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martes, 25 de septiembre de 2018

Política internacional


Las relaciones internacionales son un tema que en nuestro país está olvidado gracias a nuestra tendencia a aislarnos del resto del mundo. Y es que en un país como el nuestro que deja mucho que desear en diversas materias, además de no tener poderío alguno, es un tema escabroso de tratar la mayor parte del tiempo. Pero no por eso significa que debamos dejarlo de lado, en especial con un vecino como Estados Unidos, que para bien o para mal, influye de manera importante en la vida nacional. Y en estos tiempos en los que la vida nacional se ha vuelto tan complicada, el gobierno norteamericano se las ha jurado a nuestro país y estamos en transición no es algo que se deba dejar a la ligera. Las políticas internacionales pueden tener repercusiones en nuestras vidas en materias tan diversas como la economía, seguridad pública e incluso en nuestras ideas. Y tenemos el problema de que pensamos que lo que ocurre en el ámbito internacional no nos afecta, lo que constituye un error.
Hace dos meses, casi tres, vinieron los representantes más importantes del Departamento de Estado de Estados Unidos. Par los que no sepan, el Departamento de Estado es la institución del gobierno norteamericano encargada de dirigir la política exterior de nuestro vecino del norte. Y en estos momentos la relación con Estados Unidos vuelve a atravesar un momento bastante delicado. De lo que estoy convencido es que Donald Trump no tiene un pelo de tonto y estoy seguro de que esos funcionario vinieron a ver cómo van a tratar al futuro gobierno. Se me hace muy ingenuo pensar que el gobierno norteamericano no tuviera un plan para tratar con los posibles presidentes de nuestro país y de esa manera sacar provecho para ellos. En las facultades de ciencias políticas de las universidades de Estados Unidos (aunque no es algo exclusivo de estas) se enseña a ser psicoanalista tomando en cuenta que todo lo que hacemos es parte de nuestro subconsciente. Eso no es todo, pues también enseñan a ser autodidactas en aprender la historia de otros países así como su cultura e idiosincrasia con el fin de penetrar más fácil en ellos.
Esto es algo que la mayoría de los mexicanos no alcanzamos a entender a pesar de la desconfianza que sentimos hacía los norteamericanos. Y lo que digo está presente en nuestra historia. Joel R. Poinsett estaba perfectamente bien enterado de que había divisiones entre los mexicanos desde la época de Iturbide, divisiones de las que se aprovecharon en 1847 para arrebatarle a nuestro país la mitad de su territorio. Lean un libro que se llama “La guerra secreta en México” que habla de las intrigas de potencias extranjeras en nuestro país durante la Revolución Mexicana y la Primera Guerra Mundial. Es decir, desde hace mucho que las grandes potencias intrigan en nuestro país, hecho que también fue bien documentado en la película de Cantinflas “Su excelencia”. En otras palabras, es mentira que nuestro país tenga una política exterior propia, pues siempre ha estado sujeta a la opinión de los gobiernos de otros países, sin importar cuanto protestemos por este hecho. Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos. Tener de vecino a uno de los países más poderosos del mundo ha sido una maldición y una bendición al mismo tiempo, pues nos ha hecho daño con la pérdida de territorio y por otra parte evita invasiones.  
En otras palabras, se necesita tener cierto tacto en la complicada relación con Estados Unidos  si es que el nuevo gobierno pretende salir bien librado de lo que viene. El dormirse en los laureles ante Donald Trump se me hace una actitud muy irresponsable sencillamente por lo maquiavélicos que son los funcionarios norteamericanos. Lo peor de cas es que los mandatarios de ambos lados de la frontera son impredecibles y cualquier cosa que digan o hagan puede tener repercusiones negativas tanto para un lado como para el otro. El nuevo secretario de Relaciones Exteriores debe tener en cuenta todo esto si quiere llevar la fiesta en paz con la administración de Trump y no solo por las polémicas declaraciones del presidente norteamericano sino también por el mexicano. También en este espacio he expresado que Trump tiene razón al decir que en Estados Unidos no se tiene la obligación de recibir a los inmigrantes que huyen por necesidad. Es cierto que Estados Unidos es el principal socio comercial de nuestro país, pero jamás debemos permitir que esa relación se base en la sumisión. No puedo dejar de señalar que es necesario establecer relaciones comerciales más estrechas con otros países para no depender tanto de Estados Unidos. Pero por lo que escribí en el párrafo anterior, esas relaciones también deben llevarse con pies de plomo por el bien de todos.


