Luego de terminar el
gobierno de Enrique Peña Nieto pensé que había visto todo lo que tenía que ver
con un gobierno al que le gusta autoflagelarse. El gobierno de Peña firmó su
sentencia de muerte con el caso de los 43 estudiantes en 2014 y de ahí la
debacle fue inevitable. El grave error de Peña Nieto fue su indecisión para las
medidas pertinentes para lidiar con los problemas durante su gobierno. Esta vez
es diferente porque no solo tiene con la incapacidad de tomar decisiones sino
con el hecho de plano no saber que hacer. El problema del plan de López Obrador
es que no hay plan, todo se hace al aventón sin consultar nada ni a nadie, solo
la voluntad del presidente es válida en todos los asuntos y lidiar con los
retos que implican su trabajo, pues aunque entiendo que las personas
administraciones entregaron resultados lamentables, no son pretexto para rehuir
a la responsabilidad.
Mientras López Obrador
intenta vendernos la narrativa barata del pueblo “feliz, feliz, feliz”, en el
mundo real las cosas no van tan bien. La economía va mal, la inseguridad va al
alza y los problemas derivados pues ni se diga. El problema es que el gobierno
se empecina en vendernos de manera persistente la narrativa de que todo está
bien pero el problema es que cada vez menos personas se lo creen. Ahora con el
asunto de los feminicidios, el presidente no tuvo el tacto hacia los grupos
feministas y ha provocado una reacción en su contra. Pero que no se lo tome
personal, pues es un reclamo que se ha venido haciendo más o menos desde 1993
cuando aparecieron los primeros cuerpos de mujeres asesinadas en Ciudad Juárez.
Entonces no me vengan a querer contar los dientes, pues además López Obrador se
colgó de estos movimientos para atacar a Felipe Calderón y a Enrique Peña Nieto
e incluso aseguró que en su gobierno las cosas serian mejores. Que gran chasco
para los que votaron por su “cambio” verdadero.
El problema económico es
el que no se va a notar en el corto plazo, aunque ya se empiezan a notar las
señales de desgaste, todavía les falta tueste. Los gastos del gobierno se van
multiplicando, pero no así sus ingresos. Debido a la falta de reglas claras, la
inversión cayó el año pasado y no parece que se vaya a levantar durante este. Lo
peor del asunto es que usaron la mitad del Fondo de Estabilización de los
Ingresos Presupuestarios (FEIP) para salir del paso debido a la falta de recursos
pues ni con los recortes que sufrió el sector público desde principios del año
pasado alcanzaba el dinero. Esto es porque con la caída de la economía, la recaudación
también cayó y por más que diga el presidente, puede haber crecimiento sin
desarrollo, pero no puede haber desarrollo sin crecimiento. Nuevamente la
intentona de vender una narrativa de que todo está bien, pero esto es una bomba
que estallará en cualquier momento y al presidente parece no importarle. Le interesa
más regalarle dinero que no es suyo para ganar voluntades en las elecciones de
2021, pero cuando empiece la verdadera presión en las finanzas públicas los
primeros en pasar a cuchillo serán los más pobres.
Pero lo peor del caso es
la terrible descalificación que sufren los grupos disidentes a su gobierno. Las
protestas más frecuentes que el gobierno está teniendo en su contra vienen de
dos frentes: la destrucción del sistema de salud y la creciente inseguridad. En
el caso del sistema de salud el problema es la falta de insumos (ya no digamos
solo medicamentos) y la degradación de los servicios, pues mientras el gobierno
presume ahorros los pacientes son abandonados a su suerte por falta de insumos.
El financiamiento del INSABI es bastante incierto mientras el presidente y los
encargados del sistema de salud voltean a otro lado mientras fingen no
escuchar. En el caso de la inseguridad, en redes sociales se han formado grupos
dedicados a desprestigiar a los líderes de las protestas contra la violencia
como Julián LeBaron o Javier Sicilia. Los LeBaron, por ejemplo, solicitaron el
apoyo del gobierno de Estados Unidos en el esclarecimiento del brutal asesinato
de nueve miembros de esa familia, entre ellos seis niños. Los feminicidios también
son un tema de seguridad y todo está ligado con la incapacidad de las
autoridades de investigar delitos, aunque también debo agregar el desinterés
del gobierno empezando con el presidente. El descontento crece y tal parece que
se reflejara en las urnas en 2021.
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