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jueves, 27 de febrero de 2020

Gobierno extraviado


Luego de terminar el gobierno de Enrique Peña Nieto pensé que había visto todo lo que tenía que ver con un gobierno al que le gusta autoflagelarse. El gobierno de Peña firmó su sentencia de muerte con el caso de los 43 estudiantes en 2014 y de ahí la debacle fue inevitable. El grave error de Peña Nieto fue su indecisión para las medidas pertinentes para lidiar con los problemas durante su gobierno. Esta vez es diferente porque no solo tiene con la incapacidad de tomar decisiones sino con el hecho de plano no saber que hacer. El problema del plan de López Obrador es que no hay plan, todo se hace al aventón sin consultar nada ni a nadie, solo la voluntad del presidente es válida en todos los asuntos y lidiar con los retos que implican su trabajo, pues aunque entiendo que las personas administraciones entregaron resultados lamentables, no son pretexto para rehuir a la responsabilidad.
Mientras López Obrador intenta vendernos la narrativa barata del pueblo “feliz, feliz, feliz”, en el mundo real las cosas no van tan bien. La economía va mal, la inseguridad va al alza y los problemas derivados pues ni se diga. El problema es que el gobierno se empecina en vendernos de manera persistente la narrativa de que todo está bien pero el problema es que cada vez menos personas se lo creen. Ahora con el asunto de los feminicidios, el presidente no tuvo el tacto hacia los grupos feministas y ha provocado una reacción en su contra. Pero que no se lo tome personal, pues es un reclamo que se ha venido haciendo más o menos desde 1993 cuando aparecieron los primeros cuerpos de mujeres asesinadas en Ciudad Juárez. Entonces no me vengan a querer contar los dientes, pues además López Obrador se colgó de estos movimientos para atacar a Felipe Calderón y a Enrique Peña Nieto e incluso aseguró que en su gobierno las cosas serian mejores. Que gran chasco para los que votaron por su “cambio” verdadero.
El problema económico es el que no se va a notar en el corto plazo, aunque ya se empiezan a notar las señales de desgaste, todavía les falta tueste. Los gastos del gobierno se van multiplicando, pero no así sus ingresos. Debido a la falta de reglas claras, la inversión cayó el año pasado y no parece que se vaya a levantar durante este. Lo peor del asunto es que usaron la mitad del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP) para salir del paso debido a la falta de recursos pues ni con los recortes que sufrió el sector público desde principios del año pasado alcanzaba el dinero. Esto es porque con la caída de la economía, la recaudación también cayó y por más que diga el presidente, puede haber crecimiento sin desarrollo, pero no puede haber desarrollo sin crecimiento. Nuevamente la intentona de vender una narrativa de que todo está bien, pero esto es una bomba que estallará en cualquier momento y al presidente parece no importarle. Le interesa más regalarle dinero que no es suyo para ganar voluntades en las elecciones de 2021, pero cuando empiece la verdadera presión en las finanzas públicas los primeros en pasar a cuchillo serán los más pobres.
Pero lo peor del caso es la terrible descalificación que sufren los grupos disidentes a su gobierno. Las protestas más frecuentes que el gobierno está teniendo en su contra vienen de dos frentes: la destrucción del sistema de salud y la creciente inseguridad. En el caso del sistema de salud el problema es la falta de insumos (ya no digamos solo medicamentos) y la degradación de los servicios, pues mientras el gobierno presume ahorros los pacientes son abandonados a su suerte por falta de insumos. El financiamiento del INSABI es bastante incierto mientras el presidente y los encargados del sistema de salud voltean a otro lado mientras fingen no escuchar. En el caso de la inseguridad, en redes sociales se han formado grupos dedicados a desprestigiar a los líderes de las protestas contra la violencia como Julián LeBaron o Javier Sicilia. Los LeBaron, por ejemplo, solicitaron el apoyo del gobierno de Estados Unidos en el esclarecimiento del brutal asesinato de nueve miembros de esa familia, entre ellos seis niños. Los feminicidios también son un tema de seguridad y todo está ligado con la incapacidad de las autoridades de investigar delitos, aunque también debo agregar el desinterés del gobierno empezando con el presidente. El descontento crece y tal parece que se reflejara en las urnas en 2021.  

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