sábado, 22 de septiembre de 2018

Transición agitada


Este año es aparentemente de grandes transformaciones, sin embargo, y como muchos de mis lectores se imaginan, tengo mis reservas. Es mi naturaleza desconfiar de aquellas personas que hablan bien de sí mismas porque a la hora de la verdad resultan ser todo lo contrario. “Yo soy honesto” es una frase que he oído durante demasiado tiempo, prácticamente desde que supe la existencia de López Obrador como político, pero la ha repetido tanto que ya pienso que a la persona a la que trata de convencer de su honestidad es a sí mismo. Las veces que yo he conocido a ese tipo de personas la verdad es que considero que ese razonamiento tan empírico tiene bastante razón. Esto es algo que decía mmi abuelo hace ya bastante tiempo y es algo que tengo muy presente en un mundo lleno de aparatos electrónicos y que se ha olvidado que las personas ancianas tienen la experiencia de la vida, aunque se piense que tengan ideas anticuadas. Pero volviendo al punto, también me hace desconfiar de López Obrador la gente de la que se rodea.
Hablar bien de sí mismo, la gente que lo rodea, creo que me faltan sus escándalos recientes, que de haberlos cometido otro partido hubiese sido motivo de que pusiera el grito en el cielo. No tengo tampoco la menor duda de que sus comentarios recientes tienen por objeto hacer que las personas desvíen las futuras frustraciones hacia su gobierno en contra del que lo antecedió porque no va poder cumplir con todas las demandas o siquiera con sus promesas, que por cierto no he conocido economía al día de hoy que las aguante. Las necesidades más apremiantes del país son muchas, y gran parte de ellas no se resuelven arrojando dinero ni basta con buenas intenciones. El camino al infierno está lleno de buenas intenciones, y esto se refiere sobre todo a aquellas acciones que están encaminadas con la intención de ayudar y mejorar, pero a la larga pueden tener efectos contraproducentes. Cuidado también con aquellas personas que prometen bajarnos el sol, la luna y las estrellas porque a la larga van a resultar contrarios a lo que prometieron. Gobiernos gastalones ya hemos tenido y las cosas salieron terriblemente mal con una de las peores crisis económicas de la historia. No conozco hasta la fecha nación alguna que se haya hecho prospera regalando dinero a diestra y siniestra, pero sí conozco muchos países arruinados por hacerlo.
Más que un gobierno gastalón, necesitamos uno responsable, que dé las herramientas para que nosotros mismos salgamos adelante. Cuando el Estado se coloca como proveedor de todo y de todos, es una aberración porque el Estado se sostiene de los impuestos de todos, y nadie tiene la obligación de mantener a nadie, además de que las personas se vuelven atenidas de las dadivas del gobierno sin importar quien pague. En realidad este es un círculo vicioso, pues todos queremos tener derechos, pero pocas personas hablan de obligaciones y de cumplirlas. Bajo este esquema, la receta para el desastre está presente, se quiera admitir o no. El futuro gobierno lo que debe poner son las condiciones para que todos podamos emprender nuestros proyectos de vida, no importa cuales sean, solo si no le hacen daño a terceros. Al querer imponer una constitución moral el gobierno se está metiendo en terrenos que no le competen, al decirnos que pensar y que hacer fuera de nuestras propias convicciones. Esto ya ni siquiera es de gobiernos autoritarios, sino que es propio de totalitarismos como lo fueron la Unión Soviética o lo son Cuba y Corea del Norte. Estas son cosas que bajo ningún motivo debemos permitir porque es limitar nuestras libertades de un modo terrible y después serán difíciles de recuperar.
Yo no tengo la menor duda de que López Obrador está ofreciendo el paraíso, pero también debemos reflexionar algunas cosas. Y lo primero es cuántas veces nos han prometido cambios y cuantas veces nos han decepcionado. Por lo que he leído han sido muchas veces y la verdad es que me he dado cuenta que los peores gobernantes prometieron el oro y el moro y al final las cosas salieron al revés. ¿Cuántas personas nos han prometido el oro y el moro? La verdad no sé exactamente, pero han sido demasiadas y ya estoy cansado de dar oportunidades a gente nueva que al final de cuentas va a terminar por decepcionarnos del mismo modo porque hacen las mismas cosas una y otra vez y sin cambiar los procedimientos. Esto sin duda tiene que ver con las personas que le dieron independencia a este país. Sin embargo, y por lo visto en estos 200 años de vida independiente, no hemos aprendido nada. Solo se exige pero no se quiere poner de nuestra parte para ser un mejor país y ahí es donde radica el problema. Quisiera ver en serio, que esto no solo dependiera de las autoridades, pero esto no ha sido así. No tengo motivos para confiar en López Obrador porque se ha rodeado de personas no gratas, tiene un programa de gobierno que no es muy claro y habla muy bien de sí mismo todo el tiempo. Además todos se han puesto expectativas muy altas acerca de su administración.


