Buscar este blog

domingo, 16 de junio de 2019

Un largo sexenio


Apenas van seis meses desde el inicio del sexenio de la administración de Andrés Manuel López Obrador y ya quiero que se termine. Después de ver lo sucedido en todo este tiempo me doy cuenta que estamos llegando a una coyuntura muy delicada y de la que será difícil salir si no se toman decisiones firmes. La inseguridad, la crisis de salud y los recortes presupuestales en áreas clave están causando estragos muy serios entre la población. Además de todo, la improvisación de las autoridades en todos los temas se nota pues en lugar de resolver problemas se agravan y se generan otros. El presidente se la vive de gira en avión comercial mientras se toma selfies con sus seguidores, reparte apoyos y lanza discursos contra sus adversarios como si estuviera en campaña todavía. Pero fajarse los pantalones y demostrar que ya es el Jefe de Estado es algo que se sigue esperando.
En primer lugar estoy viendo como la situación de la inseguridad crece en todo el país mientras el presidente está de gira. Pero dejemos un momento en ámbito nacional y veamos lo que está ocurriendo en la Ciudad de México. Mientras la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, anunciaba la discusión bizantina del uniforme neutro, no nos dimos cuenta de otro problema que sí es importante: nuestra seguridad. Pocas semanas después nos enteramos que hubo un aumento del 550% en el número de secuestros en la capital. Pero el colmo fue el secuestro del estudiante joven Norberto Ronquillo, estudiante universitario originario de Chihuahua, saliendo de la escuela y a pocos días de graduarse. La incompetencia mayúscula de las autoridades para reaccionar ante el caso se hizo patente, y terminó con la vida del joven. Y es cuando todo el mundo se dio cuenta de que hubo recortes en las dependencias de seguridad en la Ciudad de México a tal grado que tienen que limitar la cantidad de combustible para los vehículos de emergencia. Pero eso sí, en la capital ahora los niños pueden ir a la escuela con falda y las niñas con pantalón, el presidente levanta la mano a Sheinbaum y le dice que no está sola mientras que la ciudadanía paga por su ineptitud.
Volviendo al ámbito nacional, el tema del aeropuerto parecía que algo que ya estaba zanjado, pero parece ser que esto no va a ser así. Un colectivo denominado NoMásDerroches ha metido unos 147 amparos para frenar el aeropuerto de Santa Lucía hasta que se presenten los estudios de seguridad aérea, ambientales y arqueológicos requeridos para continuar con la obra. Y consiguieron cuatro suspensiones hasta la semana pasada. Incluso lograron parar la destrucción de la obra en el aeropuerto que se construía en Texcoco, pues ya se tiene planes de construir un parque ecológico en esos terrenos inundando lo que ya se había construido. A sabiendas de que la consulta con la que se canceló la obra en Texcoco carece de sustento legal, López Obrador amagó con revelar los nombres de quienes promueven los amparos para lanzarlos a las hordas de seguidores que tiene. No soy tonto, puede haber intereses empresariales, de hecho, la Confederación Patronal de México (COPARMEX) manifestó en algún momento inconformidad por la decisión del ejecutivo que todavía no entraba en funciones. Por cierto, los invito a leer el artículo 35 de la constitución para que vean de lo que hablo. Y ya es tiempo de que el presidente se dé por enterado que no puede hacer lo que quiera.
Pero no es todo lo que ha venido pasando, pues mientras los recortes continúan en áreas clave hay derroches en otras, la verdad es que debajo del tapete pasan cosas de las que ya nos dimos cuenta. Este escándalo comenzó en el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT), cuando nos dimos por enterados que los académicos tienen que pedir permiso al presidente de la república para salir del país a congresos o estancias en otros países, la directora del organismo compraba con cargo al erario comida gourmet para el comedor de dicha institución. Pero no fueron los únicos, pues una semana después nos dimos cuenta que en otras dependencias como la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Nacional Financiera (NAFINSA) y el Hospital General de la Ciudad de México contrataron a la misma empresa que el CONACyT para surtir sus respectivos comedores. Y lo más irónico es que mientras el discurso dice “austeridad” en las citadas dependencias comen salmón ahumado, rabioles, jamón serrano, setas españolas, queso roquefort, cuscús africano, quínoa de alta calidad, cerveza de muchos tipos e incluso compraron agua mineral Perrier® para revolver tragos de whiskey. El presiente se la pasó despotricando contra los lujos que se daban los funcionarios de alto rango y ahora miembros de su gabinete comen y beben a todo lujo y confieso que algunos de los alimentos ni siquiera los he visto en mi vida. Esto es para indignarse pues mientras en el discurso dicen una cosa hacen lo contrario. Insisto, este sexenio va a ser muy largo, y apenas van seis meses, imaginen lo que vendrá después.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Se acepta todo tipo de comentarios, menos insultos hacia el público o al editor.