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jueves, 31 de marzo de 2016

Y otra sobre el petróleo

En días recientes, parece ser que la crisis petrolera ya alcanzó a nuestro país. Ahora a la administración peñista le van a explotar los años de dejadez y corrupción, no de años, sino de décadas. Pero vayamos por partes. 

En primer lugar, mis queridos lectores, hay que leer la sección internacional del periódico, pues es costumbre de los mexicanos pensar que lo que ocurre fuera de nuestro país no nos afecta, lo que constituye un craso error. La industria petrolera de todo el globo está en problemas, derivado del bajo precio internacional del barril de crudo. Recordemos que el precio del barril paso de cerca de $100 USD a menos de 30 a finales de 2014, debido a la sobreproducción de está materia prima derivado precisamente del elevado costo a la venta. Recordemos que quienes manejan el precio del barril de crudo son los países miembros de la OPEP, y varias veces han puesto en aprietos a todo el mundo, como fue el caso del Embargo Petrolero de la década de los 70, que provocó escasez de todo tipo de combustibles en Europa y Estados Unidos. 

Los errores de los gobiernos mexicanos (así, en plural porque no nada más es la actual administración) desde la década de los 70 precisamente, comenzaron un proceso de nacionalización de empresas privadas. El estado llegó a poseer el 70% de la actividad económica del país y tuvo las tasas de crecimiento altas. Sin embargo, estas eran ineficientes, ya que perdían más dinero del que generaban, ya sea por saqueos o porque la cúpula sindical las sangraba brutalmente. La razón de que México se mantuviera económicamente estable fue precisamente el aumento del precio del crudo a inicios de la década de los 70, derivado del embargo precisamente. Al inicio de la década de 1980, este se cayo (como el día de hoy), por lo que México cayo en una crisis económica de la cual aún no salimos. Todo esto sucedió en los sexenios de Luis Echeverría Alvarez y José López Portillo, que no por nada a este periodo de la historia se le denomina "La Docena Trágica". 

Los siguientes gobiernos no hicieron mucho para corregir el rumbo, ya que desde entonces la petrolización de la economía mexicana fue patente. Es más, he llegado a pensar que los recursos petroleros son contraproducentes, porque en nada han contribuido al desarrollo nacional, y es por varios motivos por los que pienso así. El primero de ellos es el hecho de que el gobierno no haya hecho una reforma fiscal integral, no nada más ahora, sino desde hace unos 20 o 30 años, que consiste en ampliar la base de contribuyentes y reducir el gasto público en algunos sectores, por ejemplo, los programas sociales. En segundo lugar, porque el dinero petrolero se metía a gasto corriente, es decir, a la nómina de los trabajadores del gobierno y otros aspectos, y no se invertía como es el caso de Noruega, donde hicieron un fondo de pensiones para su población con la renta de este recurso natural. En tercer motivo que me lleva a pensar así es la relación obrero patronal de la empresa. Pemex tiene demasiados aviadores, sus trabajadores tienen prestaciones que en casi ninguna parte del mundo tiene, el líder sindical tenía hasta hace poco participación en las decisiones de la empresa (?), los recursos que se le entregaban y el hecho de que la empresa todavía tenía que pasarles pensión a los trabajadores retirados. El cuarto motivo es la falta de diversificación de la economía nacional, en especial los estados del Golfo de México, lo que ha llevado que gracias al despido de los trabajadores de Pemex y la reducción de los contratos de servicios a otras empresas que los prestan, que también tuvieron que prescindir de los servicios de muchos trabajadores. La quinta es porque la reforma petrolera llegó tarde y mal hecha, está se debió haber llevado a cabo hace unas dos décadas y debió haber sido el desmantelamiento definitivo de una empresa quebrada como Pemex. Por todo esto, Pemex lejos de ser un gran aporte al desarrollo nacional, se ha convertido en un lastre, y como lo dije en un post anterior, el gobierno va a querer rescatarla por enésima vez. 