jueves, 13 de septiembre de 2018

A 50 años del movimiento del 68


Una transición de poder justo cuando se celebran 50 años del mítico movimiento de 1968 que cimbró a un régimen autoritario hasta los cimientos. Yo mismo he criticado al régimen al que se enfrentaron, aunque nunca he apoyado ni el motivo que los llevó a lanzarse a las calles a protestar ni las consignas que gritaban en las protestas alabando a un régimen igual o peor como el Castrista de Cuba. Y aunque es criticable el modo en el que salieron las cosas al final debido a la masacre de Tlatelolco (para el gobierno, claro está) no puedo dejar de preguntarme si ese movimiento fue para bien. Ha pasado prácticamente medio siglo, el suficiente tiempo como para sopesar los efectos que tuvo el movimiento estudiantil de 1968 en el México actual. Muchos de ustedes me van a odiar, pero tengo la idea de qe las consecuencias del movimiento estudiantil no fueron del todo positivas por lo que estamos viviendo ahora. Ya lo he dicho anteriormente: las decisiones del pasado tienen repercusiones hasta el presente.
¿Por qué digo que las consecuencias del movimiento del 68 no fueron del todo para bien? Porque estoy convencido de que hay algo que nos ha faltado y es dejar de lado el amor que sienten los mexicanos por el Partido Revolucionario Institucional. Los que leen este espacio de manera regular saben que tengo la idea de que la mayoría de los mexicanos que sufragaron el 1 de julio eligieron un gobierno que reencarna lo peor del PRI. Llámenlo síndrome de Estocolmo, amnesia, masoquismo o miedo a lo desconocido, el mexicano promedio habla mal de los gobiernos de tricolor del pasado reciente, pero no de lo que pasó antes, como si las cosas salieran mal porque sí. Estas divagaciones son importantes porque la gente tiene la peor opinión del PRI, pero les aseguro que muy pocas personas me saben responder cómo se construyó ese régimen. Por ejemplo, ahora sé que uno de los principales partidarios de los estudiantes ayudó a construir el régimen al que combatieron, el general Lázaro Cárdenas. Y el mismo Cárdenas fue un represor y para que se den cuenta revisen lo ocurrido en la jornada electoral de 1940. Como lo he dicho antes: no podemos romper con el pasado y nos tropezamos una y otra vez con la misma piedra.
Para muestra un botón: muchos de los que votaron por MORENA lo hicieron porque “querían darle la oportunidad a personas, ideas y políticas nuevas”. Lamento decepcionarlos, pero por lo que he visto hasta el momento es que le dieron otra oportunidad a lo peor del PRI tanto en “capital” humano, ideas y políticas. En mi opinión, esto es porque el adoctrinamiento del régimen de la Revolución sigue vigente a pesar del odio que se le tiene. MORENA básicamente nos vende un modelo de país con políticas públicas que de alguno modo u otro ya fracasaron estrepitosamente. Las ideas que trae MORENA para la “cuarta transformación nacional” se nota que son del corporativismo que fue traído por Plutarco Elías Calles y refrendado por Cárdenas con el que se construyó el régimen que masacró jóvenes en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968 y el 10 de junio de 1971 en San Cosme. El tamaño de lo que estoy diciendo es que en 1968 el PRI estaba en la cúspide del poder cuando los estudiantes fueron y desafiaron ese poderío protestando en la calle. Y los mexicanos de hoy en día, sin querer por supuesto, defienden las bases de ese régimen porque así fueron adoctrinados justificando al mismo.
Ahora lo que me inquieta es que en este momento que se cumple medio siglo de aquellos funestos acontecimientos hay problemas otra vez al interior de la máxima casa de estudios de nuestro país. Estoy perfectamente bien enterado de que los porros son grupos de choque al interior de las universidades, públicas sobre todo, y que son financiados por alguno nivel de gobierno o partidos políticos. Tienen por objetivo causar problemas al interior de esas instituciones, sobre todo cuando salen a protestar los estudiantes tienen la meta de reventarlas por medio de la violencia. Dirán que soy paranoico, pero aquí hay algo que no me gusta, sobre todo por los 50 años de lo ocurrido en Tlatelolco y porque un nuevo gobierno que “representa” las esperanzas de una sociedad “ávida” de cambios profundos está por tomar el poder pone a mi parecer un escenario bastante sospechoso al no parecerme algo fortuito. Esto es porque hay grupos en el nuevo gobierno y en el actual en desatar el caos. Pero algo que no puedo pasar por alto es que el gobierno que entra en diciembre quiere tener el control de todo, y me parece que las universidades públicas no son la excepción puesto que durante gran parte del siglo pasado fueron un dolor de cabeza para el gobierno. El nuevo gobierno está dispuesto a vender el futuro del país al derogar la reforma educativa y todo por unos cuantos votos y acarreados de un sindicato charro. Y ese es el legado de aquellos universitarios que hace medio siglo desafiaron a un régimen autoritario: que este ha cambiado de rostro, pero no de esencia.    

