La corrupción, uno de los
mayores males que aquejan a nuestro país y la actual administración federal no
ha sido la excepción. Escándalos como el de la “Estafa Maestra” o las casas
Blanca y de Malinalco y los gobernadores que han desfalcado a sus estados son
asuntos que han causado gran indignación. La impunidad y la nula transparencia
gubernamental juegan un papel importante en la promoción de ciertas conductas
entre la clase política. Por mucho que alguien prometa combatir la corrupción “con
su ejemplo” de nada va a servir si antes no se ponen en marcha mecanismos tanto
para la transparencia de contratos y cuentas públicas y para llevar ante la
justicia a los corruptos. También hay que considerar en este país se habla del
que se corrompe, pero casi no se habla de la que corrompe puesto que la corrupción
muchas veces es hecha por lo menos entre dos personas y hablar de estas cosas
es necesario para comenzar a resolver problemas.
Otra actitud muy común en
nuestro país es la de defender grupos políticos corruptos utilizando las
corruptelas de los opositores. “Mal de muchos, consuelo de tontos” dice el dicho
y su significado es bastante literal porque alguien que hace algo que está mal
arguyendo que todos lo hacen para defenderse, lo cual es bastante tonto porque
es defender un sistema corrupto. Este tipo de actitudes no aportan algo
positivo puesto que en realidad defiende, insisto, aquellos atributos negativos
que se pretenden erradicar. Por este tipo de cuestiones hay todos estos vicios
en la administración pública que no se han podido erradicar. En donde el Estado
de Derecho es algo garantizado la justicia se imparte sin hacer distinciones,
pues eso implica darle a cada quien lo que le toca independientemente de otros
factores como la presión política o de la opinión pública. Sin duda que será un
gran avance el colocar esto en nuestro ideario, pues tener Estado de Derecho es
algo más que imponer normas jurídicas sino que estas sean claras en cuanto a
sus señalamientos. Desgraciadamente en el ideario de América Latina no está el
respeto a la ley en parte porque las reglas del juego no son parejas además de
que son confusas y por el otro lado nos escudamos en el “todo el mundo lo hace”.
En este espacio ya he
hablado de los actos de corrupción de la saliente administración de Enrique
Peña Nieto que deberían haberle costado el cargo y posiblemente hasta su
libertad. Sin embargo, el asunto que me embarga en este momento es el
relacionado con el “Fideicomiso por los demás” para los damnificados de los
sismos de septiembre del año pasado, hecho por el Movimiento Regeneración
Nacional. Remontemos el tiempo al 25 de septiembre de 2017 que fue cuando
Andrés Manuel López Obrador anunció que se abría una cuenta bancaria en el
banco AFIRME. Esto se hace en un video en la plataforma YouTube en la que el
ahora Presidente Electo mostraba un cartel con el número de cuenta. En el mismo
video López Obrador insistió en que sería a través de la estructura del partido
que se manejarían los recursos porque no confiaban en el gobierno. En realidad,
sí estoy de acuerdo con este punto y para muestra un botón pues no aparece el
dinero que donaron gobiernos extranjeros ni organismos internacionales por los
sismos de septiembre. Pero si López Obrador cree que todos nos chupamos el
dedo, desde el principio supe que ese dinero iba a utilizarse con fines político-electorales
como “yo te doy dinero para que reconstruyas tu casa a cambio de tu voto y algo
de proselitismo a mi favor”. Y al final creo que no andaba tan perdido.
Una investigación del
Instituto Nacional Electoral (INE) arrojó una serie de irregularidades
relacionadas con el dichoso fideicomiso. Las pesquisas demostraron que en
diciembre de 2017 la cuenta bancaria de repente se llenó con dinero pues en el
lapso de 20 minutos varias personas depositaron 50 mil pesos en efectivo en
sucursales de AFIRME en la Ciudad de México y Puebla y que fueron realizados
por militantes de MORENA. Ya durante las campañas se fueron retirando recursos
de la misma cuenta por militantes de MORENA, al igual que en los depósitos. El dinero
recaudado supuestamente se usó para campañas del partido en diversos puntos de
la República. Y como los retiros se hicieron en efectivo utilizando cheques de caja,
se encontró que nadie de los que hicieron las operaciones está en la lista de
damnificados del Gobierno Federal. El monto desviado se calcula que asciende a
entre 64 y 77 millones de pesos que se presume que fueron utilizadas en las
campañas locales de MORENA. Ahora el INE multa a MORENA por 197 millones de
pesos por el chistecito en el que están involucradas figuras como Layda Sansores,
Yeidckol Polevnsky y la escritora Elena Poniatowska. No mentir, no robar y no
traicionar al pueblo de México son los principios de MORENA. Pues que creen,
acaban de mentir, robar y traicionar al pueblo de México. Sin el afán de
justificar a alguien, creo que López Obrador acaba de enseñarnos el cobre, y todavía
ni siquiera toma posesión de la presidencia. Y si son capaces de hacer esto
ahora, imaginémonos lo que son capaces de hacer después, cuando asuman el
gobierno.