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jueves, 27 de febrero de 2020

Narco series


Seamos sinceros, la admiración del mexicano promedio por los delincuentes no es algo nuevo en nuestra cultura. En el pasado se admiraba a los salteadores de caminos (Francisco Villa fue uno de ellos), bandidos que asolaron las zonas rurales de México durante la mayor parte del siglo XIX y las dos primeras décadas del XX. Esto no ha cambiado mucho, puesto que en las zonas rurales de nuestro país, sobre todo, siempre se ha admirado más a los delincuentes, antes, como dije, los salteadores de caminos, ahora a los narcotraficantes, sobre todo en la zona norte del país. y con el incremento de la inmigración de los latinos durante la segunda mitad del siglo pasado y la primera década de este, en las cadenas de televisión dirigidas a este público han destinado ingentes cantidades de dinero  para producir series y telenovelas mostrando como héroes a los narcotraficantes. Ahora imagínense a Donald Trump encendiendo la televisión, poniendo la señal en Telemundo o Univisión y ve títulos como “El señor de los cielos”, “La reina del sur”, “Camelia la texana” y otras producciones por el estilo. Ese tipo de contenido televisivo habla mucho de nuestra cultura y no dudo que en buena medida es la razón por la que Trump tiene ojeriza contra los inmigrantes latinoamericanos, especialmente los mexicanos.
Hace algún tiempo escuché al Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, despotricar contra este tipo de contenido debido a la terrible imagen que le da a nuestro país. Y hace poco el presidente López Obrador dijo que quería competir contra las narco series pues porque no es un contenido muy sano que digamos. En esta ocasión concuerdo con ambos, ese contenido donde muestran a los delincuentes como héroes del pueblo es algo que no abona nada bueno a la situación de inseguridad que padece México. Les contare una anécdota personal que me sucedió hace muchos años para ejemplificar lo que digo: hace muchos años viajaba en un autobús de Zacatecas a la Ciudad de México por la noche y el conductor nos puso a escoger entre varias películas de Cantinflas (me gustan mucho sus filmes, en especial “Su excelencia”, que estaba en el catálogo, una crítica genial e hilarante sobre la situación internacional en la Guerra Fría), pero los otros pasajeros (que eran lamentablemente la mayoría) protestaron y pidieron películas de los hermanos Almada y  lamentablemente el chofer traía en su catálogo esos bodrios, y como eran mayoría, preferí dormir el resto del trayecto. Les cuento esto para mostrar que al canciller y al presidente no les falta razón de que este tipo de contenido que quema neuronas es bastante popular entre los mexicanos.
Pero Ebrard y López Obrador se están callando algo que es fundamental y que sin duda es una hipocresía. El asesor de imagen y la persona que producía (o sigue produciendo) los promocionales de MORENA (y quizá ahora los de la presidencia) es Epigmenio Ibarra. Ibarra es dueño de una empresa de contenido para televisión llamada Argos Comunicación, especializada en series y telenovelas. Sus producciones se han visto en TV Azteca, Telemundo, Cadena Tres e Imagen Televisión. Entre las producciones que hizo para Telemundo, cadena de televisión dirigida al público latino que vive en Estados Unidos, están “Camelia la Texana” (en la que por cierto, trabaja su hija, la actriz Erendida Ibarra) o todas las temporadas de “El señor de los cielos”, productos muy exitosos por cierto para la televisora que los transmite. Si esto no es hipocresía de Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador, no sé lo que es. Epigmenio Ibarra también es adicto a López Obrador y aparece en muchas vídeocolumnas defendiendo al presidente de las críticas en su contra. Pero si la 4T quiere combatir este tipo de contenido que presenta a delincuentes como los inmerecidos héroes del cuento, tienen que mandar a freír espárragos a Epigmenio Ibarra. Y esto porque a mí no me cabe la menor duda de que al ver este tipo de contenido Donald Trump y otros políticos norteamericanos piensen lo peor de los latinos que emigran a Estados Unidos, después de todo son los que lo consumen más.  