sábado, 8 de septiembre de 2018

Porros y grupos de choque


En mi opinión uno de los temas más escandalosos y sucios de la política mexicana es el referente a los grupos de choque. La misión de estos grupos es la de intimidar a la población mediante violencia cuando los medios pacíficos han fallado para hacer entender el punto de vista del gobierno. Esto llegó a México de la mano con la fundación del Partido Nacional Revolucionario que traía ideas de partidos de corte autoritario y totalitario del Partido Nacional Fascista de Italia y del Partido Comunista de la Unión Soviética, respectivamente. En Italia, por ejemplo, los “Camisas Negras” fueron un grupo de choque utilizado por el régimen fascista para hacer presión social. El primer grupo de choque en nuestro país fue sin duda los “Camisas Pardas”, creados por el gobernador de Tabasco Tomás Garrido Canabal para perseguir a la Iglesia Católica en el sureño estado de nuestro país. A partir del movimiento estudiantil de 1968 se crearon grupos de choque llamados “porros” al interior de la UNAM y el IPN para reventar las manifestaciones.
En la actualidad los grupos de choque más conocidos son “Antorcha Campesina” y la Confederación Nacional Campesina, ambos relacionados con el Partido Revolucionario Institucional. Estos grupos hacen manifestaciones para perturbar la paz y a cambio el partido tricolor les da prebendas y concesiones. El PRI fue en buena medida el que alimentó la causa de Antorcha Campesina, por ejemplo, con el estrepitoso fracaso de la Reforma Agraria de Lázaro Cárdenas. No son pocos los historiadores que hablan de esto, pues el ejido fue un fracaso de pies a cabeza debido al fraccionamiento masivo de la tierra para cultivar, el desconocimiento de los productores agrícolas de lo más básico para sembrar y el desinterés de varios gobiernos llevó a la emigración de personas del campo a la ciudad, lo que llevó a la insuficiencia de vivienda en estas. A partir de los años 70 el gobierno les permitió invadir terrenos en las ciudades, siendo los ejemplos más importantes los municipios del oriente del Estado de México y las zonas altas de la Ciudad de México (delegaciones Álvaro Obregón y Cuajimalpa). El resultado fue un desorden en el crecimiento de muchas ciudades hasta el día de hoy, cinturones de miseria y colonias con delincuencia desbordada. Es decir, lo que llaman en la Ciudad de México “ciudades pérdidas”.