Y ahora, no se alarmen si la directiva de Pemex ha decidido despedir a muchos trabajadores y dejar de contratar a terceros para hacer ciertos servicios (esas empresas también están en problemas), y el gobierno debe dejar de usar eufemismos como "la empresa no esta quebrada, solo no tiene liquidez". Me disculpara el director general de Pemex, pero para las personas que tienen más de dos dedos de frente no tener liquidez significa estar en quiebra. Sin embargo, nunca se va a reconocer la quiebra de Pemex. Eso sería catastrófico para cualquier gobierno mexicano, ya que esta empresa ha sido saqueada inmisericordemente por la directiva, el sindicato, los gobernantes y los partidos políticos. 

Quizá una manera de enmendar nuestra situación nacional es no contar con esos recursos, porque como ya dije, la existencia de la industria de los hidrocarburos en México ha sido contraproducente, a lo mejor sería deshacerse de lo que ya no sirve y Pemex es un muy buen ejemplo de lo que hay que deshacerse. Sin embargo, estoy soñando, debido a que la clase política le encanta vivir del erario público sin que nadie les diga nada. La quiebra de Pemex, aunque yo se que me van a llover insultos, es una excelente oportunidad para hacer lo que es necesario para el país, como la reforma fiscal y de plano eliminar muchos de los programas sociales, que son inútiles para combatir la pobreza pero tienen mucha rentabilidad en tiempos electorales, debemos dejar de financiar campañas políticas con dinero público, pero por sobre todas las cosas, reducir el gasto a los partidos políticos, que se han convertido en verdaderos parásitos, además de diversificar nuestra economía. Sólo así nos podremos salvar como país. 

jueves, 24 de marzo de 2016

La alianza entre la CNTE y MORENA

Para comenzar, recordemos un poco de la historia del PRI, ese partido surgido de las pugnas revolucionarias después de la muerte de Francisco I. Madero. En mi opinión, el PRI tuvo tres padres: Alvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas. El primero de ellos estableció los medios para sobornar a los opositores mediante los "cañonazos de 50,000" e inauguró los sindicatos charros de la mano de Luis N. Morones, que no por nada lo llamaban "el marrano de la Revolución". El segundo personaje fundó el partido ya en forma para establecer su poder absoluto sobre los siguientes tres presidentes, además de cometer el primer fraude después de la Revolución en 1929. El tercero, luego de exiliar a Calles del país, fundó los mecanismos para atar a la sociedad al presidente, como Confederación Nacional Campesina y consolidó lo hecho por Obregón con los trabajadores fundando la tristemente celebre CTM. 

¿Esto qué tiene que ver con el tema que se supone trata esta entrada? Muy sencillo, estoy evidenciando la formación priísta de AMLO al describir cómo fue que el PRI obtuvo un poder omnímodo que lo mantuvo en el poder durante setenta años, ya que mediante los mecanismos para atar a la sociedad al partido oficial obtuvo el poder suficiente para hacerlo. Y en el camino, a principios del Priato, digamos que hubo cierto desarrollo económico y social, sin embargo, este termino debido principalmente a la corrupción y deficiencias del mismo. Recordemos que los sindicatos y las centrales campesinas que le dieron poder al PRI desde el principio, también han sido participes del saqueo que ha sufrido el país desde entonces, además que en nada han contribuido al desarrollo nacional, al contrario, se han dedicado a minarlo al exigir prestaciones incosteables para la mayoría de los empresarios, y debido a esto han llevado a la quiebra a numerosas entidades económicas e instituciones, y como ejemplos pongo al ferrocarril, Pemex, Luz y Fuerza del Centro, Mexicana de Aviación, entre otras. Otros, como el SNTE, llevaron a una calidad educativa paupérrima. Esto sin contar que los líderes sindicales se han caracterizado generalmente por enriquecerse escandalosamente a costa de las cuotas de sus agremiados y dinero público, o de tener acceso a puestos de elección popular al pertenecer al partido oficial. Y agrego también que los sindicatos han hecho muy poco por los trabajadores, ya que la mayoría sigue teniendo condiciones laborales lamentables. 

