Para comenzar, recordemos un poco de la historia del PRI, ese partido surgido de las pugnas revolucionarias después de la muerte de Francisco I. Madero. En mi opinión, el PRI tuvo tres padres: Alvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas. El primero de ellos estableció los medios para sobornar a los opositores mediante los "cañonazos de 50,000" e inauguró los sindicatos charros de la mano de Luis N. Morones, que no por nada lo llamaban "el marrano de la Revolución". El segundo personaje fundó el partido ya en forma para establecer su poder absoluto sobre los siguientes tres presidentes, además de cometer el primer fraude después de la Revolución en 1929. El tercero, luego de exiliar a Calles del país, fundó los mecanismos para atar a la sociedad al presidente, como Confederación Nacional Campesina y consolidó lo hecho por Obregón con los trabajadores fundando la tristemente celebre CTM.
¿Esto qué tiene que ver con el tema que se supone trata esta entrada? Muy sencillo, estoy evidenciando la formación priísta de AMLO al describir cómo fue que el PRI obtuvo un poder omnímodo que lo mantuvo en el poder durante setenta años, ya que mediante los mecanismos para atar a la sociedad al partido oficial obtuvo el poder suficiente para hacerlo. Y en el camino, a principios del Priato, digamos que hubo cierto desarrollo económico y social, sin embargo, este termino debido principalmente a la corrupción y deficiencias del mismo. Recordemos que los sindicatos y las centrales campesinas que le dieron poder al PRI desde el principio, también han sido participes del saqueo que ha sufrido el país desde entonces, además que en nada han contribuido al desarrollo nacional, al contrario, se han dedicado a minarlo al exigir prestaciones incosteables para la mayoría de los empresarios, y debido a esto han llevado a la quiebra a numerosas entidades económicas e instituciones, y como ejemplos pongo al ferrocarril, Pemex, Luz y Fuerza del Centro, Mexicana de Aviación, entre otras. Otros, como el SNTE, llevaron a una calidad educativa paupérrima. Esto sin contar que los líderes sindicales se han caracterizado generalmente por enriquecerse escandalosamente a costa de las cuotas de sus agremiados y dinero público, o de tener acceso a puestos de elección popular al pertenecer al partido oficial. Y agrego también que los sindicatos han hecho muy poco por los trabajadores, ya que la mayoría sigue teniendo condiciones laborales lamentables.
Y aunque lo he dicho en posts anteriores, la reforma educativa no se puede basar únicamente en el cambio de la relación obrero-patronal de los maestros y el Estado. Sin embargo, también dije en este mismo espacio que no se puede hacer una reforma educativa integral sin cambiar las estructuras laborales de los trabajadores de la educación, ya que el tener lo que dije en el párrafo anterior, ha llevado a que ganen más dinero los profesores que acumulen más plazas, que haya aviadores (para nuestros lectores extranjeros, "aviador" quiere decir que cobra sueldo sin trabajar) y, por supuesto, la compra-venta y herencia de plazas, lo que ha llevado a personas no idóneas a los puestos docentes.
También he explicado hasta el cansancio que a nuestra horrenda clase política no le interesa en lo más mínimo la educación, y el Peje no es la excepción. Por un lado dice estar preocupado por los jóvenes que no tienen acceso a educación superior, y por eso en los municipios donde MORENA gano se van a inaugurar espacios educativos para estos jóvenes, además de que los legisladores de MORENA en el Congreso de la Unión, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y Congresos Locales donan la mitad de su sueldo para proyectos educativos de este tipo. Y esto es pura propaganda, porque no resuelve el problema de fondo. Los aspirantes a educación superior ya son en su mayoría personas en edad de votar, por lo que estas propuestas les parecen atractivas. Sin embargo, no miran el otro lado de la moneda.
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, CNTE por sus siglas, es el ejemplo claro de lo que es un sindicato charro. Sus líderes se han enriquecido escandalosamente gracias a las cuotas de los agremiados, además del presupuesto que tenían del Instituto Educativo del Estado de Oaxaca, que el gobierno de Gabino Cué hizo bien en quitarles, ya que mermo su capacidad de chantaje contra el Estado. Oaxaca es el principal bastión de esta banda de parásitos, sin embargo, Lopez Obrador, sin ningun rubor, firmó una alianza con esta organización de vividores del erario público, que ha condenado a miles de niños oaxaqueños a tener una educación mediocre, y que tengan menos días de clase incluso que los niños del norte de México, donde las clases terminan dos semanas antes debido al intenso calor. A AMLO no le interesa la educación en realidad, y firmo este acuerdo con este horrendo sindicato para tener votos en las próximas elecciones en Oaxaca, prometiendoles que en 2018, de llegar a la presidencia de la república, tirara la reforma educativa, que aunque se queda corta, es un gran avance en esta materia en el país. Y claro, es evidente que se vale que los estudiantes de nivel básico y medio superior no tienen edad para votar en su mayoría, y esta acción es ciertamente en contra de todos, porque como lo he dicho antes, si la educación básica y media superior no mejora su calidad, la superior estará condenada al fracaso, por más que me digan que no hay que rechazar a los jóvenes aspirantes a estos servicios educativos. Y este procedimiento es como hacer un buen vino, ya que sólo se seleccionan las mejores uvas para tal efecto, y en nuestro caso quieren hacer vino con vid de pésima calidad.
Así que, amigos lectores, reaccionen, este megalómano esta enfermo de poder y nos dará una patada una vez que lo tenga.
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