Gobierno extraviado


Luego de terminar el gobierno de Enrique Peña Nieto pensé que había visto todo lo que tenía que ver con un gobierno al que le gusta autoflagelarse. El gobierno de Peña firmó su sentencia de muerte con el caso de los 43 estudiantes en 2014 y de ahí la debacle fue inevitable. El grave error de Peña Nieto fue su indecisión para las medidas pertinentes para lidiar con los problemas durante su gobierno. Esta vez es diferente porque no solo tiene con la incapacidad de tomar decisiones sino con el hecho de plano no saber que hacer. El problema del plan de López Obrador es que no hay plan, todo se hace al aventón sin consultar nada ni a nadie, solo la voluntad del presidente es válida en todos los asuntos y lidiar con los retos que implican su trabajo, pues aunque entiendo que las personas administraciones entregaron resultados lamentables, no son pretexto para rehuir a la responsabilidad.
Mientras López Obrador intenta vendernos la narrativa barata del pueblo “feliz, feliz, feliz”, en el mundo real las cosas no van tan bien. La economía va mal, la inseguridad va al alza y los problemas derivados pues ni se diga. El problema es que el gobierno se empecina en vendernos de manera persistente la narrativa de que todo está bien pero el problema es que cada vez menos personas se lo creen. Ahora con el asunto de los feminicidios, el presidente no tuvo el tacto hacia los grupos feministas y ha provocado una reacción en su contra. Pero que no se lo tome personal, pues es un reclamo que se ha venido haciendo más o menos desde 1993 cuando aparecieron los primeros cuerpos de mujeres asesinadas en Ciudad Juárez. Entonces no me vengan a querer contar los dientes, pues además López Obrador se colgó de estos movimientos para atacar a Felipe Calderón y a Enrique Peña Nieto e incluso aseguró que en su gobierno las cosas serian mejores. Que gran chasco para los que votaron por su “cambio” verdadero.
El problema económico es el que no se va a notar en el corto plazo, aunque ya se empiezan a notar las señales de desgaste, todavía les falta tueste. Los gastos del gobierno se van multiplicando, pero no así sus ingresos. Debido a la falta de reglas claras, la inversión cayó el año pasado y no parece que se vaya a levantar durante este. Lo peor del asunto es que usaron la mitad del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP) para salir del paso debido a la falta de recursos pues ni con los recortes que sufrió el sector público desde principios del año pasado alcanzaba el dinero. Esto es porque con la caída de la economía, la recaudación también cayó y por más que diga el presidente, puede haber crecimiento sin desarrollo, pero no puede haber desarrollo sin crecimiento. Nuevamente la intentona de vender una narrativa de que todo está bien, pero esto es una bomba que estallará en cualquier momento y al presidente parece no importarle. Le interesa más regalarle dinero que no es suyo para ganar voluntades en las elecciones de 2021, pero cuando empiece la verdadera presión en las finanzas públicas los primeros en pasar a cuchillo serán los más pobres.
Pero lo peor del caso es la terrible descalificación que sufren los grupos disidentes a su gobierno. Las protestas más frecuentes que el gobierno está teniendo en su contra vienen de dos frentes: la destrucción del sistema de salud y la creciente inseguridad. En el caso del sistema de salud el problema es la falta de insumos (ya no digamos solo medicamentos) y la degradación de los servicios, pues mientras el gobierno presume ahorros los pacientes son abandonados a su suerte por falta de insumos. El financiamiento del INSABI es bastante incierto mientras el presidente y los encargados del sistema de salud voltean a otro lado mientras fingen no escuchar. En el caso de la inseguridad, en redes sociales se han formado grupos dedicados a desprestigiar a los líderes de las protestas contra la violencia como Julián LeBaron o Javier Sicilia. Los LeBaron, por ejemplo, solicitaron el apoyo del gobierno de Estados Unidos en el esclarecimiento del brutal asesinato de nueve miembros de esa familia, entre ellos seis niños. Los feminicidios también son un tema de seguridad y todo está ligado con la incapacidad de las autoridades de investigar delitos, aunque también debo agregar el desinterés del gobierno empezando con el presidente. El descontento crece y tal parece que se reflejara en las urnas en 2021.  

miércoles, 26 de febrero de 2020

Mala administración.


Si hay algo que es todavía más nocivo que la corrupción, porque cuesta más, es la mala administración. La corrupción puede dejar daños en el erario, pero nada comparado con los que deja una deficiente administración de los recursos públicos. México ha pasado por los dos tipos de gobierno: Miguel Alemán era muy corrupto pero era buen administrador; Luis Echeverría era honrado pero pésimo administrador. La respuesta a cuál de los dos fue peor es más que obvia: Luis Echeverría al dejar a un país quebrado y con una inflación creciente. No voy a negar que la corrupción es un flagelo que nos daña y  por eso se debe castiga, pero la mala administración no es un delito y puede provocar más daño. Se habla de mala administración cuando se gastan más recursos de los que se ingresan mientras el gobierno se endeuda de manera creciente. Esto es lo que ocurre con nuestro país actualmente.

Primero tenemos que ver de dónde venimos, y la verdad es que ese lugar pues no es muy alentador que digamos. Uno de los secretarios de Hacienda más criticados de los últimos tiempos porque fue bastante mal administrador fue Luis Videgaray. Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto la deuda externa aumentó de manera importante, aunque no al grado de comprometer las finanzas públicas. Además, la caja chica del gobierno, PEMEX, se endeudó por el 97% de sus activos, por lo que las finanzas públicas quedaron aún más comprometidas. A lo que voy: las finanzas públicas entregadas a la administración actual ya venían mal. A pesar de esto, algo que le aplaudo a la administración de Peña Nieto fue la creación de Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP), creado durante la gestión de José Antonio Meade en Hacienda. Este es un fondo de ahorro para los imprevistos en el presupuesto de egresos. Al FEIP se le depositaba cierta cantidad de dinero proveniente del erario. Lo que sí criticó es que de ese dinero es que en la medida de lo posible es mejor no verse en la penosa necesidad de usarlo, pero con el aumento de la deuda pública esa necesidad llegaría en cuestión de tiempo.

Con la administración de López Obrador las cosas no van mejor puesto que el año pasado terminó con una contracción del 0.1% del PIB. Con esta caída en la economía, la recaudación fiscal también se reduce, por lo que los ingresos del gobierno también cayeron. Pero los egresos aumentaron por la manía del presidente por regalar dinero a diestra y siniestra y por gastarlo en proyectos sin pies ni cabeza. Proyectos como la refinería de Dos Bocas, el aeropuerto de Santa Lucía y el Tren Maya no tienen ninguna planeación y podrían costar mucho más de lo que nos quieren vender. El caso del aeropuerto es el mejor estudiado puesto que la debacle económica se precipitó de ahí. Cuando se suman los costos de cancelar el NAIM: el pago a los inversionistas, la demolición de lo construido ahí, la infraestructura que requiere Santa Lucía y los crecientes costos del mismo aeropuerto el ahorro de 100 mil millones de pesos se desvanece. Y es solo una pequeña muestra de que no saben administrar. Esta es la razón por la que Carlos Urzúa renunció a la Secretaría de Hacienda, puesto que tuvo diferencias irreconciliables con el presidente debido a sus ideas irresponsables financieramente hablando. Esto debería preocuparnos porque es la recete perfecta para el desastre: la crisis económica. Pero al presidente solo le interesa quedar bien con sus seguidores. Terrible, porque cuando la bomba estalle, absolutamente todos, seguidores o no, vamos a pagar por los platos rotos.

