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viernes, 12 de junio de 2020

AMLO vs. Enrique Alfaro

A estas alturas del partido ya deberíamos saber que no tenemos cara para reclamar a los norteamericanos por los asesinatos que cometen sus policías. Hace aproximadamente un mes la policía de Ixtlahuacán, Jalisco (cerca de Guadalajara), detuvo a un joven por no llevar cubrebocas. Sin embargo, su cuerpo fue entregado al día siguiente a sus familiares con evidentes signos de tortura. Incluso llegaron a decir que el joven, de nombre Giovanni López, albañil de oficio, estaba consumiendo estupefacientes en la calle. Aunque esto último fuera cierto (y no lo es) no es manera de tratar a un detenido. Esto sin duda desató la ira de las personas, en especial de los habitantes de Jalisco exigiendo justicia para el joven (con justa razón). Sin embargo, la hiperpolitización que sufre el país desde hace muchos años juega un papel importante puesto que las autoridades, en especial cuando son de diferente partido, se echan la culpa aunque ambas partes sean igual de incompetentes.

Vamos directo al grano: Jalisco es el cuarto estado de la república por población (luego del Estado de México, la Ciudad de México y Veracruz) por lo que resulta un botín político bastante jugoso. Además de todo, el gobernador actual de ese estado, es opositor al gobierno de López Obrador y dicen los que saben que podría ser un fuerte contendiente por la presidencia de la república en 2024. Alfaro es producto del enojo de los jaliscienses por los gobiernos del PRI y el PAN. Alfaro fue primero presidente municipal de Tlajomulco de Zúñiga y después de Guadalajara. Accedió a la gubernatura de Jalisco en las elecciones de 2018 en parte por el descontento con sus dos antecesores inmediatos: Emilio González Márquez del Pan y Aristóteles Sandoval, del PRI, ambos con acusaciones de corrupción a sus espaldas. Y aunque Alfaro es querido por su pueblo, no tengo la menor duda de que tiene intenciones de sentarse en la amada silla presidencial, pero López Obrador dese dejar un sucesor que pueda mangonear y Alfaro definitivamente no es esa persona.

Al ser Jalisco un estado tan importante y Enrique Alfaro una amenaza para sus planes futuros, sin duda López Obrador tiene motivos suficientes para descarrilar al gobierno estatal tapatío. Pero también hay otros motivos más cercanos, pues Jalisco tiene veinte distritos electorales, un buen botín político para conservar la Cámara de Diputados debido a que por su incompetencia podría perder en 2021. Sin embargo, López Obrador podría llevar las de perder. En primer lugar, López Obrador no ha aprendido que descarrilar (o intentar) a un gobierno estatal opositor a su gobierno le ha salido al revés: intentó hacerlo con Diego Sinhúe en Guanajuato, con la escasez de gasolina y la inseguridad al dejar al estado a su suerte, pero le resultó contraproducente pues los guanajuatenses conservan su buen concepto de su gobernador, mientras que nunca han tenido un buen concepto de López Obrador y ahora ha empeorado. Pero López Obrador es terco y está empecinado en someter al país de la peor forma, pero parece que todo le está saliendo al revés.

Ahora bien, para hacer este trabajo sucio evidentemente tenían que mandar al ser más ruin y miserable que pudieron a Jalisco: Yeidckol Polevnsky. No tengo la menor duda de que está detrás de los destrozos del día 5 en Guadalajara a propósito de Giovanni López. La señora Polevnsky es uno de los personajes más siniestros de la política mexicana, pues dicen que se cambió el nombre hace mucho tiempo por problemas legales. Esto sin duda es una muestra de la desesperación de MORENA por ponerles piedras en el camino a los posibles candidatos a la presidencia ante la imposibilidad de arrojar resultados positivos del gobierno de López Obrador. Y ahora, al presidente le “envían” cartas de amor de parte de sus opositores como golpista y victimizarse en consecuencia. La desesperación del presidente ya es evidente debido a que yo no en cuenta la manera de vendernos su proyecto fallido de gobierno y evadir su responsabilidad.       


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