Es decir, el partido político que creo los problemas que padecen y por los que muchos grupos de choque salen a las calles a protestar es el que también los alienta a hacerlo. Sin embargo, el régimen de la Revolución los supo adoctrinar muy bien al hacerles creer que antes vivían los campesinos pobres y explotados por una burguesía abusiva para hacerles creer que ahora son libres. Pero si en realidad se analiza la situación con lupa, uno se puede dar cuenta que pasaron de ser un grupo empobrecido y explotado por otra clase de burguesía igual o peor de abusiva que la anterior. “Pan o palo”, herramientas usadas en el Porfiriato para el control social: pan, sobornos para los opositores; palo, ostracismo, intimidación, etc. Ambas herramientas fueron rescatadas por el régimen de la Revolución para el control social de los opositores, aunque el palo se volvió más cruento que en la época de Díaz. Los que creían que habíamos avanzado, les digo que en el mejor de los casos no hemos avanzado gran cosa, pues con la salida del PRI de la presidencia en 2000 la influencia de los grupos de choque perdió influencia pero no desapareció. Es más, algunos como el CDP en Chihuahua se cambiaron y formaron cuadros con partidos de izquierda como el Partido del Trabajo y ahora hacen proselitismo a favor de los institutos políticos de dicho espectro ideológico.  
Los porros son grupos de choque adscritos a universidades, tanto públicas como privadas, aunque su presencia es mayor en las primeras. Estos grupos se volvieron comunes luego del movimiento estudiantil de 1968 con el objetivo de reventar las manifestaciones estudiantiles. Obviamente se crearon en el contexto de la llamada “Guerra Sucia” de la década de los 70. En la mayoría de los casos son patrocinados por partidos políticos e incluso gobiernos locales y el federal. El grupo de porros más famoso es sin duda el Consejo General de Huelga de la UNAM, que organizó la huelga estudiantil de esa institución en el periodo 1999-2000. El líder del ala más radical de dicha organización fue Alejandro Echavarría Zarco, apodado “el Mosh”, estudiante de sociología y expulsado de la universidad por Juan Ramón de la Fuente por la agresión a miembros del cuerpo académico de la UNAM. Desde entonces, el auditorio Justo Sierra (fundador de la UNAM) es ocupado por un grupo que dedica el espacio para la cultura a la venta de estupefacientes y la prostitución (incluso insultan a don Justo cuando lo rebautizaron con el nombre de uno de los personajes más infames de nuestro continente, el Che Guevara). Esta es la razón del actual conflicto que se vive al interior de la máxima casa de estudios de nuestro país. Ahora se involucran estudiantes del Instituto Politécnico Nacional, lo cual creo que es un deja vu para las personas que rebasan los 60 años más o menos. Lo que me llama la atención es que estamos en vísperas del 50 aniversario de la matanza de Tlatelolco y que estamos en plena transición gubernamental así que para mí no son eventos espontáneos y fortuitos como parecen. Quizá me equivoque, quizá esté en lo correcto, es algo que solo el tiempo dirá. Lo único que deseo es que las cosas no terminen de forma trágica como en 1968.   