viernes, 21 de febrero de 2020

Colgarse del enojo


Una de las actividades más practicadas por la clase política y la farándula es sin duda colgarse de movimientos surgidos de la inconformidad de ciertos sectores de la sociedad con el sistema establecido. Y aunque tener relación con esos sectores puede ser positivo en muchas ocasiones, la verdad es que la mayoría de las veces solo sirve para tomarse la foto y de alguna manera obtener la simpatía de las masas para ganar votos. Esto no es algo a lo que México sea ajeno ya que nuestra clase política se pelea por salir en la foto de causas que son nobles para hacer parecer que están del lado de los desvalidos aunque en el fondo deteste a esos grupos. Y repito, esto sucede en todo el mundo con la intención de capturar emociones de las masas no es algo que tenga que ver con ideologías o con determinados grupos políticos sino con llenar urnas de votos para ellos mismos y sus correligionarios (en el caso de los políticos).
Les voy a dar algunos ejemplos de lo que sucede al otro lado del charco, pues incluso en los países que consideramos desarrollados es muy común este tipo de prácticas, más de lo que la mayoría puede creer. Lo que más se ve (sobre todo en la llamada “prensa rosa”) es a miembros de la realeza en eventos de caridad: cenas y cocteles de alguna organización de caridad, llevan a sus hijos pequeños a convivencias con algunas de esas mismas organizaciones e incluso visitan enfermos o campamentos de refugiados en Asia o África. Pero una práctica común que la mayoría no ve es que los estados europeos destinan una fracción de sus partidas presupuestales en “ayuda para el desarrollo” que usualmente se destina a ONG’s que trabajan en el desarrollo de países pobres. Solo digo que, aunque se han destinado ingentes cantidades de dinero, la situación de muchos países pobres ha cambiado poco o sigue prácticamente igual. La clase política, la farándula y la realeza solo lo hacen casi siempre por la foto que por ayudar de manera sincera. Pero para los lectores (sobre todo de la prensa rosa) esto tiene un efecto bastante significativo pues todos los grupos que mencioné obtienen notoriedad.
Si entre las élites de los países desarrollados el tomarse la foto por una buena causa tiene efectos emocionales en sociedades que se supone que son muy educadas, en países como México esto llega a niveles absurdos. En nuestro país la mitad de la población vive en situación de pobreza, tenemos una élite empresarial bastante abusiva, problemas de seguridad y violencia, de educación, salud y la lista es larga y tardaría días en ponerlo todo aquí. Con todo esto, no es difícil imaginar que la clase política se tome fotos con organizaciones que combaten estos problemas (sinceramente en muchos casos) y solo con la intención de generar furor entre los electores. El ejemplo de la pobreza es el mejor para ejemplificar lo que digo: desde hace años he plasmado en este espacio la falta de verdaderas políticas públicas para reducir las tasas de pobreza y los diferentes gobiernos lo único que han hecho es arrojar grandes cantidades de dinero en “programas sociales” (gran parte del cual se pierde en el abismo de la corrupción) que en realidad tienen fines electorales, pero no ayudan en realidad a paliar la pobreza pues la gente no prospera más allá de ellos. Ojo, esto es una práctica bastante común en toda la clase política independientemente de su signo.
Y lo siento, el presidente Andrés Manuel López Obrador no escapa a la inercia de la siniestra práctica que estoy describiendo. Ante el aumento de la violencia en el país, tal parece que el presidente solo tiene oídos sordos a todo aquello que no está incluido en su narrativa. Como dije, el presidente no es la excepción a lo que plantee en párrafos anteriores, pues con tal de llegar al poder se colgó de diversas medallas para golpear a los que consideraba sus adversarios. Usó en su momento el incremento en la violencia en el país y las altas tasas de feminicidios en el Estado de México para golpear a Felipe Calderón y a Enrique Peña Nieto, respectivamente, con tal de hacerse con el poder. El presidente incluso llegó a tomarse fotos con colectivos que criticaron el desempeño de los dos gobiernos anteriores solo para mover a las masas que lo siguen hasta la ignominia. Y ahora que esos mismos colectivos le reclaman por la falta de resultados (y por los insultos arrojados por el presidente en su contra, no faltaba más), se enoja el titular del ejecutivo federal y en su programa matutino de entretenimiento familiar se pone a echar lodo para todos lados. Este es el segundo año de administración y la gente perdona menos la ineptitud de un gobierno que no hace más que repartir culpas pero no es capaz de enfrentar los problemas. Y de verdad, estoy convencido de que, al igual que yo, todos están cansados de ver al político tomarse la foto para mover las emociones de las masas con tal de obtener votos. Y que no se enoje el presidente por meterlo en el mismo costal que a sus antecesores, pues si el saco le queda no es nuestra culpa sino de él.      

