No son pocas las voces
que advierten que el presidente Andrés Manuel López Obrador aún sigue en
campaña. A pesar de que la evidencia muestra que por sus políticas el país se
cae a pedazos, el presidente sigue sin tomar las riendas del asunto como el
Jefe de Estado que se supone que es. Sin embargo, se está tornando evidente que
para el presidente es más importante hacer gira para estar cerca de sus
simpatizantes que ser el jefe de Estado por el que la gente votó. El problema,
como ya lo he planteado en anteriores entradas es que el rey va desnudo y nadie
es capaz de decirlo en el gabinete porque es exhibido inmediatamente por el
jefe en el show mañanero que hace todos los días. López Obrador se está
aprovechando de sus altos índices de popularidad para engañar a sus seguidores
con la cantaleta de que él tiene otros números porque la realidad tarde o
temprano nos va a alcanzar. Pero para el presidente es más importante repartir
apoyos que ser el jefe de Estado que necesitamos.
En los datos económicos el
país va mal, pues además de que las calificadoras bajaron la calificación crediticia
de PEMEX, no se está generando confianza para la inversión. Ya había hablado de
que esto ha sido así desde que anunció la cancelación de aeropuerto en Texcoco
aunque los efectos se iban a ver con el tiempo. Pero ese no es el único punto
para debatir, pues aunque el presidente firmó un acuerdo con el Consejo
Coordinador Empresarial para invertir 32 mil millones de dólares la verdad es
que también los desalienta con la cancelación de las rondas petroleras
inmediatamente después de llegar al convenio antes citado. La incertidumbre ya
está impactando en la generación de empleos, pues esta cayó 88% durante mayo
comparada con el mismo mes del año pasado. Me acuerdo muy bien que cuando Peña
Nieto ganó las elecciones de 2012 López Obrador comenzó a decir que “va a haber
crisis, nos va a llevar al despeñadero” pero la verdad es que ahora las cosas
sí van de mal en peor. Como dije al principio, el presidente siempre va a salir
con la cantaleta “yo tengo otros datos” para excusarse en su mediocridad, pero
como dije, no le va a funcionar para siempre.
En otro asunto, parece
ser que el combate a la corrupción no es prioritario para esta administración,
o por lo menos para perseguir a la gente propia. Se celebra que se persiga la corrupción
de la pasada administración, pero es detestable que se pretenda que es
inexistente en la actual. Para estar comprometidos con la transparencia lo
hacen muy mal pues 9 de cada 10 contratos se hacen por asignación directa, es
decir, sin licitación de por medio. A esto hay que agregar que el súper
delegado de Jalisco, Carlos Lomelí, parece que está haciendo una gran fortuna
con la crisis de medicamentos puesto que ha obtenido jugosos contratos por asignación
directa con los gobiernos de Veracruz y la Ciudad de México con mucha
impunidad. Si esto ocurriera con otra administración la verdad es que el
presidente ya estaría pegando el grito en el cielo, pero como se trata de su
propia gente se hace de la vista gorda. Me van a odiar los seguidores del
presidente, pero tarde o temprano van a salir escándalos de corrupción tal y
como fue durante la administración pasada. La pregunta del millón es cuánto
tiempo se va a tolerar esa situación.
Ya para finalizar, voy a
hablar de las cotas ridículas que está tomando la austeridad del gobierno de
López Obrador. Hace unos días se comunicó a los burócratas que en las oficinas
gubernamentales se va a racionar la electricidad por lo que ya no se permitiría
que los trabajadores cargaran teléfonos celulares o tuvieran cafeteras, hornos
de microondas o cualquier electrodoméstico en los espacio laborales. Debemos ver
que a pesar de estas medidas la Cámara de Diputados licitó la producción de
documentales por un valor de unos 3 millones de pesos. Mientras tanto, el Canal
22, a cargo de la Secretaría de Cultura, “licitó” otros 6 millones de pesos,
aunque un documental de nombre “Me cansó ganso” es bastante sugerente. Es decir,
mientras a los burócratas les dicen que hay que ahorrar y en los hospitales falta
material y personal, el gobierno está gastando dinero en propaganda para
promover sus ideas como si estuvieran en Cuba o en la Unión Soviética, mientras
que hay gente que se muere por falta de medicamentos en el sector salud. La verdad
es que con esto último ya me estoy preocupando, pues además de la escasez de
insumos para la salud el gobierno ya está usando nuestro dinero y las
instituciones para promover sus ideales políticos lo cual es detestable como
quiera que se vea. Hacer propaganda debería ser la gota que derramó el vaso
para todos, pero todavía no es así porque no se ha golpeado de forma severa el
bolsillo de la gente. ¿Hasta cuándo van a reaccionar y ver la realidad.
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