En los meses recientes se ha dado en Sudamérica el despertar de los ciudadanos en contra de los partidos de izquierda. Varios son los acontecimientos, como el hecho de que el partido de Nicolas Maduro perdiera las elecciones legislativas, la salida de Cristina Fernández de Kirchner de la presidencia de Argentina, la negativa de los bolivianos de darle a Evo Morales una reelección más y el proceso judicial que enfrenta Luiz Inácio Lula da Silva. Pero vayamos por partes.
Las políticas económicas iniciadas durante el mandato del teniente-coronel Hugo Chávez les están pasando la factura a los venezolanos. Padecen una inflación hasta las nubes, escasez de productos básicos como jabón, papel higiénico y algunos alimentos, sin que el gobierno corrija el rumbo, pues parece ser que no hacerlo. Esto dió como resultado que en las elecciones para renovar el poder legislativo de Venezuela, el partido de Maduro perdiera la mayoría de los escaños, a lo que acuso de una guerra económica en contra del pueblo venezolano. Sin embargo, parece ser que los venezolanos ya se hartaron de vivir apretados, y yo que Maduro empacaba mis cosas para las próximas elecciones presidenciales, porque es muy probable su salida de la presidencia de Venezuela.
Por el mismo camino iba Argentina, que hasta el final de la primera mitad del siglo pasado fue uno de los países más ricos de la Tierra. Sin embargo, las malas políticas económicas de los Perón y después las dictaduras militares le hicieron mucho daño al país. Sin embargo, parece ser que las nacionalizaciones que se hicieron durante el periodo de Cristina Fernández de Kirchner dieron los mismos resultados que en el caso venezolano, provocando un enojo mayusculo en el electorado argentino, que de plano le pidió que abandonara (por no decir más feo) la presidencia de la república argentina. Y eso que dicen las malas lenguas que la fortuna de la ex presidenta aumento considerablemente...
Y por el mismo camino que Nicolas Maduro va Evo Morales, ya que los bolivianos le dijeron que no se iba a volver a reelegir en el próximo periodo presidencial, debido principalmente a que el cultivo de coca se ha convertido en el principal del país sudamericano. Pero este no es alimento, y es que dicen las malas lenguas que el presidente ha obtenido una jugosa fortuna por vender el principal producto de la planta de la coca gracias a sus nexos con narcotraficantes.
Para terminar, la debacle de Lula y Dilma en Brasil. Parece ser que los brasileños se dieron cuenta que este par no les trajo el Edén de abundancia que nos vendían hasta hace pocos años. La situación de Brasil es crítica, pues tienen una inflación que deja a la que padecemos aquí en México bastante corta. Y eso no es lo peor. Lula enfrenta un juicio por fraude y lavado de dinero, debido a que se dice por ahí que ahora es un potentado, cortesía de Petrobras, la compañía petrolera brasileña. En cuanto a Dilma Rousseff, que podían esperar los brasileños sí dicen las malas lenguas que esta señora se dedicaba a asaltar bancos, además de los negocios sucios que hizo en el pasado mundial de fútbol y con los proximos juegos olimpicos, pues se dice por ahí que inflo los precios de los contratos de las obras para arreglar los espacios deportivos de las justas deportivas de 2014 y 2016. Y todavía tiene la desvergüenza de nombrar a Lula ministro de su gobierno. En cuanto a los medios de comunicación que elogiaron a Lula hace algunos años, ahora se callan cuando ven al héroe caído. Y es que Lula sí disminuyo la pobreza, lo que no se dijo es que era la suya... y tampoco que no fue un logro solamente suyo.
Así que mis queridos izquierdosos, en este espectro político también existe la corrupción.
Así que mis queridos izquierdosos, en este espectro político también existe la corrupción.
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