México es un país que al
parecer está condenado a ser la comidilla de otras naciones y esto ha sido
prácticamente desde la independencia. Aquí tenemos una enorme capacidad para
darle importancia a cosas que no merecen ni la más mínima atención. Esto desde
luego que ha afectado nuestra capacidad para organizar un gobierno como es
debido y a mejorar nuestro sistema educativo como deberíamos. Es cierto que
todos nosotros somos lo que decidimos que es lo que tiene importancia y que no,
pero hay ocasiones en las que esto llega al ridículo sin percatarnos. Y es
importante aprender a saber a qué asuntos darles la importancia que merecen y
cuáles no, de lo contrario estaremos entrando en un círculo vicioso donde nos
vamos a distraer en nuestro día a día con cualquier tontería y no tomaremos con
seriedad lo que realmente nos debería importar.
La verdad es que esto es
algo común en un pueblo que todavía es bastante inculto, supersticioso y que le
da preferencia al ocia sobre todas las cosas. No es de sorprender que en cerca
de 200 años de vida independiente no hayamos podido crear un estado funcional y
esto en gran medida es responsabilidad de la Iglesia y los masones que se han
encargado de la educación de las masas desde entonces. Yo no tengo problemas
con la religión pero creo que la religiosidad del pueblo mexicano nos causa más
problemas de los necesarios. Pero no es lo único que podría minar nuestra
capacidad de razonamiento ya que hasta la clase política cree en la brujería y
otras creencias por el estilo. La verdad es que esto no me sorprende, pues este
tipo de creencias son comunes en todo el país, más de lo que la mayoría podría llegar
a creer, incluso en el ámbito urbano. La razón de este tipo de creencias en la
clase política se puede rastrear desde la época de Madero (un consumado
espiritista) hasta Elba Esther Gordillo con la santería y el vudú, e incluso
hay un relato de ella realizando un hechizo con un león en el libro “Los brujos
del poder” de José Gil Olmos.
En otro asunto, aunque también
tiene que ver con política y sociedad es el concentrarse en cosas que
aparentemente no valen la pena. En general, la sociedad mexicana es proclive al
morbo de variadas formas. Es decir, cada vez que pasa algún acontecimiento ridículo
queda claro que la sociedad está ahí, pegada a la televisión, o en años más
recientes a la pantalla de una computadora, tablet o teléfono inteligente me
queda claro que en el corto plazo algunas cosas no van a cambiar. En mi opinión
este fue el caso de los 15 años de Rubí, una chica originaria de Charcas, San
Luis Potosí, debido a un error en Facebook tuvieron demasiados invitados a
dicha celebración. Y hablando de ese tipo de ocasiones, en una ocasión tuve la
oportunidad de ir a Estados unidos y vi el contenido de Univisión y Telemundo,
los canales que están dirigidos al público latino y puede constatar que
transmiten pura basura, igual que muchos canales de televisión en muchos países
de Latinoamérica, incluido México. Con esto también podríamos ponernos a pensar
por qué no nos quiere Donald Trump, aunque ellos también deberían hacer un
ejercicio de autocrítica. Pero volviendo al tema. En los canales de televisión
hay este tipo de contenido, pero en estos tiempos también han llegado incluso a
personas que no ven televisión como las generaciones más jóvenes.
Y ahora tenemos a la
Mars, una pobre niña estúpida que explica en un video de YouTube sus razones
para dejar la escuela. En muchos medios de comunicación, tanto digitales como
tradicionales, le dieron una importancia a un contenido que debió haber sido
saltado de manera olímpica, no, le dieron una importancia que no se merecía. Y ahora,
cuando ya han pasado meses del primer video aparece la misma estúpida haciendo
el ridículo en otro video. Creo que algunos memes tienen más categoría que
mucho del contenido que circula adicionalmente en internet. En realidad temo
que personas como la Mars son ignorantes, pero no tontas y saben que la masa
quiere contenido morboso. La verdad es que estamos en tiempos en los que
Televisa, a la que acusaban de ser la causa de la ignorancia de la sociedad
mexicana, ahora está agonizando me temo que esa retórica es cada vez menos
válida puesto que las nuevas generaciones ven la televisión cada vez menos. Entonces
estamos ante la sociedad del morbo que pide este tipo de contenidos. He de
decir que debido a que la educación de la generación actual fue el trabajo de
la anterior y ahora se quejan del producto. Sin embargo, yo que soy miembro de
la generación millennial no dejo de asombrarme de las estupideces de mi generación
que en su mayoría piensa en el ocio y por eso las prioridades son bastante
tontas. La admiración por personajes que nos trajeron la revolución de la
computadora no tiene sentido, pues ellos no se pasaron la vida en redes
sociales (no existían) o de antro e hicieron sus empresas a base de mucho
esfuerzo y es lamentable el uso que le damos a sus creaciones: solo pan y
circo.