jueves, 20 de febrero de 2020

Contradicciones progresistas


Si en la actualidad hay una corriente de pensamiento a la que no tomo en serio bajo ninguna circunstancia es al progresismo. Sí sé que en su agenda política están el matrimonio igualitario, la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo y la protección de los animales y otras cosas que son muy bonitas, pero también tienen unas contradicciones que me deja perplejo como el aborto, la inclusión a rajatabla y leyes sacadas de la Santa Inquisición para castigar ciertos delitos o conductas que les parecen incómodas. Es cierto que en todas las ideologías hay contradicciones, pero en esta es donde he encontrado más que en ninguna otra. Yo he vivido en un lugar tan conservador como Zacatecas o en uno tan progresista como la Ciudad de México y puedo asegurar que en ambos hay muchas contradicciones en la manera de ver las cosas. Sin embargo, las contradicciones del progresismo en la capital del país me dejan azorado.
El primer apartado en el que encuentro contradicciones importantes es en lo referente al aborto. Me llama mucho la atención que un grupo que lucha a favor de los derechos de los animales esté de acuerdo con acabar con la vida de un no nato. Me llama, insisto, mucho la atención que un colectivo que está en contra de espectáculos sangrientos como las corridas de toros (herencia de los espectáculos del Coliseo Romano) también estén a favor de matar a un niño inocente que empieza su vida. Pero más allá, cuando los progresistas celebraron la aprobación del aborto en Oaxaca, no pocas voces señalaron que en ese estado existen grupos indígenas que venden a las niñas entre los 11-15 años con fines de matrimonio a cambio de cabezas de ganado e incluso bebidas alcohólicas. El argumento a favor del aborto tiene que ver con el “derecho a decidir sobre su cuerpo y su vida de las mujeres”, ¿la venta de niñas con fines de matrimonio que ocurre en muchas comunidades indígenas de Oaxaca, Guerrero o Chiapas no viola precisamente esos dos derechos fundamentales de cualquier persona al truncar porque truncan su proyecto de vida? Esa es una pregunta que yo le hago a los progresistas. Porque sí creen que es necesario hacer pasar a una niña de entre 11 y 15 años por el sufrimiento innecesario de una violación sexual a manos del tipo al que se la vendieron sus padres, que quede embarazada y luego tenga que abortar, por favor. Estoy convencido de que en la vida ha sufrimientos, pero hay algunos que son necesarios para crecer y otros que la verdad es mejor ni siquiera pensar en pasar por ellos.
El segundo caso en el que encuentro contradicciones es en el tema de violencia de género, que para mí es una sin razón. A lo largo de mis casi treinta años de existencia he conocido diversos casos de violencia en la pareja o en la familia. La mayoría de ellos fueron perpetrados por hombres y las víctimas eran evidentemente la pareja, los hijos o ambos, pero también supe de dos casos en los que el victimario era la mujer (todos esos casos los vi de cerca en Zacatecas). Y aunque no he tenido el infortunio (toda forma de violencia es detestable), pero no por eso no quiere decir que no pase, sé que también existe la violencia en las parejas homosexuales. En otras palabras, la violencia de género no existe como tal sino que es violencia en la pareja o en la familia son términos más apropiados para describir estos fenómenos. Hace poco en México querían aprobar una ley contra la “violencia de género” en la que la presunción de inocencia simple y llanamente no existe porque la autoridad inmediatamente procedía a la detención sin investigar nada, solo con el testimonio de la víctima (o supuesta víctima). La idea se copió de una legislación parecía aprobada en España y que es muy cuestionada. Y algo que leí del país ibérico en periódicos como “El Mundo” o “El Confidencial” sobre el filicidio (la muerte de los hijos a manos de sus padres) en España es algo alarmante: de 22 casos, doce fueron perpetrados únicamente por la madre, cinco por a manos del padre, uno a manos de ambos y otro a manos de la madre y el padrastro. ¿Aquí aplica el término “violencia de género”? Yo creo que no y solo existe la violencia a secas.
En el caso de la violencia sexual, también hay delitos que son invisibilizados por los progresistas, como el abuso sexual de menores de sexo masculino por parte de mujeres (incluso en la cultura machista es calificada de “iniciación sexual” en muchos casos, incluso en países desarrollados, no solo en México). Pero no solo es lo referente a este tipo de delitos lo que me deja perplejo, sino también otras cuestiones. En la Ciudad de México, por ejemplo, se reservan áreas especiales para mujeres y niños menores de doce años en transportes colectivos como el metro o el metrobus, e incluso se plantea el meter a la cárcel a los hombres que no respeten esa segregación. Lo contradictorio de este punto es que ese mismo grupo que propone lo anterior en el congreso capitalino (es el de MORENA, no faltaba más) se le ha ocurrido la idea de imponer baños unisex en restaurantes, plazas comerciales y escuelas. Y aunque yo entiendo que el acoso sexual en el transporte público de la capital es algo muy serio (leí en alguna parte acerca de un hombre que se masturbó en un vagón del metro en hora pico y eyaculó en la pierna de una mujer, que asco), creo que un baño público es un mucho peor lugar para ser compartido por hombres y mujeres que un vagón del metro en hora pico. Estos son los motivos que me llevan a desconfiar de muchos grupos progresistas. Ya mejor ni hablamos de los puntos en los que se comportan de manera más puritana que la propia Iglesia Católica a al que tanto dicen detestar y que tienen que ver con la sexualidad femenina. Lo que sí me queda claro es que en muchos casos no les dan voz a las víctimas que se salen de sus discursos o pretenden tratarlos como eternos incapacitados de tomar las riendas de su vida como mejor les parezca. Ahí les dejo la reflexión.  

