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viernes, 16 de septiembre de 2016

Las campañas de Estados Unidos

Los humos están muy calientes en nuestro vecino del norte antes las elecciones en las que se decidirá quién será el sucesor de Barack Obama en la presidencia del Coloso del Norte. Hay dos opciones: por el lado demócrata la ex primera dama, Hillary Rodham Clinton; por el republicano el magnate inmobiliario Donald Trump. Con los dos salimos perdiendo de cualquier modo, ya que ambos traen en su agenda puntos que nos pueden afectar de manera muy profunda, como es el muro que uno quiere hacernos pagar y la otra con la revisión del TLCAN. En ambos casos se nota una profunda xenofobia hacia nosotros, sin que los norteamericanos puedan ver que somos su principal socio comercial. Sea como fuere, Estados Unidos es nuestro vecino y debemos tratar de llevar la fiesta en paz con ellos. Será mejor entrar en materia de una vez.
La visita de Donald Trump en días pasados fue considerada un error por la comentocracia nacional por esa frase del Himno Nacional del extraño enemigo, en especial porque Estados Unidos es el país que más nos ha hecho daño, basta con recordar la guerra de 1847 que nos costó la mitad del territorio. Yo considero que la visita de Trump a Los Pinos fue un error porque el magnate neoyorkino es bastante intransigente, y con una gente así no se puede hablar y mucho menos razonar. A pesar de esto, Donald Trump me cae mejor que la señora Clinton, ya que por lo menos no está diciendo en la cara y abiertamente que no nos quiere, mientras que Clinton nos va a dar una puñalada por la espalda cuando menos lo pensemos. Hablando francamente, el gobierno americano no tiene la obligación de dar asilo a los inmigrantes del sur de su frontera y dar las oportunidades que nuestras autoridades no han podido (o querido), y los argumentos de que los mexicanos hacen los trabajos “que ni los negros hacen” o “sin latinos Estados Unidos no funciona” en este momento no tienen validez, más cuando el estadounidense promedio siente que los ilegales les van a robar el trabajo o saturar la seguridad social.
Además de lo anterior debemos tomar en cuenta que los norteamericanos han visto desaparecer la mitad de su poder adquisitivo en la administración de Barack Obama, y este último es el presidente que más indocumentados ha deportado, por lo menos 20 veces más que en la administración de Bush que ha sido señalada como racista por los medios de comunicación a ambos lados de la frontera. Otro problema que tiene la comunidad latina en Estados Unidos es su baja cultura. Estoy de acuerdo en los norteamericanos no son el pueblo más culto de la Tierra, sin embargo, después de ver los contenidos televisivos dirigidos al público latino, no me sorprende que mis connacionales sufran discriminación, además que hay que tomar en cuenta en tipo de música que le gusta a los mexicanos, siendo cantantuchos de cuarta como Juan Gabriel de los favoritos del público hispano. Y para acabar de regarla, la mayoría de los latinos se dedican a actividades meramente de servidumbre, de hecho es el grupo étnico con menos graduados universitarios en toda la unión americana. Eso sin contar que las pandillas están formadas primordialmente por jóvenes de ascendencia latina.

Todo lo anterior tiene que ver algo del discurso de Trump y es que a Estados Unidos las personas que llegan no son las mejores en la mayoría de los casos. La mayor parte de compatriotas que llegan al otro lado son gente que está huyendo de una situación de pobreza (las oportunidades que nuestros gobiernos no generan), y esperan encontrar mejores oportunidades en el Coloso del Norte, y de hecho, los hispanos ilegales instalados allá alegan que los gringos se van a quedar sin quien les haga la limpieza. Me temo ese es un problema que les corresponde resolver a los estadounidenses, no a otras personas. Claro, entiendo que muchas personas se arriesgan a morir en el desierto o a manos del crimen organizado por huir de la miseria y el hambre en sus comunidades, por lo que por el sueño americano son capaces de arriesgar la vida. Sin embargo, y a pesar de que los valores de libertad, democracia e igualdad en los que se fundó Estados Unidos, me temo que el estadounidense promedio es muy racista, además si ve que los extranjeros tienen trabajo y ellos no, pues es comprensible que un discurso como el de Trump atraiga la atención de esta gente. Es algo parecido a lo que sucedió en Alemania con los nazis: a los que se culpó de la situación fue a los judíos porque ellos tenían negocios mientras los germanos pasaban precariedades sobre todo por la crisis de 1929 y las sanciones impuestas tras el final de la Primera Guerra Mundial. Todo esto es para estudiarse más a fondo, y por mucho que duela, es necesario hablar sin tapujos ni eufemismos, mucho menos se puede ser políticamente correcto en esta campaña presidencial.  

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