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viernes, 21 de febrero de 2020

Colgarse del enojo


Una de las actividades más practicadas por la clase política y la farándula es sin duda colgarse de movimientos surgidos de la inconformidad de ciertos sectores de la sociedad con el sistema establecido. Y aunque tener relación con esos sectores puede ser positivo en muchas ocasiones, la verdad es que la mayoría de las veces solo sirve para tomarse la foto y de alguna manera obtener la simpatía de las masas para ganar votos. Esto no es algo a lo que México sea ajeno ya que nuestra clase política se pelea por salir en la foto de causas que son nobles para hacer parecer que están del lado de los desvalidos aunque en el fondo deteste a esos grupos. Y repito, esto sucede en todo el mundo con la intención de capturar emociones de las masas no es algo que tenga que ver con ideologías o con determinados grupos políticos sino con llenar urnas de votos para ellos mismos y sus correligionarios (en el caso de los políticos).
Les voy a dar algunos ejemplos de lo que sucede al otro lado del charco, pues incluso en los países que consideramos desarrollados es muy común este tipo de prácticas, más de lo que la mayoría puede creer. Lo que más se ve (sobre todo en la llamada “prensa rosa”) es a miembros de la realeza en eventos de caridad: cenas y cocteles de alguna organización de caridad, llevan a sus hijos pequeños a convivencias con algunas de esas mismas organizaciones e incluso visitan enfermos o campamentos de refugiados en Asia o África. Pero una práctica común que la mayoría no ve es que los estados europeos destinan una fracción de sus partidas presupuestales en “ayuda para el desarrollo” que usualmente se destina a ONG’s que trabajan en el desarrollo de países pobres. Solo digo que, aunque se han destinado ingentes cantidades de dinero, la situación de muchos países pobres ha cambiado poco o sigue prácticamente igual. La clase política, la farándula y la realeza solo lo hacen casi siempre por la foto que por ayudar de manera sincera. Pero para los lectores (sobre todo de la prensa rosa) esto tiene un efecto bastante significativo pues todos los grupos que mencioné obtienen notoriedad.
Si entre las élites de los países desarrollados el tomarse la foto por una buena causa tiene efectos emocionales en sociedades que se supone que son muy educadas, en países como México esto llega a niveles absurdos. En nuestro país la mitad de la población vive en situación de pobreza, tenemos una élite empresarial bastante abusiva, problemas de seguridad y violencia, de educación, salud y la lista es larga y tardaría días en ponerlo todo aquí. Con todo esto, no es difícil imaginar que la clase política se tome fotos con organizaciones que combaten estos problemas (sinceramente en muchos casos) y solo con la intención de generar furor entre los electores. El ejemplo de la pobreza es el mejor para ejemplificar lo que digo: desde hace años he plasmado en este espacio la falta de verdaderas políticas públicas para reducir las tasas de pobreza y los diferentes gobiernos lo único que han hecho es arrojar grandes cantidades de dinero en “programas sociales” (gran parte del cual se pierde en el abismo de la corrupción) que en realidad tienen fines electorales, pero no ayudan en realidad a paliar la pobreza pues la gente no prospera más allá de ellos. Ojo, esto es una práctica bastante común en toda la clase política independientemente de su signo.
Y lo siento, el presidente Andrés Manuel López Obrador no escapa a la inercia de la siniestra práctica que estoy describiendo. Ante el aumento de la violencia en el país, tal parece que el presidente solo tiene oídos sordos a todo aquello que no está incluido en su narrativa. Como dije, el presidente no es la excepción a lo que plantee en párrafos anteriores, pues con tal de llegar al poder se colgó de diversas medallas para golpear a los que consideraba sus adversarios. Usó en su momento el incremento en la violencia en el país y las altas tasas de feminicidios en el Estado de México para golpear a Felipe Calderón y a Enrique Peña Nieto, respectivamente, con tal de hacerse con el poder. El presidente incluso llegó a tomarse fotos con colectivos que criticaron el desempeño de los dos gobiernos anteriores solo para mover a las masas que lo siguen hasta la ignominia. Y ahora que esos mismos colectivos le reclaman por la falta de resultados (y por los insultos arrojados por el presidente en su contra, no faltaba más), se enoja el titular del ejecutivo federal y en su programa matutino de entretenimiento familiar se pone a echar lodo para todos lados. Este es el segundo año de administración y la gente perdona menos la ineptitud de un gobierno que no hace más que repartir culpas pero no es capaz de enfrentar los problemas. Y de verdad, estoy convencido de que, al igual que yo, todos están cansados de ver al político tomarse la foto para mover las emociones de las masas con tal de obtener votos. Y que no se enoje el presidente por meterlo en el mismo costal que a sus antecesores, pues si el saco le queda no es nuestra culpa sino de él.      

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