de oficio, estaba consumiendo
estupefacientes en la calle. Aunque esto último fuera cierto (y no lo es) no es
manera de tratar a un detenido. Esto sin duda desató la ira de las personas, en
especial de los habitantes de Jalisco exigiendo justicia para el joven (con
justa razón). Sin embargo, la hiperpolitización que sufre el país desde hace
muchos años juega un papel importante puesto que las autoridades, en especial cuando
son de diferente partido, se echan la culpa aunque ambas partes sean igual de
incompetentes.
Vamos directo al grano:
Jalisco es el cuarto estado de la república por población (luego del Estado de
México, la Ciudad de México y Veracruz) por lo que resulta un botín político bastante
jugoso. Además de todo, el gobernador actual de ese estado, es opositor al
gobierno de López Obrador y dicen los que saben que podría ser un fuerte
contendiente por la presidencia de la república en 2024. Alfaro es producto del
enojo de los jaliscienses por los gobiernos del PRI y el PAN. Alfaro fue
primero presidente municipal de Tlajomulco de Zúñiga y después de Guadalajara. Accedió
a la gubernatura de Jalisco en las elecciones de 2018 en parte por el
descontento con sus dos antecesores inmediatos: Emilio González Márquez del Pan
y Aristóteles Sandoval, del PRI, ambos con acusaciones de corrupción a sus
espaldas. Y aunque Alfaro es querido por su pueblo, no tengo la menor duda de
que tiene intenciones de sentarse en la amada silla presidencial, pero López
Obrador dese dejar un sucesor que pueda mangonear y Alfaro definitivamente no
es esa persona.
Al ser Jalisco un estado
tan importante y Enrique Alfaro una amenaza para sus planes futuros, sin duda
López Obrador tiene motivos suficientes para descarrilar al gobierno estatal tapatío.
Pero también hay otros motivos más cercanos, pues Jalisco tiene veinte
distritos electorales, un buen botín político para conservar la Cámara de
Diputados debido a que por su incompetencia podría perder en 2021. Sin embargo,
López Obrador podría llevar las de perder. En primer lugar, López Obrador no ha
aprendido que descarrilar (o intentar) a un gobierno estatal opositor a su
gobierno le ha salido al revés: intentó hacerlo con Diego Sinhúe en Guanajuato,
con la escasez de gasolina y la inseguridad al dejar al estado a su suerte,
pero le resultó contraproducente pues los guanajuatenses conservan su buen
concepto de su gobernador, mientras que nunca han tenido un buen concepto de
López Obrador y ahora ha empeorado. Pero López Obrador es terco y está
empecinado en someter al país de la peor forma, pero parece que todo le está
saliendo al revés.
Ahora bien, para hacer
este trabajo sucio evidentemente tenían que mandar al ser más ruin y miserable
que pudieron a Jalisco: Yeidckol Polevnsky. No tengo la menor duda de que está
detrás de los destrozos del día 5 en Guadalajara a propósito de Giovanni López.
La señora Polevnsky es uno de los personajes más siniestros de la política mexicana,
pues dicen que se cambió el nombre hace mucho tiempo por problemas legales. Esto
sin duda es una muestra de la desesperación de MORENA por ponerles piedras en
el camino a los posibles candidatos a la presidencia ante la imposibilidad de arrojar
resultados positivos del gobierno de López Obrador. Y ahora, al presidente le “envían”
cartas de amor de parte de sus opositores como golpista y victimizarse en
consecuencia. La desesperación del presidente ya es evidente debido a que yo no
en cuenta la manera de vendernos su proyecto fallido de gobierno y evadir su
responsabilidad.
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