miércoles, 19 de febrero de 2020

Los problemas se juntan


Tal parece que al gobierno de la 4T se le van juntando los problemas y no se han dado cuenta de que podrían terminar con el agua hasta el cuello antes de lo que se imaginan. Esto es en parte porque López Obrador se puso expectativas muy altas que no va a poder cumplir por imposibles. Nade puede cumplir ciertas tareas en cuestión de días o meses, hay cosas que damos por sentado en los países desarrollados pero en realidad tomó décadas para construir. Un sistema de educación de calidad o un sistema de salud eficiente es algo que lleva décadas para construir, pero este gobierno quiere construir las cosas rápido sin tomar en cuenta la opinión de nadie más que la del presidente. Pero esto a la larga va a traer consecuencias negativas para todos. Estos son problemas que el gobierno ya debería estar afrontando, pero no los quieren reconocer y cuando lo hagan va a ser demasiado tarde.
Ahora quiero concentrarme en los problemas que se le están juntando al presidente, pues con el mal gobierno los resultados en las urnas para él y su partido no pueden salir favorables. Esto es algo que ya vieron venir a lo lejos y es la razón primordial de querer tomar el Instituto Nacional Electoral (INE) pues sería una manera de asegurar las elecciones intermedias y quizá las presidenciales más adelante. En realidad, esto es algo que se veía venir luego de la manera tan despreciable e inmoral que usaron para ampliar el periodo de Jaime Bonilla como gobernador de Baja California de dos a cinco años a pesar de que se acordó el periodo de dos años en la reforma electoral de 2014. Además, el gobierno tiene planeado usar los programas sociales para comprar la voluntad del electorado (corrupción pura, sin lugar a dudas). Recientemente, el presidente del INE, Lorenzo Córdova, tuvo que blindar de una posible remoción al Secretario Ejecutivo del organismo para bloquear los intentos del partido en el poder de tomar a una institución tan valiosa. Este año toca elegir a nuevos consejeros en el INE y, conociendo lo que hicieron en la CNDH o la Comisión Reguladora de Energía, esto puede salir bastante mal para nosotros y es mejor no descuidar ningún flanco por si las moscas.
El principal problema que tiene el presidente es la manía suya por improvisar y que está haciendo bastante daño. Todo el problema del plan de gobierno es que no hay plan de gobierno. Además, se está invirtiendo mucho esfuerzo en poner a aquellas voces que se atreven a alzarse contra el presidente ante su evidente incapacidad para gobernar. Si invirtieran la mitad del esfuerzo que se usa para pretender dejar a los opositores en ridículo  en hacer verdaderas políticas públicas el gobierno de la 4T ya estaría arrojando resultados positivos. Pero López Obrador es pura palabrería pues lo que pretende es vendernos su narrativa barata y cutre, pues lo que pretende es hacernos creer que su gobierno es moralmente superior a todo aquello que lo antecedió, pero la verdad se está quedando corto en cuanto a acciones que podría tomar. El presidente parece no comprender que el discurso de culpar a los gobiernos anteriores ya no está dando el resultado esperado. Yo sé que los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto fueron un desastre en muchos sentidos, pero buscar culpables no nos va a llevar a buen puerto, aunque sirve de distracción para las masas.
Pero el problema principal es que el presidente usa el púlpito para denostar a los adversarios cuando la situación se torna inconveniente para la narrativa que intenta construir, pero se le cae a pedazos. Y ya no solo es eso puesto que también se intenta denostar a las personas que reclaman por la falta de resultados por otros medios. Es el caso de la familia LeBaron, por ejemplo, que con la muerte atroz de varios de sus integrantes a manos del crimen organizado (entre ellos varios niños) se inventaron una campaña en redes sociales para desprestigiarlos con cosas como “¿Por qué no le reclamaron a Calderón?” (Cuando Julián LeBaron comenzó su activismo luego del secuestro y asesinato de su hermano Benjamín en 2009, durante la presidencia de Felipe Calderón) o con la solicitud que hizo esta familia al gobierno de Estados Unidos de marcar a los narcotraficantes como terroristas. Esta campaña sin duda tenía el propósito de dañar su imagen y de ese modo no dañar la narrativa barata del país ficticio que el presidente pretende vendernos. Esta práctica ha permeado hasta en los gobiernos locales de MORENA, pues con el pretexto de Fátima, la niña asesinada en la Ciudad de México, se hizo público un expediente abierto por el DIF de la entidad y no puedo interpretarlo más que como un intento muy malo de callar a la familia de la víctima que lo único que reclama es justicia y pide a las autoridades que hagan su trabajo, no más. Y esto es más preocupante todavía porque es evidente que el gobierno trata de evadir su responsabilidad enlodando a los familiares de las víctimas o a las mismas víctimas, algo que le señalaron y criticaron mucho a Calderón y Peña Nieto (esto lo hizo Javier Sicilia, a quien le mataron a su hijo en 2011, también durante el gobierno de Felipe Calderón).    Los problemas se juntan y al presidente cada vez le es más difícil vendernos la narrativa del pueblo “feliz, feliz, feliz” sin cambiar la táctica para que deje de estar cada vez más “furioso, furioso, furioso”.

