Una de las actividades
más practicadas por la clase política y la farándula es sin duda colgarse de
movimientos surgidos de la inconformidad de ciertos sectores de la sociedad con
el sistema establecido. Y aunque tener relación con esos sectores puede ser
positivo en muchas ocasiones, la verdad es que la mayoría de las veces solo
sirve para tomarse la foto y de alguna manera obtener la simpatía de las masas
para ganar votos. Esto no es algo a lo que México sea ajeno ya que nuestra
clase política se pelea por salir en la foto de causas que son nobles para
hacer parecer que están del lado de los desvalidos aunque en el fondo deteste a
esos grupos. Y repito, esto sucede en todo el mundo con la intención de
capturar emociones de las masas no es algo que tenga que ver con ideologías o
con determinados grupos políticos sino con llenar urnas de votos para ellos
mismos y sus correligionarios (en el caso de los políticos).
Les voy a dar algunos
ejemplos de lo que sucede al otro lado del charco, pues incluso en los países que
consideramos desarrollados es muy común este tipo de prácticas, más de lo que
la mayoría puede creer. Lo que más se ve (sobre todo en la llamada “prensa rosa”)
es a miembros de la realeza en eventos de caridad: cenas y cocteles de alguna organización
de caridad, llevan a sus hijos pequeños a convivencias con algunas de esas
mismas organizaciones e incluso visitan enfermos o campamentos de refugiados en
Asia o África. Pero una práctica común que la mayoría no ve es que los estados
europeos destinan una fracción de sus partidas presupuestales en “ayuda para el
desarrollo” que usualmente se destina a ONG’s que trabajan en el desarrollo de países
pobres. Solo digo que, aunque se han destinado ingentes cantidades de dinero,
la situación de muchos países pobres ha cambiado poco o sigue prácticamente
igual. La clase política, la farándula y la realeza solo lo hacen casi siempre
por la foto que por ayudar de manera sincera. Pero para los lectores (sobre
todo de la prensa rosa) esto tiene un efecto bastante significativo pues todos
los grupos que mencioné obtienen notoriedad.
Si entre las élites de
los países desarrollados el tomarse la foto por una buena causa tiene efectos
emocionales en sociedades que se supone que son muy educadas, en países como
México esto llega a niveles absurdos. En nuestro país la mitad de la población vive
en situación de pobreza, tenemos una élite empresarial bastante abusiva, problemas de
seguridad y violencia, de educación, salud y la lista es larga y tardaría días
en ponerlo todo aquí. Con todo esto, no es difícil imaginar que la clase política
se tome fotos con organizaciones que combaten estos problemas (sinceramente en
muchos casos) y solo con la intención de generar furor entre los electores. El ejemplo
de la pobreza es el mejor para ejemplificar lo que digo: desde hace años he
plasmado en este espacio la falta de verdaderas políticas públicas para reducir
las tasas de pobreza y los diferentes gobiernos lo único que han hecho es
arrojar grandes cantidades de dinero en “programas sociales” (gran parte del
cual se pierde en el abismo de la corrupción) que en realidad tienen fines
electorales, pero no ayudan en realidad a paliar la pobreza pues la gente no
prospera más allá de ellos. Ojo, esto es una práctica bastante común en toda la
clase política independientemente de su signo.
Y lo siento, el
presidente Andrés Manuel López Obrador no escapa a la inercia de la siniestra
práctica que estoy describiendo. Ante el aumento de la violencia en el país,
tal parece que el presidente solo tiene oídos sordos a todo aquello que no está
incluido en su narrativa. Como dije, el presidente no es la excepción a lo que
plantee en párrafos anteriores, pues con tal de llegar al poder se colgó de
diversas medallas para golpear a los que consideraba sus adversarios. Usó en su
momento el incremento en la violencia en el país y las altas tasas de
feminicidios en el Estado de México para golpear a Felipe Calderón y a Enrique
Peña Nieto, respectivamente, con tal de hacerse con el poder. El presidente
incluso llegó a tomarse fotos con colectivos que criticaron el desempeño de los
dos gobiernos anteriores solo para mover a las masas que lo siguen hasta la ignominia.
Y ahora que esos mismos colectivos le reclaman por la falta de resultados (y
por los insultos arrojados por el presidente en su contra, no faltaba más), se
enoja el titular del ejecutivo federal y en su programa matutino de
entretenimiento familiar se pone a echar lodo para todos lados. Este es el
segundo año de administración y la gente perdona menos la ineptitud de un
gobierno que no hace más que repartir culpas pero no es capaz de enfrentar los
problemas. Y de verdad, estoy convencido de que, al igual que yo, todos están
cansados de ver al político tomarse la foto para mover las emociones de las
masas con tal de obtener votos. Y que no se enoje el presidente por meterlo en
el mismo costal que a sus antecesores, pues si el saco le queda no es nuestra
culpa sino de él.
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