Las relaciones
internacionales son un tema que en nuestro país está olvidado gracias a nuestra
tendencia a aislarnos del resto del mundo. Y es que en un país como el nuestro
que deja mucho que desear en diversas materias, además de no tener poderío alguno,
es un tema escabroso de tratar la mayor parte del tiempo. Pero no por eso
significa que debamos dejarlo de lado, en especial con un vecino como Estados
Unidos, que para bien o para mal, influye de manera importante en la vida
nacional. Y en estos tiempos en los que la vida nacional se ha vuelto tan
complicada, el gobierno norteamericano se las ha jurado a nuestro país y
estamos en transición no es algo que se deba dejar a la ligera. Las políticas internacionales
pueden tener repercusiones en nuestras vidas en materias tan diversas como la economía,
seguridad pública e incluso en nuestras ideas. Y tenemos el problema de que
pensamos que lo que ocurre en el ámbito internacional no nos afecta, lo que
constituye un error.
Hace dos meses, casi
tres, vinieron los representantes más importantes del Departamento de Estado de
Estados Unidos. Par los que no sepan, el Departamento de Estado es la institución
del gobierno norteamericano encargada de dirigir la política exterior de
nuestro vecino del norte. Y en estos momentos la relación con Estados Unidos
vuelve a atravesar un momento bastante delicado. De lo que estoy convencido es
que Donald Trump no tiene un pelo de tonto y estoy seguro de que esos
funcionario vinieron a ver cómo van a tratar al futuro gobierno. Se me hace muy
ingenuo pensar que el gobierno norteamericano no tuviera un plan para tratar
con los posibles presidentes de nuestro país y de esa manera sacar provecho
para ellos. En las facultades de ciencias políticas de las universidades de
Estados Unidos (aunque no es algo exclusivo de estas) se enseña a ser
psicoanalista tomando en cuenta que todo lo que hacemos es parte de nuestro subconsciente.
Eso no es todo, pues también enseñan a ser autodidactas en aprender la historia
de otros países así como su cultura e idiosincrasia con el fin de penetrar más fácil
en ellos.
Esto es algo que la mayoría
de los mexicanos no alcanzamos a entender a pesar de la desconfianza que
sentimos hacía los norteamericanos. Y lo que digo está presente en nuestra
historia. Joel R. Poinsett estaba perfectamente bien enterado de que había divisiones
entre los mexicanos desde la época de Iturbide, divisiones de las que se
aprovecharon en 1847 para arrebatarle a nuestro país la mitad de su territorio.
Lean un libro que se llama “La guerra secreta en México” que habla de las
intrigas de potencias extranjeras en nuestro país durante la Revolución
Mexicana y la Primera Guerra Mundial. Es decir, desde hace mucho que las
grandes potencias intrigan en nuestro país, hecho que también fue bien
documentado en la película de Cantinflas “Su excelencia”. En otras palabras, es
mentira que nuestro país tenga una política exterior propia, pues siempre ha
estado sujeta a la opinión de los gobiernos de otros países, sin importar
cuanto protestemos por este hecho. Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca
de Estados Unidos. Tener de vecino a uno de los países más poderosos del mundo
ha sido una maldición y una bendición al mismo tiempo, pues nos ha hecho daño
con la pérdida de territorio y por otra parte evita invasiones.
En otras palabras, se
necesita tener cierto tacto en la complicada relación con Estados Unidos si es que el nuevo gobierno pretende salir
bien librado de lo que viene. El dormirse en los laureles ante Donald Trump se
me hace una actitud muy irresponsable sencillamente por lo maquiavélicos que
son los funcionarios norteamericanos. Lo peor de cas es que los mandatarios de
ambos lados de la frontera son impredecibles y cualquier cosa que digan o hagan
puede tener repercusiones negativas tanto para un lado como para el otro. El nuevo
secretario de Relaciones Exteriores debe tener en cuenta todo esto si quiere
llevar la fiesta en paz con la administración de Trump y no solo por las polémicas
declaraciones del presidente norteamericano sino también por el mexicano. También
en este espacio he expresado que Trump tiene razón al decir que en Estados
Unidos no se tiene la obligación de recibir a los inmigrantes que huyen por necesidad.
Es cierto que Estados Unidos es el principal socio comercial de nuestro país,
pero jamás debemos permitir que esa relación se base en la sumisión. No puedo
dejar de señalar que es necesario establecer relaciones comerciales más estrechas
con otros países para no depender tanto de Estados Unidos. Pero por lo que
escribí en el párrafo anterior, esas relaciones también deben llevarse con pies
de plomo por el bien de todos.
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