lunes, 17 de febrero de 2020

Del feminicidio y otras cuestiones


Este es uno de los temas más escabrosos que uno puede tratar en la vida. Yo tengo algunas consideraciones para el delito de feminicidio que se contraponen con lo que dicen los colectivos feministas. Pero no me mal entiendan, pues para mí ponerle fin a la vida de otros, salvo para defender la propia existencia, es algo que jamás tendrá justificación. Estoy en contra de tipificar la muerte de una mujer por “motivos de género” por simple igualdad ante la ley, algo por lo que lucharon las feministas en el pasado, pero ahora tal parece que la vida de una mujer es más valiosa que la de un hombre, cosa que no debe ser así: la vida humana debe tener el mismo valor y ser independiente de cuestiones de género, edad, color de piel, preferencias sexuales, creencias religiosas y otras etiquetas inventadas a lo largo del tiempo.
¿Cuál es el problema de México entonces? Cuando una persona va a denunciar que padece de violencia domestica (independientemente del género) la autoridad se burla del denunciante. Si es mujer (que por cierto, son los casos más frecuentes y mejor documentados por las ONG) básicamente se burlan de ella diciendo que es su obligación atender al marido y que por algo le pega. Si es hombre, bueno, la cosa puede ser peor, e incluso en el cine y la televisión la violencia de una mujer hacia un hombre es tratado cómo algo cómico. Pero este tipo de cuestiones no se reducen únicamente a la pareja integrada por un hombre y una mujer. También existe la violencia en parejas homosexuales, aunque es también poco frecuente debido a que la mayor parte de la población no tiene preferencia por su mismo sexo, pero eso no quiere decir que no puede ocurrir. Con esto queda claro que la violencia en el hogar o en la familia no es una cuestión de género aunque las mujeres sean las víctimas más frecuentes. Aunque sí tengo que dejar algo en claro con respecto a todo lo anterior: es obligación de la autoridad investigar un delito (y este lo es, pues no solo la víctima la que resulta perjudicada, también los hijos si los hay), en dado caso aprehender a los responsables y ponerlos a disposición de la autoridad judicial. Ojo con esto, investigar un delito, que no es lo mismo que creerle a la víctima inmediatamente, pues también esta puede estar mintiendo para perjudicar a un tercero. Y sí que se han dado casos en donde una “víctima” denuncia agresión por parte de la pareja y resulta que estaba mintiendo. Ahí está el caso del youtuber español Dalas, o el más reciente del actor Johnny Deep, que fueron acusados de agresión por sus respectivas ex parejas. En el caso de Johnny Deep, las cosas fueron exactamente al revés y con Dalas simplemente los cargos fueron inventados.
Hay cosas que se me hacen detestables como el usar ciertos colectivos para hacerse con el poder. Sí, estoy hablando del presidente que utilizó ciertos colectivos feministas para atacar a los gobiernos que lo antecedieron y cuyos presidentes lo vencieron en las elecciones de 2006 y 2012. Haciendo memoria en la campaña de 2012, en la que todo estaba dirigido en contra de Peña Nieto, se señalaba la gran cantidad de feminicidios sin esclarecer durante su mandato como gobernador del Estado de México (2005-2011). Es cierto que Peña Nieto no fue buen gobernador ni tampoco buen presidente, pero ahora me doy cuenta de que López Obrador no tenía cara para criticarlo como lo hizo en aquel momento (o por lo menos sus seguidores). Los colectivos feministas o los padres de los 43 estudiantes sirvieron a López Obrador para llegar al poder en su momento. Y si fueron palanca para él, temo decir que ahora se han convertido en una piedra en el zapato para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y por eso intenta hacer pasar todo esto como intentos de sus adversarios para tirarlo de la presidencia, aunque esto no es así.
Ahora bien, ¿cuál es la causa de tantos crímenes horrendos en México? No quisiera aventurarme a decir que es causa de falta de estado de derecho, pero lo es. Ya en otras ocasiones he planteado que es un síntoma de la debilidad del Estado al ni siquiera poder garantizar su propia existencia. Y es para mí desolador saber que en otros periodos de la historia de nuestro país la inseguridad asolaba. Novelas como “El Zarco” o “Los bandidos de Río Frío” son obras que documentan todo esto y he leído crónicas de delitos que parece que se cometieron en años recientes pero ocurrieron en 1838, por ejemplo. Y aunque ansió que México viva en paz, hay ciertos límites que no se deben traspasar por ningún motivo. Hace poco en nuestro país quisieron aprobar una ley bastante punitiva en contra de la violencia contra la mujer (como si la violencia tuviera género, y ya argumenté por qué esto no puede ser), pues el agresor podría pasar incluso años en prisión antes de comprobar su inocencia (si fuera el caso) pues con esta ley la presunción de inocencia no es una garantía. La idea la sacaron de España, donde aprobaron una ley similar (cortesía del partido de izquierda PODEMOS) y francamente es algo que no es para enorgullecerse y menos para tratar de imitar. Pero sí es necesario poner las cartas sobre la mesa pues lo que falta es simplemente que las autoridades hagan su trabajo y den resultados. Esto es todo lo que se exige. No se vale culpar a los “neoliberales” de la incapacidad para brindar una función esencial del Estado: seguridad.    