Y aunque lo he dicho en posts anteriores, la reforma educativa no se puede basar únicamente en el cambio de la relación obrero-patronal de los maestros y el Estado. Sin embargo, también dije en este mismo espacio que no se puede hacer una reforma educativa integral sin cambiar las estructuras laborales de los trabajadores de la educación, ya que el tener lo que dije en el párrafo anterior, ha llevado a que ganen más dinero los profesores que acumulen más plazas, que haya aviadores (para nuestros lectores extranjeros, "aviador" quiere decir que cobra sueldo sin trabajar) y, por supuesto, la compra-venta y herencia de plazas, lo que ha llevado a personas no idóneas a los puestos docentes. 

También he explicado hasta el cansancio que a nuestra horrenda clase política no le interesa en lo más mínimo la educación, y el Peje no es la excepción. Por un lado dice estar preocupado por los jóvenes que no tienen acceso a educación superior, y por eso en los municipios donde MORENA gano se van a inaugurar espacios educativos para estos jóvenes, además de que los legisladores de MORENA en el Congreso de la Unión, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y Congresos Locales donan la mitad de su sueldo para proyectos educativos de este tipo. Y esto es pura propaganda, porque no resuelve el problema de fondo. Los aspirantes a educación superior ya son en su mayoría personas en edad de votar, por lo que estas propuestas les parecen atractivas. Sin embargo, no miran el otro lado de la moneda. 

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, CNTE por sus siglas, es el ejemplo claro de lo que es un sindicato charro. Sus líderes se han enriquecido escandalosamente gracias a las cuotas de los agremiados, además del presupuesto que tenían del Instituto Educativo del Estado de Oaxaca, que el gobierno de Gabino Cué hizo bien en quitarles, ya que mermo su capacidad de chantaje contra el Estado. Oaxaca es el principal bastión de esta banda de parásitos, sin embargo, Lopez Obrador, sin ningun rubor, firmó una alianza con esta organización de vividores del erario público, que ha condenado a miles de niños oaxaqueños a tener una educación mediocre, y que tengan menos días de clase incluso que los niños del norte de México, donde las clases terminan dos semanas antes debido al intenso calor. A AMLO no le interesa la educación en realidad, y firmo este acuerdo con este horrendo sindicato para tener votos en las próximas elecciones en Oaxaca, prometiendoles que en 2018, de llegar a la presidencia de la república, tirara la reforma educativa, que aunque se queda corta, es un gran avance en esta materia en el país. Y claro, es evidente que se vale que los estudiantes de nivel básico y medio superior no tienen edad para votar en su mayoría, y esta acción es ciertamente en contra de todos, porque como lo he dicho antes, si la educación básica y media superior no mejora su calidad, la superior estará condenada al fracaso, por más que me digan que no hay que rechazar a los jóvenes aspirantes a estos servicios educativos. Y este procedimiento es como hacer un buen vino, ya que sólo se seleccionan las mejores uvas para tal efecto, y en nuestro caso quieren hacer vino con vid de pésima calidad. 

Así que, amigos lectores, reaccionen, este megalómano esta enfermo de poder y nos dará una patada una vez que lo tenga. 

jueves, 17 de marzo de 2016

Señales de alarma para México

En los meses recientes se ha dado en Sudamérica el despertar de los ciudadanos en contra de los partidos de izquierda. Varios son los acontecimientos, como el hecho de que el partido de Nicolas Maduro perdiera las elecciones legislativas, la salida de Cristina Fernández de Kirchner de la presidencia de Argentina, la negativa de los bolivianos de darle a Evo Morales una reelección más y el proceso judicial que enfrenta Luiz Inácio Lula da Silva. Pero vayamos por partes. 

