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lunes, 14 de marzo de 2016

El FOBAPROA

En esta ocasión decidí hablar de un tema de hace 20 años, pero que en la actualidad parece que tienen muchas connotaciones. Y es que el rescate de los bancos en 1995 fue muy polemico, en especial porque los mexicanos seguimos pagando esta deuda, que nos ha costado muchos cientos de miles de millones de pesos. 

Pero empecemos desde el principio. El FOBAPROA fue un fondo instaurado en 1990 por el entonces presidente de la república, Carlos Salinas de Gortari. Cabe recordar que en su sexenio (1988-1994) se dió la reprivatización de la banca, nacionalizada estupidamente por José López Portillo en 1982, y de hecho no benéficio en nada al país. Este proceso se realizó en el año de 1994, y no estuvo excento de problemas, quizá el más famoso fue el de Carlos Cabal Peniche, que defraudo a sus socios y accionistas, escapando con una gran suma de dinero. 

Salinas, que considero que fue hombre de grandes ideas, pero que su corrupción y la de su hermano no dejarno que estas florecieran, cometió el fatal error de vender los bancos a sus amigos y parientes, sin experiencia para manejar dichas instuticiones, pero avidos de saquear a manos llenas. El FOBAPROA era un fondo que garantizaba que los bancos no dejaran de otorgar credito. Sin embargo, era dinero prestado. Como cualquier fondo, este no era ilimitado, por lo que en el año de 1995, ya en la administración de Ernesto Zedillo (1994-2000) este sólo servia para garantizar el 30% de la cartera vencida. Esto significaba para los bancos la inminente quiebra.  

Para mitigar los daños, el gobierno federal decidió otorgar un rescate a los bancos, con cargo al erario público. El rescate era un prestamo que nunca se pago, por lo que el FOBAPROA es considerado el fraude más grande en la historia de México. En aquel entonces, los legisladores del PRD se opusieron terminantemente a rescatar a los bancos de la quiebra, debido a que los mexicanos terminarian pagando los platos rotos. Y no les falto razón. 

El tema tiene mucho de actualidad. Esto debido a los turbulentos momento financieros que vivimos los mexicanos. Por un lado tenemos a la caída de los precios del barril de petróleo en a nivel internacional, y por el otro la deuda desorbitada de los estados y municipios que sigue creciendo sin ningún tipo de control. 

Comencemos por la deuda de los estados. Hace un par de años, el entonces diputado federal Silvano Aureoles, del PRD, propuso que el gobierno federal absorbiera la deuda de estados y municipios para rescatarlos de la quiebra. Esto me produjo un fuerte desasosiego, porque fue su partido el que dos décadas antes se nego a aprobar el rescate bancario por la quiebra del FOBAPROA . ¿Por qué lo crítico ahora? Porque los partidos de izquierda sí aprueban rescatar al sector público, a pesar de que utilizan los mismos argumentos tramposos que en su tiempo usaron los diputados del PRI y el PAN para acordar el rescate de los bancos. Esto nos puede llevar a otra crisis financiera de consecuencias inimaginables, como ocurrió en Argentina a principios de este siglo, que tuvo la misma causa: el endeudamiento incontrolable de sus entidades subnacionales y la absorción de la deuda por parte del gobierno central. 

Ahora Pemex. Está empresa tiene de productiva lo que yo tengo de izquierdista, o sea, nada. Ahora con la caída de los precios de crudo a nivel internacional, la petrolización de la economía nos esta pasando la factura. Una devaluación sin control, inflación que no tienen límites y el empobrecimiento de muchos mexicanos, parece ser que es un tema que nos dara de que hablar durante los proximos años. Si alguien se atreve a pedir el rescate de Pemex, me temo que se merece una buena patada, porque esa empresa prácticamente se la ha vivido quebrada desde el tiempo de Lázaro Cárdenas, sin embargo, el gobierno siempre nos oculto que la industria petrolera nacional es todo menos rentable, ante un esquema de operación que sangra de forma brutal, y que en realidad en nada ha contribuido al desarrollo nacional. Más nos valdría dejar morir la empresa, y que el gobierno se desentienda de está. Sin embargo, estoy soñando, porque la clase política siempre ha buscado como saquear al país a más no poder, entonces todos los legisladores van a aprobar el rescate de la empresa con arugmentos tramposos. Y no sólo es la clase política, también los sindicatos se han llevado una buena tajada del saqueo que ha sufrido la empresa casi desde su fundación. Y no, no es cosa del sexenio actual. 

Los mexicanos debemos preocuparnos por tener una economía moderna, no la actual hecha a base de intereses espurios, que en nada contribuye al al desarrollo nacional y ha permitido el saqueo de los bienes públicos y el enriquecimiento de unos cuantos al amparo del poder político. 

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