viernes, 14 de febrero de 2020

Del circo al pase de charola


La rifa del avión presidencial es definitivamente un circo para que la gente hable de ese tema y se olvide de la pésima administración de López Obrador. Vamos, el sistema de salud está colapsado sin que le importe al presidente, la inseguridad va al alza, la economía está paralizada y tal parece que se va a reafirmar el capitalismo de cuates con el espectáculo que dieron ayer algunos dizque empresarios con la compra de boletos para la rifa (o no rifa) del avión presidencial. Un circo que solo sirve para distraer de lo que importa y para que le aplaudan al presidente. Esto me recuerda mucho al PRI de los años 60 y 70 que fue cuando el autoritarismo del mismo llegó a su cenit y había una banda de aduladores lista para aplaudir al señor presidente aunque se equivocara de manera terrible. Y estamos hablando de la época de los peores gobiernos del PRI, empezando con Luis Echeverría y terminando con el de José López Portillo.
Remontándonos a la década de los 60 y 70 cuando el Estado era el amo y señor porque decidía desde el color de los carros del metro hasta todo lo referente a la materia económica, además de otros aspectos de la vida de los mexicanos. El secretario de Hacienda durante los gobiernos de Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz (1958-1964 y 1964-1970), Antonio Ortiz Mena, que por cierto fue uno de los mejores que ha tenido México, publicó en sus memorias que si bien el modelo económico en el que el gobierno era el que tomaba todas las decisiones había tenido efectos positivos, a la larga esto sería insostenible. Y tenía razón, pues durante los siguientes dos sexenios después de que dejo su cargo el modelo comenzó a hacer agua. Luis Echeverría, en primer lugar, se puso a estatizar todas las empresas que pudo así como a regalar tanto dinero como le fuera posible. Sin embargo, esto comenzó a reducir las entradas de dinero, pero lo que sí creció de manera desmesurada fue el gasto gubernamental, por lo que el gobierno comenzó a endeudarse espectacularmente. Esta tendencia continuó durante el gobierno de José López Portillo motivado por el alto precio del petróleo derivado del embargo petrolero por parte de la OPEP. Pero esto obviamente no duró y a principios de los años 80 el precio cayó y se desató una de las peores crisis económicas de la historia de nuestro país, pero es evidente que de eso ya nadie se acuerda, o por lo menos no entre las generaciones más jóvenes.
Hay algo que la mayoría de las personas no alcanzan a comprender y es el hecho de que en México nunca se implantó el modelo neoliberal en forma plena. Es cierto que durante las décadas de los 80 y 90 se privatizaron un buen número de empresas paraestatales, pero la liberalización de la economía también debió haber llevado consigo la liberalización de la competencia económica de las empresas, caso de algunos sectores clave de la economía en los que no ocurrió como en energía, transporte y comunicaciones. La izquierda le ha vendido a todos los mexicanos una idea errónea de lo que es la liberalización de una economía, pues nada tiene que ver con ello la cooptación del gobierno y los empresarios. Y esto, contrario a lo que se cree entre el vox populi no es algo nuevo, sino que viene del virreinato cuando el gobernante decidía sobre todo, hasta quién podía entrar a ciertos negocios. En realidad esto es una pequeña muestra de que no hemos roto con el antiguo orden español del que la mayoría de los mexicanos se avergüenzan, y por el que el actual gobierno insiste en exigir disculpas al gobierno español pero no desterrar el orden que nos impusieron, que incongruencia.
Vamos: actualmente la economía está mal, pues la caída del 0.1% del PIB era algo no visto desde el sexenio de Ernesto Zedillo (la últimas vez que cayó por cuestiones más internas que externas). Recientemente el Banco de México anunció una reducción de la tasa de interés del 9.5 al 7%, lo que es un indicio de que nadie está pidiendo crédito y eso es un indicador de que la economía está parada. Con la crisis del sector salud, culpa en buena medida del gobierno, la rifa del avión presidencial tiene por objeto (según dice el gobierno) comprar medicinas y equipo médico. Y a esto hay que agregar una cosa más: buena parte de los recursos se está destinando para comprar votos en las próximas elecciones. Uniendo los tres puntos se llega a una conclusión escabrosa: con la economía parada cayó la recaudación fiscal y el gobierno ya no encuentra la puerta para sufragar tanto gasto que tiene que afrontar. Con la cena que hizo el presidente pretende obtener dinero fácil y rápido (que en realidad es más difícil de obtener) y conseguir inversiones para reactivar la economía y de pasada taparle el ojo al macho con la rifa del avión. El pase de charola es para extorsionar a los empresarios sin lugar a dudas. Evidencia por un lado que el gobierno no tiene recursos y por el otro que es capaz de llegar hasta la inmundicia con tal de obtenerlos. Tanto que criticó el presidente a Salinas por el pase de charola de 1993 y ahora López Obrador muestra que puede caer igual o más bajo todavía.    

miércoles, 12 de febrero de 2020

La destrucción del sistema de salud

Si hay un asunto por el que no voy a dejar a este gobierno en paz es el concerniente a la destrucción a la que se está sometiendo al sistema de salud. La salud es quizá junto a la educación el servicio público más importante, pero también el más delicado puesto que aquí hay personas que se están jugando la vida con alguna enfermedad. En primer lugar está el persistente desabasto de medicamentos en todo el sector salud y la depreciación de los servicios médicos mientras que por otro lado están las explicaciones absurdas que da el gobierno mientras finge que soluciona el problema. Lo que se está haciendo es perverso porque se la paso negando cinco meses el desabasto de medicinas (de mayo a octubre del año pasado) y ahora trata de culpar a los laboratorios farmacéuticos (que tampoco son hermanas de la caridad, siendo sinceros) pero la ineptitud de este gobierno es sorprendente.
Tal parece que el mecanismo de compras consolidadas no está funcionando dado que el desabasto de medicamentos es persistente y no parece que se quiera dar solución. Las compras consolidadas consisten en que solo una institución compre todos los insumos, en este caso la Secretaría de Hacienda, y luego se distribuyan entra los hospitales. Además, se debe esperar a que se acumulen suficientes pedidos de todas las instituciones de salud, de tal modo que si alguien necesita medicamentos extra no puede comprarlos. El mecanismo fue inventado supuestamente para combatir la corrupción, sin embargo, al parecer tuvo un inconveniente bastante desagradable para los enfermos de cáncer o los infectados de VIH cuyos tratamientos son muy costosos. Esto ha causado la ira, con toda justificación, de los padres de pacientes con cáncer del Hospital Infantil Federico Gómez, el Centro Médico la Raza y otros hospitales de alta especialidad del país. Y aunque hay visitas de los secretarios de salud y de la función pública, temo que esto no ayudara a paliar un poco la ya de por sí precaria situación de los hospitales públicos, que además enfrentan otros problemas. Pero hay otra situación que también tiene que ver con los medicamentos pero en lo concerniente a la regulación sanitaria. Por el problema anterior, el gobierno federal ha decidido comprar medicamentos en el extranjero y estos no deberán pasar por los filtros sanitarios de la COFEPRIS como sí lo tendrían que hacer los medicamentos de producción nacional. La verdad es que esto se hace para poner a los laboratorios farmacéuticos como los malos del cuento (no son unas peritas en dulce, pero creo que el malo es otro). Al importar los medicamentos sin la regulación se corre el riesgo de que puedan afectar la salud de los pacientes ya que no están garantizadas su bioequivalencia y la biodisponibilidad así como de otros riesgos referentes a las condiciones de fabricación y el tipo de materia prima utilizada. Pero todo esto no parece importar, pues los laboratorios farmacéuticos nacionales deben quedar como los malvados del cuento. Aunque yo tengo mis dudas acerca de esto último, ya que la estrategia no está resultando como el presidente quisiera, pues la mayoría de las personas culpan al gobierno federal en las redes sociales.