jueves, 6 de septiembre de 2018

Moches en especie


Parece que la ética es algo que en MORENA se desconoce y para muestra los últimos acontecimientos que han ensombrecido al partido del “no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”. Y no voy a negar que el sexenio que termina no lo hace del mejor modo, sino al contrario más porque el gobierno de Enrique Peña Nieto se mostró bastante timorato ante el desafío que tuvo enfrente. Sin embargo, la administración que relevara a la actual tengo el fuerte presentimiento de que en el mejor de los casos pasara sin pena ni gloria ante los grandes desafíos que representa el país actualmente. Lo digo y lo sostengo, estamos en un punto medio donde tenemos mucho que ganar, pero también mucho que perder y la pregunta más importante es si deseamos ganar lo mucho que se puede obtener o perder todo lo que tenemos. La decisión parece fácil, pero no lo es, porque este país lo quiere todo lo más rápidamente posible, independientemente de si la vía es la mejor o no.
Durante años la gente se ha quejado de los llamados “moches”, es decir, pagos ya sea con dinero o en especie para legisladores o magistrados del poder judicial otorgados por el ejecutivo a cambio de apoyo para ciertos proyectos. La verdad es que no tengo idea desde cuando se utiliza esta horrenda práctica, pero creo que es desde hace bastante tiempo. Lo que sí sé es que esta lamentable manera de hacer gobierno fue una de las preferidas por el otrora poderoso Partido Revolucionario Institucional, más que nada para controlar al poder judicial y a la oposición y de ese modo mantener un poder absoluto y ser el amo y señor durante setenta años. La alternancia tampoco acabó con tan funesta práctica, pues los gobiernos de Fox y Calderón utilizaron sete horrendo mecanismo para obtener ciertas prebendas y concesiones durante sus administraciones. Los que en los últimos años estuvieron denunciando estos lamentables hechos fueron los partidos de izquierda que se la pasaron denunciando la práctica, aunque muchos legisladores de dicho signo político fueron beneficiarios de estos actos tan bajos. Obviamente que la administración de Peña Nieto lo utilizó para poder hacer muchas cosas, aunque de poco sirvió y los resultados están a la vista.
El mal llamado Movimiento Regeneración Nacional cuyo lema es “no mentir, no robar y no traicionar al pueblo” se han dedicado últimamente a mentir, robar y traicionar al pueblo de México. La última gracia de este partido, que en lugar de encabezar la “cuarta transformación nacional” encabezan una transformación nacional de cuarta, es que el Partido Verde Ecologista de México cedió varios diputados a MORENA para completar la mayoría absoluta que necesitan para “transformar a México en una potencia” a cambio de dejar regresar a Manuel Velasco a su puesto de gobernador de Chiapas dejando su curul en el Congreso de la Unión. Cero y van dos, pues lo del fideicomiso tampoco crean que fue muy ético que digamos. De lo que estoy seguro es que con ambos escándalos los miembros de MORENA, empezando con Andrés Manuel López Obrador, ya estarían pegando el grito en el cielo si los hubieran cometido otros partidos políticos, al igual que todos los que apoyaron la transformación nacional de cuarta. ¿Hasta cuándo se les va a justificar este tipo de cuestiones? ¿Cuándo haya otra estafa maestra, otra Casa Blanca u otro Odebrecht? No debemos justificar este tipo de acciones ajustando la realidad para mantener una esperanza que conforme pasa el tiempo da cada vez más muestras claras de que no existe.
Pero, ¿qué podíamos esperar de alguien que se educó políticamente en las prácticas más rancias del régimen de la Revolución? La verdad es que esto a mí no me sorprende, puesto que López Obrador quiere tener el control absoluto de todo el país, y al justificarlo le otorgamos más poder. Todo esto es bastante preocupante puesto que vamos saliendo de una administración federal que no se caracterizó por su honestidad y tal parece que vamos a otra. Pero también, ¿qué podemos esperar de alguien que estaba más interesado en saber cómo se obtuvieron pruebas de que su subordinado recibía sobornos que del hecho de que recibía sobornos? Con estos antecedentes y con el hecho de que la futura administración federal tenga a su servicio a personas de probada deshonestidad la verdad es que nos espera un largo sexenio. Lo que en serio me preguntó y se los cuestiono directamente: ¿qué va a pasar cuando en la administración de López Obrador haya una estafa maestra, la van a justificar?, ¿o cuándo a la primera dama le salga una casa en las Lomas de Chapultepec, van a decir que son las regalías de sus libros? No señores, lo que estoy viendo es que el Partido Verde tiene una ética aún más reprobable de lo que pensé, que López Obrador está dispuesto a hacer lo que sea con tal de tener el control de todo y a una bola de idiotas que todo lo justifican con tal de no perder una esperanza que cada vez queda más claro que nunca ha existido. Lo siento mucho, pero no puedo darle mi voto de confianza a quien no ha hecho algo por tenerlo.