Dejemos de lado por un
momento la incompetencia de López Obrador y su equipo para ver el contexto internacional.
Y vaya que lo que se cuece allá afuera de nuestras fronteras es bastante
interesante, sobre todo en Estados Unidos y el Reino Unido. Ambos asuntos tienen
en boga a todos los globalistas porque consideran, por ejemplo, que la salida
del Reino Unido de la Unión Europea constituye un error garrafal, pero la
verdad no están considerando la situación delicada por la que atraviesa el bloque
desde hace algunos años. O en el caso del Impeachment contra Donald Trump
obedece a que los demócratas no tienen cuadros para enfrentar al magnate
inmobiliario y además ocultaron una crisis social que sin duda se gestó durante
la gestión de Barack Obama y que ha afectado sobre todo a aquellos lugares
donde el partido del burro es ayuntamiento o gobierno estatal.
Empezando por el Brexit,
voy a hacer una alegoría para explicar la situación de la UE. Imagínense que
revisan la sección de sociales del periódico y ven la foto de una familia rica,
feliz, celebrando algún evento. Pero en realidad esa foto es solo apariencia
puesto que por dentro esa familia tiene problemas de dinero bastante fuertes. El
bloque europeo es sostenido por Alemania y Francia, pues son las economías más
fuertes de la Eurozona. Y de hecho, las decisiones más importantes del grupo
las toman los alemanes. Estos últimos son los que pugnan por la expansión del
bloque y la Eurozona con la intención de buscar nuevos miembros y para, cómo
decirlo, tener mercados cautivos, pues Alemania se ha convertido en el usurero
del bloque. Los préstamos otorgados por el Banco Central Europeo (que por
cierto, su sede está en Frankfurt) a los nuevos miembros tienen la finalidad de
“emparejarlos” en materia social con los demás países del bloque, en especial
los más ricos. Pero muchas veces esos créditos representan un riesgo cuando se
trata de países en crisis y con economías débiles. Este fue el caso de Grecia,
uno de los países más pobres de Europa y que se endeudó para organizar los
Juegos Olímpicos de 2004. Además de esto, algo que han hecho los gobiernos
griegos para aparentar que viven en un país desarrollado sin tener una planta productiva
sólida (Grecia vive prácticamente del turismo) y cuando se meten en un bache,
pues ahora sí que haya países que digan “yo no le entro”. Esto motivó a los británicos
a no adoptar el Euro, pues es complicado que varias naciones mantengan a flote
la misma, además de cansarse de tener que mantener a, por así decirlo, los
holgazanes del bloque como es el caso de Grecia. Además de esto, los británicos
también están temerosos de la inmigración musulmana. La mayoría de los ataques
terroristas registrados en los últimos años fueron perpetrados por
descendientes de los musulmanes que ya tienen muchos años en el viejo
continente y con la admisión de Turquía se teme que la inmigración musulmana
aumenta trayendo consigo más problemas de ese tipo. Por lo tanto, bajo la
superficie la Unión Europea tiene muchos problemas, y Reino Unido no es la
única nación en contra de esas políticas: también se oponen Polonia y Hungría,
por ejemplo.
En cuanto al proceso de
impeachment en contra de Donald Trump, para mí no son más que patadas de
ahogado de los demócratas. Tal parece que no han digerido la derrota de Hillary
Clinton ante Donald Trump de 2016 y buscan por todos los medios quitarlo de la
presidencia. Lo intentaron con la supuesta intervención rusa, con su salud
mental y ahora por una supuesta investigación en contra del posible candidato
del partido del burro, John Biden (que por cierto, dicen las malas lenguas que
su hijo vendía secretos de Estado a los chinos). La principal promotora del
Impeachment es la representante demócrata Nancy Pelosi, que digamos que es una
progresista empedernida y que al parecer no tiene la menor idea de cómo manejar
al presidente. Tampoco ayuda que traten de beneficiar por todos los medios a su
principal clientela electoral: los sindicatos, que sinceramente, parece que
todos están cortados por la misma tijera que los que tenemos acá en México. Otra
situación adversa que enfrenan los demócratas es el aumento de personas sin
hogar en donde son ayuntamiento o gobierno estatal. Lugares como California (en
especial la zona metropolitana de San Francisco, donde está el distrito de Nancy
Pelosi), Nueva York, el Distrito de Columbia, el estado de Washington, Oregon,
etc., son los más afectados por este fenómeno. Todos esos lugares son
gobernados por demócratas y es extraño que lugares como Texas, Arizona o
Florida no tengan este problema de manera tan pronunciada (son gobernados por
republicanos). Y también hay que agregar que el activista Michael Moore ha
usado esto en contra de Trump al hacerlo parecer como “una persona insensible
con los más desprotegidos”. Sin embargo, políticas como rentas congeladas y
pesadas regulaciones hacia la industria de la construcción me suenan a que
tienen que ver más con este problema que la supuesta indiferencia de Trump. En fin,
los demócratas la tienen muy difícil para recuperar la Casa Blanca, a menos de
que hagan autocritica.
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