Pero la cereza del pastel es la deficiencia de los servicios médicos en los hospitales a lo largo y ancho del país. el caso mejor documentado de todos es quizá el del Hospital de Neurología, donde el personal médico que se queja de falta de insumos que van desde una curita hasta equipo de cirugía. Desde 2018 habían tenido recortes de presupuesto, pero los que han ocurrido desde el año pasado los han dejado en una precariedad solo vista en Cuba o Venezuela. La situación del hospital es tan terrible que en no pocas ocasiones el personal que labora en el mismo se ha visto en la penosa necesidad de cooperarse para alimentar a los pacientes. Y lamento profundamente tener que decirlo, pero el gobierno al parecer no está dispuesto a remediar la situación. No, el presidente ha montado un tinglado con la rifa o no rifa del avión presidencial anunciando que con lo recaudado se va a comprar equipo médico para los hospitales. Esto me ha llevado a pensar que el gobierno tiene problemas de liquidez debido a la caída en la economía con lo que la recaudación también está abajo. A eso hay que agregar también los compromisos de este gobierno que cuestan mucho al erario. Y vaya que tiene muchos fallos, pero ninguno tan grave como este y desde luego que las cosas va a empeorar de manera importante.

domingo, 2 de febrero de 2020

Del Brexit al Impeachment


Dejemos de lado por un momento la incompetencia de López Obrador y su equipo para ver el contexto internacional. Y vaya que lo que se cuece allá afuera de nuestras fronteras es bastante interesante, sobre todo en Estados Unidos y el Reino Unido. Ambos asuntos tienen en boga a todos los globalistas porque consideran, por ejemplo, que la salida del Reino Unido de la Unión Europea constituye un error garrafal, pero la verdad no están considerando la situación delicada por la que atraviesa el bloque desde hace algunos años. O en el caso del Impeachment contra Donald Trump obedece a que los demócratas no tienen cuadros para enfrentar al magnate inmobiliario y además ocultaron una crisis social que sin duda se gestó durante la gestión de Barack Obama y que ha afectado sobre todo a aquellos lugares donde el partido del burro es ayuntamiento o gobierno estatal.

Empezando por el Brexit, voy a hacer una alegoría para explicar la situación de la UE. Imagínense que revisan la sección de sociales del periódico y ven la foto de una familia rica, feliz, celebrando algún evento. Pero en realidad esa foto es solo apariencia puesto que por dentro esa familia tiene problemas de dinero bastante fuertes. El bloque europeo es sostenido por Alemania y Francia, pues son las economías más fuertes de la Eurozona. Y de hecho, las decisiones más importantes del grupo las toman los alemanes. Estos últimos son los que pugnan por la expansión del bloque y la Eurozona con la intención de buscar nuevos miembros y para, cómo decirlo, tener mercados cautivos, pues Alemania se ha convertido en el usurero del bloque. Los préstamos otorgados por el Banco Central Europeo (que por cierto, su sede está en Frankfurt) a los nuevos miembros tienen la finalidad de “emparejarlos” en materia social con los demás países del bloque, en especial los más ricos. Pero muchas veces esos créditos representan un riesgo cuando se trata de países en crisis y con economías débiles. Este fue el caso de Grecia, uno de los países más pobres de Europa y que se endeudó para organizar los Juegos Olímpicos de 2004. Además de esto, algo que han hecho los gobiernos griegos para aparentar que viven en un país desarrollado sin tener una planta productiva sólida (Grecia vive prácticamente del turismo) y cuando se meten en un bache, pues ahora sí que haya países que digan “yo no le entro”. Esto motivó a los británicos a no adoptar el Euro, pues es complicado que varias naciones mantengan a flote la misma, además de cansarse de tener que mantener a, por así decirlo, los holgazanes del bloque como es el caso de Grecia. Además de esto, los británicos también están temerosos de la inmigración musulmana. La mayoría de los ataques terroristas registrados en los últimos años fueron perpetrados por descendientes de los musulmanes que ya tienen muchos años en el viejo continente y con la admisión de Turquía se teme que la inmigración musulmana aumenta trayendo consigo más problemas de ese tipo. Por lo tanto, bajo la superficie la Unión Europea tiene muchos problemas, y Reino Unido no es la única nación en contra de esas políticas: también se oponen Polonia y Hungría, por ejemplo.

En cuanto al proceso de impeachment en contra de Donald Trump, para mí no son más que patadas de ahogado de los demócratas. Tal parece que no han digerido la derrota de Hillary Clinton ante Donald Trump de 2016 y buscan por todos los medios quitarlo de la presidencia. Lo intentaron con la supuesta intervención rusa, con su salud mental y ahora por una supuesta investigación en contra del posible candidato del partido del burro, John Biden (que por cierto, dicen las malas lenguas que su hijo vendía secretos de Estado a los chinos). La principal promotora del Impeachment es la representante demócrata Nancy Pelosi, que digamos que es una progresista empedernida y que al parecer no tiene la menor idea de cómo manejar al presidente. Tampoco ayuda que traten de beneficiar por todos los medios a su principal clientela electoral: los sindicatos, que sinceramente, parece que todos están cortados por la misma tijera que los que tenemos acá en México. Otra situación adversa que enfrenan los demócratas es el aumento de personas sin hogar en donde son ayuntamiento o gobierno estatal. Lugares como California (en especial la zona metropolitana de San Francisco, donde está el distrito de Nancy Pelosi), Nueva York, el Distrito de Columbia, el estado de Washington, Oregon, etc., son los más afectados por este fenómeno. Todos esos lugares son gobernados por demócratas y es extraño que lugares como Texas, Arizona o Florida no tengan este problema de manera tan pronunciada (son gobernados por republicanos). Y también hay que agregar que el activista Michael Moore ha usado esto en contra de Trump al hacerlo parecer como “una persona insensible con los más desprotegidos”. Sin embargo, políticas como rentas congeladas y pesadas regulaciones hacia la industria de la construcción me suenan a que tienen que ver más con este problema que la supuesta indiferencia de Trump. En fin, los demócratas la tienen muy difícil para recuperar la Casa Blanca, a menos de que hagan autocritica.