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martes, 13 de septiembre de 2016

Recortes al presupuesto

El nuevo secretario de hacienda, José Antonio Meaede, ha anunciado recortes al presupuesto para el próximo año. Esto era de esperarse, debido a que el país está pasando por una precariedad en su sistema económico derivado de años de dejadez y corrupción. No me sorprende en lo más mínimo que no se den recortes en algunos de los rubros más cuestionables, como es el caso de los programas sociales, el gasto en las cámaras o el dinero de los partidos políticos. Aunque hay algunos rubros en los que estoy de acuerdo que haya recortes, como es el caso de los apoyos al campo, hay otros como es el caso de la educación, que es algo que ni siquiera debería ponerse en la mesa para su discusión. Estoy de acuerdo en que es necesario revisar el presupuesto para educación es para no seguir manteniendo sindicatos parásitos como la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.
Entre las cosas que deberían recortarse son los dineros de las clientelas políticas, que ningún bien hace al país. Entre las clientelas a las que se reparte dinero como las centrales campesinas, que en buena medida son las responsables del saqueo que ha sido víctima este país desde hace décadas. Entre otros asuntos en las que se tira dinero a lo estúpido es con los microproyectos, con los que se financia cooperativas y otros proyectos, la mayoría fracasan de manera estrepitosa, por lo que se debe replantear este tipo de financiamiento a las empresas, además de que buena parte de esos recursos termina en manos de unos cuantos políticos demasiado corruptos. Algo similar ocurre con los apoyos al campo, ya que en una buena proporción acaba en manos de las personas que tienen más tierras y recursos para trabajarlas, no en las de los productores más necesitados, y en este último caso puede pasar que los agricultores gasten el dinero en aparatos electrónicos, borracheras y otras tonterías, menos en cultivar la tierra y obtener cosechas, y esto en parte le ha dado en la torre al campo mexicano.
Otra cosa que me causa un fuerte desasosiego es que no les hayan recortado ni un centavo a los partidos políticos., que son los primeros parásitos a nivel nacional. Esto se evidencia sobre todo en los procesos electorales, ya que se gastan millones en campañas por demás sucias debido a la cantidad de acarreados y las cosas que reparten entre la gente para garantizar su voto. No es de sorprenderse la cantidad de mexicanos que están decepcionados de los partidos políticos y el gran abstencionismo en los comicios que es cada vez mayor. Los partidos tales como el PRI, PAN, PRD, Verde y otros no dicen nada de la austeridad del estado, pero MORENA es el que más me revienta el hígado en lo que respecta a este rubro. López Obrador dice que los demás partidos gastan millonadas en las campañas, siendo este el discurso que uso en 2012 contra Peña Nieto, sin embargo, Jaime Rodríguez “El Bronco”, el año pasado que intentó desprestigiarlo, le dijo que si quería el apoyo de los mexicanos debía renunciar al financiamiento público. Por otro lado, el principal argumento a favor del financiamiento público no se sostiene y es tramposo: evitar la entrada de intereses ajenos a los de los mexicanos, y me temo que hay hasta alcaldes, diputados e incluso gobernadores coludidos con el crimen organizado y otros respaldando intereses empresariales espurios.

Otros gastos que no tienen razón de ser son los relacionados con el gasto corriente del gobierno, excesivo en extremo. Las enormes dietas de magistrados, presidente de la república, secretarías de estado, directores de paraestatales. Tampoco es que les diga que lleven una vida como la de José Mújica, pero los sueldos de los altos funcionarios no son acorde a la calidad de trabajo, al contrario, este deja mucho que desear en muchos aspectos. Además, tenemos el problema cada vez más común el hecho de que a los políticos cada vez menos les interesa llegar al poder para beneficio nuestro, sino para lucrar a mansalva con nuestros impuestos. Otra cosa que me enoja bastante es el excesivo gasto de la cámara de diputados y en el senado. En ambos caso les dan un vehículo, tienen chef dentro de los recintos legislativos y un seguro médico que muchos no pueden permitirse. Estoy muy seguro que ni los partidos de izquierda quieren renunciar a estos privilegios. Estamos en problemas financieros y ellos son los primeros que se deberían apretar el cinturón, no nosotros. Además, existe el problema de que hay demasiada burocracia en el gobierno, y me temo que este no es muy eficiente. Esta es la prueba más clara de que el neoliberalismo solo existe de dientes para afuera. Al contrario, el estado es cada vez más obeso y me temo que la situación está lejos de mejorar, y a los miembros del nada Honorable Congreso de la Unión no les importa, y todos piden más comisiones y burocracia. Tal parece que los mexicanos nos encontramos solos contra un gobierno que pide más y más impuestos sin ver ninguna mejora. Esto harta, y mucho.    

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