Las políticas económicas iniciadas durante el mandato del teniente-coronel Hugo Chávez les están pasando la factura a los venezolanos. Padecen una inflación hasta las nubes, escasez de productos básicos como jabón, papel higiénico y algunos alimentos, sin que el gobierno corrija el rumbo, pues parece ser que no hacerlo. Esto dió como resultado que en las elecciones para renovar el poder legislativo de Venezuela, el partido de Maduro perdiera la mayoría de los escaños, a lo que acuso de una guerra económica en contra del pueblo venezolano. Sin embargo, parece ser que los venezolanos ya se hartaron de vivir apretados, y yo que Maduro empacaba mis cosas para las próximas elecciones presidenciales, porque es muy probable su salida de la presidencia de Venezuela. 

Por el mismo camino iba Argentina, que hasta el final de la primera mitad del siglo pasado fue uno de los países más ricos de la Tierra. Sin embargo, las malas políticas económicas de los Perón y después las dictaduras militares le hicieron mucho daño al país. Sin embargo, parece ser que las nacionalizaciones que se hicieron durante el periodo de Cristina Fernández de Kirchner dieron los mismos resultados que en el caso venezolano, provocando un enojo mayusculo en el electorado argentino, que de plano le pidió que abandonara (por no decir más feo) la presidencia de la república argentina. Y eso que dicen las malas lenguas que la fortuna de la ex presidenta aumento considerablemente...

Y por el mismo camino que Nicolas Maduro va Evo Morales, ya que los bolivianos le dijeron que no se iba a volver a reelegir en el próximo periodo presidencial, debido principalmente a que el cultivo de coca se ha convertido en el principal del país sudamericano. Pero este no es alimento, y es que dicen las malas lenguas que el presidente ha obtenido una jugosa fortuna por vender el principal producto de la planta de la coca gracias a sus nexos con narcotraficantes. 

Para terminar, la debacle de Lula y Dilma en Brasil. Parece ser que los brasileños se dieron cuenta que este par no les trajo el Edén de abundancia que nos vendían hasta hace pocos años. La situación de Brasil es crítica, pues tienen una inflación que deja a la que padecemos aquí en México bastante corta. Y eso no es lo peor. Lula enfrenta un juicio por fraude y lavado de dinero, debido a que se dice por ahí que ahora es un potentado, cortesía de Petrobras, la compañía petrolera brasileña. En cuanto a Dilma Rousseff, que podían esperar los brasileños sí dicen las malas lenguas que esta señora se dedicaba a asaltar bancos, además de los negocios sucios que hizo en el pasado mundial de fútbol y con los proximos juegos olimpicos, pues se dice por ahí que inflo los precios de los contratos de las obras para arreglar los espacios deportivos de las justas deportivas de 2014 y 2016. Y todavía tiene la desvergüenza de nombrar a Lula ministro de su gobierno. En cuanto a los medios de comunicación que elogiaron a Lula hace algunos años, ahora se callan cuando ven al héroe caído. Y es que Lula sí disminuyo la pobreza, lo que no se dijo es que era la suya... y tampoco que no fue un logro solamente suyo.

Así que mis queridos izquierdosos, en este espectro político también existe la corrupción. 

lunes, 14 de marzo de 2016

El FOBAPROA

En esta ocasión decidí hablar de un tema de hace 20 años, pero que en la actualidad parece que tienen muchas connotaciones. Y es que el rescate de los bancos en 1995 fue muy polemico, en especial porque los mexicanos seguimos pagando esta deuda, que nos ha costado muchos cientos de miles de millones de pesos. 

Pero empecemos desde el principio. El FOBAPROA fue un fondo instaurado en 1990 por el entonces presidente de la república, Carlos Salinas de Gortari. Cabe recordar que en su sexenio (1988-1994) se dió la reprivatización de la banca, nacionalizada estupidamente por José López Portillo en 1982, y de hecho no benéficio en nada al país. Este proceso se realizó en el año de 1994, y no estuvo excento de problemas, quizá el más famoso fue el de Carlos Cabal Peniche, que defraudo a sus socios y accionistas, escapando con una gran suma de dinero. 

