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viernes, 15 de diciembre de 2017

La nula transparencia de MORENA

Uno de los motivos por los que la corrupción es uno de los mayores males de nuestro país es por la falta de mecanismos de transparencia y rendición de cuentas. Esto es un tema que solo recientemente ha llegado a los debates públicos pero tengo plena seguridad de que es un reclamo ciudadano desde hace bastante tiempo pero antes era impensable cuestionar al gobierno. Esto ayudó a que la opacidad en los asuntos gubernamentales se hiciera patente y esto a su vez ayudó a que la clase política pudiera cometer peculado y asignar contratos públicos a discreción e incluso se sobornaba a la oposición para que aceptara sus derrotas con contratos y otras concesiones. Aunque muchos de ustedes no lo crean, durante los doce años que el PAN estuvo en la presidencia se creó una institución encargada de la transparencia y las primeras leyes en la materia y con el tiempo se fueron puliendo. Es un gran avance, aunque tampoco se ha reducido en gran medida los actos de corrupción que más se relacionan con la opacidad que son el tráfico de influencias y el peculado.
Tenemos que detenernos forzosamente a revisar nuestro pasado porque, como siempre, considero que nuestra realidad actual es demasiado compleja para haber sido construida recientemente. En este caso debemos volver a mencionar la verticalidad de nuestros gobiernos, desde que fue la conquista y la colonia solo debemos callar y obedecer a las autoridades gubernamentales. Esto poco ha cambiado a pesar de la independencia ya que prácticamente en la posteridad las diferentes administraciones públicas pero esto no se sabe porque muy poca gente se lo pregunta. Con esto uno puede deducir fácilmente que la verticalidad del gobierno fue utilizada para ocultar aquello que no se quería que se supiera y por supuesto que los actos de corrupción están incluidos. Esto fue válido durante el gobierno de Porfirio Díaz (aunque el anciano presidente no se llevó un centavo, su compadre Manuel González y otros miembros de su séquito fueron otra cosa). Pero fue el régimen de la Revolución el que se pasó de la raya horriblemente. En aquellos años fue cuando se consolidó él no cuestionar al presidente y de facto se reestableció la Ley Mordaza de Don Porfirio. El que se atrevía a cuestionar a la autoridad casi divina del presidente, gobernadores o presidentes municipales sufría todo tipo de vejaciones y eran perseguidos hasta la muerte en muchos casos. Un claro ejemplo fue Julio Scherer, que fue expulsado de la dirección del periódico Excélsior gracias a las intrigas de Luis Echeverría. Estimo que en este periodo (1929-2000) hay cosas que ni siquiera los historiadores nacionales y extranjeros más reconocidos han podido dilucidar.
Ahora con las redes sociales, la llegada de la informática y otros adelantos tecnológicos nos podemos enterar de lo que pasa al lado o al otro extremo del mundo. Pero eso es reciente, y a mí me encanta especular con algunas cosas del pasado. Por ejemplo, yo estoy convencido de que en tiempos de la Dictadura Perfecta hubo actos y eventos de los que no estamos enterados a pesar de que muchas cosas son secretos a voces. Esto es solo una teoría, pero a mi parecer es posible que los gobiernos posteriores a Lázaro Cárdenas quebraran PEMEX alguna que otra vez y nosotros ni enterados porque siempre la rescataban en secreto. Lo mismo aplica para otras empresas paraestatales. Yo pienso esto porque el gobierno está acostumbrado a mentirnos de forma crónica y con el adoctrinamiento mucha gente no lo cuestiona. Esto lo digo porque en el ideario mexicano PEMEX es un orgullo y símbolo de soberanía, pero cuando le rascas te das cuenta de que esto no es así y, cómo lo dije, el régimen del tricolor hacia lo imposible por ocultar lo que no le convenía y de ahí es de donde saco la idea de que la quebraron Dios sabrá cuantas veces y la rescataron en secreto. La opacidad del régimen en acción para mentirnos descaradamente y ocultarnos estas cuestiones.

Son varias las cosas las que me hacen pensar que el combate a la corrupción no va a ser una prioridad de los candidatos a la presidencia. Pero el caso de López Obrador llama la atención porque es el candidato que se percibe menos corrupto pero que al analizar concienzudamente te das cuenta de que esto no es así. Esta semana la revista Proceso publicó un artículo en el que exhibe que en MORENA no se han publicado las cuentas de los gastos partidistas. Esto es un punto muy importante porque sin transparencia y vigilancia ciudadana no puede combatirse la corrupción de manera eficiente. López Obrador quiere vender la idea de que cuando llegue a la presidencia la corrupción se va a acabar con su solo ejemplo. Esto no es una garantía, pues por ejemplo, Porfirio Díaz era una persona honradísima, pero su gabinete no era así en algunos casos, y, para muestra, Limantour hacía negocios mediante tráfico de influencias o el peculado de Manuel González. En el caso del mismo López Obrador, el mismo dijo que en su partido no se iban a permitir a los corruptos a pesar de que muchos de los militantes han sido señalados por actos de corrupción. Ya hay gobiernos estatales que fueron promovidos por él que son ampliamente cuestionados siendo los más importantes Graco Ramírez y Arturo Núñez, de Morelos y Tabasco, respectivamente. Además hay que recordar que cuando el Peje fue Jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal grabaron en video a su operador político, Rene Bejarano, recibiendo sobornos por parte del empresario argentino Carlos Ahumada y el caso no se investigó como debería. Con estos antecedentes, ¿cómo espera combatir el flagelo de la corrupción si tiene colaboradores corruptos y si está en contra de la vigilancia ciudadana? Y tengo que decirlo: López Obrador tiene seguidores porque estos creen que en el pasado el país fue maravilloso y entre Salinas y sus compinches se lo acabaron. La realidad es que México nunca ha estado bien y no debemos creer lo que no fue.    

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