Los humos están muy
calientes en nuestro vecino del norte antes las elecciones en las que se decidirá
quién será el sucesor de Barack Obama en la presidencia del Coloso del Norte. Hay
dos opciones: por el lado demócrata la ex primera dama, Hillary Rodham Clinton;
por el republicano el magnate inmobiliario Donald Trump. Con los dos salimos
perdiendo de cualquier modo, ya que ambos traen en su agenda puntos que nos
pueden afectar de manera muy profunda, como es el muro que uno quiere hacernos
pagar y la otra con la revisión del TLCAN. En ambos casos se nota una profunda
xenofobia hacia nosotros, sin que los norteamericanos puedan ver que somos su
principal socio comercial. Sea como fuere, Estados Unidos es nuestro vecino y
debemos tratar de llevar la fiesta en paz con ellos. Será mejor entrar en
materia de una vez.
La visita de Donald Trump
en días pasados fue considerada un error por la comentocracia nacional por esa
frase del Himno Nacional del extraño enemigo, en especial porque Estados Unidos
es el país que más nos ha hecho daño, basta con recordar la guerra de 1847 que
nos costó la mitad del territorio. Yo considero que la visita de Trump a Los
Pinos fue un error porque el magnate neoyorkino es bastante intransigente, y
con una gente así no se puede hablar y mucho menos razonar. A pesar de esto,
Donald Trump me cae mejor que la señora Clinton, ya que por lo menos no está
diciendo en la cara y abiertamente que no nos quiere, mientras que Clinton nos
va a dar una puñalada por la espalda cuando menos lo pensemos. Hablando francamente,
el gobierno americano no tiene la obligación de dar asilo a los inmigrantes del
sur de su frontera y dar las oportunidades que nuestras autoridades no han
podido (o querido), y los argumentos de que los mexicanos hacen los trabajos “que
ni los negros hacen” o “sin latinos Estados Unidos no funciona” en este momento
no tienen validez, más cuando el estadounidense promedio siente que los
ilegales les van a robar el trabajo o saturar la seguridad social.
Además de lo anterior
debemos tomar en cuenta que los norteamericanos han visto desaparecer la mitad
de su poder adquisitivo en la administración de Barack Obama, y este último es
el presidente que más indocumentados ha deportado, por lo menos 20 veces más
que en la administración de Bush que ha sido señalada como racista por los
medios de comunicación a ambos lados de la frontera. Otro problema que tiene la
comunidad latina en Estados Unidos es su baja cultura. Estoy de acuerdo en los
norteamericanos no son el pueblo más culto de la Tierra, sin embargo, después de
ver los contenidos televisivos dirigidos al público latino, no me sorprende que
mis connacionales sufran discriminación, además que hay que tomar en cuenta en
tipo de música que le gusta a los mexicanos, siendo cantantuchos de cuarta como
Juan Gabriel de los favoritos del público hispano. Y para acabar de regarla, la
mayoría de los latinos se dedican a actividades meramente de servidumbre, de
hecho es el grupo étnico con menos graduados universitarios en toda la unión americana.
Eso sin contar que las pandillas están formadas primordialmente por jóvenes de
ascendencia latina.
Todo lo anterior tiene
que ver algo del discurso de Trump y es que a Estados Unidos las personas que llegan
no son las mejores en la mayoría de los casos. La mayor parte de compatriotas
que llegan al otro lado son gente que está huyendo de una situación de pobreza
(las oportunidades que nuestros gobiernos no generan), y esperan encontrar
mejores oportunidades en el Coloso del Norte, y de hecho, los hispanos ilegales
instalados allá alegan que los gringos se van a quedar sin quien les haga la
limpieza. Me temo ese es un problema que les corresponde resolver a los
estadounidenses, no a otras personas. Claro, entiendo que muchas personas se
arriesgan a morir en el desierto o a manos del crimen organizado por huir de la
miseria y el hambre en sus comunidades, por lo que por el sueño americano son
capaces de arriesgar la vida. Sin embargo, y a pesar de que los valores de
libertad, democracia e igualdad en los que se fundó Estados Unidos, me temo que
el estadounidense promedio es muy racista, además si ve que los extranjeros
tienen trabajo y ellos no, pues es comprensible que un discurso como el de
Trump atraiga la atención de esta gente. Es algo parecido a lo que sucedió en
Alemania con los nazis: a los que se culpó de la situación fue a los judíos porque
ellos tenían negocios mientras los germanos pasaban precariedades sobre todo
por la crisis de 1929 y las sanciones impuestas tras el final de la Primera
Guerra Mundial. Todo esto es para estudiarse más a fondo, y por mucho que
duela, es necesario hablar sin tapujos ni eufemismos, mucho menos se puede ser políticamente
correcto en esta campaña presidencial.
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