Salinas, que considero que fue hombre de grandes ideas, pero que su corrupción y la de su hermano no dejarno que estas florecieran, cometió el fatal error de vender los bancos a sus amigos y parientes, sin experiencia para manejar dichas instuticiones, pero avidos de saquear a manos llenas. El FOBAPROA era un fondo que garantizaba que los bancos no dejaran de otorgar credito. Sin embargo, era dinero prestado. Como cualquier fondo, este no era ilimitado, por lo que en el año de 1995, ya en la administración de Ernesto Zedillo (1994-2000) este sólo servia para garantizar el 30% de la cartera vencida. Esto significaba para los bancos la inminente quiebra.  

Para mitigar los daños, el gobierno federal decidió otorgar un rescate a los bancos, con cargo al erario público. El rescate era un prestamo que nunca se pago, por lo que el FOBAPROA es considerado el fraude más grande en la historia de México. En aquel entonces, los legisladores del PRD se opusieron terminantemente a rescatar a los bancos de la quiebra, debido a que los mexicanos terminarian pagando los platos rotos. Y no les falto razón. 

El tema tiene mucho de actualidad. Esto debido a los turbulentos momento financieros que vivimos los mexicanos. Por un lado tenemos a la caída de los precios del barril de petróleo en a nivel internacional, y por el otro la deuda desorbitada de los estados y municipios que sigue creciendo sin ningún tipo de control. 

Comencemos por la deuda de los estados. Hace un par de años, el entonces diputado federal Silvano Aureoles, del PRD, propuso que el gobierno federal absorbiera la deuda de estados y municipios para rescatarlos de la quiebra. Esto me produjo un fuerte desasosiego, porque fue su partido el que dos décadas antes se nego a aprobar el rescate bancario por la quiebra del FOBAPROA . ¿Por qué lo crítico ahora? Porque los partidos de izquierda sí aprueban rescatar al sector público, a pesar de que utilizan los mismos argumentos tramposos que en su tiempo usaron los diputados del PRI y el PAN para acordar el rescate de los bancos. Esto nos puede llevar a otra crisis financiera de consecuencias inimaginables, como ocurrió en Argentina a principios de este siglo, que tuvo la misma causa: el endeudamiento incontrolable de sus entidades subnacionales y la absorción de la deuda por parte del gobierno central. 

Ahora Pemex. Está empresa tiene de productiva lo que yo tengo de izquierdista, o sea, nada. Ahora con la caída de los precios de crudo a nivel internacional, la petrolización de la economía nos esta pasando la factura. Una devaluación sin control, inflación que no tienen límites y el empobrecimiento de muchos mexicanos, parece ser que es un tema que nos dara de que hablar durante los proximos años. Si alguien se atreve a pedir el rescate de Pemex, me temo que se merece una buena patada, porque esa empresa prácticamente se la ha vivido quebrada desde el tiempo de Lázaro Cárdenas, sin embargo, el gobierno siempre nos oculto que la industria petrolera nacional es todo menos rentable, ante un esquema de operación que sangra de forma brutal, y que en realidad en nada ha contribuido al desarrollo nacional. Más nos valdría dejar morir la empresa, y que el gobierno se desentienda de está. Sin embargo, estoy soñando, porque la clase política siempre ha buscado como saquear al país a más no poder, entonces todos los legisladores van a aprobar el rescate de la empresa con arugmentos tramposos. Y no sólo es la clase política, también los sindicatos se han llevado una buena tajada del saqueo que ha sufrido la empresa casi desde su fundación. Y no, no es cosa del sexenio actual. 

Los mexicanos debemos preocuparnos por tener una economía moderna, no la actual hecha a base de intereses espurios, que en nada contribuye al al desarrollo nacional y ha permitido el saqueo de los bienes públicos y el enriquecimiento de unos cuantos al amparo del poder político. 

martes, 8 de marzo de 2016

La crisis petrolera

En los meses recientes hubo cambios importantes en el gabinete del Presidente Enrique Peña Nieto, entre ellos el director general de Pemex, José Antonio González Anaya. La razón principal fue la crisis que atraviesa la industria petrolera, no solo en México, sino en todo el globo, debido a la reducción en los precios del barril de crudo, principalmente. 

Recordemos algunos posts que escribí el año pasado, con respecto a la reforma fiscal y a la petrolera. El año pasado dije que apoyaba la reforma energética, basado en el hecho de que Pemex y la CFE no eran empresas productivas, sino que perdían más dinero del que en realidad generaba. También dije que la reforma fiscal estaba hecha al vapor por el motivo de que no ampliaba la base de contribuyentes, sino que exprimía a los que ya están cautivos. El hecho es que la clase política nos ha mentido durante décadas, al decir que la industria petrolera iba a sacarnos del atraso económico y social imperante en México desde hace casi dos siglos. Sin embargo, entre el sindicato, dirigido por un corrupto de primera llamado Carlos Romero Deschamps, el gobierno y la directiva de la empresa únicamente han lucrado a mansalva con un patrimonio que se supone es de todos los mexicanos. 

Sin embargo, la declive de la industria petrolera nacional está en la misma expropiación petrolera. ¿Por qué digo esto? Por el hecho que a partir de ese tiempo, se entrego el petroleo a un sindicato corrupto, las ganancias de la industria no se han usado para el desarrollo de país, sino para el gasto corriente, eso sin tomar en cuenta lo que se lleva la dirigencia sindical, directivos y políticos. 

En años recientes, con la petrolización de la economía iniciada desde el sexenio de Luis Echeverría (1970-1976), una buena tajada del presupuesto de la nación proviene de los ingresos petroleros. El origen de este problema esta en los altos precios del barril de crudo al inicio de la década de los setenta. Aunado a esto, la expropiación de empresas emprendida en el sexenio del presidente antes mencionado, siguio la misma tónica su sucesor: José López Portillo (1976-1982). A este último le tocaron las consecuencias de la petrolización de la economía mexicana. A inicios de la década de los ochenta se cayo el precio del crudo. Debido a que López Portillo y su antecesor se habían empeñado en destruir la planta productiva del país, no había más ingresos que los petroleros en las arcas públicas. Esto derivó en una crisis económica de efecto prolongado (la seguimos viviendo hasta el día de hoy), lo que provocó una fuga de capitales. Pare evitarlo, el presidente decreto la nacionalización de la banca. Sin embargo, esto solo fue un paliativo, no soluciono el problema de fondo, y la solución a la larga terminaría en el FOBAPROA, considerado el fraude más grande en la historia de México. 

Como lo he dicho antes, y lo sostengo, los gobiernos que siguieron a López Portillo no hicieron lo necesario para remediar la situación. Quizá el hecho más marcado fue en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), ya que al finalizar su administración se dio un recrudecimiento de la crisis económica iniciada desde el sexenio de López Portillo, no una nueva crisis como lo ha querido manejar la prensa progresista.

México tiene todo para no depender únicamente de la industria petrolera, como recursos minerales, un clima ideal para la agricultura, infraestructura diversa, entre otras cosas. Tenemos todo para tener una economía moderna. Sin embargo, también tenemos una clase empresarial abusiva, dedicada a la extracción de rentas, y una clase política miope que mira la próxima elección. 

Esta demostrado que no podemos vivir del petroleo, quizá ese recurso natural es el que nos tenga en el subdesarrollo, y se demostró lo que predije. En el año 2013, cuando se estaba discutiendo la reforma petrolera en el Congreso de la Unión, los progresistas (que tienen todo, menos idea de progreso) argüían que básicamente que la economía mexicana estaba totalmente ligada al petroleo, al decir que de cada tres pesos que circula en México, uno era del petroleo, o que el 30% del presupuesto de egresos de la federación provenían de Pemex. Al año siguiente, se cayo el precio del petroleo, y desde el año pasado comenzamos a vivir las consecuencias. La subida del dolar y la inflación que nos afectan actualmente, además de la baja perspectiva de crecimiento son efecto de la petrolización de la economía. Y como dije antes, la reforma energética no debe ser entendida como una manera fácil de obtener ingresos, sino una manera de relanzar la industrialización del país. 

Así que entiendalo de una vez: no se puede vivir de una mercancía cuyo valor en el mercado internacional es muy inestable.